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01/08/2017 :: Estado español

[Vídeo] ¿Es perversa la naturaleza de los grandes capitalistas?

x Manuel Medina
Hemos salido de la crisis ¿y ahora, qué?

      Lo que sucede con los pensionistas alemanes es un auténtico escándalo. Cada año crece el número de ellos que se ven irremisiblemente empujados a buscar un  "minijob", para tratar de eludir las redes de la más miserable precariedad.

       El término "minijob" es de origen anglosajón y viene a significar algo así como "trabajo precario" o "trabajo por horas". Ésa fórmula laboral se ha extendido por toda Alemania, como en el medievo se extendió en ese país la peste negra. Son ya 1 millón 200.000 pensionistas alemanes los que se ven obligados a recurrir a este tipo de trabajo, por el que no llegan a percibir más de 400 miserables euros. Pero hay que decir, igualmente, que sin utilizar ese vocablo, esta es también una fórmula laboral a la que tienen que recurrir hoy centenares de miles de trabajadores españoles.

      En Alemania los pensionistas tampoco son los únicos que deben recurrir a los minijobs. Si usted viaja a ese país podrá ver,  en efecto, a maltrechos ancianos colocando trabajosamente mercancías en las estanterías de los grandes supermercados a cambio de un salario paupérrimo. A los minijobs, sin embargo, también se acogen los jóvenes desempleados alemanes, cuyo perfil no se corresponde necesariamente  con el de trabajadores sin ninguna cualificación.

       Pero, ¿no se  nos ha exhibido a Alemania como un ejemplo a seguir, como un espejo en el que debíamos mirarnos?  Efectivamente, Alemania constituye para los gobiernos europeos, como el de Rajoy, un ejemplo de cómo debe marchar la economía, de cuáles deben ser sus pautas, sus recortes sociales y el carácter de sus reformas laborales.

       En los últimos tiempos se nos afirma, de manera reiterada, que la crisis ha acabado, que las cifras macroeconómicas ya han alcanzado  a aquellas que precedieron al año 2008, que somos el país que más crece de la UE.  Pero,  ¿si es realmente así  - y lo es -, qué factores impiden, entonces,  establecer una correlación entre esos nuevos y optimistas parámetros económicos y la vida cotidiana de la gente?

       Resulta preciso que reconozcamos  que quienes determinan el rumbo de nuestra economía y la de otros países europeos tienen  poderosas razones para impedir  que tal correlación entre la macro y la microeconomia pueda producirse.

       La miserable falacia  con la que se nos pretende convencer ahora, parte del argumento  de que la recuperación de la economía doméstica de los asalariados y la de los desempleados tiene  un ritmo diferente a la de la economía en su conjunto.  Que la recuperación de las economías domésticas, de la "familias",como ellos dicen,  se producirá con una mayor lentitud.

       La verdad, no obstante, es que las razones que impiden el llamado "pleno empleo", o favorecen  la multiplicación del trabajo precario o la congelación salarial, son bien diferentes. Lo que sucede,  realmente,   y se  nos oculta, es que las  clases  sociales hegemónicas no  desean ver reducidas, bajo ningún concepto,  sus tasas de ganancia, en relación a  los astronómicos niveles de beneficios que obtenían antes del año 2008.

  EL DILEMA DE NUESTRAS CLASES DOMINANTES

       Pero sucede que en el mundo que se ha prefigurado en el curso de las últimas décadas eso ya no es posible en las mismas condiciones  en las que se producía antaño. La fuerte rivalidad que le plantea al capital europeo y estadounidense el reto de los diferentes polos de desarrollo del capitalismo  emergente en Asia y otras partes del planeta, que pueden competir con bajos salarios y paupérrimas condiciones sociales, no le ofrece muchas alternativas: o tratan de acercar los niveles salariales al de sus competidores o reducen sus tasas de ganancias. La primera opción podrá imponerse si no existen fuerzas sindicales y políticas capaces de  impedirlo. Y la historia nos ha demostrado frecuentemente hasta donde  es capaz de llegar la burguesía para sostener sus crecientes beneficios y cuan aguerrida debe  ser la clase trabajadora para hacerla retroceder.

     No se trata, pues, de que los grandes capitalistas estén poseídos por una naturaleza perversa, intrínsecamente mala, como le atribuía el Vaticano a los comunistas hasta hace unos pocos años.  La gran burguesía trabaja con el cálculo exclusivo que le proporcionan sus dividendos.  Si no lo hiciera así terminarian perdiendo su poder politico y económico

      A lo largo de las diferentes formaciones sociales que han existido en la historia - el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo-, las clases que detentan el poder económico y político se han regido por las reglas que garantizan su continuidad en la cúspide de la pirámide social. La burguesía tiene plenaconciencia de la clase a la que pertenece, y dónde se encuentran ubicados sus intereses. Algo similar sucedió en el pasado con los esclavistas y los señores feudales.

     Pero  si esa "conciencia de clase"  de las clases sociales poderosas no se ve correspondida  con la réplica  de la "conciencia de clase"  de quienes venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario, la capacidad de la burguesía para hacer retrotraer la historia  a las épocas en las que las clases dominadas no poseían ningún derecho estará siempre al alcance de su mano. Para las llamadasclases subalternas, es decir, los asalariados, el  retroceso será siempre  una posibilidad, si no poseen la  fuerza necesaria para impedirlo. La historia ha sido siempre una batalla, una dura batalla, aunque todavía existan quienes traten de persuadirnos interesadamente  de que la convirtamos  en un remanso de paz. Mientras existan clases sociales que posean los medios de producción, y otras que les vendan su fuerza de trabajo, la explotación,  independientemente de cual sea la voluntad de los protagonistas, continuará existiendo. Y la lucha de clases,también. 

        Ese está siendo, pues, el dilema resuelto que se les plantea hoy  a las clases sociales dominantes, no sólo en España sino en toda Europa. El objetivo consiste en mantener el nivel de su tasa de ganancia a través de la "reformas" que sean necesarias. Y para conseguirlo tienen a su disposición la voluntad de los gobiernos, que al fin al cabo no son más que sus consejos de administración.

    En Alemania fueron los socialdemócratas de Schroeder los que se encargaron de implementar  todo el peso de las medidas laborales que han conducido a la situación actual. En España, las reformas las comenzó el PSOE, y terminaron completándolas  los ultraconservadores del Partido Popular. Al fin y al cabo ambos respondian a los mismos intereses.

        En tanto en cuanto los asalariados no tengan clara esta perspectiva, y resulten seducidos por las inciertas promesas "reformistas" de quienes se empeñan en tratar de embellecer este sistema económico ,  la situación  para los trabajadores irá endureciéndose hasta límites que ahora resultan difíciles de prever.

       Como ilustración de lo que aquí afirmamos, recomendamos la visualización del vídeo adjunto, en el que queda meridianamente clara cuál fue la evolución laboral de su protagonista a lo largo de su vida. ¿No les empieza a resultar ya familiar el perfil  de su biografía? 

ALEMANIA: LA POBREZA DE LA VEJEZ

 

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