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03/08/2017 :: Estado español

La frontera sur es una red de daños

x Rafa Sacher
El recorrido por las localizaciones exactas donde no se respetan los derechos más básicos era ya una denuncia en sí mismo...

El recorrido por las localizaciones exactas donde no se respetan los derechos más básicos era ya una denuncia en sí mismo, al observar y denunciar sobre el lugar lo que le ocurre a las personas migrantes en su propio viaje.

La Caravana feminista a Melilla del pasado julio trazó, sin querer y queriendo a la vez, una ruta que englobaba los principales elementos de lo que se considera una preocupación a nivel estatal, y que es comparable a otros ejemplos a nivel mundial de igual o mayor represión que éste de la península y el norte de África. Algo que amplía la versión de la frontera vista como una sola cosa, generalmente la propia valla. El recorrido por las localizaciones exactas donde no se respetan los derechos más básicos era ya una denuncia en sí mismo, al observar y denunciar sobre el lugar lo que le ocurre a las personas migrantes en su propio viaje. Hasta llegar a los invernaderos de Almería. También poder ver las vivencias locales que existen, y en muchas ocasiones acompañan, a la llegada de vecinos/as de muchas partes distintas.Esta tarea presencial que bebe de la vigilancia del cumplimiento de derechos humanos por ciudadanos/as de todo el mundo, hizo de este formato de protesta, una labor tentacular capaz de expandir la credibilidad del grupo y darle contexto real a las acciones que se coordinaron en cada ciudad. Que además fuera itinerante, servía para en el trayecto, ir acumulando conocimientos y experiencias en torno a las situaciones que estábamos denunciando y construir así, un mapa colectivo que después tendría que explicarse y difundir. Dibujamos entonces una red que unía todos los puntos, al menos de este lado del mundo, donde se producen los mayores daños, los golpes más fuertes, consecuencia de cerrar una frontera a cal y canto, y repartir sin trato alguno a los que logran llegar y quedarse.

 

Las llamadas “devoluciones en caliente” suponen para las personas que intentar pasar, negar cualquier oportunidad para comunicarse y expresar la necesidad de protección y asilo. Respecto a las posibilidades una vez dentro del territorio de Ceuta y Melilla, se complican dado los criterios en los que se atienden las peticiones en las oficinas abiertas en estas ciudades, que por otro lado son desincentivadas con esperas más largas hasta el traslado a la península. El tiempo que transcurre en el CETI es en condiciones de hacinamiento, de falta de atención básica y una inseguridad jurídica que proporcionan las maltrechas directivas europeas de acogida. En el caso de los menores no acompañados, de no ser devueltos de manera ilegal a Marruecos, pasan a ser tutelados por la ciudad autónoma de Melilla. Tanto en los tres centros de menores, como en la situación de calle en la que  quedan cuando no acuden a estos, se denuncian ampliamente casos de rechazo y violencia grave hacia los/as chicos/as; además de dificultar la regularización administrativa. Al igual que la estructura de la valla, los pasos fronterizos como el del barrio chino o el del Tarajal en Ceuta, son diseñados primando la seguridad del perímetro de la valla. Las porteadoras, además de vivir el continuo hostigamiento de las autoridades, son las que más sufren este hecho por el tipo de trabajo que realizan, como en las ocasiones de avalanchas que se dan en pasillos axfisiantes, y que se suman al peso de la carga que portan. (De los informes IRIDIA 2017, Frontera Sur, accesos terrestres y HARRAGA 2016, De niños en peligro a niños peligrosos)

 

La “acción Caravana” contra el incumplimiento del derecho internacional en esta materia,  aunque normalizado socialmente a pocos kilómetros de nuestras casas, es puntual en un primer momento, pero se multiplica cuando volvemos y se ponen en marcha otras acciones a medio plazo que mantengan las demandas y las denuncias del viaje. Esto es gracias a los lazos creados y compartidos del grupo, una seña de identidad de esta experiencia. Podrían tener diferentes formas, como atajar la cuestión sobre el terreno, cubriendo el hueco que dejan los responsables institucionales y poniendo solución a situaciones de desamparo; ya sea acompañando o dando soporte jurídico y sanitario a las personas que lo necesitan o como el trabajo detallado de seguimiento y documentación, que se realiza por diferentes colectivos.De otra parte, trasmitir un análisis global sobre lo que se vive en nuestra frontera, que no puede pensarse sino en clave Norte-Sur y que termina por explicar desde la raíz los procesos migratorios, bien de trabajadores/as, bien de poblaciones afectadas por la represión y las guerras, que son rechazados/as y expulsados/as por las medidas de excepción junto a las fuertes inversiones de los países ricos. Las diferentes maneras de plantear desde dónde actuar, además de necesariamente complementarias, son herramientas de una misma red de solidaridad universal que se opone y le gana terreno día a día al discurso del racismo y el miedo, que establece que los derechos de todos/as se enfrentan a los privilegios de una escasa mitad del mundo.

 

Rafa Sacher, verano 2017

 

Foto por Claudio Rivero

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