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La chispa y la gasolina
x Oscar Grácia
Especial para La Haine
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Es el fin de las ideologías, el colapso
comunista deja sin sentido cualquier estrategia defensiva o protectora
del capitalismo. No tiene sentido hablar de lucha de clases en un mundo
democratizado donde los individuos forman parte de un único puré
llamado Sociedad Civil, los objetivos son comunes igual que las necesidades
pues todos somos una misma cosa sin posible oponente, no hay enemigos
más allá de aquellos que amenacen a la propia Sociedad
Civil. Algunas organizaciones o grupos marginales intentan una resistencia
que sólo representa la decadencia de unas ideas en claro retroceso.
Es el momento del progreso.
Y hemos progresado efectivamente. Lo hemos hecho en explotación
laboral, en sumisión a unas empresas cada vez mejor protegidas
por las leyes, en torturas indiscriminadas y represión a individuos
o grupos disidentes, en saqueo al medio ambiente y esclavitud de los
más débiles, en competitividad salvaje e individualismo.
También en miedo, miedo a quedarte en la calle sin nada, miedo
a formar una familia, al futuro, al patrón, al estado.
Cientos de miles de jóvenes cada año son escupidos del
sistema productor de obreros y técnicos para luchar entre ellos
por las migajas de un trabajo basura, con contrato basura donde serán
tratados y abandonados como basura cuando no sean necesarios.
Es así como la tensión y la rabia crecen, con cada injusticia
caen gotas de gasolina en nuestros estómagos para que poco a
poco y con el tiempo pasen a la sangre donde se acumulan y esperan su
momento. Es tiempo de una tensión interior que los modelos sociales
de desahogo no pueden neutralizar, sentimos que todo va mal pero estamos
desnudos y aislados por el excelente trabajo idiotizador que el sistema
ha hecho en nuestras mentes y el abandono de la lucha de organizaciones
creadas para combatir, y atacar, al capitalismo. Los grupos pequeños
sólo son suficientes para mantener encendida la mecha.
Así, los asesinos y explotadores que dirigen el modelo capitalista
creyeron que atacando a las ideologías sería suficiente
para evitar los levantamientos que se realizaban entorno a ellas.
Olvidaron que las personas no se levantan por la obediencia ciega a
un libro o una idea, sino por el deseo de acabar con las injusticias,
y que este deseo es mayor cuanto mayores son las injusticias recibidas.
El idealismo es necesario para identificar culpables y proponer caminos,
pero no para rebelarse.
Los jóvenes, aparentemente dormidos y despreciados por el sistema,
empezaron a coordinarse y salir a la calle con facilidad en protestas
de cualquier tipo ante la necesidad de hacer algo y no haber ningún
movimiento capaz de hacerlo por sí solo.
Después del cálculo frío imperialista y económico
de la guerra en Irak basada en la conquista y matanza de un pueblo indefenso
frente al militarismo fascista de la élite norteamericana, las
pequeñas bombas humanas en que estamos convertidos empezamos
a estallar, iniciados por esa chispa explotamos nuestra rabia en muchas
direcciones y algunas de ellas apuntando directamente a los centros
de Poder reales de este o cualquier estado, los monstruos económicos
o multinacionales.
Se trata quizás de una ideología incompleta, nueva y
vieja, sin un único camino pero sí con unos claros culpables
identificados. Sin ningún grupo organizador pero con muchísimos
individuos diferentes pero unidos. Cerdos explotadores y asesinos ignoraron
que las ideas no inician nada, sino que son usadas y en caso de no ser
útil ninguna se crea una nueva.
Más allá de la chispa de la Guerra, más allá
de los chivos expiatorios del PP hay una oportunidad para extender las
protestas, la rebelión y la lucha en unos momentos únicos
desde hace décadas donde el pueblo está plantando cara
al Poder y al capital.
[31/03/03]
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