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Se creará una fuerza antidisturbios europea con carácter paramilitar

El ministro de Interior alemán, Schily, defiende su puesta en marcha al calor de los acontecimientos del G8 en Génova.

La Unión Europea (UE) mantiene su estrategia de creación de cuerpos militares y policiales o paramilitares propios. A la Fuerza (militar) de Intervención Rápida ­todavía no operativa­ podrían sumarse en breve una policía común que controle las fronteras y otra destinada única y exclusivamente a reprimir protestas como las suscitadas en las recientes cumbres de Göteborg o Génova. De nuevo, es Berlín quien auspicia esta idea.Coincidiendo con su visita a Italia, y en plena conmoción por los sucesos de Génova, el ministro de Interior alemán, Otto Schily, resucitó el debate sobre la unificación de las policías de la UE asegurando que «una fuerza antidisturbios podría servir de freno a la actual `escalada´». Se refería a las protestas crecientes contra el actual modelo de globalización con motivo de las cumbres internacionales.

Las declaraciones del político socialdemócrata fueron recogidas por el diario conservador "Welt am Sonntag" y suscitaron en Alemania el rechazo de los socios de coalición del SPD en el poder, los Verdes, y de los postcomunistas del PDS.

Los pensamientos en voz alta del ex abogado de activistas de izquierdas y ex miembro de los Verdes no representan, sin embargo, ninguna idea nueva y simplemente renuevan la atención sobre un poco conocido proyecto que la UE puso en marcha entre 1999 y 2000.

En la cumbre de Helsinki, en diciembre de 1999, la UE decidió la creación de su propio Cuerpo Militar de Intervención. La nueva tropa, de 50.000 a 60.000 soldados, entraría en acción en el 2003. Para ello, los 15 jefes de Gobierno crearon en la cumbre de Feira, en junio de 2000, el Comité Político de Seguridad (CPS) y el Comité Militar Europeo (CME), así como el Estado Militar europeo.

Estos dos últimos organismos aconsejarán al CPS desde el punto de vista militar sobre las intervenciones del Euroejército.

Después de la cumbre de Feira nació también la denominada «European Security and Intelligence Force» (ESIF). Está adscrita al CPS, cuyo presidente es Javier Solana, quien tendrá capacidad de decisión sobre la entrada en acción del ESIF.

Esta unidad contará con 5.000 plazas, mientras que los estados miembros pondrán a su disposición un total de 15.000 agentes. La UE ha fijado un plazo de 30 días para que cada Estado miembro envíe 1.000 agentes preparados para entrar en acción junto con el Euroejército.

Carácter paramilitar

El ESIF tendrá un carácter paramilitar, informó el 3 de setiembre de 2000 el "Sunday Times". Su estructura se parecerá a la de unidades ya existentes en países de la UE, como por ejemplo la Gendarmerie francesa, los Carabinieri italianos, la Guardia Civil española o el alemán Bundesgrenzschutz (BGS). Según el rotativo británico, no existen reglas concretas que definen la entrada en acción del ESIF.

En un principio se pensaba en Bruselas emplear dicha fuerza como Policía en la retaguardia del Euroejército. Esta idea inicial fue resultado de las experiencias obtenidas por los militares en los Balcanes.

Estaban entrenados para combates y para vigilar zonas ocupadas, pero no para un trabajo puramente policial. Disponían de sus respectivos códigos militares para castigar los delitos cometidos por sus integrantes pero carecían de conocimientos y de experiencia para reponer el orden y la ley en una sociedad descompuesta por la guerra.

Sin embargo, ahora parece que el ESIF se va a convertir en una tropa paramilitar multiuso que podría llevar a cabo «acciones preventivas y represivas para ayudar a las misiones de paz», tal y como se desprende del informe AT-247-DSC-00-7 de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN. El año pasado, el europarlamentario conservador y ex ministro de Interior británico Timothy Kirkhope señaló que «aunque aseguran que esta fuerza policial sería empleada sólo en lugares como Kosovo, una vez creada su estructura, sí implica una amenaza a ser utilizada en cualquier punto, incluso en el propio país».

La indefinición de las misiones del ESIF tiene que ver, desde el punto de visto político, con la falta de una línea que determine los intereses políticos y económicos de la UE. Desde el punto de vista técnico la ausencia de definiciones claras refleja cierta «normal anormalidad», tal y como demuestra el cuerpo policial Europol, cuyos agentes actúan sin control político alguno.

Ante este patente estado de indefinición hay que recordar que Schily y su homólogo italiano, Claudio Scajola, definieron el 5 de agosto las tareas de acción de su proyectado Cuerpo Antidisturbios: recoger y concentrar informaciones sobre sospechosos, controlar fronteras, detener supuestos líderes y desarrollar tácticas antidisturbios.

En este contexto no se llegó a mencionar al ESIF. El diario británico "The Guardian" informó el 7 de agosto que jefes policiales de la isla habían reaccionado «con frialdad» a la «caliente» propuesta enviada desde el sur. Conociendo la idiosincrasia de los británicos es difícil imaginarse que vayan a permitir que tras siglos de guerras, agentes españoles e italianos, alemanes y franceses pisen su sagrado suelo para reponer el orden y la ley, aunque sea el de la UE. No obstante, no hay que olvidar que a los organizadores del aparato policial de la UE les ha venido de maravilla la imagen que ha ilustrado las cumbres de Göteborg y Génova. Si se hubiera repetido la relativa calma de las cumbres de Colonia en 1999, Schily y Scajola no podrían haber reclamado en voz alta un nuevo cuerpo policial. Lo han hecho en un momento en que la UE prepara la creación de una Academia Europea de Guardafronteras. El Gobierno belga aspira a poner en marcha este proyecto durante su presidencia de la UE, actualmente en curso.

En el concepto del «guardafronteras» entran la mayoría de los cuerpos paramilitares de Policía existentes en la UE. Tras la desaparición de las fronteras intercomunitarias necesitan nuevos horizontes. Para ello, el Ministerio de Interior belga va a controlar la operación policial «High Impact» de octubre.

"Le Soir" informa de que su responsable será el belga Antoine Duquesne, que controlará a los guardafronteras desplegados en los estados orientales que quieren adherirse a la UE. Agentes daneses actuarán en Praga, belgas en Bielorrusia y guardias civiles españoles en el puerto rumano de Constanza. Colaborarán las policías de aquellos países instalando controles.

Junto a estas actividades en las lindes de la fortaleza europea, sigue también el entrenamiento en el interior de la misma. Desde enero de 2001 miembros del alemán BGS trabajan junto con la Guardia Civil en la Costa del Sol española y en el aeropuerto de Barajas (Madrid).

El cuerpo policial español ha enviado a sus paramilitares a la frontera germano-checa para que aprendan cómo los alemanes controlan este sector de la frontera oriental de la UE.

Ingo Niebel
Gara

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