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¿Es que no podemos cambiar nada?
x Osar Grácia
Especial para La Haine
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Con sólo unos días para organizar
nuevas protestas, millones de personas vuelven a salir a la calle en
todo el estado español, europa o el mundo. Aún sabiendo
todos que es un gesto inútil que no hará parar la matanza
que en nombre de la supremacía del capitalismo americano se está
realizando en Irak, la población acude mayoritariamente a cualquier
convocatoria que muestre su disconformidad y un creciente enfado.
¿Somos entonces idiotas? ¿Insistiríamos una y
otra vez en intentar vaciar el mar con cubos de agua si no fuéramos
completamente imbéciles?
No necesariamente. En el engaño de las sociedades democráticas
hay disponibles diferentes válvulas de escape para dejar escapar
los excesos de tensión social provocados por las injusticias
creadas por un sistema económico basado en la desigualdad y un
poder político dominado por éste. Estas válvulas
se activan según el grado de descontento popular.
Si tu entorno cercano no te gusta, la culpa es del partido gobernante,
no de nadie más. Puedes entonces castigarle votando a otro partido
en las próximas elecciones quien seguro arreglará los
problemas que te preocupan. Si éste tampoco lo hace o la situación
es grave puedes mostrar tu descontento acudiendo a una manifestación
debidamente organizada y controlada. En caso de ser muchos los que participen
es seguro que habrá concesiones que serán vendidas como
grandes triunfos.
Ese es el último espacio donde los disconformes tienen la oportunidad
de volver tranquilos a casa después del necesario desahogo. En
este sentido una Huelga General cada cierto tiempo, donde después
se consigan 'resultados', es en cierta forma imprescindible para poder
ir manteniendo un ritmo continuado de avances neoliberales con la situación
completamente bajo control.
Pero, ¿y cuando la apuesta es fuerte pase lo que pase?. Las
sociedades quedan desconcertadas, recurren una y otra vez al nivel más
alto permitido de protestas aunque estas quedan ya vacías de
su poder narcotizante al no obtener absolutamente nada a cambio. Se
prueba de todo, huelgas, manifestaciones históricas, colapsos
circulatorios en grandes ciudades, boicots... prácticamente no
hay nuevas opciones así que se repiten las conocidas tozudamente
ante la posibilidad de rendirse, resignarse y no hacer nada.
¿Puede ser esta repetición indefinida en el tiempo? Imposible.
A cada nuevo fracaso, a cada frustración, se da un golpe en el
muro de contención mental instalado en cada individuo. Ya no
vemos un culpable, un partido, un país... la imagen del dinero
aparece detrás de todos ellos cada vez más nítida,
los engaños tan burdos y patéticos hacen que la desconfianza
levante las máscaras de otros más subliminales que nos
mantenían a todos tan felices, tan dormidos.
Un activista tiene que haber sido antes, necesariamente, un idealista.
Una vez comprobada la inutilidad de los espacios de expresión
de las democracias capitalistas, grupos de personas cruzarán
la línea inevitablemente para conseguir sus deseos por otros
caminos a los marcados por el Poder. En este sentido, la militarización
de la respuesta estatal bajo la forma de intimidaciones y agresiones
policiales a las manifestaciones de protesta únicamente acelerarán
ese proceso al marcar claramente la posición del estado frente
a las exigencias.
Las acciones a realizar por esos grupos desengañados, militantes
y avanzados serán definidas por ellos según lo que consideren
debe ser su estrategia social y política, pero en todo caso es
seguro que sobrepasarán el corral de los chivos expiatorios de
los partidos políticos para llamar a la puerta de los que realmente
deciden, de los que realmente tienen el Poder y sacarles de esa discreción
desde la que dirigen y explotan nuestras vidas o el medio ambiente.
A partir de este punto, sólo quedaría como penúltimo
muro defensivo el policía bueno que intentaría convencer
a la mayoría que esa forma de actuar cambiará, que todo
tiene solución y que él, una vez más, realmente
sí les representa: la socialdemocracia.
Pero quizás lleguen demasiado tarde, quizás lleguen demasiado
tarde...
23/03/03
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