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La
vieja guerra
x Patricio Vallejo - Grupo Socialista Guernica
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El 22 de julio de 1946, un grupo de sionistas
vestidos de árabes, introdujeron varias docenas de enormes bidones
de leche en los sótanos del hotel Rey David, justo debajo del cuartel
general inglés. Aquellos bidones estaban llenos de dinamita y ocasionaron
la muerte de al menos 46 árabes y 26 ingleses. Menajem Beguin, Primer
Ministro de Israel entre 1977 y 1983, comandó la destrucción
de las oficinas administrativas centrales británicas, el centro del
poder político y militar que no respondía a sus objetivos.
En los materiales oficiales del gobierno sionista se revindica a este ataque
como una de las acciones libradas en la guerra por la "independencia".
En sentido político, no estrechamente jurídico, un acto
terrorista es un acto de violencia indiscriminado, donde el objetivo es
sembrar el terror. Pero un acto contra el centro del poder estratégico
del enemigo es una acción de guerra. Por más que se encubra
como acto de guerra las bombas atómicas contra Hirosima y Nagasaki
si fueron acciones destinadas a sembrar el terror, cuando la guerra ya
estaba perdida para los japoneses.
Los medios masivos de comunicación muestran los ataques del 11
de setiembre como un acto de violencia indiscriminado. Desde los primeros
momentos hemos sostenido lo contrario, que este fue un ataque contra los
centros militar y financiero del imperialismo.
El objetivo militar fue el Pentágono que está directamente
involucrado en la planificación e implementación de las
estrategias militares de los Estados Unidos para combatir a los regímenes
que se le oponen, reafirmando la hegemonía global de Washington,
y proteger las redes financieras y de inversión. Recientes investigaciones
que se publicaron en un artículo del periódico The Guardian
(1) de Londres arrojan algo más de luz sobre el por qué
del objetivo de las Torres Gemelas, el centro financiero.
La CIA y los servicios secretos yanquis se escudan con civiles
En el World Trade Center (WTC) funcionaban las centrales de los grandes
grupos financieros, como la banca J.P. Morgan y Merril Lynch, quienes
son directamente responsables de las decisiones económicas, y muchas
veces políticas; quiénes controlan la economía mundial
y manejan además el capital financiero que se extrae de las semicolonias.
Pero a diferencia de otros símbolos del poder económico,
como la bolsa, el WTC era más que un símbolo del poder económico
era un centro de la CIA y los servicios secretos. El sótano con
más de veinte metros bajo tierra, almacenaba cientos de armas,
incluidos rifles de asalto, panes de cocaína y taxis falsos usados
en operaciones secretas dentro mismo de los Estados Unidos. En los sótanos
del complejo existía uno de los mayores depósitos de oro
del mundo, valorado en 350 millones de dólares, coches estatales
a prueba de bombas, limusinas armadas y archivos de seguridad significativos.
La CIA usaba a los civiles que allí trabajaban para encubrir un
centro operacional y logístico en el sótano. No se trató
de un ataque indiscriminado "contra el pueblo" sino de un ataque
político contra un importante objetivo financiero y de seguridad.
En un artículo reciente James Petras establece un punto que debe
ser considerado (2):
(...) "la explosión del sentimiento de guerra de Washington
probablemente tuvo más que ver con la "calidad" y no
la "cantidad" de las víctimas y su influencia en los
mercados financieros globales. Las subsiguientes sacudidas a la economía
norteamericana - el miedo de inversores y banqueros, la caída de
la bolsa - tuvo muy poco que ver con las secretarias y los porteros, y
mucho que ver con la importancia económica de las instituciones
financieras afectadas.
"Además, el momento escogido para el ataque coincidió
con la creciente recesión y sirvió para acelerar la crisis
económica. En octubre, 450 mil trabajadores perdieron sus puestos
de trabajo - la cifra mensual más alta de la historia reciente.
"Es obvio que (...) no fue un acto de venganza basado en la religión,
sino en un estratégico entendimiento económico de la posición
económica y espacial de su objetivo, y del momento escogido en
el ciclo económico. El lugar y el tiempo fueron seleccionados con
tal de maximizar los efectos estratégicos a la economía
norteamericana - y no para cobrar el mayor número de vidas humanas."
Es claro que atribuir estos atentados a extremismos religiosos poco tiene
que ver con la realidad. Sin dejarse marear por la propaganda imperialista
(3) ni por el discurso público de los Bush o los Blair para desatar
esta nueva agresión es preciso tratar de establecer a que se debe
este recomienzo de las viejas guerras imperiales.
La vieja ruta de la seda con olor a petróleo
A pesar de que no existen certezas, la hipótesis más probable
es que los atentados hayan sido organizados por un sector de las burguesía
árabe. Pero ante una crisis de esta magnitud más importante
que determinar los autores es el preguntarse por qué Estados Unidos
eligió como enemigo este espacio de Asia Central que ocupa Afganistán
y no otro, qué intereses se juegan en la región. Como la
historia demuestra, y particularmente en el caso de los EEUU, nada más
alejado en sus consideraciones que salvaguardar los derechos humanos.
Cientos de ataques, invasiones, agresiones y guerras desatadas por el
imperialismo muestran que su único objetivo es asegurar sus intereses.
Sin remontarse mucho en el tiempo, es claro como el desmembramiento de
la ex Yugoslavia se realizó para instalar una base estratégica
en los Balcanes y otorgar el derecho al saqueo al grupo de financistas
que lidera el inversionista George Soros (4).
¿Qué intereses existen que involucren a Afganistán?
Petróleo, y mucho pero mucho petróleo, tanto como el equivalente
a la mitad de las reservas conocidas. En esta dimensión lo económico
pasa a segundo plano porque estamos hablando de controlar el precio del
petróleo por décadas, y por ejemplo enchalecar de un plumazo
a países "conflictivos" como Irak, Venezuela o Libia,
quebrándoles sus bases económicas.
Desde hace varios años las petroleras yanquis ejercen presiones
y existe un testimonio importante que, ya en 1998, hace John Maresca,
un directivo de una empresa petrolera yanqui, ante la Casa Blanca (5).
En su presentación Maresca sostiene que: "La región
del Caspio posee enormes e inexplotadas reservas de hidrocarburos. Sólo
para dar una idea de su dimensión, las reservas probadas de gas
natural ascienden a más de 236 billones de metros cúbicos,
y las reservas totales de petróleo podrían ser de más
de 60 mil millones de barriles. Algunos estimativos llegan a la cifra
de 200 mil millones de barriles." El estimativo de Arabia Saudita
es de 256 mil millones de barriles que representan el 56% de las reservas
conocidas.
El problema que se plantea, dice Maresca, es como sacar de allí
esos recursos. Los oleoductos existentes no sirven porque van hacia Rusia.
Sería fácil dice Maresca, si pudiéramos construir
una nueva "ruta de la seda", la ruta que unía la antigua
China con Europa y que durante siglos sirvió para el intercambio
a Occidente con el lejano Oriente. Pero esto no es tan simple dice Maresca.
Existen dos proyectos importantes: El primero de ellos es del consorcio
CPC, que planea construir un oleoducto desde el Caspio hasta un puerto
ruso, Novorossisk, en el Mar Negro, desde allí será transportado
por barcos petroleros cruzando el estrecho del Bósforo a los mercados
mundiales por el mar Mediterráneo. Pero este proyecto no es nuestro
parece decir Maresca. El otro proyecto es patrocinado por la Azerbaiján
International Operating Company (AIOC), consorcio de 11 compañías
petroleras extranjeras que incluye a cuatro compañías norteamericanas:
Unocal, Amoco, Exxon y Pennzoil. [Acá estamos nosotros parece decir
Maresca]. Este petróleo también saldría por el Mar
Negro y de allí al Mediterráneo. Pero incluso si ambos oleoductos
fueran construidos, no tendrían bastante capacidad para transportar
todo el petróleo necesario porque el gran consumo estará
en el Asia Central. Debemos construir otros oleoductos para la exportación,
porque allí hay demasiado dinero, como para que lo agarre otro
[enfatiza Maresca].
La pregunta dice Maresca es cuál es la mejor ruta. Una opción
es ir al este a través de China se contesta Maresca, pero esto
significaría construir un oleoducto de más de 3.000 kilómetros
a China central y luego otra conexión de 2.000 kilómetros
para alcanzar los centros principales de la población a lo largo
de la costa. Este trayecto es prohibitivamente largo para un costo competitivo.
Y además pasa por China que no sabemos si en algún momento
cierra las válvulas y hace subir los precios [habría pensado
Maresca]. Además dice Maresca, la China National Petroleum Corporation
está considerando construir un oleoducto desde Kazajstán
para los mercados chinos. La única salida asegura Maresca, es hacia
el sur, hacia el Golfo Arábigo [que es donde está fuerte
EEUU parece decir Maresca]. Pero a través de Irán no es
posible por nuestras relaciones políticas, así que el único
camino posible es Pakistán pero para llegar allí, hay que
pasar por Afganistán, y acá viene el problema, dice Maresca.
Es preciso pacificar la región y hacerla confiable a los ojos de
las petroleras, porque esto hace al interés de los Estados Unidos.
Tanto el poder ejecutivo como el congreso tienen que comprometerse a fondo,
dijo hace tres años Maresca. Más claro imposible diría
Maresca.
Otro desafío a la hegemonía
En términos de hegemonía global EEUU no está tan
bien posicionado como su propaganda lo muestra. En lo que se ha dado llamar
Occidente enfrenta una contienda importante por el control de Latinoamérica
y los Balcanes, con Europa, que con la creación de las Fuerzas
de Despliegue Rápido, que están por fuera del comando de
la OTAN, muestra juego propio. En Medio Oriente enfrenta a través
de su aliado estratégico, el conflicto en Palestina, que incluye
una de las más importantes acciones de masas al presente, y al
nacionalismo árabe. Las relaciones con Arabia Saudita un aliado
árabe al parecer incondicional tiene roces como lo demostró
el ofrecimiento de 10 millones de dólares para las víctimas,
del príncipe saudíta a Giulani, alcalde de Nueva York. La
donación fue rechazada porque el príncipe sugirió
un cambio de posición de EEUU ante el conflicto palestino.
En Africa existen decenas de guerras y un serio conflicto de masas frente
a las costas de Europa, en Argelia la que ya una vez hizo retirar al imperialismo
francés. A diferencia de Somalia, de donde tuvo que retirarse,
Argelia tiene fábricas.
En Asia central y el lejano oriente, salvo Pakistán que enfrenta
importantes manifestaciones e inestabilidad en el régimen totalitario,
tampoco cuenta con incondicionales aliados. Además parece que para
EEUU las cosas empeoran.
En las proximidades de la vieja ruta de la seda se encuentra ya muy avanzada
una gigantesca coalición militar, política y económica
que pretende enlazar infraestructuras de energía y transporte a
través de Europa y Asia.
Al filo del milenio China y Rusia anunciaron un Tratado Estratégico
de Amistad con el fin declarado de oponerse a la hegemonía de Estados
Unidos, que estipula una serie de medidas de cooperación durante
los próximos veinte años en las áreas de transporte,
energía, comercio, tecnología, y armamento. El 15 de mayo
del 2000 se establece la Unión del Transporte Euro-Asiática
entre India, Rusia e Irán que permite abrir un corredor comercial
que acorta en una tercera parte el tiempo que se tarda en transportar
bienes comerciales entre Europa y Asia. En junio del 2000 se estableció
la Organización de Shanghai para la Cooperación Económica,
que incluía inicialmente a China, Rusia, y cuatro repúblicas
de la antigua Unión Soviética. Uzbekistán se unió
a la organización en el 2001, mientras que Irán está
en el proceso de unirse. Ocasionales comunicados de prensa dejan entrever
que países como Turquía, Siria, o Iraq podrían sumarse.
Parte de estos acuerdos son los que habrían llevado a confluir
a Irán y Rusia a prestar ayuda para eliminar a los talibán
en Afganistán del poder, pero tomando posiciones para instalar
un régimen que les sea leal. Es indudablemente que la profundización
de estos acuerdos llevaría a sus miembros atómicos a tener
una decisiva gravitación mundial.
El reparto del botín
Por los intereses en juego establecer una base estratégica en
la región no puede ser ajeno a los intereses de Estados Unidos.
Sin embargo por eso mismo todos sus aliados circunstanciales no dejan
de advertirles que la masacre sólo debe estar acotada a Afganistán,
y que deben retirarse lo antes posible. Uno de los más insistentes
ha sido el incondicional Blair. La alianza militar que después
del 11 de setiembre agrupó EEU para la guerra contra el terrorismo
puede durar lo que dos cubos de hielo en un vaso de whisky.
A las lógicas prevenciones que tienen las burguesías del
área, sobre las reales intenciones yanquis, se suma para la inestabilidad
de la situación, que ahora todos los participantes en esa "cruzada"
quieren repartirse el botín, decidiendo qué fuerza centralizará
el país. EEUU hubiese deseado que la Alianza del Norte no ocupase
Kabul hasta que se crease un gobierno amplio multi-étnico encabezado
por el ex rey Zahire integrado por pashtúes pro-pakistaníes.
El dictador pakistaní Pervez Musharaf deseado encontrar talibanes
"presentables" para que co-gobiernen. Pero los deseos son intenciones
y no realidades. Mientras tanto Rusia, Irán y la Alianza del Norte,
que tomó Kabul efectivamente, vetan la inclusión de cualquier
talibán y se oponen a la restitución de la monarquía.
No sabemos qué tanto, pero es seguro que Rusia fortalece su posición
en la región que humilló al Ejército Rojo hace sólo
12 años, y su nueva ofensiva contra Chechenia es parte de esto.
Es difícil saber de antemano como se decidirá la cuestión
central del poder en Afganistán, pero con seguridad es semilla
para mayor violencia en el área.
La vieja guerra imperial
A pocos días del 11 de setiembre decíamos que se había
producido un gran cambio en la realidad mundial (6). Objetivamente era
así, independientemente de que conociéramos con precisión
a los autores. Nuestra certeza se basaba en el blanco y sus efectos. Fueron
severamente atacados los centros financiero y militar del imperialismo,
y todo indica que el avión caído (¿o derribado?)
sobre Pennsylvania atacaría otra sede del gobierno. Más
allá de la propaganda imperialista vimos que este era un golpe
importante contra el imperialismo en varios sentidos, y a pesar de que
no pudiéramos determinar precisamente la autoría, que este
sería un hecho importante puesto en una perspectiva histórica.
Pero lo importante no sólo es lo que pasa sino como se toma posición
frente a ello.
¿Es que pueden surgir nuevos tipos de guerras? Nunca como hasta
el presente, producto de la campaña de prensa del imperialismo,
se han leído y escuchado tantas estupideces juntas sobre las "nuevas"
guerras del siglo XXI. Al no desaparecer el "viejo" imperialismo
tampoco desaparecen las guerras que él mismo genera y de las que
se alimenta. Con la revolución rusa de 1917 y la consolidación
del imperialismo, a principios del siglo XX se abrió una época
histórica donde todos los hechos de la lucha de clases deben examinarse
a la luz del enfrentamiento entre la revolución y la contrarrevolución
a escala mundial. Esta época histórica ha pasado por diferentes
etapas, que se reconocen por el tipo de guerras, crisis y revoluciones
que produce, por sus características. En la etapa inmediata a la
segunda posguerra mundial, primaban las guerras anticoloniales y revolucionarias.
Las guerras actuales se caracterizan por ser guerras del imperialismo
contra la independencia política de algunos países, como
las que se llevaron a cabo contra Irak o Yugoslavia, y para establecer
bases sólidas para cumplir su papel de gendarme mundial. En su
fuga hacia el abismo, en su lucha por conseguir una mayor concentración
del capital financiero y lograr monopolios mayores, el imperialismo se
encuentra, no con uno sino con dos obstáculos: el nacionalismo
y el movimiento obrero y de masas. El primero se resiste a perder sus
privilegios ante el imperialismo el segundo resiste al aumento en la superexplotación.
En los últimos años los sectores desposeídos, a
pesar de que han dado importantes luchas, no consiguen superar la desorganización
revolucionaria. Sus luchas y organización no son suficientes para
cuestionar seriamente el avance imperial.
El otro afectado por la voracidad imperialista son las burguesías
de todo tipo, que adoptan diferentes : posiciones para mantener sus privilegios.
Algunos sectores que se han dejado marear por la propaganda de la "globalización"
a menudo desconocen a este otro "viejo" afectado que se resiste,
y terminan explicando a los Bin Laden por algún malabarismo de
la religiosidad.(7) A pesar de los encantados con la "globalización"
el imperialismo sigue siendo el viejo imperialismo y existen las "viejas"
burguesías nacionales, o acuerdos regionales de algunas de ellas,
que para mantener sus privilegios dentro del mercado mundial, mantienen
mayores o menores grados de independencia política, que las lleva
a diferentes grados de enfrentamiento contra el poder imperial de turno.
En ocasiones quienes confunden "globalización" con imperialismo
o capitalismo son honestos camaradas de ruta, pero en otras ocasiones
no son camaradas y tienen intenciones de sumisión y confusión
ideológica conscientes.
Estas son las guerras de esta nueva etapa y nuestro desafío es
encontrar una política que les de una salida revolucionaria, que
aprovechando estas brechas tienda un puente entre las necesidades de las
masas y el camino de la revolución. Con esto no estamos dando a
los Bin Laden ni a ninguna burguesía un solo gramo de confianza
política, sólo destacamos los enfrentamientos o roces que
se producen, aquellas que a lo largo de la historia han permitido grietas
que son favorables a las acciones de masas. Como direcciones burguesas
que son tarde o temprano, pero siempre, encontrarán equilibrios
con el imperialismo para ser ellos mismos los explotadores de sus pueblos.
Esa es su razón de ser. Sin embargo en este momento de invasión
estamos por la derrota militar del imperialismo:¡Fuera los invasores
imperialistas de Afganistán, Asia Central y el Medio Oriente!
Notas
(1) Del 2 de noviembre de 2001, por Audrey Gillan desde Nueva York
a las que se agrega una confirmación al New York Times , citada
por la periodista, por parte de un agente de la Oficina para el control
del Alcohol, el Tabaco y Armas de fuego que también perdió
dos bóvedas de evidencia.
(2) "El otro World Trade Center/Pentágono El 11 de setiembre:
más allá de la tragedia humana", 10 de noviembre de
2001. En www.rebelion.org/petras/110601.html
(3) "(...) los actos del 11 de setiembre tienen dos caras: la
tragedia humana y el heroísmo personal que la CNN nos presentó,
y el conflicto de poder económico y político entre el imperio
de los Estados Unidos y sus adversarios en el Tercer Mundo.
Los medios de comunicación y Washington manipulan la tragedia
humana para desviar la atención de las dimensiones económicas
y militares del conflicto. Esta manipulación se ha hecho evidente
hasta en sectores del público norteamericano. Ni dos meses después
del 11 de setiembre, los mismos bomberos de la ciudad de Nueva York, alabados
por el alcalde por su heroísmo, se manifestaron en las ruinas del
WTC para protestar contra la reducción presupuestaria del personal
asignado a la búsqueda entre las ruinas. El alcalde Guiliani clasificó
a los bomberos de alborotadores e infractores de la ley y alabó
a la policía por la represión de la protesta. El alcalde
ha reducido el presupuesto asignado a los bomberos para financiar la reconstrucción
del centro financiero. Los héroes de ayer son los proscritos de
hoy.
Del mismo modo, los beneficiarios de los subsidios federales no son
los trágicos ex empleados que han perdido su trabajo sino los empresarios
millonarios. Los empleados que sufrieron la tragedia del 11 de setiembre
se han convertido de nuevo en víctimas, esta vez en manos del gobierno
de la ciudad, sus jefes y Washington.
Las víctimas de la tragedia, ya no útiles como propaganda
política a favor de la guerra, han sido ignoradas y ahora hacen
cola frente a las oficinas de empleo." James Petras, Idem.
(4) Ver la nota "Kosovo y los Soros boys" en www.geocities.com/gguernica
(5) John J. Maresca, vicepresidente de relaciones internacionales
de Unocal Corporation, ante el subcomité de Asia Pacífico
del Comité de Relaciones Internacionales, 12 de octubre de 1998.
Cfr. "Testimony By John J. Maresca, Vice President, International
Relations Unocal Corporation, To House Committee On International Relations
Subcommittee On Asia And The Pacific, February 12, 1998, Washington, D.C".
En www.house.gov/international_relations/105th/ap/wsap212982.htm
(6) Grupo Socialista Guernica, "Un gran cambio", 18 de setiembre
de 2001, página web: www.geocities.com/gguernica
(7) A propósito de los ataques los gobiernos imperailstas han
aprovechado para hacer pasar limitaciones importantes a las libertades
individuales, democráticas, y para endurecer su legislación
contra la inmigración. Creemos que son reaccionarias respecto a
los regímenes, pero no que signifiquen un cambio cualitativo. Por
ejemplo grave sería si lograran prohibir la tenencia de armas en
EEUU, cuestión que ni siquiera se planteó. Algunos camaradas
han visto en estas medidas reaccionarias, una espectacular tendencia mundial
hacia el fascismo, pero se olvidan que fascismo, fundamentalmente significa
nacionalismo y que precisamente esta fase de concentración del
imperialismo lo lleva a combatir al nacionalismo en todo el planeta. Se
olvidan también que la actual realidad mundial está muy
lejos de haberse planteado siquiera un "régimen mundial",
eso sería la "globalización" o la vieja y nefasta
teoría kautskiana del "superimperialismo", que parecen
querer resucitar ideólogos quebrados de los países imperialistas.
Lo que finalmente determinará la suerte de estas medidas reaccionarias
serán las luchas, las mismas luchas en las que se las querrá
utilizar para legitimar la represión. Como diría el viejo
Lenin: "Esperar y ver".
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