Y que había sido apuntalado en la década del ’90 con la restauración capitalista en la ex URSS, Europa del este y China. La magnitud y profundidad del proceso otorga a la crisis un carácter histórico, no visto desde los años ’30. Esta no es una afirmación literaria sino una definición científica: el crack bursátil que azotó a las bolsas mundiales en 2008, la brutal fluctuación de las monedas tanto en la periferia capitalista como en los países centrales, las caídas bancarias, el sobreendeudamiento de los hogares y su dependencia de fuentes externas, las fugas masivas de capitales y las perspectivas de devaluaciones competitivas son las mismas fallas de la Gran Depresión, aunque la magnitud y orden de aparición sean diferentes y la crisis actual todavía esté en sus inicios.