
"La primera ley de los anarquistas es ser optimistas"
Rodolfo
rebelion39@hotmail.com
Un joven compa de la CRA conversó con este valioso militante anarquista, miembro del Movimiento Libertario Cubano en el Exilio (MLCE), editor de la desaparecida publicación Guángara Libertaria y autor de obras como "La Sangre de Santa Agueda" y "El Anarquismo en Cuba". La entrevista se realizó el pasado 9 de noviembre de 2002 en Fort Lauderdale, Florida, EE.UU., donde F.F. reside.
-¿Cómo Frank Fernández da sus primeros pasos dentro del Movimiento Libertario Cubano?
- Fue por los años 60 por "Hippilandia", en la "era de acuario". Yo había venido de Cuba y me di cuenta que había una contracultura, muy curiosa porque era pro-castrista, pero eso no me importaba mucho. Empecé a buscar, a leer sobre el anarquismo, y por ahí vi un camino, una razón filosófica y ética, de que el anarquismo es el antídoto frente el veneno de esta sociedad, una ruta hacia la libertad.
- ¿Cómo fue el enfrentamiento que tuvo o que tiene Frank Fernández con una "opinión progresista" latinoaméricana mayoritariamente pro- castrista?
- No hay duda alguna que lo que se planteó con la Revolución Cubana es hemisférico y es correcto. ¿De qué se trata?: se trata de eliminar la pobreza, la miseria, las oligarquías, el poder de la iglesia católica, los "milicos", la influencia nefasta del capitalismo, las dictaduras, el militarismo, todos esos males han ido disminuyendo relativamente con los años, pero eran males que existían con enorme fuerza en Latinoamérica.
La Revolución Cubana en sus principios empezó por ahí, por sacar, por eliminar esos factores de poder, para crear otros que nosotros entendimos que iban a ser mejores. No fue así, se convirtió en dictadura, en mafia, en grupo político de poder y trataron de exportar eso al resto de Latinoamérica. Ese fue un error que nos costó muy caro, no porque haya muerto el "Che", el " Che" era un tío completamente equivocado, nunca hizo lo que dijo que iba a hacer, era un poco irlandés, decía lo que no pensaba y pensaba lo que no decía. Por ejemplo en Venezuela, hubo tanta gente buena que cayó, que murió, que desapareció, pensando que estaban defendiendo una causa justa y lo que estaban defendiendo sin saberlo era un capitalismo de estado; estaban defendiendo lo mismo que combatían.
Libertad en hibernación
-¿Usted cree que aún quedan vestigios en Cuba, de lo que alguna vez fue la Asociación Libertaria Cubana (ALC, activa publicamente hasta 1960) o del Grupo Zapata (colectivo sindicalista clandestino de la década de 1980)?
- Los cubanos son gente muy especial en ese sentido, el anarquismo en una buena época si tuvo gran aceptación dentro de la clase obrera y dentro de una buena parte de la juventud, después de todas las crisis que sufrieron, quedaron mermados. Sin embargo yo siempre he dicho que los cubanos en términos generales somos anárquicos, no somos anarquistas pero somos anárquicos, hay una tendencia en los cubanos a no cumplir la ley, a no pagar impuestos, a tratar de rebelarse en contra de lo establecido. Esa es una vieja historia de los cubanos. No indica que haya una proclividad al anarquismo pero sí a ciertas ideas del anarquismo.
Yo creo que el espíritu de libertad es universal, no se le puede quitar a nadie. Ese espíritu sigue en Cuba a pesar de los 40 años de dictadura, eso es un embrión de ideas anarquistas y lo demás depende de quienes vayamos a trabajar ese problema, a orientar, a organizar. Pero hay algo que me dice que sí, que en cuba si hay anarquistas. ¿Donde están?, ¿a qué se dedican?... no lo sé, esa es una pregunta para ellos.
-¿Pasaría como pasó con los cenetistas durante la época de Franco?
- Podría decir que sí, pero claro el "cenetismo", el movimiento anarquista español, era el movimiento mas fuerte del mundo, habían cientos de miles de militantes en un momento determinado y por una guerra civil. Ese no fue el caso de Cuba; pero sí hay una herencia, una tradición dentro de la clase obrera, de respeto a las ideas anarquistas.
-¿ Entonces usted cree que en la Cuba post-bolchevique puede volver a crecer ese árbol de la libertad, ese árbol de Enrique Roig San Martín (la principal figura del anarquismo histórico cubano)?
- La primera ley de los anarquistas es ser optimistas, es decir tu puedes creer en la libertad, en la justicia social, en la emancipación de los pobres, etc., etc., pero antes que todo tienes que ser optimista, tener esperanzas de que las cosas van a cambiar a tu favor. Las dictaduras mientras más largas menos convencen, mientras más pronto se consoliden más rápido se desploman. Hay que estar preparado para esa eventualidad, yo creo que si eso se maneja bien, hay buena oportunidad.
En Cuba están organizados lo que se puede llamar poderes: el ejercito, la seguridad del Estado, la iglesia católica, la burocracia oficial de los "aparatniks"; pero hay otra cosa muy bien organizada en Cuba, que se llama la clase obrera: Federaciones, Confederaciones, Sindicatos. Es decir, la clase obrera en Cuba si está organizada, no por nosotros, sino por el Partido Comunista, al igual que el ejercito, la seguridad del Estado y la burocracia. Pero la clase obrera organizada es una fuerza que pudiese confrontar a los poderes autoritarios.
Más teoría, más acción
-¿Cómo ve el movimiento anarquista a nivel internacional, cree que es mas fuerte que antes o al contrario?
- Es un poco difícil darte esa opinión. No creo que el anarquismo esté más débil que en los años 60; el anarquismo decayó mucho después de la segunda guerra mundial y volvió a tomar fuerza otra vez durante los años 60, yo diría que está en la misma situación. Los anarquistas de los años 60 siguen siendo anarquistas, que eran mucha gente joven, ahora ya no tan jóvenes, pero eso no quiere decir que el anarquismo haya dado un paso hacia atrás, sé ha quedado donde estaba en los años 60, aunque es cierto que pudo haber avanzado mas.
Una falta que creo esencial es en lo teórico. No hay teóricos, no hay intelectuales, no hay gente que guíe en la reflexión, que oriente. Te encuentras con Chomsky, que a la desesperada los anarquistas españoles e italianos lo han tomado como un "guru". Chomsky no es anarquista, por lo menos eso dice él; si tiene valores que le reconocen los anarquistas, pero Chomsky no es anarquista. Nos hace falta eso, teóricos, gente que guíe, que oriente, porque lo que va a venir no va a ser beneficioso para nosotros si carecemos de pensamiento propio actualizado.
-¿Cuándo usted habla de Chomsky no será que el anarquismo sé ha "transmutado", ya no es la misma esencia que antes, sino que a ido evolucionando?
- El anarquismo, no es una doctrina, no es un dogma, no es una cosa estática. Esto no es marxismo, esto no es la iglesia católica. El anarquismo siempre fue una corriente de ideas que crean un concepto libertario, lo cierto es que sus teorías son fluctuantes y cambiantes. El anarquismo está basado en varias ideas, no en una sola; es cambiante, se puede aportar, hace falta gente que aporte, que se inicie un debate, un dialogo, no podemos mantener posiciones estáticas, trincheras, barricadas, en la situación en que estamos.
-¿Para finalizar que le recomienda a los compañeros anarquistas en Venezuela?
- El primer paso es establecerse, ganar espacios dentro de la colectividad. Ideas como la Biblioteca Social, o publicaciones como El Libertario, son buenísimas, porque captan elementos jóvenes, elementos que en el peor caso van a ir contigo por un tiempo, al cabo de cierto tiempo se van a bajar del tren y van a coger otro tren, pero en ese viaje que van a hacer contigo es importante pasarles el mensaje, el mensaje de la libertad, el mensaje anarquista, que entendemos tu y yo que es el correcto. Me parece excelente lo que están haciendo a este respecto los anarquistas de Venezuela.
Venezuela vive en un caos, esta al borde de la guerra civil, yo le recomiendo y les sugiero que no se metan en la guerra civil, ustedes pueden agitar todo lo que quieran, "agitpro", agitación y propaganda, pero no se metan en la guerra civil, porque ustedes - y el pueblo - la van a perder, quien quiera que la gane.
Tienen que pensar en el futuro, echar raíces, construir bases, tener medios de propaganda, medios de difusión, lugares donde reunirse, dar conferencias, moverse a través de la gente joven, y el segundo paso es el reconocimiento mundial, que sin duda alguna hoy se lo dan, pero no pueden permitir que otros grupos falsificadores del ideal libertario se lo quiten.
[Recuadro a incluir junto con entrevista a Frank Fernández]
El Anarquismo en Cuba
de Frank Fernández (Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 2000. 142 pgs.)
Libro que reseña la influencia que dentro del pueblo cubano han tenido las ideas y la práctica libertaria, con la crónica - concisa pero documentada - de más de un siglo de luchas a favor de los humildes y oprimidos de la isla, en defensa sin desmayos de la libertad y la justicia social. El texto recoge la trayectoria de hombres y mujeres sin apoyos o patrocinios externos de ningún tipo, casi siempre olvidados y perseguidos, pero capaces de legarnos ideas y ejemplos en el combate por la libertad y la redención social. Estos anarquistas y sus actividades más relevantes, sus sacrificios y persecuciones, pertenecen tanto a los anales de las clases oprimidas como al inicio y organización de los movimientos modernos de lucha social en Cuba, por lo cual su papel debe ser reconocido y valorado con justeza y sin falsificaciones.
Debido a la difusión que ha tenido esta obra, la crítica marxista o pro-castrista se ha hecho el propósito de difamarla y calumniarla, unos calificándola de "panfleto maniqueista" que se limita a hacer una apología emotiva del anarquismo cubano, otros recurriendo a las habituales descalificaciones que ven la mano de la CIA, el imperialismo o la "contra" reaccionaria de Miami en cualquier crítica a las versiones castristas de la historia cubana. Ante esto, el autor ha respondido no sólo enarbolando el derecho que tiene cada sector social a exponer su perspectiva de la Historia, sino que también despliega un trabajo solidamente asentado en datos verificables y en una presentación concienzuda tanto en lo analítico como en las conclusiones a que llega.
Entrevista extraida de: El Libertario nº31"