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Pablo Milanés: Décadas de Trova

El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, pero de los entusiasmos no tan lejanos arrastramos todo un conjunto de hechos que son creación, y símbolo. Entre ellos, claro, también van las canciones de Pablo Milanés.

Hay fenómenos que pese a los cambios (o gracias a saberse adaptar a ellos) se mantienen. Uno de estos casos es el de la Nueva Trova Cubana, de la que Pablo Milanés, junto a Silvio Rodríguez, es el principal referente. La Trova ha sabido sortear tiempos de confusiones políticas y estéticas, y renovando su público, mantener la popularidad en todo el mundo hispanohablante. Es algo parecido a lo que sucede con Joan Manuel Serrat: las canciones de Silvio y Pablo saben tocar una fibra que trasciende generaciones, posturas políticas -pese a que las de ambos artistas sean muy claras- y que va más allá de lo musical. Al igual que Serrat, la figura de Pablo Milanés genera una empatía y un cariño que no sólo se explica por la obra artística.

Milanés nació en 1943 y comenzó desde muy joven a cantar son, guajiras y negro spirituals. Su primer veta como compositor -alrededor de 1962- la desarrolló en el movimiento del "filin" (castellanización de feeling, sentimiento), que consistía básicamente en una relectura del bolero de los años cuarenta y cincuenta, con referencias al jazz y a los crooners norteamericanos, como Frank Sinatra, Bing Crosby o Tony Bennet. Milanés ha citado como su primeras influencias directas a José Antonio Méndez y Cesar Portillo de la Luz.

Pero su carrera musical comenzaba en una época y un lugar muy especiales. La Revolución Cubana estaba dando sus primeros pasos y los cambios profundos comenzaban a darse en todos los órdenes. El compositor formó parte del Grupo de Experimentación Sonora del icaic, creado en 1969. El grupo dirigido por el compositor Leo Brower, muy influido por los aires renovadores del movimiento Tropicalista brasileño, tenía como metas tanto la formación como la experimentación. En aquel fecundo conglomerado convivían músicos y compositores del área culta, instrumentistas y cantautores como el propio Pablo, Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Eduardo Ramos.

Pese a que el ges no fue muy bien visto por ciertas autoridades culturales de la isla -tal vez por considerarlo demasiado alejado del "arte popular"- tuvo desde sus inicios el apoyo de figuras trascendentes como Haydée Santamaría, directora de Casa de las Américas. El grupo fue el embrión para el nacimiento del movimiento de la Nueva Trova cubana, formalmente creado en 1972, y del que Milanés fue figura fundamental. Los trovadores isleños mostraron un costado más lírico que la canción protesta latinoamericana, y en lo musical parecían más cercanos a Bob Dylan y el folk norteamericano que al son o la guajira. Pese a las reticencias iniciales, las canciones de la Trova fueron conociéndose en el resto del continente y los cantantes cubanos (especialmente Silvio y Pablo) fueron tomados como modelos por varios cantautores de este lado del mundo.

La Trova fue convirtiéndose así en un producto de exportación del régimen cubano, tanto que ambos músicos fueron muchas veces vistos como embajadores culturales de su país. El movimiento fue tan venerado como criticado en los años posteriores, especialmente desde la década del 80. Las críticas señalaron, fundamentalmente, la repetición de los músicos de la Trova de las fórmulas que le dieron éxito, y la falta de elementos "auténticamente" cubanos en su música. Milanés no escapó de cierto cansancio y repetición en su obra, que ya eran patentes a mediados de los años 80, pero fue sin embargo casi el único integrante de la Trova en tener un oído atento a otros fenómenos musicales de su tierra. Su serie de discos titulados Filin, donde rescata viejos boleros, y Años, donde versiona canciones de la vieja trova y difunde a Compay Segundo -antes de Wim Wenders y el fenómeno Buena Vista, grupo y película- son una buena muestra de su inquietud. Hoy estrella internacional, (su último disco es un registro en vivo de su presentación en la ciudad de Nueva York) el creador de canciones inolvidables como "Yolanda", "Años" o "Yo no te pido", no ha dejado de lado su postura comprometida -aunque sin obviar las críticas- con la revolución y su relación de amor correspondido con el sur de este continente.

El disco titulado Evolución (editado originalmente en el año 1995), muestra a Pablo Milanés interpretando canciones de Eduardo Ramos, compañero de generación desde los tiempos del Grupo de Experimentación Sonora, del que fue director por un corto período, y cofundador de la Nueva Trova.

Ramos ha sido parte por décadas del grupo de Milanés como bajista y arreglador, y ha sido un factor fundamental en el sonido del artista. Canciones como "La leyenda del caminante" y "Siempre te vas en las tardes" de Ramos, que se incluyen en este dc, ya habían sido cantadas y popularizadas por Milanés en otras versiones.

Andrés Torrón
Brecha. Uruguay, enero del 2001.

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