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"Soberanía y paz, soberanía y socialismo"
Arnaldo Otegi y Joxe Mari Olarra - EH
(17.02.2001)

Es ciertamente relevante, que en numerosas ocasiones se trate de enfatizar la supuesta división existente entre nuestra demanda de soberanía y las necesidades más cercanas que puedan interesar a nuestros ciudadanos y ciudadanas.

En muchas ocasiones oímos plantear que el debate y las propuestas que realiza la izquierda abertzale están alejadas y no tienen nada que ver con las auténticas aspiraciones y necesidades de la población de Euskal Herria.

Este discurso, que curiosamente comparten los sectores españoles más reaccionarios (PP-PSOE) junto con otros sectores que se reclaman, al menos de forma teórica, de la izquierda progresista (IU), pretende funda- mentalmente ocultar que nuestra propuesta para la soberanía plantea una alternativa de gestión de la misma en defensa de los intereses de la mayoría social trabajadora de Euskal Herria.

Efectivamente, si alguien hace un repaso objetivo de las posiciones políticas que ha mantenido la izquierda abertzale observará que una de las mayores aportaciones que hemos hecho al acervo del pensamiento nacionalista ha sido la de sintetizar en una sola la lucha por la soberanía junto a la defensa de una sociedad socialmente justa.

O dicho de otra manera: la izquierda abertzale siempre ha mantenido que la lucha por un estado soberano para nuestro país interesa de manera objetiva y fundamentalmente a la mayoría trabajadora de Euskal Herria, a sus capas populares y a su clase trabajadora.

Y ese que siempre ha sido nuestro pensamiento, viene siendo corroborado por los hechos en estos últimos años, por múltiples ejemplos, de los cuales sólo vamos a extractar algunos en este artículo.

Por un lado, la defensa a ultranza de la necesidad de situar a nuestro país en un escenario de soberanía plena ha correspondido, en gran medida, a las organizaciones sindicales y de clase en Euskal Herria.

Al mismo tiempo, la defensa de los actuales marcos de partición, de las actuales reglas de juego democrático, han contado con la adhesión, más o menos entusiasta, de las organizaciones empresariales, llámense Confebask, Círculo de Empresarios, Confederación de Empresarios de Navarra...

Estos posicionamientos antisoberanistas de las organizaciones empresariales no representan al conjunto del empresariado vasco, pero dejan bien a las claras determinadas posiciones que, anteponiendo las necesidades objetivas de Euskal Herria, no tienen empacho en plantear una posición absolutamente irresponsable, en la medida en que coadyuvan a sostener y dar cobertura a una apuesta por el mantenimiento del conflicto político, y sitúan sus intereses de clase, con nitidez, en posiciones de confrontación con las posiciones del pueblo vasco.

Es por ello que manifestamos, también con nitidez, que la soberanía interesa fundamentalmente a los trabajadores y a los sectores populares, y que por ello, luchar por la paz es situarse al mismo tiempo en la trinchera de la lucha por la soberanía de Euskal Herria. Máxime si, además, tenemos en cuenta lo que para nosotros son factores políticos imprescindibles para decodificar la actual coyuntura política:

En primer lugar, la victoria de alcance estratégico obtenida por las fuerzas populares vascas, al inutilizar el actual marco autonómico como marco potencial de aniquilación política para el movimiento independentista vasco.

En segundo lugar, la corroboración de nuestras tesis históricas, que reclamaban con justeza como reflexión política que no existen espacios intermedios de reivindicación y estrategia entre la autonomía y la soberanía. O dicho de otra manera: que la globalización económica (imperialismo) y la construcción europea, muestran a las claras que no hay más opción, en términos nacionales y de clase, que la construcción de un estado para el pueblo vasco.

Y en tercer y último lugar: la posición que desde la más absoluta debilidad estratégica plantean los estados español y francés, que se sitúan, todavía más si cabe, en posiciones ultrajacobinas y ultrarreaccionarias en su estrategia de negar nuestra propia existencia como pueblo. Soberanía y paz, paz y soberanía son, pues, los ejes que animan nuestra iniciativa política.

Soberanía y modelo social justo, soberanía y socialismo, soberanía y democracia, no son más que los ejes estratégicos únicos y viables que permitirán aglutinar al pueblo vasco en torno a una estrategia nacional, popular y progresista, que instale a nuestro país en ese tan ansiado escenario de paz que todos anhelamos.

Porque la soberanía significa fundamentalmente, que los recursos financieros, naturales, culturales de nuestro país sean gestionados sin interferencias y en beneficio de una mayoría social progresista y socialista que la izquierda abertzale pretende liderar y articular.

Soberanía para la carta social, para los derechos sociales, para los derechos económicos, para los derechos culturales y educativos, soberanía para la paz y la solidaridad.

Soberanía en un contexto como el europeo o mundial, donde el imperialismo pretende clonar los pueblos y sus culturas, para reivindicar nuestras propias señas de identidad como la mejor aportación a la biodiversidad cultural del planeta.

En esa apuesta estamos, y en esa apuesta estamos junto con nuestros compañeros y compañeras del sindicato LAB en Iruñea, reivindicando la necesidad, la urgencia histórica y la posibilidad real de construir un espacio para la utopía en el siglo XXI, un espacio llamado Euskal Herria soberana, un espacio llamado socialismo vasco. Por eso estamos, por eso hay que estar.

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