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31/03/2008 :: Mundo

Crónicas desde el sur del Cáucaso (I): Georgia mantiene abiertos multiples frentes

x Txente Rekondo
Desde la desaparición del antiguo espacio soviético, Georgia, como otras nuevas repúblicas, ha experimentado importantes transformaciones, aunque no todas han tenido un reflejo positivo para la mayoría de la población.

Crónica desde Tbilisi.- Las estatuas de Lenin han sido sustituidas por las de San Jorge, como en la céntrica plaza de la Libertad en Tbilisi; las banderas de la Unión Europea ondean en numerosos edificios, como muestra de su deseo de adhesión al proyecto europeo y de rechazo hacia Moscú; los coches de lujo circulan por las calles del país en un número nada desdeñables; la crisis industrial que siguió a la desaparición de la URSS no ha sido solventada; la corrupción se ha instalado en numerosas esferas sociales; y los edificios en ruinas y sin acabar de construir surgen con asiduidad, al tiempo que se aprecian síntomas evidentes de especulación urbanística.

Esa visión de casas o edificios abandonados obedece a varios motivos. Los efectos del auge y caída de algunos políticos y cargos gubernamentales, cuya situación económica ha cambiado radicalmente, hasta tal punto que no han podido seguir con las construcciones, en algunos casos de lujo, que pretendían llevar a cabo; el abandono de los edificios cooperativos de los koljós y de las fábricas del período anterior; o las disputas entre diversos personajes, que algunos califican cercanos ala mafia local, mientras que otros los definen como multimillonarios, como el que acontece en torno al hotel que domina la capital de Tbilisi y al que se accede en funicular. Este proyecto permanece parado por las disputas entre los propietarios del hotel y los del teleférico.

El poder de la Iglesia georgiana ha recobrado protagonismo y fuerza, mientras que el rechazo hacia “lo ruso” sigue inmerso en numerosos sectores de la población. El escenario político sigue representado por el pulso que mantienen el actual presidente, Mikheil Saakashvili y la oposición, que acusa al primero de “ocupar ilegítimamente el puesto”.

La llamada “revolución rosa” que en 2003 logro un giro de la política georgiana, situándola en la esfera de los planes de Washington, parece que no ha dado los frutos que esperaban algunos de sus promotores, de ahí el enfrentamiento entre las élites políticas del país.

Estos últimos días la actividad política ha mostrado cómo los frentes que mantiene abiertos Georgia siguen latentes. Así, por ejemplo, en un solo día, el pasado diecinueve de marzo, mientras Saakashvili era recibido en la Casa Blanca por su homónimo George Bush, los partidos opositores se manifestaban frente a la embajada estadounidense de Tbilisi para solicitar que el mandatario norteamericano no recibiera al presidente georgiano. Un día antes, el propio Saakashvili había anunciado que las elecciones parlamentarias se podrían celebrar el próximo 21 de mayo, y Moscú por su parte anunciaba el establecimiento de los vuelos, suspendidos desde 2006.

Las protestas en la entrada del Parlamento, con un campamento donde la oposición continúa su huelga de hambre, buscan también erosionar el régimen del actual presidente y de sus aliados políticos. Algunos georgianos nos comentaban que al fuerza de los primeros días parece ir desapareciendo y que la duración de la protesta puede durar, aunque su apoyo estaría en claro retroceso.

Uno de los aspectos centrales que estos días asomaban en Georgia se podía percibir en torno ala declaración de independencia de Kosovo y las diferentes reacciones que ello ha generado en el escenario internacional, y con numerosas ramificaciones en el caso georgiano. Si la situación de Ossetia del Sur y de Abjasia se pueden considerar como una realidad independiente de facto, incluso los mapas elaborados por el gobierno de Tbilisi recoge esos territorios con una nota especial, delimitando sus fronteras y señalando que en estos momentos” no están bajo control del gobierno”, acontecimientos como el señalado vuelve a situar en el centro del debate político el complejo entramado étnico y social de la región.

Rusia ha movido ficha con rapidez, anunciando el fin “oficial” de unas sanciones económicas a Abjasia , que en la práctica nunca fueron reales, y por su parte, Georgia ha amenazado con responder “adecuadamente” a esos planes rusos. No obstante, parece evidente que en estos momentos a ningunos de esos actores les interesa una situación desestabilizadora en la región, que podría traer consigo importantes amenazas para ambos gobiernos.

En ese sentido, algunos analistas locales nos indicaron la “colaboración ruso-georgiana para estabilizar la zona de la garganta del Pankisi”, cuando las tropas georgianas contaron con el apoyo de Moscú para expulsar de allí a las fuerzas rebeldes de algunas repúblicas del norte del Cáucaso. Por eso las fuentes trusas han mostrado al mismo tiempo su postura de no reconocer todavía la independencia de Abjasia, tal vez preocupado por las amenazas vertidas por algunos líderes de movimientos armados abjasios, como la Legión Blanca, que estarían dispuestos a relanzar sus ataques contra las tropas rusas y poner en una difícil situación la celebración incluso de los Juegos Olímpicos de Invierno en la vecina ciudad de Sochi.

Tampoco parece que Georgia reciba mucho más allá de bunas palabras desde Occidente, y los deseos de los dirigentes del país para ser aceptados en el club de la OTAN podría haber recibido un revés tras la supuesta negativa de Alemania, Francia, Italia, Grecia o Noruega de conceder un estatus especial tanto a Georgia como a Ucrania en la próxima cumbre de la organización militar en Bucarest.

Tanto desde Occidente como desde Moscú se intenta utilizar la posición privilegiada de Georgia en beneficio propia, al mismo tiempo que se usa como forma de presionarse mutuamente, sin importarles mucho ni las demandas ni la situación de la población georgiana. Y para llevar a cabo esas estrategias cuentan con la colaboración de las principales élites locales, interesadas en mantener sus privilegios, sin olvidar tampoco las tramas oscuras que han venido tejiendo sus redes en torno a los círculos de poder más importantes del país.

Finalmente también permanece sin solucionar el delicado tema de los miles de refugiados que se han distribuido por el país a raíz de los diferentes enfrentamientos que han sacudido la región en los últimos años. Muchos de los refugiados que huyeron de Abjasia fueron ubicados en diferentes hoteles de Tbilisi, uno de ellos, el Iveria está siendo reformado tras haber lo vaciado de refugiados, a los que se lees ofrece una nueva ubicación en otros lugares. Pero lo cierto es que el drama de esa realidad tampoco parece que pueda atajarse a medio plazo.

La privilegiada situación geoestratégica puede ser un factor favorable para Georgia, pero los intereses extranjeros en ocasiones pueden desequilibrar esa balanza. Con conflictos étnicos en su seno, con un sistema político cada día más enfrentado, con múltiples carencias estatales y sobre todo con las manos de los actores internacionales prestas a cualquier tipo de maniobra interesada, la realidad de Georgia se nos muestra con todos sus frentes abiertos.

Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

 

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