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25/04/2019 :: Venezuela

EEUU y el cambio de régimen en Venezuela (III)

x Carlos Fazio
Sustento de la Guerra Híbrida o asimétrica, en su nueva etapa de cerco y asfixia contra el gobierno de Maduro

Las nuevas políticas de cambio de régimen de la administración Obama quedaron perfiladas en el Informe sobre Venezuela elaborado en 2012 por el director nacional de Inteligencia de EEUU, James R. Clapper, que ponía énfasis en la agitación propagandística de temas como el desabasto programado de alimentos y medicinas, el incremento inusitado de precios, los apagones eléctricos generalizados, la delincuencia y la violencia criminal, combinado con manifestaciones callejeras, como parte de un proceso de descomposición político-social e ingobernabilidad inducido, que a partir de entonces utilizaría el accionar de bandas criminales, narcotraficantes, paramilitares y pranes (con sus ejércitos de malandros), para desencadenar un caos generalizado (estratégicamente concebido y planificado) y generar miedo e incertidumbre en la población.

Enmarcada en la Guerra No Convencional del manual TC 18-01 del Pentágono, la primera fase de la Operación Venezuela Freedom (Libertad Venezuela), impulsada desde el Comando Sur, incluyó La Salida, como se llamó la campaña política oposicionista (manifestaciones, activismo en Internet, acciones de desobediencia civil violentas) emprendida el 23/1/14 en Caracas y otras ciudades, cuyo objetivo era encontrar una salida pacífica, democrática y constitucional al gobierno de Nicolás Maduro (sic). La iniciativa tuvo como mascarones de proa del imperio a Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, líderes de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), y culminó el 18 de febrero de 2014 con la detención de López, responsabilizado de los hechos que llevaron a la muerte de 43 personas.

Ante el nuevo fracaso, el 9/3/15, el Nobel de la Paz Barack Obama firmó una Orden Ejecutiva que de manera facciosa consideró a Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de EEUU. Tres días después, el jefe del Comando Sur, general John Kelly, ratificaba ante el Comité Senatorial de los Servicios Armados del Congreso, que la Operación Libertad Venezuela estaba dirigida a generar una situación de caos y desestabilización política, combinando acciones callejeras con el empleo dosificado de la violencia armada, los asesinatos selectivos, sabotajes contra instalaciones estratégicas y acciones paramilitares desde la frontera colombo-venezolana.

El 25/2/16, el sucesor del general Kelly en el Comando Sur, almirante Kurt Tidd, puso en marcha la segunda fase de la Operación Venezuela Freedom. En un documento firmado por él, Tidd dijo que había convenido con el nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos, el uruguayo Luis Almagro, la aplicación de la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, en el marco de la guerra de espectro completo elaborada en junio de 2000 por la Dirección de Políticas y Planes Estratégicos del Ejército de EEUU (ver Documento Joint Vision 2020), matriz doctrinaria de todos los proyectos de Guerra No Convencional desarrollados contra el país sudamericano.

De acuerdo con el almirante Tidd, la fase 2 de la estrategia subversiva de EEUU la ejecutaban agentes encubiertos del Comando de Operaciones Especiales, la Fuerza Conjunta Bravo, con asiento en la base de Palmerola (Soto Cano), en Comayagua, Honduras, y la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (inteligencia), y era concebida como una operación de amplio espectro, conjunta y combinada que priorizaba conceptos como fuerza decisiva, proyección de poder, presencia en ultramar y agilidad estratégica. Expresiones, todas, que denotaban una gran capacidad para movilizar por aire, mar y tierra tropas de despliegue rápido, contra el objetivo blanco de la acción: Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana.

Aunque el plan conspirativo y de guerra sicológica del Pentágono señalaba que EEUU no asumiría el costo de una intervención armada en Venezuela, contemplaba una fase terminal prevista hacia julio-agosto de 2016, que requería del posicionamiento mediático de una crisis humanitaria (por falta de alimentos, medicamentos, agua y electricidad) y una matriz de opinión que manejara a escala internacional el escenario de que Venezuela estaba cerca del colapso y de una implosión, como recurso para facilitar una intervención humanitaria de Washington a pedido de la ONU o la OEA.

Sustento de la Guerra Híbrida o asimétrica, en su nueva etapa de cerco y asfixia contra el gobierno de Maduro, la doctrina de espectro completo citada por Tidd empleaba recursos diplomáticos, de información, militares, económicos, financieros, de inteligencia y jurídicos, y echaba mano de grandes corporaciones y lobbies empresariales, operadores políticos de la derecha internacional y sus intelectuales orgánicos (ex presidentes como César Gaviria, Álvaro Uribe, Vicente Fox, Felipe Calderón, Sebastián Piñera y el ex presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, así como pensadores como el súbdito de la corona española de origen peruano Mario Vargas Llosa y los mexicanos Enrique Krauze y Jorge G. Castañeda), actores no estatales (ONG), jerarcas conservadores de la Iglesia católica y agrupaciones estudiantiles formadas y entrenadas en el exterior en las técnicas de golpe suave.

La Jornada

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