Después de tres años y medio de movilización masiva de recursos de UE/OTAN, el escenario más favorable concebido actualmente para Ucrania es luchar por mantenerse donde está
"Tenemos que pasar de una situación en la que Rusia hace como que negocia a una en la que tenga que negociar", proclamó Kaja Kallas en un discurso pronunciado el miércoles en el Parlamento Europeo. Esa frase resume la estrategia europea de rechazo a toda negociación hasta que Ucrania se encuentre en posición de fuerza. Como admitieron de forma explícita líderes como Emmanuel Macron cuando se encontraba en fase de preparación, y optimistas como Budanov preparaban su próxima llegada a Crimea, esa fue la lógica de la fallida contraofensiva de 2023.
Se puede entender que el fracaso de esa estrategia de poner en peligro el control de Crimea para obligar a Rusia a negociar contra las cuerdas ha condenado la guerra a la situación actua. Pero a ese aspecto hay que añadir también el factor de supremacismo de Europa occidental, confiada en su superioridad económica, material, militar e incluso humana, que ha subestimado la resiliencia rusa en todos los aspectos, se ha creído su propia propaganda de victorias futuras y ni siquiera se ha planteado la posibilidad de que su oponente pudiera ser capaz de sobreponerse, aprender de sus errores y adaptarse a las condiciones de la nueva guerra moderna mejor que su proxy.
"Rusia tiene tiempo (aunque no ilimitado), y su probable rumbo está claro: presión militar constante, apertura calibrada al diálogo y disposición a permitir que las divisiones occidentales y el agotamiento ucraniano se agraven. Moscú permanecerá en la mesa de negociaciones, pero con el objetivo de marcar el ritmo", ha escrito esta semana el analista y think-tanker Balazs Jarabik.
Mientras tanto, los países europeos carecen de tiempo -Ucrania puede quedarse sin dinero en primavera si no se logra una fórmula para un préstamo, con dinero robado a Rusia, que Kiev de ninguna manera podrá pagar- o de fórmulas para dar la vuelta a la situación en el frente. Están fuera de la mesa de negociación, pero, aun así, aspiran a imponer el ritmo, la conversación y los términos. En busca de un punto de inflexión que devuelva la guerra a una senda que saben manejar, la del control, los países europeos han preferido no comprender que ese momento quedó atrás y no supieron gestionarlo.
Ahora, sin más capacidad de influir en la situación que ejercer de 'lobby' y aferrarse al poder relativo que les da la capacidad de veto en el levantamiento de sanciones y el control de gran parte de los activos rusos retenidos en Occidente, los países europeos buscan la forma de imponer una resolución de la guerra que se asemeje lo menos posible a lo que indica la situación sobre el terreno. Para ello, el primer paso es convencerse de que todo va bien.
"La noción de que Ucrania está perdiendo es absolutamente falsa", insistió Kallas, cuya versión de que la situación se encuentra bajo control contrasta con cómo se mueve el frente hacia territorio ucraniano desde finales de 2023, el año en el que Ucrania tenía que dejar claro que era Rusia quien estaba perdiendo, y con las crecientes dificultades ucranianas para busificar suficientes reclutas para relevar de la primera línea a quienes llevan meses luchando.
"Putin no puede conseguir sus objetivos en el campo de batalla, así que intentará negociaciones", añadió Kallas, ciñéndose estrictamente a la propaganda europea, que ignora que actualmente Rusia, al contrario que Ucrania, sí está en condiciones de conseguir sus objetivos militares. Nada indica que Ucrania pueda recuperar su integridad territorial o sus fronteras de febrero de 2022 por la vía militar, mientas que Moscú está cerca de capturar Druzhovka, Konstantinovka, Seversk, Krasny Liman y Slavyansk-Kramatorsk.
La guerra se libra en busca de dos objetivos: imponer una resolución territorial favorable y conseguir las condiciones de seguridad deseadas. Los términos de las garantías de seguridad, la arquitectura europea y el papel de la OTAN dependerán de la fortaleza de las partes en una negociación, que estará, salvo que la UE pueda impedirlo, directamente condicionada por la realidad del frente. En esta guerra en la que posiblemente no haya una victoria completa, cuál de las partes está en mejores condiciones -reales, sobre el terreno y no en las mentes de Bruselas- de conseguir sus objetivos militares es, quizá, el mejor indicador para quienes en todo momento quieren determinar que Ucrania está ganando o tienen objetivos maximalistas por encima de sus posibilidades.
Para disgusto de los países europeos, todos esos indicadores favorecen a Rusia, como lo hacen también su capacidad de suministrar sin pausa materiales a sus propio ejército y disponer de una mayor población y, por lo tanto, mejor capacidad de reclutamiento -no obligatorio- y posibilidades de reponer las filas de sus tropas. La debilidad ucraniana, mitigada por los ocho años de guerra de trincheras y fortificación de Donbass, no se observa solo en la prensa rusa, sino que es evidente para quienes se centran en la realidad tal y como es y no en la imaginada según sus deseos.
El frente de Donbass según medios ucranianos
El fin de semana, posiblemente en busca de dar a la población una buena noticia, aunque fuera imaginaria, para compensar la preocupación que provocó la publicación del plan de 28 puntos de Steve Witkoff, el Estado Mayor ucraniano alegó que las tropas ucranianas habían "limpiado" el centro de la ciudad de Pokrovsk de invasores rusos.
Sin embargo, "Pokrovsk está prácticamente perdida. Todavía hay posiciones ucranianas en las afueras del norte de la ciudad, pero la mayor parte de Pokrovsk está bajo el control de los invasores." Toda la parte de la importante ciudad situada debajo de la vía férrea, que «divide» la ciudad en dos, según la UP, está en manos de los rusos. La línea de combate, según Ukrainska Pravda, "discurre casi a lo largo de las afueras del norte de la ciudad. El mapa del Estado Mayor en la dirección de Pokrovsk va con al menos un mes de retraso respecto a la realidad", escribe esta semana en un extenso artículo, con una valoración que es coherente con la de otros medios que siguen a diario el devenir del frente.
Salvo para la publicación de noticias que únicamente crean falsas esperanzas, la presencia de Pokrovsk en el discurso ucraniano ha desaparecido, indicador claro de cuál está siendo el resultado de la batalla. A escasos kilómetros, Mirnograd continúa bajo control ucraniano, pero, según Ukrainska Pravda, corre el riesgo de que quede cortada la última vía de suministro. La caída de Pokrovsk no supone la pérdida de una localidad estratégica para Ucrania -ese valor se había perdido ya hace tiempo-, pero sí la de otro fortín defensivo. El problema para Ucrania es que cada vez son menos los puntos fuertes que le quedan en Donetsk.
"Konstantinovka: el enemigo lleva más de un mes infiltrándose en la ciudad y se producen tiroteos con regularidad", escribe Ukrainska Pravda en referencia al siguiente sector que se complica para Kiev. La táctica de infiltración gradual es la que ha conseguido que Pokrovsk esté prácticamente perdido para Ucrania y eso es lo que Rusia pretende repetir en este sector absolutamente clave para la preparación de una futura operación en dirección a Slavyansk-Kramatorsk, donde posiblemente se decida el destino final de la batalla por Donetsk.
"Konstaja, como los militares llaman a la ciudad, es totalmente visible para el enemigo desde un dron, y los rusos la bombardean regularmente. Según la UP, los invasores del 19.º cuerpo, se adhieren a su idea de no asaltar Konstantinovka, sino de rodearla al menos a lo largo de Druzhkovka. Es decir, capturar dos ciudades a la vez", indica el medio, reflejando los planes rusos de repetir su actuación en el saliente Pokrovsk-Mirnograd.
Más al este, el artículo destaca la complicada situación en la que se encuentran localidades del norte de Donetsk como Seversk y Krasny Liman (Liman a secas, sin la referencia roja, para Ucrania). "Las sufridas Seversk y Liman y las unidades que las defienden casi siempre están fuera del campo de visión de los periodistas y la sociedad. Sin embargo, en estas zonas, los rusos lanzan ataques regularmente. Y en algunas zonas, como, por ejemplo, desde Nevsky hasta Shandrigolovoye, los invasores han avanzado casi 20 (!) kilómetros este año. Esto es más que en algunos meses en la dirección de Pokrovsk", alerta el artículo, que recuerda que "la captura de Seversk abriría el camino de Slavyansk a los rusos".
"La vida que ahora hay en Kramatorsk desaparecerá, la ciudad comenzará a morir en abril-mayo de 2026. En verano, Kramatorsk, por desgracia, comenzará a convertirse en Konstantinovka. No mejorará", escribe el medio citando a un comandante de unidad de drones sobre el terreno. El hecho de que se empiece a poner fecha al momento en el que Kramatorsk, que ha de ser -según Trump- el último lugar al que las tropas rusas puedan acercarse, comience a sentir el peligro de la guerra indica la dinámica del frente que va a determinar el sentido de la guerra.
El medio achaca la mala situación actual a tres factores: la escasez de infantería, las malas decisiones "al más alto nivel" -es decir, la gestión de la guerra que está haciendo Oleksandr Syrsky, chivo expiatorio favorito de la prensa ucraniana crítica con Zelensky- y la superioridad rusa. "Por desgracia, el ejército ruso mantiene una ventaja en el cielo en términos de drones en la línea del frente y a 10-20 kilómetros desde la línea de contacto". Incluso en ese aspecto del que Ucrania tanto se ha jactado, su desarrollo y producción de drones, Rusia, como es lógico, sigue siendo superior. Le faltó comentar el tema más importante para la población ucraniana en este momento: la corrupción rampante del círculo de Zelensky.
Mirando hacia 2026, Ukrainska Pravda afirma que "según el escenario más optimista, las Fuerzas Armadas lucharán por Liman, Seversk, Konstantinovka, Druzhkovka, Mirnograd y Dobropilia. Según el escenario más pesimista, lucharán por Kramatorsk y Slavyansk". Después de tres años y medio de movilización masiva de recursos por parte de los países de la OTAN, el escenario más favorable concebido actualmente para Ucrania es luchar por mantenerse donde está.