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07/03/2014 :: Europa

Nuevas filtraciones dejan en evidencia a la dictadura fascista de Ucrania

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La grabación de una conversación telefónica de la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, demuestra que la oposición recurrió a mercenarios

Ucrania está atravesando una época turbulenta y cada día que pasa se añaden más problemas a la ya de por sí delicada situación provocada por el golpe de Estado. El último ha sido una nueva filtración de una conversación telefónica entre diplomáticos extranjeros que afecta directamente a la dictadura fascista ucraniana. En la conversación se afirma con claridad que los responsables de la matanza ocurrida en Kiev en torno al 19 de febrero fueron miembros del actual régimen del país.

En el diálogo que protagonizan el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Urmas Paet, y la máxima responsable de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, el primero le comunica a la segunda que los responsables de las muertes por disparos, tanto de manifestantes como de policías, eran un grupo de francotiradores contratado por "alguien que forma parte de la gente que ahora está en el poder" (Ver vídeo -en inglés-: http://www.youtube.com/watch?v=ZEgJ0oo3OA8 ).

Entre otros datos indiscutibles, Paet cita a una doctora, que, aunque no dice su nombre completo, es Olga Bogomolets, quien durante las protestas fuera una de las responsables de los servicios médicos en el Maidán de Kiev. Ella fue quien atendió aquella jornada a un mayor número de heridos y examinó más cadáveres. Esta doctora protestó ante los golpistas cuando enterraron de manera precipitada a todos los fallecidos durante esa jornada, sin hacerles siquiera una autopsia supervisada judicialmente. La dictadura le ofreció un alto cargo en el Ministerio de Sanidad, que Bogomolets rechazó.

Esta filtración se suma a la que protagonizó hace unas semanas la canciller adjunta para asuntos europeos de EEUU, Victoria Nuland, y su embajador en Ucrania. En aquella conversación los dos diplomáticos hablaban de intervenir en la vida política de Ucrania y de la conveniencia de promocionar y ayudar a los candidatos de la oposición más cercanos al neonazismo, en detrimento de los otros, según los intereses norteamericanos. La conversación encontró difusión sobre todo por la frase «que se joda la UE», con la que dejan clara a los europeos la supremacía de la diplomacia norteamericana. Aquella filtración hizo un flaco favor a la labor terrorista de Washington en Ucrania, pero no originó tensión con sus colegas europeos.

En esta caso, la filtración tiene tintes sustancialmente más importantes, ya que de una manera directa acusa a la oposición neonazi en aquel momento, y actualmente en el Gobierno, de ser los responsables de la muerte de 86 personas -según el balance oficial aunque oficiosamente podrían ser más de cien-, lo que precipitó la caída del presidente, Viktor Yanukovich. La filtración apareció en un vídeo editado con el audio de la conversación y varias fotografías. La veracidad de la conversación, aunque «sacada de contexto», fue confirmada por el ministro estonio.

Los medios occidentales empiezan a dar esta información con cuentagotas. Hasta este mismo momento, los medios ucranianos guardan silencio. Hay constancia de que al menos los mayores portales informativos ucranianos recibieron presiones para frenar esa información. Solo la difunden medios rusos.

Incertidumbre

Esta filtración se suma a la incertidumbre reinante en Kiev. Los manifestantes siguen sin abandonar el centro de la ciudad. Mientras, el control de Crimea se da totalmente por perdido y las perspectivas a día de hoy de recuperarla son nulas. Numerosas ciudades del sur y el este del país protagonizan día sí y día también manifestaciones en contra de las nuevas autoridades golpistas y su rumbo proeuropeo.

La principal prioridad de la dictadura es, en estos momentos, conseguir ayuda financiera internacional, porque en caso contrario la bancarrota del Estado ucraniano está garantizada. Eso hundiría al país en una nueva ola de protestas, ya que a los manifestantes del Maidán se sumarían los funcionarios de todos los estamentos del Estado, cuyos ingresos serían los primeros afectados por la quiebra.

Moscú ya ha anunciado su intención de retirar a la dictadura de Kiev todos los descuentos en el precio del gas acordados con Yanukovich, lo que hace que la necesidad de financiación sea aun más urgente. Por eso, los analistas apuestan a que en los próximos días los golpistas se quitarán la máscara "democrática" que han mantenido hasta ahora y accederán a las exigencias más duras de organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial para conseguir dinero. Exigencias acordadas seguramente antes del golpe de Estado.

CALPU

 

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