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07/05/2021 :: Colombia

La "revolución molecular disipada", invento de un neonazi, base teórica del narcouribismo

x Juanita León, Juan Pablo Pérez B.
Enmarca toda movilización social en una guerra civil en la que "delincuentes" están tratando de tomar el poder y los militares deben velar por ese orden que está en riesgo

En medio de las protestas y movilizaciones que ocurren a lo largo del país, el expresidente Álvaro Uribe trinó ayer cuatro recomendaciones para enfrentarlas. La cuarta causó gran revuelo, pues alude a la teoría difundida por un neonazi chileno, llamado Alexis López, que mira la protesta social —así sea pacífica— como una de las múltiples caras de una guerra que libra la "delincuencia" contra la institucionalidad para tomarse el poder y acabar con la democracia.

1.Fortalecer FFAA, debilitadas al igualarlas con terroristas,La Habana y JEP [Jurisdicción Especial para la Paz]. Y con narrativa para anular su accionar legítimo;

2. Reconocer: Terrorismo más grande de lo imaginado;

4. Acelerar lo social;

5. Resistir Revolución Molecular Disipada: impide normalidad, escala y copa

Más allá del riesgo de que el líder del partido de Gobierno, y padrino político del presidente Iván Duque, estigmatice de esta manera a unas movilizaciones que en su mayoría han sido pacíficas, La Silla pudo establecer que en el Ejército y la policía utilizan esa teoría de la “revolución molecular disipada” para entender la movilización social en el siglo XXI.

En la policía hay una visión de la protesta social que justifica los episodios de brutalidad. Ahora se suma esta teoría poco sustentada, a un escenario donde la represión de las protestas es cada vez más violenta. Según la Defensoría, en seis días de manifestaciones, han muerto 19 personas y hay 89 desaparecidos,

La “revolución molecular disipada” en el pensamiento militar

En menos de un año Alexis López ha sido invitado dos veces a la Universidad Militar Nueva Granada, por su rector el General Luis Fernando Puentes, a dar charlas sobre su teoría de la revolución molecular disipada. Se trata de la universidad donde se forman académicamente muchos de los militares del país.

Lo que hace López es una tergiversación de varios filósofos franceses del siglo XX para concluir que las movilizaciones recientes en todo el mundo hacen parte de un plan de la izquierda radical para acabar con la democracia. Echa mano de las teorías de Jacques Derrida, Michel Foucault, Gilles Deleuze y Félix Guattari (autor del texto seminal “La revolución molecular”). Y mete en ese contexto las protestas del 2019 en Colombia y Chile y las que ocurrieron el año pasado en Estados Unidos del movimiento Black Lives Matter, tras el asesinato de George Floyd.

Lopéz alega que detrás de las protestas hay una intención de desestabilizar al régimen a través de manifestaciones simultáneas y dispersas, sin una cabeza aparente. Es una revolución sin líder que actúa de manera horizontal y, por lo tanto, es más difícil de controlar en su intento de derrocar a la democracia y sus instituciones.

“No existe estructura jerárquica. Hay anarquía funcional. Como ya mencionamos, los mandos y tropa son irregulares, no identificables. Los objetivos tácticos estáticos son dinámicos. Las unidades móviles son estratégicas. ¿Por qué? Porque capturan área de influencia. Hay guerra de guerrillas con emboscadas, asedio, incursión y sabotaje. Hay batallas”, dice López en esta intervención en la Universidad Militar en julio del año pasado.

Alexis López este año en la Universidad Militar.

Esta teoría fue recientemente recogida en una columna en El Espectador por el exconsejero presidencial de Duque y cuñado del expresidente Uribe, Carlos Enrique Moreno, un empresario reconocido con mucha influencia en sectores empresariales.

“El modus operandi se basa en acciones revolucionarias horizontales para generar de forma gradual y cotidiana conductas que alteren el estado de la normalidad social del sistema dominante, y así derogarlo. El objetivo es generar caos y el cese de la normalidad diaria, para crear un estado de crispación y crisis permanente", escribe Moreno.

Con un lenguaje bélico, lo que termina haciendo Alexis López es enmarcar toda movilización social en una guerra civil en la que un grupo está tratando de tomarse el poder y las fuerzas militares tienen la función de velar por ese orden que está en riesgo. “Se produce un estado de guerra civil horizontal, molecular y disipado”, dice en las conclusiones de su intervención en la Universidad militar.

“Ellos (los comandantes del Ejército) estudian esa teoría para tratar de entender lo que está pasando y lo que pasó en Chile. La utilizan en sus análisis, porque les permite entender este nuevo tipo de movilización”, le dijo a La Silla una persona que ha estudiado a las fuerzas militares y que nos pidió no revelar su nombre por temor a alguna represalia.

La teoría también se mueve entre altos mandos de la policía. En la página del Colegio de Coroneles de la policía Nacional, hay publicado un artículo, escrito por la intendente Luz Carina Pérez Castillo, en el que retoma la revolución molecular disipada para argumentar que en Colombia no hay estallido social, sino una guerra de guerrillas camuflada.

“Lo que estamos viviendo es un proceso, no el producto de un proceso, no es un estallido se trata de un eufemismo que no tiene nada que ver con las demandas legítimas de una sociedad producto de determinadas condiciones estructurales, económicas u otras, no tiene que ver con el aburrimiento de la gente”, dice.

La consecuencia práctica de esto es que la protesta, lejos de ser interpretada como una manifestación legítima de indignación y disenso, es vista como ilegítima, como una fachada de una revolución ilegal que hay que extirpar. En otras palabras, el "enemigo interno" para las Fuerzas Militares ya no sería el guerrillero sino también el manifestante.

Esta teoría contradice estudios, como los que ha hecho la socióloga turca Zeynep Tufekci, que muestran cómo esta falta de una cabeza visible en la movilización social del siglo XXI no hace parte de un plan orquestado para tomarse el poder, sino que es consecuencia del funcionamiento de las redes sociales. Es una consecuencia del hecho de que las protestas actualmente nacen por invitaciones en redes sociales que los usuarios van compartiendo.

De hecho, en La Silla hemos contado cómo las movilizaciones del pasado nueve de septiembre, que terminaron con varios estudiantes muertos, se originaron por grupos de WhatsApp en los que estaban muchos de los jóvenes que salieron a protestar ese día.

Aun así, en el Ejército y la policía estudian la teoría de Alexis López, al parecer sin importarles o sin saber que es el fundador de un movimiento neonazi.

El ex-narcopresidente Uribe, el exComandante del Ejercito, Gral. Eduardo Zapateiro y el nazi chileno Alexis López en su juventud.

Quién es Alexis López

El chileno Alexis López es un entomólogo y carismático publicista. Neonazi. López se conoció ampliamente en su país en abril de 2000, cuando fue capturado unos días antes de celebrar el Primer Encuentro Ideológico Internacional del Nacional Socialismo en Concón, Chile, al que asistieron partidarios del nazismo de todo el continente.

López, como lo relató El País de España a raíz del suceso, fue detenido pocas horas antes del encuentro acusado de girar cheques sin fondos —una excusa, más que otra cosa— para evitar la celebración del encuentro que tenía a la dirigencia chilena, y en particular al gobierno de Lagos, con los pelos parados de punta. A los pocos días, después de celebrado el evento, fue dejado en libertad.

Seis años después, en 2006, un grupo de parlamentarios del Movilh y la Juventud Judía pidieron al Tribunal Constitucional chileno declarar inconstitucional el movimiento de Alexis López, Patria Nueva Sociedad (PNS). Argumentaron, según relata esta historia del diario chileno La Tercera “que este y otros grupos habrían incitado diversos ataques neonazis registrados entre 2002 y 2006.”

Sin embargo, en 2010 el Tribunal Constitucional no les dio la razón: “No se logró acreditar la existencia de objetivos, actos o conductas, imputables a dicha organización política, que no respeten los principios básicos del régimen democrático y constitucional", señala el dictamen que declaró la legalidad del PNS, citado en la misma historia de La Tercera.

Después de eso, López se ha convertido en un personaje marginal en Chile. Pero durante la época en que la atención se centró en él quedaron claras sus simpatías con el nazismo.

En una crónica del 2005, el reconocido periodista chileno Juan Pablo Figueroa describe así su casa, la misma donde lo entrevistó: 

“Alrededor de la mesa –la misma que sirvió la noche anterior como estudio radial– hay dos estantes negros, de cinco pisos cada uno, llenos de libros y revistas. Entre ellos se pueden notar textos como Mi Lucha, Neonazis en España, Cachorros del fascismo, Derrota Mundial, Semitismo y antisemitismo, El judío internacional, La escritura y la psicología de los pueblos, El Bestiario de Tolkien, Plantas altoandinas, y dos tomos de la Revista Chilena de Entomología. Sobre uno de esos estantes hay cuatro fotos en blanco y negro y muy bien enmarcadas. Son líderes nacionalistas, como Jorge Prat. La principal corresponde al führer original, a Hitler.”

Y cuenta que cuando tenía ocho años, Alexis ya “ había recibido de las manos de su padre, Osvaldo López, el libro escrito por el führer alemán, Adolf Hitler, Mein Kampf (Mi lucha) y a los once años recibió de quien fuera en ese entonces el secretario para América latina de la Unión Mundial Nacional Socialista el archivo completo del Partido Nacional Socialista Obrero (PNSO) de Franz Pfeiffer, de los años ’60.” 

Quizás por eso cuando estaba en bachillerato sus compañeros le decían ‘el nazi’. “Él dice que no significaba nada, ya que solamente dibujaba svásticas y soldados, “pero sin entender realmente, como todo cabro chico”. El tiempo sería el encargado de transformar las burlas de sus compañeros en una premonición nefasta para muchos, divina para otros.”, dice el relato del periodista.

Alexis López no se declara nazi, pero comparte el revisionismo del Holocausto. Cuando Figueroa le pregunta sobre la existencia del Holocausto nazi de los años ‘40 dijo: “Tengo tantos elementos para decirte que sí –dice- como para decirte que no, porque si los pones en una balanza… (hace un gesto de equilibrio con las manos)”. 

En esa misma línea, en una entrevista que sacó el corresponsal en Chile de El Tiempo colombiano en el 2000, a raíz del congreso nazi que estaba organizando, le preguntan a López si justifica los crímenes del nazismo. 

Responde: “¿Cómo voy a estar de acuerdo con los crímenes de los nazis? Es algo que no me cabe en la cabeza. Pero también soy capaz de encontrar valores en el nazismo y en el nacionalsocialismo. Un viejo profesor jesuita me enseñó que en todo error hay algo de verdad, y en toda verdad hay algo de error . Nuestra misión consiste en encontrar la verdad en el error y el error en la verdad.”

Este es el personaje que inspira al líder del partido oficial y a jefes de las Fuerzas Militares para enfrentar el desafío que plantea la movilización en las calles.

lasillavacia.com / La Haine

 

https://www.lahaine.org/mundo.php/la-revolucion-molecular-disipada-invento