Algunas criticas al post-materialismo.

La circunstancia mas útil para la rápida propagación de una nueva teoría es la existencia de una ortodoxia establecida, claramente incompatible con los hechos más destacados de la realidad. En este sentido, por ejemplo, las categorías marxistas respecto de las clases sociales, basadas en la relación de colectivos con la propiedad de los medios de producción, están claramente desfasadas en lo que respecta al mundo occidental desarrollado, principalmente por la aparición de la clase media y de una burguesía asalariada a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.
De esta forma el posicionamiento anquilosado y dogmático en la ortodoxia marxista o anarquista es la justificación perfecta para la consolidación de las propuestas postmodernas sobre la desaparición de la lucha de clases, el fin de la historia, etc. que sustentan ideológicamente el actual estadío del capitalismo global.
Surgen por otro lado teorías que pretenden plantear una alternativa radical y revolucionaria. Tesis que proceden principalmente de Italia, defendidas por reconocidos intelectuales y antiguos activistas de los conflictos de los años setenta como Negri o Paolo Virno, y que hacen un viraje radical del materialismo al idealismo. Si estas teorías están ganando adeptos y resonancia entre el activismo, fuera de sus fronteras, es por que parece que son de las únicas que están intentando superar la ortodoxia marxista.
No es la intención de este texto defender estas tesis, sino más bien realizar algunas criticas respetuosas a las mismas.
1. Sobre el Uso del Lenguaje
El uso que de determinados términos, la introducción de otros nuevos o el cambio de significado de los mismos, es una de las primeras características de estas nuevas teorías que nos chirrían a la hora de tener los primeros contactos ellas. No se trata de hablar con monosílabos, la cuestión es que este lenguaje a menudo parece intencionadamente complicado.
Decíamos que la confusión generalizada y la obvia falta de eficacia de las teorías radicales ortodoxas frente a la situación real de occidente, deja el camino abierto para una nueva teoría, camino que aprovechan los defensores del posmaterialismo.
La utilización que en el post-materialismo se realiza del lenguaje es un claro reflejo de cómo funcionan las luchas por el poder en el mundo académico. En primer lugar, deben atacar la proposicón central de la ortodoxia con un nuevo aunque academicamente aceptable analisis que invierta la proposición. En segundo lugar, la teoría debe aparecer como nueva aunque incluyendo el mayor numero posible de los componentes validos, o por lo menos no discutibles fácilmente de la teoría ortodoxa existente (continuas referencias al marxismo). En este proceso, ayuda mucho el dar a los antiguos conceptos nombres nuevos y que confundan, y enfatizar como pasos analíticos cruciales los que han sido tomados anteriormente como triviales En tercer lugar, la nueva teoría debe poseer el apropiado grado de dificultad para ser entendida, de modo que los colegas académicos más viejos no la encuentren ni fácil ni interesante de estudiar, para que así se encierren en su antigua ortodoxia desfasada ante el claro ataque que suponen las nuevas teorías, ofreciéndose así mismo como fáciles blancos a la critica y refutación de sus mas jóvenes colegas. Al mismo tiempo la nueva teoría tiene que parecer por un lado lo suficientemente difícil para poner a prueba el interés intelectual de los colegas jóvenes y de los estudiantes y lo suficientemente fácil para atraer a los estudiantes más dotados.
Creemos por tanto que es una teoría academicista, intencionadamente poco accesible y que corre el riego de no encontrar relaciones empíricas que medir.
2. Materialismo o Idealismo
El enfrentamiento con la ortodoxia de la izquierda radical les lleva a enfrentarse con el materialismo y proponer una nueva teoría con bases idealistas.
De esta forma se abandona la base materialista por un idealismo abstracto que espera que las condiciones sociales mejoren espontáneamente o que los conceptos forjados mediante formas idealistas del pensamiento alcancen finalmente un contenido capaz de facilitar el cambio creativo de las condiciones sociales objetivas. Sin embargo, constituye una característica del idealismo el estar condenado eternamente a buscar sin éxito un contenido real.
¿Existe la multitud o realmente va a existir por el hecho de darle un nombre? ¿Se esta creando un lenguaje para un pueblo que todavía no existe o ese pueblo es el de un buen grupo de activistas con un nivel elevado de formación y que tienden a menudo a ocupar un lugar privilegiado dentro del sistema de producción y consumo actual?
Si pretendemos crear una teoría revolucionaria, todavía algunos creemos que esta se debe basar en el análisis de la realidad material inmediata y en el enfrentamiento de la misma con sus contradicciones, que apunte a procesos de resolución. Comprender el mundo y cambiarlo en base a su realidad material, y en este sentido queda todo por hacer (de nuevo)
3. Sobre las propuestas del posmaterialismo. Renta básica
Una de las apuestas más emblemáticas del posmaterialismo militante esta siendo la renta básica. Nos centramos en ella para criticar respetuosamente una de las aplicaciones prácticas de este marco teórico.
La renta básica aparece así como una reivindicación apropiada consecuente con el nuevo modelo de producción de occidente. En respuesta a la flexibilidad laboral, la constante migración de un puesto de trabajo a otro, de un espacio a otro, a la integración del desempleo como una situación cotidiana y aceptable en la rotación entre un puesto de trabajo a otro, se establece una renta básica universal que asegurara el bienestar del individuo. Se trata de una demanda estratégica que garantizaría un ingreso permanente en contextos donde la relación laboral es intermitente. Se trata de un combate eficaz para mejorar los salarios y las condiciones laborales de los segmentos más precarios de la economía (por ejemplo pymes y economía sumergida) y que permitiese al conjunto de la clase el disponer de un margen de autonomía económica para intentar elegir el empleo que considerase más digno.
Los ejemplos existentes de renta básica, como el doll ingles, no han servido para la movilización sino para la desmovilización, cloroformo para los parados y expansión a costa del movimiento contestatario de un modelo de joven dedicado a cobrar el paro, robar en el supermercado, drogarse y ocupar sin ningún motivo político y a menudo sin ninguna necesidad real.
Por otro lado si lo que pretendemos con la renta básica es liberar del yugo las fuerzas creativas y combativas de la multitud otorgándoles una seguridad y un tiempo libre, en realidad estamos pidiendo una subvención del activista. Esto no me parece especialmente relevante, en el sentido de que no va alterar las condiciones materiales de producción y reproducción. Es mucho más relevante plantear como afectaría a aquellos que no son activistas, por que esos son el 99,99% de la población, para lo cual me remito al párrafo anterior. ¿Se le esta dando demasiada importancia al activista? ¿Que somos? ¿Misioneros?
Si buscamos con una reforma, renta básica, VPOs o empleo estable, conseguir que la gente disponga "de un margen de autonomía económica para intentar elegir el empleo que consideremos más digno" o sea más feliz dentro del capitalismo, llegamos unas cuantas décadas tarde, porque el capitalismo lo lleva haciendo para reducir la conflictividad y facilitar el mejor desarrollo de las fuerzas productivas desde los años cuarenta.
La existencia de grandes desigualdades económicas entre grupos sociales es un factor de riesgo para todo sistema económico. La existencia de un grupo social, muy reducido proporcionalmente, que acaparase la mayor parte de la riqueza, conviviendo con una clase social mayoritaria desposeída de los frutos de su producción han sido durantes los siglos XIX y XX un excelente caldo de cultivo para la subversión y la conflictividad social.
A partir de los años cuarenta hay una propuesta clara por parte del capitalismo en occidente por crear una clase media que sirva de sostén al sistema. Una clase media con estabilidad y elevado nivel de consumo fruto del capitalismo y sostén y estandarte del mismo. Este proceso tendría el objetivo, siempre que las condiciones materiales de la economía en un momento dado lo permitiesen, de reducir la conflictividad social creando una estabilidad que permitiese el desarrollo de las fuerzas productivas dentro del capitalismo y la supervivencia a través del cambio o variación del sistema.
Creo que la emigración que pasa a sumarse a las capas mas bajas de la clase obrera occidental, y la precarización de la clase obrera autóctona, es el principal fracaso de esta apuesta por una clase media y la principal contradicción del capitalismo post-fordista. Una forma pacifica y sensata de acabar con esta contradicción sería repetir la historia, volver a introducir una intervención fuerte del estado en el mercado de la mano de obra (aunque ahora mismo lleve el camino contrario) pero con subvenciones adaptadas a las nuevas necesidades y lógicas de la producción. Me refiero a lo de las pymes, la flexibilidad y la renta básica.
Otro tema diferente es que la renta básica podría ser aplicable en países occidentales, pero no en los países subdesarrollados donde existe una mayor cota de explotación de la mano de obra, y donde la existencia de un ejercito de reserva de parados, los bajos salarios y la falta de opciones son necesarios para mantener unas producciones que basan su competitividad en la explotación de la mano de obra.







