Amenaza de desalojo del centro social "La Fabrica de Sueños" (Granada)

Ante la inminente amenaza del desalojo del centro social “La Fábrica de Sueños”, nos vemos con la responsabilidad de redactar este comunicado. Reconocemos que se trata de un intento de explicar nuestras ideas y motivaciones que, por ser palabras en un folio, puede mostrar solo una superficie detrás de la cual están soñando muchas personas. Invitamos a todas y todos a informarse en más detalle sobre los puntos tocados y sobre este núcleo de actividad y pensamiento en la sociedad granadina.
En estos tiempos que nos ha tocado vivir, nuestra sociedad está anclada en un estado marcado por la ley del más fuerte, demostrándose en los mecanismos del mercado libre, en el enriquecimiento a costa de los demás. Lo establecido se marca como única opción de vida disfrazada con un extraño concepto de libertad. Vivir se convierte en un lujo que hace del sueño una tontería y del trabajo una obligación impuesta y una mentira con el fin de llenarle los bolsillos siempre a los mismos.
Nos rodean muchos problemas a los cuales la ocupación es una forma de responder. Al principio de esta respuesta se encuentran preguntas: ¿Es justo, que pocas personas posean mucho, mientras que la mayor parte de la sociedad vive en circunstancias precarias? ¿Es bueno dejar las casas viejas, nuestra herencia común, pudrirse? ¿Es sano, vivir pensando continuamente en nuestras hipotecas, créditos, con el miedo de perder nuestro puesto de trabajo, con el miedo de no poder pagar esto o lo otro? Observamos que las empresas inmobiliarias y constructoras llevan años convirtiendo en cemento todo lo que pueden, destruyendo incluso parajes naturales de gran belleza e importancia medio-ambiental. La propiedad significa cada vez más riqueza y por lo tanto desigualdad, ya que no todos pueden permitirse los modelos de vida que se venden, aunque se lo quieran creer.
La ocupación nos da la oportunidad de crear un espacio libre, donde nadie es más que nadie y son más importantes los valores humanos que los del mercado. Donde encontramos alternativas al individualismo y a la idea de la felicidad por el consumo, donde el trabajo es un deseo común y una expresión individual.
En nuestro caso concreto estas ideas se basan en un espacio abierto a todo el mundo, donde se ponen en común y en práctica. En estos últimos meses, desde principios de noviembre, hemos visto una diversidad fenomenal: varios talleres de diferentes artes, como la danza, las marionetas, el teatro y los malabares, auto-educación sobre temas tan distintos como la violencia urbanística, terapias alternativas, yoga, reiki o simplemente como arreglar una bicicleta, comedores populares, asambleas de iniciativas contra la destrucción del medio-ambiente local o sobre el abuso y los riesgos de las drogas - todo de una forma gratuita y auto-gestionada.
Como la manera también es un fin, para dar solo dos ejemplos, nuestra forma de comunicación es horizontal, así intentamos de minimizar las relaciones de poder entre nosotras y nosotros, y reciclamos los materiales que podemos, porque pensamos que se pueden aprovechar muchas cosas consideradas inútiles por la lógica consumista de que todo sea nuevo.
Tomamos por supuesto que si los responsables de la situación de la sociedad descrita - los grandes propietarios, los seres humanos creyendo en la necesidad de la comercialización de los bienes de la tierra - quieren atacar estos sueños sin por lo menos entrar en un dialogo, no les dejamos hacerlo sin resistir.
Sin embargo, queremos destacar que lo que quieren desalojar, es al fin poco más que un espacio, porque la fábrica de sueños no es un edificio, sino somos todas y todos, nuestros corazones y nuestras mentes creando por un mundo más justo y abierto. Así que continuaremos con lo que consideramos ya no solo una causa, sino una forma de vida y una actitud frente a esta sociedad alimentada por el miedo.







