[Vídeo] Ante una agresión más brutal, una respuesta más contundente

El conflicto entre los controladores aéreos y el gobierno del Estado Español es un conflicto laboral entre dos partes. De una parte, trabajadores que a lo largo de los últimos años han logrado importantes conquistas económicas. Por otra parte, los representantes del gobierno del Estado Español, con su presidente a la cabeza, que ante la grave crisis que atraviesa la economía mundial han tomado parte de manera descarada y sin ninguna vacilación por los capitales financieros, las empresas y contra los trabajadores.
Los controladores aéreos son trabajadores explotados por el Estado Español. No son los privilegiados que los medios de comunicación intentan hacernos creer. Los verdaderos privilegiados de este país son quienes constituyen la casta política de turno (diputados, senadores, ministros, consejeros, etc...) así como los miembros de la Monarquía española.
La maquinaria mediática del Estado, desde el grupo Prisa al ABC, intentan criminalizar el accionar de estos trabajadores en defensa de sus conquistas. Ya utilizaron la misma campaña de criminalización en el conflicto de Metro Madrid. No debemos caer en esa provocación. Las conquistas económicas de este sector de trabajadores está muy por encima de la media del conjunto de los trabajadores, pero este conflicto, y la brutal agresión que están sufriendo, constituye un precedente que podría aplicarse a cualquier sector profesional, a cualquier colectivo de trabajadores.
El Estado Español ha militarizado el conflicto. Una acción neofascita (trabajadores civiles realizando su trabajo bajo ordenes militares y en algún caso bajo coacción de las pistolas) que se enmarca en un plan de represión global y sistemático contra todos los trabajadores ante las eminentes luchas que se aproximan.
No es una acción aislada, ni un destalante del talentoso Zapatero. Es una acción apoyada por el conjunto de la reacción, muy especialmente por el Partido Popular. Es una acción que viene a confirmar cual será la respuesta para aquellos trabajadores que se rebelen, cómo serán tratados aquellos sindicatos y sindicalistas de clase y combativos. No es nuevo.
Los ejemplos más llamativos los tenemos en el SAT andaluz y el permanentemente perseguido LAB en Euskal Herria, pero lo encontramos en cualquier parte del territorio ocupado por el Estado Español. Petición de cárcel para los dirigentes combativos, multas para ahogar económicamente a las organizaciones. Todo es válido y esto sólo es la punta del iceberg.
Detrás de los sucesos de los últimos días está el intento de escarmentar a un incómodo colectivo de trabajadores de cara a la prevista privatización de la empresa pública AENA, ahora con la excusa de la reducción del déficit público, primero provocando un estallido a golpe de decreto-ley y de vulneraciones del convenio laboral firmado para luego implantar un indisimulado plan B que permita el saneamiento de la plantilla y su cómoda y aclamada sustitución por otra más maleable y sobre todo, más barata.
Todo para contentar a los mercados... y a las nuevas empresas que se queden (aún más) con el negocio aéreo.
Mientras tanto, el vicepresidente y ministro de propaganda del régimen, experto en cal viva y terrorismos varios en los años duros del felipismo, declara : "Quién le eche un pulso al Estado lo pierde". En realidad es el Estado, representando los intereses de la banca y los empresarios, el que le está echando un pulso al conjunto de los trabajadores. Esperan que oprimiendo más a la clase trabajadora, quitándoles más derechos, se solucione la crisis que el propio sistema, por su propia naturaleza ha generado.
El decreto del estado de alarma no es contra los controladores, ni siquiera era necesario en el conflicto laboral contra los controladores. Va dirigido al conjunto de la clase trabajadora en general.
¿Qué va a pasar con los desempleados sin prestaciones que pierdan el subsidio miserable a partir de febrero? ¿Qué va a pasar con los ajustes de personal pendientes en el sector público y banca? ¿Cuántos recortes más, cuántos ajustes más para que todo siga igual y el sistema demuestre su incapacidad para solucionar esta crisis?
Ante esta agresión llamamos a todos los trabajadores, en especial a los directamente afectados por la agresión, a la unidad de acción contra toda represión a la clase trabajadora.
Se necesita una respuesta adecuada a cada agresión. Y esto se logrará mediante la organización de los trabajadores en estructuras de clase y combativas. Llevando esa democracia directa a los centros de trabajos y a los barrios. Tenemos que organizarnos para pasar a la ofensiva.
Hay que derrotar al Estado de los patrones y los banqueros. Hay que construir un nuevo Estado, verdaderamente democrático, un Estado de los y las trabajadoras, en definitiva un Estado verdaderamente socialista.
Contra las agresiones del gobierno y el capital NI UN PASO ATRÁS
Unidad de acción y lucha para una HUELGA GENERAL
Fuera los militares de los centros de trabajo.







