Asamblea de IU. Otro capitalismo es imposible

El eje del debate se sitúa en torno a una Comisión de Candidaturas que agrupa a los dirigentes de las principales familias. Ya nadie se molesta en discutir enmiendas o alternativas a un documento oficial que, como siempre, se sitúa en la ambigüedad para permitir todas las lecturas imaginables. Las enmiendas más radicales volverán a declararse "asumidas" sin ningún problema, porque a ninguna dirección se le va a pasar por la cabeza llevarlas a la práctica. De hecho, todas las veces que Corriente Roja presentó documentos alternativos, tuvimos que pelar duramente para mantener su carácter alternativo porque, a toda costa, pretendían declararlos "integrables". Ahora ya, con nosotros fuera, se habla exclusiva y abiertamente de la porción de dirección que a cada grupo le corresponde y, sobre todo, de quién será el futuro Coordinador General, sin molestos testigos.
Tras las dos últimas debacles electorales, después de la caída libre del voto a IU desde 1999, la opción de su dirección ha sido ubicarse en el travestismo de la Izquierda Verde, mientras las diferentes federaciones se van convirtiendo en reinos de taifas, como en todo proceso de descomposición política.
Simultáneamente el PSOE, experto en abordar temas sensibles y populares, como el matrimonio gay o la anulación del Plan Hidrológico, le ha robado el discurso a IU. Tras el acierto de retirar las tropas de Iraq, el gobierno Zapatero - frente a la derecha cavernícola del PP - aparece ante la gente como abanderado del progreso, mientras utiliza la mano de hierro contra los trabajadores y trabajadoras en política fiscal, de vivienda, privatizaciones (Izar, RENFE, servicios municipalizados), agudización de la precariedad, mientras mantiene la Ley de Partidos Políticos, incrementa los gastos militares, etc, sin que la izquierda institucional rechiste. El PSOE ha ganado por la mano y por la vía de los hechos a una IU que había buscado su identidad "moderna" y "joven" por esos mismos derroteros, es decir, obviando cualquier intervención seria y organizada en la lucha de clases. Si a ello le sumamos que además apoya sin rechistar todas sus propuestas parlamentarias, incluido - por primera vez en la historia de IU - los Presupuesto Generales del Estado, se percibe con claridad el inútil esfuerzo de la dirección de IU por pintar algo en el panorama político del Estado español.
En este contexto cada vez es más evidente, incluso para buena parte de la afiliación a IU, que no hay mimbres para reconstruir ni refundar nada en una organización en la que la inmensa mayoría de sus dirigentes y cuadros intermedios han cambiado gustosamente el proyecto revolucionario por el jugoso negocio de la gestión urbanística, en el que se confunden los miembros de las diferentes "sensibilidades".
La necesidad de construir el referente político anticapitalista y antiimperialista de la movilización social es cada día más acuciante. Paso a paso, se avanza en proyectos unitarios de gran calado como el cuestionamiento de la Constitución Europea. Hay mucha vida y mucho futuro más allá de los cadáveres vivientes del reformismo que se empeñan en ignorar que otro capitalismo es imposible y que, para la construcción de la alternativa, es imprescindible el cuestionamiento radical del sistema.







