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09/10/2018 :: Estado español, Nacionales Galiza

[Cast/Gal] Tras el juicio de la vergüenza

x Boro LH
Los ataques a la prensa crítica y a la libertad de información continúan día a día en un Estado donde la libertad de expresión ha sido derogada de facto

Boro LH en Adiante.Gal

[Castellano]

Han pasado unos días desde el juicio que llevaba esperando 4 años y medio, ese que amenazaba con llevarme 6 años a prisión (7 y medio si le sumamos la condena ad-hoc que me impuso la Audiencia Nacional por opinar en Facebook).

Lo primero, decir que a nivel personal ha sido un proceso duro, porque no ha sido un simple juicio, ha sido un año prácticamente defendiéndome de montajes policiales y jurídicos: el 30 de noviembre del año pasado tuve el primer juicio, fue el de la Operación Araña en la Audiencia Nacional, cuando aún estaba esperando la sentencia recibí la fecha para el juicio por el “Jaque a la monarquía” fijada para el 16 de abril, y llegada esa fecha llegó el consabido aplazamiento ante la supuesta indisposición de uno de los agentes que me acusaba. Así que ha sido por fin este 3 de octubre cuando se ha celebrado el juicio. Ni que decir tiene que estar todo un año así, de juicio en juicio, además viendo como compañeros han ingresado en prisión, han tomado el camino del exilio o siguen inmersos en una batalla judicial para evitar entrar en prisión, es algo agotador. Y en mi caso además no me he quedado precisamente parado esperando, he recorrido medio estado explicando el caso y contextualizándolo en la actual escalada represiva impulsada por el Estado español.

Como decía, el pasado miércoles se celebró por fin el juicio, y si algo quedó claro en las casi dos horas que duró, fue que la acusación no se sostenía, la policía mentía y eso es algo que quedó muy claro para tod@s l@s que estábamos en la sala. En primer lugar, el policía que lleva 4 años y medio diciendo que yo le pegué un puñetazo en la cara, de repente se saca de la chistera que ese puñetazo se lo dio alguien 5 minutos antes, y que no podía identificar quién había sido. La cosa está muy clara: o mentía en el atestado o miente ahora… o lo más seguro es que mienta en las dos. El otro policía supuestamente agredido tampoco lo tenía nada claro vista su declaración: lleva 4 años y medio diciendo que le di una patada y de repente suelta: “el acusado me dio un puñetazo” y a preguntas de la fiscalía añadió “y una patada”. Que una persona que me pide que pase 6 años de mi vida en prisión por supuestamente agredirle, no tenga claro ni que lesión sufrió nos da una idea de la veracidad de dicho testimonio: cero.

Los compañeros de prensa que testificaron posteriormente lo dejaron muy claro: aquel día había una hostilidad manifiesta hacia la prensa, ya desde el primer momento se sucedieron los insultos, amenazas, empujones… hacia los periodistas que cubríamos la protesta. Tras las declaraciones de los periodistas fue el turno de los vídeos donde una vez más quedó claro que no hubo ninguna agresión por mi parte, y además pudimos visionar también la paliza que estos señores les dieron al resto de compañeros que trataban de informar sobre lo que estaba pasando.

Y llegó la fiscal, es alucinante que tras ver cómo un policía cambia su declaración sobre quien le agredió y otro ni siquiera tiene claro si le han dado un puñetazo o una patada (o los dos), tras ver unos videos donde queda muy claro quienes fuimos los agredidos aquel día y quienes nos agredieron, esta señora aún tenga la DESFACHATEZ de seguir pidiéndome 2 años de condena y una multa de casi 5.000 euros. Mi abogado, Erlantz Ibarrondo, lo dejó muy claro: habrá que deducir testimonio a los agentes por si hubieran incurrido en falso testimonio.


En mi alegato final destaqué que aquello no fue un atentado a la autoridad, sino un atentado a la prensa y a la libre información. Denuncié las agresiones policiales ocurridas tanto a mi como a mis compañeros, remarqué que si nos acercamos fue “para informar de la violenta e irresponsable actuación que estos señores estaban llevando a cabo, porque creemos que la prensa debe denunciar este tipo de abusos y de vulneraciones de los derechos humanos por parte de funcionarios públicos”.

“Estos señores han mentido, no hubo ninguna agresión por mi parte, y lo más probable es que dichas lesiones, en caso de ser reales, fueran causados por ellos mismos mientras apaleaban al grupo de periodistas. Estos dos agentes, funcionarios públicos que deberían de estar al servicio de la ciudadanía, mienten cuando me acusan de atentado, mienten cuando me acusan de causarles lesiones y lo hacen porque necesitan una excusa, necesitan un cabeza de turco para justificar su salvaje actuación de aquel día”, continué.

Terminé mi intervención pidiendo “mi libre absolución, pero también quiero pedir responsabilidades para quienes llevaron a cabo esa salvaje actuación policial. Responsabilidades por la paliza a los periodistas, pero también responsabilidades por haber mentido, por esa falsa acusación que me ha tenido durante cuatro años y medio viviendo bajo la amenaza de pasar varios años en prisión. Y responsabilidades por haber obstruido el derecho a informar, el derecho a la libertad de prensa. Sin prensa crítica no hay democracia, sin libertad de expresión y de información no hay democracia “.

Ahora ya ha pasado lo peor, 4 años y medio a la espera, un año de juicio en juicio… y ahora a esperar la sentencia, visto lo visto en el juicio no espero otra noticia que no sea la libre absolución, aunque desde luego tengo claro que la justicia española suele ser de todo menos justa. Pero en este caso ya ni siquiera voy a pedir justicia, porque bastaría con una pizca de sentido común para absolverme e investigar este descarado montaje policial.

Lo que me ha ocurrido a mí es la punta del iceberg, los montajes policiales están a la orden del día, y muchas veces ni con vídeos ni con testigos, ni demostrando las mentiras policiales somos capaces de tirarlos abajo. Los ataques a la prensa crítica y a la libertad de información continúan día a día en un Estado donde se han cerrado medios de comunicación y se ha encarcelado a sus trabajadores sin prueba alguna (Egin, Egunkaria, Apurtu…). La libertad de expresión ha sido derogada de facto y ahora nadie que exprese una opinión contraria al régimen está a salvo de ser la siguiente víctima de la Audiencia Nacional.

Quieren que no salgamos a la calle, que no opinemos, que no luchemos, que no informemos. Así que la receta contra esto es precisamente seguir movilizándonos, seguir luchando, seguir opinando y seguir informando.

@Boro_LH

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Tras o xuízo da vergoña

x Boro LH

Pasaron uns días desde o xuízo que levaba esperando catro anos e medio, ese que ameazaba con levarme 6 anos a prisión (7 e medio se lle sumamos a condena ad hoc que me impuxo a Audiencia Nacional por opinar en Facebook).

O primeiro, dicir que a nivel persoal foi un proceso duro, porque non foi un simple xuízo, pasei practicamente un ano defendéndome de montaxes policiais e xurídicas: o 30 de novembro de 2017 pasado tiven o primeiro xuízo, o da Operación Araña na Audiencia Nacional, e cando aínda estaba a esperar a sentenza recibín a data para o xuízo polo sucedido naquela protesta, Jaque a la monarquía, de 2014. Fixárono para o 16 de abril, mais houbo un adiamento ante a suposta indisposición dun dos axentes que me acusaba. Así que foi por fin este 3 de outubro, o mércores pasado, cando se celebrou o xuízo.

Nin que dicir ten que estar todo un ano así, de xuízo en xuízo, ademais vendo como compañeiros ingresaron en prisión, tomaron o camiño do exilio ou seguen inmersos nunha batalla xudicial, é algo esgotador. E no meu caso ademais non me quedei precisamente parado esperando, rercorrín medio Estado explicando o caso e contextualizándolo na actual escalada represiva impulsada polo Estado español.

Boro LH siendo identificado por un policía durante una protesta contra su juicio junto a otras compañeras.

Como dicía, o pasado mércores celebrouse por fin o xuízo, e se algo quedou claro nas case dúas horas que durou, foi que a acusación non se sostiña, a policía mentía e iso é algo que quedou moi claro para todas e todos os que estabamos na sala. En primeiro lugar, o policía que leva catro anos e medio dicindo que eu lle peguei unha puñada na cara, de súpeto declara que esa puñada lla dera “alguén” cinco minutos antes e que non podía identificar quen fora. A cousa está moi clara: ou mentía no atestado ou mente agora… ou o mesmo minte as dúas veces. O outro policía supostamente agredido tampouco ten nada claro vista a súa declaración: leva catro anos e medio dicindo que lle dei unha patada e de súpeto solta: “o acusado deume unha puñada”. E a preguntas da fiscalía engade: “e unha patada”.

Estas persoas piden que pase 6 anos da miña vida en prisión por supostamente agredilas e non teñen claro nin que lesión sufriron, iso dános unha idea da veracidade dos testemuños: cero.

Os compañeiros da prensa que testificaron posteriormente deixárono moi claro: aquel día había unha hostilidade manifesta cara á prensa, xa desde o primeiro momento sucedéronse os insultos, ameazas e empuxóns cara aos xornalistas que cubriamos a protesta. Tras as declaracións dos xornalistas foi a quenda dos vídeos. E unha vez máis quedou claro que non houbo ningunha agresión pola miña parte, e ademais puidemos ver tamén a malleira que estes señores lles deron ao resto de compañeiros que trataban de informar sobre o que estaba a pasar.

Despois interviu a fiscal. É alucinante que tras ver como un policía cambia a súa declaración sobre quen o agrediu e o outro policía nin sequera ten claro se lle deron unha puñada ou unha patada (ou as dúas cousas), tras ver uns vídeos onde queda moi claro quen fomos os agredidos aquel día e quen nos agrediu, esta señora aínda teña a desvergoña de seguir pedindo 2 anos de condena e unha multa de case 5.000 euros. O meu avogado, Erlantz Ibarrondo, deixouno moi claro: haberá que deducir testemuño aos axentes por se incorresen en falso testemuño.

Boro LH sendo identificado por un policía durante unha protesta contra o seu xuízo xunto a outras compañeiras.

Na miña alegación final destaquei que aquilo non foi un atentado á autoridade, senón un atentado á prensa e á libre información. Denunciei as agresións policiais, tanto a miña como as que sufriron os meus compañeiros. Remarquei que se nós achegamos alí foi “para informar da violenta e irresponsable actuación que estes señores estaban a levar a cabo, porque cremos que a prensa debe denunciar este tipo de abusos e de vulneracións dos dereitos humanos por parte de funcionarios públicos”.

“Estes señores mentiron, non houbo ningunha agresión pola miña banda, e o máis probable é que ditas lesións, en caso de ser reais, fosen causados por eles mesmos mentres mallaban ao grupo de xornalistas”, dixen. E continuei: “estes dous axentes, funcionarios públicos que deberían de estar ao servizo da cidadanía, minten cando me acusan de atentado, minten cando me acusan de causarlles lesións e fano porque necesitan unha escusa, necesitan unha cabeza de turco para xustificar a súa salvaxe actuación daquel día”.

“Durante a miña declaración, volvín insistir en que a prensa denunciar calquera tipo de abusos e de vulneracións dos dereitos humanos por parte de funcionarios públicos.”

Terminei a miña intervención pedindo “a miña libre absolución, pero tamén quero pedir responsabilidades para quen levaron a cabo esa salvaxe actuación policial. Responsabilidades pola malleira aos xornalistas, pero tamén responsabilidades por mentir, por esa falsa acusación que me tivo durante catro anos e medio vivindo baixo a ameaza de pasar varios anos en prisión. E responsabilidades por ter obstruído o dereito a informar, o dereito á liberdade de prensa”. E subliñei: “sen prensa crítica non hai democracia, sen liberdade de expresión e de información non hai democracia”.

Agora xa pasou o peor. Catro anos e medio á espera. Un ano de xuízo en xuízo. Toca esperar a sentenza, e visto o visto no xuízo non espero outra noticia que non sexa a libre absolución, aínda que desde logo teño claro que a xustiza española adoita ser de todo menos xusta. Pero neste caso xa nin sequera vou pedir xustiza, porque bastaría cun chisco de sentido común para absolverme e investigar esta descarada montaxe policial.

O que me sucedeu apenas é a punta do iceberg, as montaxes policiais están á orde do día, e moitas veces nin con vídeos nin con testemuñas, nin demostrando as mentiras policiais somos capaces de tiralas abaixo. Os ataques á prensa crítica e á liberdade de información continúan día a día nun Estado onde se pecharon medios de comunicación e encarcerouse aos seus traballadores sen proba algunha (EginEgunkariaApurtu…). A liberdade de expresión foi derrogada de facto e agora ninguén que exprese unha opinión contraria ao réxime está a salvo de ser a seguinte vítima da Audiencia Nacional.

“Os ataques á prensa crítica e á liberdade de información continúan día a día nun Estado onde se pecharon medios de comunicación. A liberdade de expresión foi derrogada de facto.”

Queren que non salgamos á rúa, que non opinemos, que non loitemos, que non informemos. Así que a receita contra isto é precisamente seguir mobilizándonos, seguir loitando, seguir opinando e seguir informando.

Madrid, 9 de outubro.

Boro LH

Madrid, 1980. Jorge Correa, Boro LH, é xornalista e colaborador habitual de Lahaine.org e Kaosenlared.net, entre outros medios. Na ligazón de abaixo pode lerse e asinarse o manifeso pola súa absolución:

https://borolibre.wordpress.com/
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https://adiante.gal/tras-o-xuizo-da-vergona/

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