Comunicaciones: Desde la palabra escrita hasta internet

La revuelta en Túnez ha desatado una vez más el debate sobre las bondades y los riesgos de la comunicación de última generación. Lejos de realizar un análisis catastrofista sobre los usos de las nuevas tecnologías, en las siguientes líneas trataré de separar el trigo de la paja para que intentemos ver la realidad sobre la que se mueven. Habrá que prestar atención no solamente a las aplicaciones de los medios de comunicación, sino a la capacidad de utilización y a la facilidad de interceptación de los mensajes cuando circulan por unos y otros canales.
Antes de nada entiendo que debemos situarnos en el tiempo. No nos vamos a remontar demasiado, puesto que mis conocimientos sobre historia son escasos, pero podemos tomar como inicio la época de la revolución industrial. Como hablamos desde una perspectiva revolucionaria, hablaremos de sus protagonistas, los obreros, en su mayoría analfabetos, que tenían dificultades para poder recibir información y para transmitirla por escrito. Las imprentas obreras empezaban a funcionar muy fuerte y se promovía el aprendizaje de la lectura y la escritura para poder acceder a la comunicación escrita.
La transmisión de esos conocimientos, junto con las noticias que llegaban de todas partes de Europa, creaban vínculos muy fuertes entre los obreros, que suponían un germen de lucha. Los conocimientos pasaban de boca en boca y de mano en mano con gran fluidez. La forma de pararlo era sencilla, dado que solo tenian que encarcelar a los instigadores y cerrar las imprentas. No obstante, las pesquisas policiales se basaban en la vigilancia directa y en el soplo y el chivateo, algo relativamente fácil de controlar, salvo traiciones. Este método de comunicación podía ser controlado por sus usuarios, ya que podían fabricarse una imprenta y distribuir periódicos y panfletos mediante sus propios medios.
Más adelante, finales del siglo XIX, principios del siglo XX, se consigue transmitir la voz a través de ondas, que pueden ser emitidas a largas distancias. Se inventa la radio y surge una nueva posibilidad de comunicación. Las ventajas son muchas: comunicación en tiempo real, emisión a muchos puntos a la vez, facilidad de uso...Las emisoras de radio jugaron un papel fundamental a la hora de distribuir propaganda durante la Revolución Social en España. Supusieron un medio de información muy importante para los movimientos sociales en etapas posteriores y gran parte de las organizaciones intentaban montar una emisora propia. Es relativamente sencillo hacerte con un equipo para transmitir ondas de radio, lo complicado es emitir en una longitud de onda que no esté ocupada por canales comerciales que te saquen de la parrilla inmediatamente. No obstante, la emisión es más sencilla si eliges canales de onda corta, como emisoras de barrio. Con este medio es más complejo tener el control y la capacidad para llevar a cabo la comunicación.
En 1948 tuvo lugar uno de los hechos históricos más negativos de la historia de este país: la llegada de la Televisión. Capaz de alcanzar
todos los hogares con facilidad, pronto se fué extendiendo, con el beneplácito y ayuda del gobierno franquista, logrando estar en todas las casas en la actualidad. Con la televisión tenemos en tiempo real y a todo color lo que sucede en todas las partes del mundo. La única pega (suficiente para repudiar este medio de comunicación) es su control total por parte del capital y el gobierno. Nada que no se pueda controlar sale en televisión, a no ser, por supuesto, que los trabajadores se empeñen en hacer otra cosa. Dado que la presión de las fuerzas de seguridad del Estado son las que son, de momento es inviable cualquier tipo de control en la caja tonta. El perfeccionamiento de esta herramienta de control social es tal, que podemos observar un comportamiento tele-dependiente en casi todas las personas de este país, incluídos algunos de los más revolucionarios, y es que no es cuestión sencilla separarse de su influencia. Lo peor de esta “herramienta de comunicación” es que la capacidad de control sobre la misma por parte de las personas que queremos transformar esta realidad es prácticamente nula.
Y en estas llegamos a la creación de la madre del cordero: la red internacional de intercambio de información, INTERNET. Por si alguien lo desconoce a estas alturas, Internet es una creación del ejército estadounidense para fines bélicos (hay mucha información tanto en la red como en las publicaciones con hojas de papel), por tanto empezamos mal. Tampoco podemos olvidar que la gran mayoría de los avances técnicos actuales fueron concebidos para usos militares, aunque este estudio lo dejaremos para otra ocasión. Para emplear una arma tienes que estar muy seguro de saber usarla, por que de lo contrario puede ser muy peligrosa su utilización. Internet se emplea hoy día para intercambiar información, en pincipio inofensiva para nuestros ojos, pero que puede ser muy peligrosa según la percepción de los Estados, por lo que esa información se vuelve en tu contra. Pero desgranemos un poco el uso de internet por parte de los llamados movimientos sociales, en concreto por parte del movimiento (o meneillo, como dice siempre un compañero) libertario. Internet nos sirve para colgar información sobre acciones que tienen lugar en las calles todos los días. Nos da igual que sean acciones públicas o no, con repercusiones legales o no. Podemos dar publicidad a una concentración tanto como a la explosión de un artefacto. Tanto unas cosas como otras dejan un rastro que es difícil de borrar si no tienes unos conocimientos adecuados, con lo cual estás cometiendo fallos escudándote en la intimidad de la red. En la actualidad la policía no tiene más que hacer un seguimiento de los foros subversivos para enterarse de los movimientos de los libertarios, y es que es muy difícil para nosotros controlar todo lo que pasa en ella, pero es sencillo de observarlo. Es cierto que los compañeros y compañeras más experimentadas y que hacen cosas más arriesgadas no lo van a publicar en la red, pero quizá su rastro haya sido ya olisqueado por los perros del orden, que ya no tiene que moverse de la silla para atrapar a los y las anarquistas. Pero las cuestiones de privacidad se pueden solucionar con formación y con precaución, lo que no se puede solucionar es el acceso a la red. En la actualidad es extremadamente complicado acceder a internet sin pasar previamente por un filtro gubernamental. Además, aunque pensemos que las dictaduras están obsoletas en cuanto a tecnología se refiere, eso está muy lejos de la realidad. Países como China tienen ejércitos de bloggeros que navegan por la red en busca de información para su amo, y hemos visto como en Egipto las comunicaciones vía internet se suspendieron por orden del gobierno. Por tanto internet puede ser una trampa mortal para los revolucionarios y revolucionarias.
No existe ninguna salida fácil para llegar a la revolución. Ésta se ha de basar en cosas que se tiene que dar desde la cercanía de unas personas con otras, cuestión que es imposible a través de internet, la televisión e incluso la radio y la imprenta. El cambio social se contruye a base de solidaridad, respeto, apoyo mutuo...cosas que se contruyen en el día a día, en la lucha codo con codo de la humanidad contra el monstruo estatal y capitalista. Por tanto los medios de comunicación han de estar lo más controlados que podamos por nosotras mismas, para evitar disgustos. Los mass media pueden, en ocasiones, no ser del todo negativos, pero presentarlos como un medio eficaz de lucha no es algo que nos ayude en las conquistas sociales.
La lucha está en las calles y no en internet, ni en la tele, ni en...







