Crímenes sin respuesta del terrorismo Armani

En África, se lleva ropa militar o aspecto macarra, por la influencia de las teleseries norteamericanas. Podemos imaginarnos a una persona que está en la lucha armada de mil maneras, muchas de ellas, probablemente, con vestimenta de camuflaje, socialmente no compartida por quienes se ven obligadas a usar circunstancialmente una vestimenta que actúa de disfraz.
Pero, hete aquí que las oligarquias han pasado a empuñar las armas, sin disimulos y sin ambigüedades. En las oligarquías militarizadas encontramos todos los elementos clásicos del nazismo y del fascismo. ¿Cómo son los asesinos de Estado? Centremos nuestra mirada en ellos un momento. Están sustituyendo en los mass media a las viejas estrellas de espectáculo, ellos han convertido el genocidio en muerte televisada, en negocio y en un macabro espectáculo. Las oligarquías educan a sus hijas e hijos en colegios religiosos, les convierten en devotos cristianos, unas veces católicos, otras ortodoxos o protestantes, algunos sectores han generado, incluso, imitadores parias en Oriente Medio, Golfo Pérsico o Asia. Los derrotados nazis marcan la pauta. Hitler se emocionaba escuchando a Wagner mientras mandaba asesinar a toda la población eslava que no se sometía a su condición de esclava por conquista de guerra, «sólo» acabó con 20 millones de mujeres, hombres, ancianos, niños en la ex-URSS.
Goering, Hess, Goebbels, Mussolini, todos ellos frecuentaban las fiestas exquisitas a las que también asistían representantes de la Iglesia, Pío XII, el papa fascista, y la caterva de curas asesinos españoles, italianos, portugueses, no son una excepción. Finura, glamour, música clásica, trajes Armani y joyas Dior se dan cita en las fiestas de la oligarquía. Después de los canapés, fríamente, se vuelve a decidir el reparto del planeta en base a los recursos naturales que las grandes multinacionales y los grandes Estados imperiales han decidido arrebatar a los pueblos del Tercer Mundo. Así, un día el responsable del IV Reich, George W. Bush, a la cabeza de la ultraderecha planetaria ideó ¡un nuevo Oriente Medio!
Dado que no podían asesinar a toda la población árabe, idearon un nuevo escenario a la medida colonial de Estados Unidos y de la Unión Europea. Las oligarquías sueñan con una revolución tecnológica y política que convierta en imbéciles a los sectores populares, copta a las direcciones política de la izquierda, a la reformista o a las ex revolucionarias. El mundo Armani, el glamour, el dinero fácil y la imagen televisiva han logrado romper más de un prejuicio. Donde muchos antiguos anarquistas, estalinistas, nacionalistas, trotskistas, consejistas, vieron unos principios inquebrantables, hoy quedan sólo unos patéticos servidores domésticos del gran capital.
Los millones de niños, mujeres, ancianos, hombres caídos tras decisiones tomadas en fiestas de gran glamour, han visto como detrás de los hombres del rolex de oro y las mujeres cartier, vienen los marines, las tropas criminales de la OTAN, los cazas y los bombarderos de la Alianza y del sionismo. Su paso deja los cuerpos destrozados de las criaturas de Quana o de las aldeas de Afganistán. Dicen los analistas estratégicos que ésta es una guerra entre Estados Unidos y China, dos imperios tan necesitados como ávidos por hacerse con las materias primas que mueven el gran teatro de la vida en el moribundo sistema capitalista.
Nos ofrecen teléfonos móviles de ante-última generación (la última siempre es la siguiente), ordenadores impresionantes, coches tremendos que deslumbran al vecindario, motos de ángeles del infierno de pacotilla, además de la posibilidad de huir de la realidad mediante todo tipo de drogas, todo ello procedente del mundo Armani.
Decimos NO a su oferta. En el mundo adulto que constituye la Resistencia Anticapitalista no picamos en sus anzuelos, siempre hemos tenido razón al denunciar el capitalismo como el sistema sangriento y liberticida que es, no nos hemos equivocado al llamar a la organización en estructuras sociales y políticas anticapitalistas, llamamos ahora al trabajo común para responder a la barbarie asesina y a dejar de ser meros consumidores de tragedias ajenas para ser parte de un movimiento que ha de decir alto y fuerte que el tiempo del capitalismo ha pasado. Que los asesinatos de mujeres, el terrorismo patronal, los bombardeos a los pueblos que no se someten, los asesinatos de campesinos que ocupan haciendas de las oligarquías en Brasil, Venezuela, Paraguay o la crueldad con las presas y presos políticos comunistas, antifascista o patriotas de Euskal Herria, Galiza, Catalunya, son sólo decisiones de las terroristas y los terroristas de cuello blanco, de quienes ostentan sin pudor la exquisitez de un modo de vestir ideado por la alta costura y dotado de la parafernalia joyera por rolex o cartier.
Son gente fina, como lo era la nobleza francesa que asesinó a su pueblo hasta concluir su ciclo feudal con la cabeza introducida en la guillotina, Mussolini y Hitler fueron como ellos, y cayeron también. Las viejas organizaciones de la izquierda de orden se han agotado y ya no sirven más que a sus señores, los Armanis, igual que sucede con las direcciones sindicales de CCOO y UGT.
Quienes transitamos por la lucha de clases levantando las banderas del socialismo y de la lucha anti imperialista no podemos callar un segundo más ante la complicidad repugnante de las izquierdas castradas. Ni podemos ni queremos ni debemos.
Fue Condolezza Rice quien mejor definió la situación de la oligarquía ante todas las tragedias políticas y humanas derivadas del deseo de los neocons y sus seguidores en el mundo cuando, sentada al piano (esta criminal es además de asesina, futbolista y pianista), suplicaba desde las cámaras de televisión norteamericanas que no se la comparase con Nerón, ya que uno tocaba la lira cuando mandó incendiar Roma y la otra toca el piano alumbrada por las enormes llamas de las explosiones que arrasan Beirut, Tiro, el Valle de la Bekaa en Libano, Bagdad, Falluyah, Ramala, Gaza, Grozny. ¡Cuanta geografía se aprende siguiendo el rastro tenebroso de los ejércitos mercenarios de Estados Unidos y de la Unión Europea, que mediante la OTAN se apresta para una previsible confrontación militar, primero con Irán y Korea del Norte y más tarde, con China.
Enfrente, las mujeres y los hombres cubanos van a Pakistán, Venezuela, Bolivia, Guatemala a llevar salud, medicina, alfabetización y vida. Somos superiores moral y éticamente, llevemos rastas, chilaba, vaqueros, piratas o vayamos como vayamos, pero tenemos la obligación de convertir nuestra impotencia en resistencia organizada, para seguidamente pasar a un gran ataque organizado.
Hay una sola consigna: ¡organización! ¡organización! y ¡organización!. Teoría y práctica. A la tarea, compañeras y compañeros, a movilizarnos contra un sistema acabado antes de que el día fatídico del holocausto total se convierta en imparable. Los Armanis tuvieron un sueño, el sueño neoconservador, la locura criminal fascista. Nosotras y nosotros somos las herederas y herederos de quienes colgaron a Mussolini y patearon la calavera de Hilter. La victoria anticapitalista no es solo posible, es ya una absoluta necesidad.







