Cuba: »Esta tarea inconclusa tenemos que terminar»
La implicación de la intelectualidad española e internacional que critica a Cuba es consciente de la presión mediática que ejerce, no son inocentes
Tiempo atrás hubo un llamado a detener la persecución de artistas en Cuba; unos trescientos intelectuales exigieron al gobierno: poner fin a la represión «y respetar el derecho a la libertad de expresión incluida la libertad artística». La acción fundió a los artistas de cáliz cubanos con el santuario mágico internacional consagrado en tinta, caso de Isabel Allende, M. Vargas Llosa, Elena Poniatowska, Meryl Streep, Paul Auster, Orhan Pamuk, Zadie Smith, J. M. Coetzee, Jules Feiffer, Chimamanda Ngozi, Khaled Hosseini… Reacios a aludir al más destacado artífice del arte revolucionario, una de las voces más virtuosa de la palabra, fundida en la revolución patria de hombres y mujeres libres en reclamo de independencia, libertad y socialismo. «Si sobrevivir a intentos de asesinato fuera un evento olímpico, yo ganaría la medalla de oro» (dijo Fidel).
Según Isabel Allende y el resto de firmantes: »El arte debe estar libre de censura y represión». Frase ambigua que bien puede responder y responde en mi opinión en clave de engaño y alienación al imperio. Es la decadencia delincuente consentida una forma de gobernar e invadir de ocupar y ejercer el apartheid en Gaza en Sáhara y cerco a Cuba… es el avance social el servilismo intelectual al imperio que invade el siglo en la corrupción y degradación de democracias forma de gobernar capitalista, asentando la farsa, la obstrucción económica, asfixia y genocidio a otros pueblos del mundo.
La neutralidad No Existe se utiliza
La implicación de la intelectualidad fue consciente de la presión internacional que ejercía, no son inocentes. Sobre el escenario callejero ‘los artistas’ no respondían al llamado artístico en las tablas sino al coro de la contracuba, a fomentar el desequilibrio social, la inestabilidad y confusión al eco de los medios internacionales, para nada con el ánimo de corregir errores sino de generar falsas interpretaciones. Sobre el plató los ángeles del imperio en túnica extorsionista expanden su voz; responden trescientos intelectuales contra la «censura y represión» que según ellos Cuba ejerce, no así contra la contrainformación, que se ejerce sobre la guerra de Ucrania y genocidio en Palestina »o terrorismo en Palestina y paz en Israel» ni contra el bloqueo inhumano al pueblo cubano.
Los trescientos presuntos intelectuales son conscientes que pocos países poseen la libertad y riqueza cultural como en Cuba desde su corta existencia de revolución e independencia. Isla de grandes artistas y escritores, dramaturgos, poetas, novelistas, ensayistas, pintores, historiadores, escultores, danza, cine y una gran cantera de músicos de todos los estilos capaces de conmover al mundo de honrosas virtudes artísticas y ejemplo humano. Asentó José Martí «No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor. Arte soy entre las artes, en los montes, monte soy». Fue Alejo Carpentier escritor de memorables obras, entre ellas, El reino de este mundo y El Siglo de las Luces, que algunos de su premios internacionales ha apoyando la revolución. Fue Nicolás Guillén, poeta entrañable e inolvidable entre los mejores su internacionalismo nos unió en La Muralla libertaria. Alicia Alonso memorable en la cima internacional de las mejores bailarinas de la historia del ballet. Carlos Puebla y su son caudal de humanidad Y en eso llegó Fidel, Siempre en 26.
O el legado de Eugenio Hernández Espinosa uno de los grandes dramaturgos cubanos: «Mi espíritu guerrero me ayuda a tomar tareas que otras personas tratarían de evadir. Mi militancia me proporcionó los recursos de un método para poder entender las contradicciones y los antagonismos sociales de mi nación, mancillada por la sinrazón ¡Tenía mis principios de clase muy bien definidos! Con el triunfo de la Revolución empiezan los cambios que eran muy evidentes, eran fuertes». Cuba y Revolución manantial de escritores río de ideas de creación en ella sigue inserta Silvio Rodríguez. Tiempo atrás en 1888, la puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, asienta en un poema su amor por Cuba, donde residía. Cuando se alzó mi bandera. . . »La tuya lo haría igual y fue esa vez la primera que juntos quisimos volar. Más tarde, una voz amada gritó con mucha razón ¡Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas! Esta tarea inconclusa tenemos que terminar pues quieren ver el final todos los muertos de ambos. Por donde salgas yo salgo siempre te voy a apoyar, y si acaso le negaran lo que por fuerza es de usted, yo le invito a volar esta vez con el machete en las alas».
Hubo un joven allá por 1936 que sonó como tocororo de su mismo ejemplo y cantar puertorriqueño, impregnado de claridad e ideas en ritmo e ideología asombrante, se trata del puertoriqueño y cubano: Pablo de la Torriente escritor y periodista, que encarcelado y perseguido en la Cuba de la represión se exilia en Nueva York desde donde parte para unirse a la República del E. español junto a otros intelectuales, fue Buitrago, el centro de la actividad periodística. Pablo supo compartir el frío, el hambre y las guardias en los parapetos con los improvisados defensores del agua de Madrid; vio cómo traían sin vida desde una trinchera cercana a Lolita Márquez una joven miliciana de 17 años y Pablo comenzó a hacerse a si mismo, carne y realidad arrastrando tras él, el incendio de la imaginación que le asaltó en vida tras escuchar el mitin de Union Square un mes atrás. En la Sierra de Guadarrama pocos días después de llegar en defensa de la República, contra los mafiosos militares golpistas, deja en una de sus crónicas la dimensión humana de la experiencia que está viviendo y lo hace como un miliciano más, como un ingeniero y obrero de la palabra escrita, y lealtad con la misma entrega en don de sinceridad y sencillez, que le caracterizó, pensamiento ideológico y compromiso del ser y su lenguaje empeño de entrega incondicional y combatividad ajeno a toda retórica ideológica burguesa:
«Me acosté a cielo abierto, porque no había más espacio en las pocas chabolas que aún se habían hecho. Había una clara luna remota, de menguante. Y las estrellas, mis viejas amigas del cielo del Presidio. Tanto tiempo sin verlas. De pronto me entró una duda. Era Casiopea la constelación que brillaba sobre mi cabeza? El cuerpo me temblaba por el frío, como si fuera un flan. Tendré yo miedo –pensé– que no me acuerdo bien de lo que sé? Me acordé de Cuba, de Teté Casuso, de mis perros y de mis árboles en Punta Brava. Yo me dije: a lo mejor, en la guerra cuando uno tiene un recuerdo es porque se tiene miedo. Pero no estaba convencido». Tiempo después, siendo comisario político «Descubrí un poeta en el batallón, Miguel Hernández, un muchacho uno de los mejores poetas que estaba en el cuerpo de zapadores. Lo nombré jefe del Departamento de Cultura, y estuvimos trabajando en los planes para publicar el periódico de la brigada y la creación de uno o dos periódicos murales, así como la organización de la biblioteca y el reparto de la prensa. Además planeamos algunos actos de distracción y cultura».
No hay separación de poderes sino órganos del imperio eje central en descomposición que rige del mismo modo que impone la degradación de gobiernos corruptos al abrigo de oligarcas, democracias vomitivas peleles marionetas de un imperio genocida motor de guerra y exterminios en masa, donde como dijera B. Brecht »Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia». A lo largo de su corta historia de independencia, Cuba, no solo ha dado buenos escritores, músicos y brigadistas solidarios como médicos y maestros ha dado a la lucha antiimperialista y antifascista, grandes revolucionarios y revolucionarias, como Pablo de la Torriente, José Martí, Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Frank País, Vilma Espín, Celia Sánchez, Haydee y Abel Santamaría, Almeida, Jose Antonio Echeverria…
No olvido que hubo muchos cientos más compañerxs no tan conocidxs que empuñaron la dignidad, conciencia y revolución, como Mariana Grajales mamá de los hermanos Maceo. Qué sino la unidad por Cuba libre y su independencia explica su ternura unánime ante la muerte de Mariana Grajales, qué epopeya y misterio, qué semilla de vida, lucha y existencia encarnó su raíz de la tierra, así queda en la historia su altivez y ternura sonriendo al acabar la vida: en Cuba siempre habrá mujeres y hombres cantera de dignidad puño presto al combate.
NOTA
Barrikada Internacionalista se implica en la revolución cubana y saluda a los artistas solidarios en EEUU, encabezados por una de nuestras actrices más comprometidas con la liberación de los pueblos, Susan Sarandon: pronunciándose a favor de Cuba, y en contra del genocidio que el imperialismo yanqui a través de Donald Trump quiere imponer a la isla sitiada. A la vez que se hace eco con una síntesis de la oportuna breve explicación preliminar que el cubano Enrique Ubieta Gómez, ofrece en su libro, Aborde de una nave llamada Cuba: »Un amigo español me decía recientemente en La Habana que Cuba parece un barco detenido en un desagüe, al que marineros y oficiales abandonan, y cuyas partes están listas para ser colocadas a buen precio en el mercado.
Error, le dije. Cuba navega. No se detiene. Por eso no cesan los bombardeos mediáticos y se bloquea toda sustitución de herrajes y piezas deterioradas. Por eso quieren rendir por hambre y falta de medicamentos a sus tripulantes y sus enemigos intentan seducirlos con puertos «seguros» y finales zanjoneros. Los piratas abordan la embarcación, pero no físicamente. No son seres humanos tuertos con patas de palo y afilados cuchillos en la boca. El abordaje se realiza mediáticamente, en las redes sociales. El combate no es cuerpo a cuerpo, sino mente a mente. No se enarbolan verdades o mentiras, sino 'fake news'… ».
Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)
La Haine







