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Andalucía :: 28/12/2014

De nuevo la vergüenza de la celebración del “Día del Pendón” en Almería

La Otra Andalucia
Ningún pueblo libre festeja sus derrotas. Solo en las colonias se celebran los días de la entrada triunfal del conqusitador

Un año más, como salidos de un viejo noticiario de la Dictadura, ayer se vio posesionar por Almería a las autoridades civiles, policiales, militares y eclesiásticas, desfilando por la ciudad y asistiendo a una misa para conmemorar la “toma” de la ciudad por los “reyes católicos”.

Vestidos con sus mejores galas, recorren las principales calles de la ciudad, tras un pendón, presidios por una cruz y con banda de música,  faltaría más, se dirigen desde el Ayuntamiento hasta la Catedral, donde el obispo celebra una misa de acción de gracias en recuerdo del acontecimiento, a cuyo término vuelven desfilando al Ayuntamiento para “tremolar” varias veces dicho pendón desde el balcón principal del consistorio, mientras suena reiteradamente el himno de España.

Apenas unas doscientas almerienses asistieron  a los actos, lo que ha sido celebrado por los medios del régimen como un aumento de afluencia en comparación con años anteriores, lo cual refleja la importancia que le otorga la ciudadanía y su grado de participación en el mismo, pese a los esfuerzos del Partido Popular, como en otras poblaciones de nuestro país, por revivir las celebraciones de la conquista por Castilla. El Alcalde, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador (PP) al término de los actos también mostró su satisfacción por "la buena afluencia de público a un acto enraizado en el sentir histórico y ciudadano de los almerienses”.

Esta desafección de la población preocupa a la prensa conservadora.
El Diario de Almería lo achaca a que “desde que fuera modificado en 1999 el ritual por una fórmula que desterró los viejos enfrentamientos entre la extrema derecha e izquierda, la asistencia al Día del Pendón ha ido a menos”. Parece que se echa en falta los enfrentamientos para intentar incentivar a la participación.

Pero la medalla de oro a lo rancio y fabulador se la lleva este año el diario La Voz de Almería, que titula la noticia acerca del acto de ayer: “Almería celebra 525 años de su independencia musulmana”. De haberse "independizado" de los musulamnes, ha querido decir, obviamente.
Cualquiera que leyese este titular creería haberse trasladado en el tiempo a los primeros años de la Dictadura y a las ideas que propagaban los medios sobre la “cruzada nacional”, el ¡Santiago y cierra España!, la reserva espriritual de occidente, etc.

El Alcalde, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador  recalcó que estos actos suponen "un reencuentro con una de nuestras más antiguas tradiciones que se celebra con ánimo de convivencia y respeto a la Historia. Aunque un día laborable, muchos almerienses lo sentimos como una auténtica fiesta". ¿Es el día en que unos extranjeros conquistaron la ciudad arrebatando sus bienes y posesiones a sus habitantes, incluso la vida a muchos de ellos, “celbrar con ánimo de convivencia”? ¿Es ese celebrar el “525 años de su independencia musulmana” de Almería lo que la derecha entiende por  “respeto a la Historia? ¿Es el posterior despojo, tortura, persecución  y asesinato de aquellos almerienses musulmanes lo que lo que sienten “como una auténtica fiesta”?.

Y es ahí donde se encuentra la clave. Los que el 26 de diciembre de 1489 fueron conquistados a sangre y fuego. Aquellos a los que se les robó lo que era suyo. Aquellos que posteriormente serán perseguidos y asesinados eran almerienses. Los habitantes de la ciudad. Los almerienses. Esta es una verdad innegable incluso por los más reaccionarios defensores del mito de la invasión islámica y la reconquista. Y, por tanto, “celebrar” la conquista de la ciudad es festejar que los que entonces eran los ciudadanos almerienses fuesen obligados a ser castellanos por la fuerza de las armas, y extorsionados, robados, esclavizados y muertos por negarse a ser católicos.

Realizar estas afirmaciones si es “respeto a la historia”. Negarlas es defender una falsa versión de la misma con fines políticos. Para mantener al pueblo andaluz alienado y justificar su estado de dependencia y explotación. Es recordarle todos los años que son un pueblo conquistado y obligado al sometimiento. Esa es la intencionalidad oculta que se esconde tras las distintas celebraciones de los días en que sus poblaciones fueron ocupadas por Castilla.

Pero lo peor no es que en pleno siglo XXI se sigan festejando las conquistas de las poblaciones andaluzas por Castilla, así como el robo, la persecución y el asesinato de cientos de miles de aquellos andaluces, lo más reprobable es que los que se adjudican la etiqueta de demócratas y progresistas, o incluso de izquierdas, lo toleren o incluso participen en ellas y las incentiven.  ¿Qué hacen esos defensores de la memoria histórica, de los derechos humanos  o de los “valores democráticos”? ¿Que hacen esos que se proclamnan parlamentarios andaluces y gobierno andaluz? Nada, mirar para otro lado o limitarse, en el mejor de los casos,  a “cumplir” mostrando verbalmente su rechazo.

Que se Permitan los “Día de la Toma”, “Dia del Pendón”, etc. es una verguenza para cualquier andaluz consciene. Cada vez que se celebra el día de la ocupación de una población andaluza en nuestra tierra es una prueba de pervivencia del fascismo. De la farsa democrática y autonómica en la que vivimos. De que permanecemos siendo un país negado y ocupado.
Ningún pueblo libre festeja sus derrotas. Solo en las colonias se celebran los días de la entrada triunfal del conqusitador.

La otra Andalucía

 

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