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Pensamiento :: 27/06/2006

Del ALCA a los Tratados de Libre Comercio: el mismo proyecto hegemónico

Eduardo Lucita
Con el colapso del bloque socialista se abre una nueva matriz de relaciones internacionales. En este escenario la Unión Europea, el Bloque del Pacífico y los EEUU, disputan y buscan ampliar sus zonas de influencia y dominación. Es esta confrontación interimperialista la que llevó a los EE.UU. a impulsar la constitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá primero (1990) y el forzado ingreso de México después (1994), que constituye el antecedente del ALCA

El Área de Libre Comercio para las Américas es presentada con "el objetivo común de lograr el libre comercio, la inversión y el acceso de nuestros productos a los mercados del norte".

De concretarse se trataría del acuerdo comercial más importante de la historia: abarcaría a 783 millones de personas, con un PBI de 11 billones de dólares, que significaría el 22 % del comercio mundial. Es el primer proyecto de fuerte contenido económico de los EE.UU para la región desde la "Alianza para el Progreso" en los años '60.

El contexto mundial

Para comprender su significado es necesario partir del escenario mundial que se abrió con el colapso del bloque socialista y el fin del enfrentamiento Este-Oeste, que dio paso a una matriz de relaciones internacionales donde la interdependencia creciente y la conformación de bloques económicos regionales son los componentes determinantes en esta nueva fase de la mundialización capitalista que conocemos como "globalización".

En este escenario la Unión Europea (UE), el Bloque del Pacífico y los EEUU, disputan y buscan ampliar sus zonas de influencia y dominación. Es esta confrontación interimperialista la que llevó a los EE.UU. a impulsar la constitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA según sus siglas en inglés ) con Canadá primero (1990) y el forzado ingreso de México después (1994), que constituye el antecedente del ALCA.

Si se tiene en cuenta que los EE.UU. aportan hoy el 22% del Producto mundial, la UE el 24%, Japón el 7% y China el 15%, y que el conjunto del ALCA representaría el 31% de ese Producto, es sencillo entender porqué la principal potencia mundial busca reforzar su capacidad de negociación y de disputa, reorganizando la dominación del llamado "patio trasero".

La igualdad de trato y libre acceso a los mercados, que supone la Teoría del Libre Comercio, es simplemente declarativa. Es impensable entre países con desarrollos y productividades tan desparejas, salvo situaciones muy especiales, que las rebajas arancelarias a productos industriales beneficien a nuestros países. En tanto que en los productos del agro, donde sí somos competitivos, no son los aranceles la traba al ingreso sino las normas fitosanitarias y los subsidios, cuya discusión no está incluida en los programas del ALCA, sino que EE.UU. quiere discutirlos en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y que es precisamente el principal tema que tiene trabada a esta organización.

Consecuencias de su puesta en marcha

En síntesis: 1) el ALCA no constituye un proyecto de integración. Es un acuerdo de liberalización comercial que implica la extensión del NAFTA a todo el continente. 2) Es un proyecto decidido antidemocráticamente que profundizaría la debilidad de nuestros Estados frente al poder reforzado de las grandes corporaciones multinacionales. 3) Es parte constituyente de la hegemonía política de los EEUU en el continente y debe ser visto como un momento en el avance de su hegemonía mundial. 4) Constituiría una verdadera barrera que limitaría la posibilidad de revertir las políticas neoliberales en curso.

La estrategia de los TLCs

Si alguna "virtud’ tiene el ALCA es que son tantos los intereses y las clases sociales que ataca que es un catalizador de la unidad y la resistencia de fuerzas sociales y políticas muy diversas en toda América latina. Organizaciones sociales y eclesiásticas, pueblos indígenas y campesinos, ambientalistas, trabajadores ocupados y desocupados, profesionales, intelectuales Se va generando así un proceso de articulación a nivel continental que tiene pocos antecedentes.

La constitución del ALCA se trabó elocuentemente en la Cumbre de Presidentes en Mar del Plata. Las contradicciones entre las burguesías locales y el imperio, más las diversas resistencias generaron este h echo. Como respuesta a este empantanamiento, los EE.UU. vienen impulsando los Tratados de Libre Comercio bilaterales, lo que no es más que la misma receta pero en una escala país por país.

Quienes impulsan las políticas del libre comercio afirman que no hay otra alternativa de integración que los TLCs. Pero la realidad es que estos tratados no promueven la "integración" sino la "subordinación" al imperio, y que traban cualquier proceso de integración real.

En la Declaración Final del IV Encuentro Hemisférico de Lucha Contra el ALCA, La Habana, Cuba, mayo 2005, se afirma lo siguiente:

"Al ver frustrado el proyecto original del ALCA, Estados Unidos giró inmediatamente su estrategia para avanzar por la vía de los hechos en tratados bilaterales o subregionales de libre comercio. La tesis es que si la mayor parte del continente está bajo tratados de libre comercio con Estados Unidos, el advenimiento del ALCA será sólo un trámite, o los países que se resistan queden aislados. Así, Estados Unidos se ha dedicado a presionar a los países centroamericanos y a República Dominicana en el Caribe, así como a los países andinos, para que se sometan a tratados de libre comercio leoninos, injustos, expoliadores, que los subordine definitivamente a los intereses de las grandes corporaciones norteamericanas y cancele para siempre sus posibilidades de desarrollo independiente. Ejemplarmente, los países del CARICOM siguen resistiendo a las presiones estadounidenses.

Pero Centroamérica y Dominicana representan el paso siguiente a consolidar por parte del imperio. Falta la ratificación de Costa Rica, Nicaragua, Dominicana y el propio Congreso de Estados Unidos. En la región andina, gobiernos frágiles plegados a las presiones estadounidenses, divididos entre sí y con una creciente oposición del movimiento popular, negocian a la carrera su adhesión al tratado, pero sacudidos por acontecimientos como la caída del coronel Lucio Gutiérrez en el Ecuador, que les dificultan aún más el trámite".

Por el contrario, la propuesta de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) hecha por Venezuela y la reciente firma entre Venezuela, Cuba y Bolivia del Tratado de Comercio entre los Pueblos, son ejemplos de que otra integración es posible.


Revista Cuadernos del Sur.
* Eduardo Lucita es integrante de EDI - Economistas de Izquierda. Artículo publicado en el último periódico RedAcción - Apuntes del Futuro.

 

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