Deuda: Nuevos retos

Intervención en la Conferencia internacional: "Resistencias y alternativas a la dominación de la deuda". La Habana, 29-30 de septiembre de 2005 [1]
1. Cambios ocurridos entre 1985 y 2005 en lo referente a la deuda del Tercer Mundo
1.1. En 1985, cuando se celebraron varias conferencias en Cuba sobre el tema "la deuda es impagable", la crisis de la deuda, que había estallado en 1982, había afectado principalmente a Latinoamérica y el Caribe. [2] La iniciativa adoptada por el gobierno de Cuba concernía en primer término al hemisferio occidental.
En el curso de los doce años siguientes todos los países en desarrollo (salvo China) y los del ex bloque soviético, fueron afectados por las crisis de la deuda. Las políticas neoliberales de ajuste estructural se aplicaron progresivamente en más de 160 países.
Los países más industrializados no escaparon a la crisis del endeudamiento público y todos sus gobiernos aplican actualmente políticas neoliberales que se asemejan en gran medida a las que se impusieron a los países del Sur.
Las políticas gubernamentales aplicadas en todo el planeta, salvo algunas raras excepciones, riman con privatizaciones, aumento de los impuestos pagados por el pueblo mientras disminuyen los que pagan los más ricos, mercantilización de todas las relaciones sociales y de todos los bienes comunes, aumento de las desigualdades sociales, aumento de la precariedad, ataque a los sistemas de seguridad social basados en la solidaridad, falta de respeto al equilibrio ecológico, productivismo desenfrenado, libre circulación de capitales, de mercaderías y servicios pero severas restricciones a la circulación de las personas (excepto a los capitalistas de cualquier nacionalidad), carrera armamentista, creciente recurso a la fuerza y a la agresión por las potencias de los países industrializados...
1.2. Más allá de las similitudes entre las políticas neoliberales que se aplican en el Sur y en el Norte, hay sin embargo una diferencia significativa. La crisis de la deuda de los países del Sur es principalmente una crisis de la deuda externa, y ésta se utiliza como instrumento para reforzar la dominación que ejercen sobre ellos los países más ricos, que pueden contar con la docilidad, cuando no con la complicidad, de los gobiernos del Sur. La crisis de la deuda de los países del Norte es sobre todo una crisis de la deuda pública interna. Y es empleada por los capitalistas del Norte para reforzar la utilización del Estado en su propio beneficio. La parte del ingreso nacional de los países del Norte que corresponde a los capitalistas ha aumentado en gran medida desde los años 80 a expensas de la parte que corresponde a los asalariados. Existen así, a la vez, similitudes y diferencias en la crisis de la deuda pública en los países del Norte y del Sur.
1.3. Entre las evoluciones que marcaron los últimos 20 años en materia de deuda, es necesario destacar el aumento de la deuda pública interna en la mayor parte de los países del Sur. En particular, es notable en Latinoamérica y en Asia. El estallido de la deuda pública interna hay que relacionarlo con el cóctel formado por la crisis de la deuda pública externa, las repetidas crisis financieras de los años 90 y la aplicación de los tratamientos de choque impuestos por el Banco Mundial y el FMI. Sistemáticamente, los poderes públicos se hicieron cargo de una gran parte de la deuda de los bancos y de las empresas privadas. Las deudas privadas pasaron a ser públicas gracias a la alquimia neoliberal. Esto pasa en todos los continentes. Entre los casos más célebres se encuentran el de México entre 1995 y 1998 y el de Indonesia en 1998-1999.
En la medida en que una gran parte de los bancos de los países del Sur fueron comprados por grandes grupos bancarios del Norte, los acreedores de la deuda pública interna son en gran parte los mismos que los de la deuda pública externa. Desde hace tres años, el Banco Mundial recomienda fervorosamente a los poderes públicos del Sur que unan el endeudamiento externo con el endeudamiento interno [3]. Hay que destacar que una parte de la deuda interna está indexada con una moneda fuerte (dólar, yen o euro), lo que la acerca igualmente a la deuda externa.
1.4. Desde hace 20 años, el endeudamiento del Tercer Mundo funciona a la vez como un potente instrumento de subordinación de los países del Sur a los de Norte y como un mecanismo permanente de transferencia de riqueza de los productores del Sur a los capitalistas del Norte, el Banco Mundial, el FMI, el Club de París, mientras los gobernantes y capitalistas del Sur cobran de paso su comisión. Este último mecanismo de bombeo de recursos vino a completar y reforzar otros mecanismos ya en funcionamiento: intercambio desigual, fuga de cerebros, pillaje de los recursos naturales, etc.
2. De vuelta a los años 80
2.1. La iniciativa pionera tomada por Cuba en 1985 encontró eco fuera de las fronteras de Latinoamérica. En el África subsahariana, el joven presidente burkinabo Thomas Sankara se dirigió a los jefes de Estado africanos presentes en la 25a. conferencia de la OUA (Organización de la Unidad Africana), el 29 de julio de 1987, en Adis Abeba, en estos términos [4]:
La deuda es aún el neocolonialismo o los colonialistas que se han transformado en "asistentes técnicos". En realidad, deberíamos decir en asesinos técnicos. Y son ellos los que nos han propuesto fuentes de financiamiento, "proveedores de fondos". (...) Estos prestamos nos fueron aconsejados, recomendados. Nos presentaron informes y montajes financieros tentadores. Nos endeudamos por cincuenta años, sesenta años, incluso más. Es decir, que nos han llevado a comprometer a nuestros pueblos durante cincuenta años o más.
La deuda, en su forma actual, es una reconquista de África sabiamente organizada, para que su crecimiento y su desarrollo obedezcan unas normas que nos son totalmente ajenas. De modo que cada uno de nosotros sea un esclavo financiero, es decir, un esclavo, de aquellos que tuvieron la oportunidad, la astucia, la malicia, de colocar sus fondos entre nosotros con la obligación de devolverlos. (...)
¿Quién, aquí, no desea que la deuda sea, pura y simplemente, anulada? El que no lo desee puede irse, tomar su avión y dirigirse enseguida al Banco Mundial a pagar. Yo no querría que se tomara la propuesta de Burkina Faso como si proviniera de parte de jóvenes inmaduros, sin experiencia. Tampoco querría que se pensase que son sólo los revolucionarios los que hablan de este modo. Querría que se admitiera que es, simplemente, la objetividad y la obligación.
Puedo citar, como ejemplos de los que han dicho que no hay que pagar la deuda, tanto revolucionarios como no revolucionarios, tanto jóvenes como viejos. Citaré, por ejemplo, a Fidel Castro. Él ya ha dicho que no hay que pagar. Y no tiene mi edad, aunque sea revolucionario.
Tres meses más tarde, el impulsivo Thomas Sankara fue asesinado. Después de eso, su país se volvió un alumno dócil del Banco Mundial, del FMI y del Club de París bajo la conducción de Blaise Compaoré.
2.2. En Latinoamérica, la década de los 80 vio el fin de varios regímenes dictatoriales que se habían instalado en el curso de los años 60 (Brasil) y 70 (Chile, Argentina, Uruguay...). Estos regímenes habían intentado destruir los movimientos populares a fin de instaurar un modelo neoliberal subordinado a los países más ricos. Cuando los regímenes civiles volvieron a estos países, los gobiernos decidieron asumir la deuda odiosa contraída por los dictadores. El fin buscado por la dictadura militar, la sumisión a los intereses de las potencias del Norte y de los capitalistas locales, se concretaba así gracias a la dictadura de los acreedores.
2.3 Entre 1980 y 2004, Latinoamérica y el Caribe desembolsaron a los acreedores la suma de 2,109 billones de dólares, equivalente a casi 9 veces al monto adeudado [5]. Por un dólar que se debía en 1980, Latinoamérica a reembolsado casi 9, pero aún debe más de 3.
Si se tiene en cuenta el conjunto de los 165 países en desarrollo (incluido el ex bloque soviético), el total de los desembolsos efectuados entre 1980 y 2004 alcanza la suma de 5,3 billones de dólares, lo que representa casi 10 veces el total adeudado [6]. Por cada dólar estadounidense adeudado en 1980, los PED han reembolsado casi 10 pero aún deben casi 5.
2.4. En cuanto a las protestas populares contra las políticas del FMI y del Banco Mundial, éstas comenzaron a tomar un carácter masivo y a veces violento a partir de 1984, cuando el pueblo dominicano se sublevó y fue duramente reprimido. Las revueltas estallaron de manera casi repetida en todo el planeta. La sublevación de febrero de 1989 en Caracas fue aplastada al precio de varios miles de muertos. Algunas explosiones han ocasionado la caída de gobiernos. De Ecuador a Indonesia pasando por Bolivia y Argentina, los pueblos han expulsado a unos presidentes que aplicaban las políticas neoliberales.
3. El ejemplo de Argentina
Argentina ha demostrado que un país puede suspender de manera prolongada el pago de la deuda. En la noche del 19 al 20 de diciembre de 2001, el pueblo argentino se sublevó contra la política antisocial del presidente De la Rúa y su siniestro ministro de Economía, Domingo Cavallo. Argentina, abandonada por el FMI, suspendió el pago de su deuda externa pública con acreedores privados por un total de más de 80.000 millones de dólares.
El FMI, el Banco Mundial, los gobiernos de los países más industrializados, la gran prensa internacional proclamaron que el caos se instalaría si Argentina suspendía los pagos. Y bien, ¿qué pasó? Lejos de hundirse definitivamente en la recesión, Argentina comenzó a remontar con un crecimiento sostenido a partir de 2003, que continuaba en 2004.
El gobierno argentino propuso a los acreedores privados el intercambio de sus títulos por otros nuevos, de menor valor. Después de largas negociaciones que se extendieron desde 2002 hasta comienzos de 2005, más del 76 % de los acreedores privados aceptaron una propuesta de intercambio mediante la cual renunciaban a alrededor del 50 % del valor de los antiguos títulos, en su poder.
Argentina ha demostrado que es posible desafiar a los acreedores privados suspendiendo los pagos durante un período prolongado.
¿Hay que felicitar por lo tanto al gobierno argentino? Pienso que no. En efecto, el gobierno cometió el error de no romper los acuerdos con el FMI y el Banco Mundial. El gobierno argentino optó por mantenerlos y se comprometió a lograr un excedente fiscal a fin de garantizar el reembolso de la deuda a las instituciones de Bretón Woods. El gobierno habría podido basarse en la sentencia Olmos y decretar que la deuda reclamada por el FMI y el Banco Mundial es odiosa y, por consiguiente, nula.
El FMI y el Banco Mundial estaban muy fragilizados en los años 2001-2002-2003 a raíz de su fracaso evidente en Argentina, en Brasil, en Rusia y en el sudeste asiático. El monto de la deuda cuyo pago reclamaban era importante y una suspensión de pagos por parte de Argentina los podría poner en una situación extremadamente difícil.
Eran el FMI y el Banco Mundial los que necesitaban un acuerdo con Argentina, no ésta con ellos.
En cuanto al acuerdo final con los acreedores privados, éste garantizaba a algunos un aumento de su remuneración proporcional al crecimiento económico del país. ¿Por qué los acreedores tendrían derecho a beneficiarse del crecimiento, cuando éste es el fruto de los esfuerzos realizados por quienes producen la riqueza de una nación, en una palabra, el pueblo?
Las sumas que el gobierno argentino se comprometió a pagar en los próximos años son tan elevados que harán imposible la aplicación de una política alternativa al modelo neoliberal. Las demandas sociales, a pesar de ser justas, no podrán ser satisfechas.
Dicho esto, de todos modos queda el hecho de que Argentina ha demostrado que un país puede, hoy, dejar de pagar la deuda de un modo prolongado sin que los acreedores sean capaces de organizar represalias eficaces.
Si los peronistas Rodríquez Saa, Duhalde y Kirchner, que se sucedieron en la presidencia de Argentina desde diciembre de 2001, pudieron, aunque sea tímidamente, resistir a los acreedores privados durante tres años, ¿cómo se explica que Lula, presidente de Brasil, se haya mostrado completamente dócil y no haya cuestionado en ningún momento el pago de la deuda? Una alianza de varios países latinoamericanos frente a los acreedores habría modificado la situación en beneficio de los pueblos.
Si Argentina sola lo ha hecho, a pesar de las límitaciones señaladas, es evidente que una alianza latinoamericana contra los acreedores podría dar resultados muy positivos.
4. Situacion sin precedentes
La combinación de bajas tasas de interés, de primas de riesgo en baja y precios de materias primas en alta ha producido un muy grande aumento en las reservas de cambio de los "países en desarrollo" (PED).Las reservas se elevaban a fines de 2004 a 1.600 millardos de dólares (1.600.000.000.000 USD) [7]. Una suma jamás alcanzada anteriormente. ¡Una suma superior al total de la deuda exterior pública del conjunto de los PED!
El aumento de la solvencia de los principales PED les ha permitido endeudarse (más de 200 mil millones USD de nuevas deudas de 2002 a 2004) emitiendo títulos de la deuda pública y privada sobre los mercados financieros del Norte.
Pese a que ciertos PED se desendeudan parcialmente en el exterior (Rusia, Venezuela, por ejemplo), otros continúan endeudándose fuertemente (Brasil, México... a los que se agrega Argentina después de terminar las negociaciones con los acreedores). Todos o casi todos aumentaron su deuda pública interna.
La actual coyuntura ofrece una ocasión excepcional a los gobiernos de los PED para modificar substancialmente e incluso radicalmente su situación. Es posible llevar a cabo un desendeudamiento.
La China con 600 mil millones de dólares en reservas de cambio podría ella sola, si su gobierno autocrático lo desease, modificar la situación internacional a favor de los pueblos de los PED. ¿Qué decir de un frente unido Chino-Ruso frente a los gobiernos de los principales países industrializados? Esos dos países podrían modificar los datos en el plano mundial si tuvieran un proyecto común alternativo. Más ampliamente, los gobiernos de una cantidad importante de PED repartidos sobre cuatro continentes (Asia, América Latina, África y Europa Oriental - si se incluye a Rusia como lo hacen el FMI y el BM) poseen provisoriamente la llave del cambio. Son acreedores netos de la principal potencia mundial y de los bancos privados del Norte tomados globalmente. Podrían en principio ignorar totalmente al FMI rembolsándole todo lo que aún se le debe.
Podrían crear fondos de asistencia para los demás PED menos dotados que ellos en divisas (comenzando por los 50 "Paises Menos Avanzados"-PMA-) para permitirles eliminar su deuda muy rápidamente (el monto necesario para desendeudar a los PMA es muy poco importante).
Anteriormente jamás la situación ha sido tan favorable para los países periféricos desde un punto de vista financiero. Y sin embargo, nadie habla de un cambio de reglas de juego. Lo que ocurre es que los gobiernos de China, Rusia y de los principales PED (India, Brasil, Nigeria, Indonesia, México, África del Sud...) no manifiestan ninguna intención de cambiar en la práctica la situación mundial en beneficio de los pueblos.
Sin embargo, en el plano político, si lo deseasen, los gobiernos de los principales PED, 50 años después de Bandoeng, podrían constituir un poderoso movimiento capaz de imponer reformas democráticas fundamentales en todo el sistema multilateral. Podrían adoptar una política moderada -rembolsar las deudas de manera anticipada con un descuento importante- o una política radical -repudiar la deuda y aplicar un conjunto de políticas que rompan con el neoliberalismo. El contexto internacional les es favorable ya que la principal potencia mundial está empantanada en la guerra de Irak, en la ocupación de Afganistán; se confronta además con muy fuertes resistencias en América Latina que están desembocando en duros fracasos (Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia...) o en un impasse (Colombia).
Estoy persuadido que eso no ocurrirá: ni el escenario moderado, ni el radical se materializarán a corto plazo. La enorme mayoría de los dirigentes actuales de los PED están totalmente atrapados por el modelo neoliberal. En la mayoría de los casos están completamente comprometidos con los intereses de las clases dominantes locales que no tienen ninguna posibilidad de alejamiento real (sin hablar de ruptura) de las políticas de las grandes potencias industriales. Los capitalistas del Sur adoptan un comportamiento de rentistas y cuando no es el caso, buscan ganar partes de mercado. Es el caso de los capitalistas brasileros, surcoreanos, chinos, rusos, sudafricanos, indios... que piden a sus gobiernos que obtengan de los países industrializados tal o cuál concesión en el cuadro de las negociaciones comerciales bilaterales o multilaterales. Además la competencia y los conflictos entre gobiernos de los PED, entre capitalistas del Sur, son reales y pueden exacerbarse. La agresividad comercial de los capitalistas de China, de Rusia, de Brasil respecto de sus competidores del Sud provoca divisiones tenaces.
Solo la irrupción de los pueblos en la escena histórica podría cambiar el curso de los acontecimientos, pero todavía no son visibles signos sólidos de que se marcha en ese sentido.
5. La excepcional coyuntura actual demuestra el impasse del modelo neoliberal para los pueblos de los países del Sur
Según la teoría económica dominante, el desarrollo del Sur está atrasado a causa de una insuficiencia de capital doméstico (insuficiencia de ahorro local). Siempre según la teoría económica dominante, los países que deseen emprender o acelerar su desarrollo deben recurrir al capital externo utilizando tres vías: primera, endeudarse con el exterior; segunda, atraer capitales extranjeros; tercera, aumentar sus exportaciones para obtener las divisas necesarias para la compra de bienes extranjeros que permitan continuar con su crecimiento. Para los países más pobres, se trata también de atraer donaciones comportándose como buenos alumnos de los países desarrollados
La realidad contradice a la teoría: son los países en desarrollo que proveen capital a los países más industrializados, a la economía de los Estados Unidos en particular.
El Banco Mundial no dice otra cosa: "Los países en desarrollo tomados en conjunto son prestamistas netos de los países desarrollados" [8].
No es cierto que los PED deban recurrir al endeudamiento para financiar su desarrollo. En nuestros días, el recurso a los préstamos sirve esencialmente para asegurar la continuidad de los rembolsos. Pese a la existencia de importantes reservas, los gobiernos y las clases dominantes del Sud no aumentan sus inversiones ni los gastos sociales. Una sola excepción: el gobierno de Venezuela que se opone a las clases dominantes locales y al imperialismo de los Estados Unidos y de la Unión Europea.
Tarde o temprano, los pueblos se liberarán de la esclavitud de la deuda y de la opresión ejercida por las clases dominantes del Norte y del Sur. Obtendrán con su lucha la implantación de políticas que redistribuirán la riqueza y que pondrán fin al modelo productivista destructor de la naturaleza. Los poderes públicos estarán entonces obligados a dar prioridad absoluta a la satisfacción de los derechos humanos fundamentales.
6. Propuestas para el futuro
- ¿Estamos de acuerdo en exigir la anulación de la deuda externa pública del conjunto de los PED?
- ¿Estamos de acuerdo en rechazar las condicionalidades impuestas por los acreedores?
- ¿Estamos de acuerdo en apoyar a los PED que pongan fin al reembolso de su deuda?
- ¿Estamos de acuerdo en apoyar a los países que rompan los acuerdos con el FMI y el Banco Mundial?
- ¿Estamos de acuerdo en apoyar las auditorías de la deuda, tanto si éstas se realizan por iniciativa de los ciudadanos, como si lo son por iniciativa de las autoridades, o en ambos casos?
- ¿Estamos de acuerdo en exigir la reparación de la deuda histórica y de la deuda ecológica del Norte con el Sur?
Espero que estaremos a la altura del nuevo reto.
NOTAS:
[1] Este texto es una versión revisada y aumentada de la intervención de Eric Toussaint en la sesión inaugural de la conferencia "Resistencias y alternativas a la dominación de la deuda", que tuvo lugar en La Habana del 28 al 30 de septiembre y que reunió a más de 400 delegados provenientes de unos cincuenta países. Dicha conferencia fue organizada por la coalición internacional Jubileo Sur, la red internacional CADTM, el capítulo cubano de la Alianza Social Hemisférica, la Alianza de los Pueblos del Sur Acreedores de la Deuda Ecológica, Afrodad (Zimbawe), KAIROS-Canadá, SLUG Noruega, el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG Barcelona), 50 Years is Enough (Estados Unidos), Christian Aid (Reino Unido), el programa Globalización y Justicia Económica de Consejo Mundial de Iglesias, el programa sobre la deuda ilegítima de la Federación Luterana Mundial, Eurodad, Action Aid International (Reino Unido), la Coalición Deuda y Desarrollo (Irlanda), Jubilee Debt Campaign (Reino Unido). Esta conferencia en una continuación de la conferencia de Dakar de diciembre de 2000 titulada "De las Resistencias a las alternativas", que había sido convocada por el CADTM, Jubileo Sur, el CNCD-11.11.11 (Bélgica) y el CONGAD (Senegal).
[2] Había llegado, así mismo, a Europa Central y del Este (principalmente a Polonia, Rumania y Hungría), que en ese entonces formaban parte del bloque soviético.
[3] Ver en particular GDF 2005
[4] Ver el texto completo reproducido en Damien Millet, L"Afrique sans dette, CADTM-Syllepse, Lieja-París, 2005, p.205.
[5] En 1980, la deuda externa de Latinoamérica y el Caribe se elevaba a la suma de 243.000 millones de dólares. A finales de diciembre de 2004, llegaba a 773.000 millones de dólares.
[6] En 1980, la deuda externa de todos los países en desarrollo se elevaba a la suma de 541.000 millones de dólares. A finales de diciembre de 2004, alcanzaba la suma de 2,6 billones de dólares.
[7] Fuente: World Bank, Global Development Finance 2005, Washington DC, Abril 2005, p. 165. A finales de 2004, los PED disponen de alrededor de 1.600.000.000.000 USD bajo forma de reservas de cambio (1.591.000.000.000 $ ver p. 165) a saber más que el total de su deuda pública externa (1.555.000.000.000 $ p. 161). China, Malasia, Tailandia, India, Corea del Sud, tienen reservas de cambio superiores a su deuda pública externa. Los PED de Asia tomados en conjunto tienen reservas de cambio que representan más del doble de su deuda pública externa (o también 30% por encima del conjunto de su deuda externa - ver tabla p. 161 y 165). Las reservas de Chine solamente representan 7 veces su deuda pública externa.
Para África del Norte y el Próximo Oriente, las reservas de cambio se elevan a 141 mil millones $ mientras que la deuda externa pública se eleva a 127 mil millones $. Las reservas de Algeria se elevan a 41 mil millones $ contra una deuda pública externa de 27 mil millones $.
[8] « Developping countries, in aggregate, where net lenders to developed countries." (World Bank, Global Development Finance 2003, p. 13). En la edición 2005 del Global Development Finance, p. 56, el Banco escribió : « Los países en desarrollo son ahora exportadores de capitales hacia el resto del mundo. » (« Developping countries are now capital exporters to the rest of the world." World Bank, GDF 2005, p. 56).







