Dos en uno solo y verdadero

Así, mientras el discurso momentáneamente dominante en el PP se apuntaría a través de su «patriotismo constitucional» a una política inmovilista y centralizadora, ciertas secciones importantes del PSOE, e incluso cierto sector empresarial y mediático «popular», apostarían por un «patriotismo integrador», es decir, por el sacrosanto mantenimiento de la unidad de España pero desde la aceptación de la diversidad «regional» o de la multiculturalidad.
Desde esta perspectiva, a ese nacionalismo pepero de «la unidad española eterna e indestructible», cuyo enemigo a destruir son los «delirantes» nacionalismos periféricos, y que tanto recuerda al nacionalcatolicismo franquista, ese sector más «abierto» le opondría otra alternativa ideológica de «modelo nacional español», igual de interclasista y de unitarista, pero más «moderna» y europeísta y, sobre todo, destinada a cumplir una función oportunista y puramente táctica: la de superar la actual coyuntura de deslegitimación total del orden impuesto tras la Constitución de 1978, de cara a evitar la desintegración de un Estado (y la hegemonía de su burguesía), cuya debilidad estructural y atraso históricos actualmente confirman, entre otros, su retroceso económico, su grave reducción del gasto público íque se va a ver agravada por la reducción de los fondos de ayuda europeosí, la mercenarización y desprestigio de su ejército, subordinado en Irak ¡a Polonia!, y su estratégica derrota en la carrera por la hegemonía del pelotón de cabeza europeo en la actual reordenación continental.
Esperemos que el PNV no vuelva a cometer el mismo error histórico de apuntalar a ese nacionalismo «multicultural» español (al PSOE) que no es sino una matización del mismo centralismo imperialista frustrado de siempre. Centralismo heredero, en palabras de Ismael Saz en su libro "España contra España. Los nacionalismos franquistas", del histórico problema español, el de su «ser» como nación, legado de su fracaso histórico y que tan bien ilustran esos dos nacionalismos franquistas, el falangista (más europeo e universal), y el monárquico (más regionalista), en los que Franco fundó sus 40 años de dictadura.
05/01/04







