«El objetivo es cercenar la libertad de expresión»

Julián J., más conocido en Twitter como “Profe Rojo” o “Al Otro Lado del Muro” es uno de los ciberactivistas más conocidos y con más repercusión a nivel nacional. Además de dedicarse al activismo social es historiador, y utiliza Twitter como herramienta para difundir contenidos históricos y de actualidad desde un enfoque alternativo, siendo conocido por su incisiva crítica a los grandes medios y a la política nacional e internacional.
Pregunta: ¿Esta es su primera entrevista?
Respuesta: No, no es la primera. Si es a nivel personal, solamente en una ocasión. Si es con medios, en bastantes ocasiones, sobre todo medios internacionales como Sputnik, Russian Today, Venezolana Televisión y algunos más.
P: ¿Ama su trabajo?
R: Me encanta. Disfruto mucho y siempre termino aprendiendo, a pesar de ser profesor. Cada grupo y cada alumno es un mundo, con lo cual al final es un trabajo que no se hace monótono, a pesar de tener rutinas. Pero sí, mi trabajo me encanta, es vocacional.
P: ¿Se considera un twitstar, periodista amateur, influencer, ciberactivista…?
R: Ninguna de esas cosas realmente. Lo que me considero es una persona con la capacidad de expresar su opinión, que intenta aprovechar el conocimiento que tiene sobre algunos o temas o la capacidad de sintetizar información para que esa información llegue a más gente. Muchas veces la función que me toca hacer en Twitter es la de corregir a la prensa o aportar datos que no aporta sobre determinados temas en los que tiene una opinión muy condicionada, evidentemente por sus accionistas y por los intereses que defiende.
P: Tiene más de 80.000 seguidores en Twitter. ¿Cómo empezó ese crecimiento tan masivo?
R: Cuando empezó el 15M, la gente avisaba de marchas y convocatorias, y me hice Twitter por eso. En determinado momento, alrededor de 2012, empecé a usarlo para poner mensajes. A partir de ahí fue el crecimiento. A lo que me dedicaba era a hacer hilos sobre Historia o sobre algún tema de actualidad, y eso al final acababa enganchando a la gente. Veía también muchas cuentas que eran difusoras de las ideas de Podemos, y yo quería darle un enfoque distinto, entendiéndolo casi como “marketing”. Si todos defienden una misma cosa y tú haces algo diferente, al final tú eres la novedad.
P: ¿Para usted el activismo es un deber o una vocación?
R: Yo pienso que es un deber. Debes participar de alguna forma, debes contribuir. Igual que ese activismo debe ser a nivel de calle, participando en algún sindicato, en alguna organización… Si no opinas, al final otros acaban opinando y decidiendo por ti. Tampoco lo hago con desagrado, pero lo hago con una finalidad política. Lo considero un deber complementado con lo que hago en la calle.
P: ¿Qué consecuencias negativas ha supuesto para usted su actividad en Twitter?
R: Bastantes. Por ejemplo, problemas en el trabajo. Llegó a presentar una denuncia un sindicato de extrema derecha de la policía en uno de los centros en que trabajaba. No por lo que ponía en Twitter, sino por lo que ellos interpretaban que ponía. La suerte que tuve es que no tenía ni pies ni cabeza. La denuncia fue rechazada. Aparte, gente que, por inquina, agresividad política o tener una diferencia fuerte de opinión conmigo ha puesto mi foto, mi domicilio, el sitio donde trabajo, amenazas de muerte, fotos con balas… Mi día a día en Twitter es aguantar insultos y amenazas.
P: A la hora de tratar según qué temas históricos, hay mucha controversia y debate. ¿De qué forma cree que debería abordarse este problema?
R: Se debe abordar desde las diferentes historiografías. Lo que pasa es que como historiador tú te acercas a un tipo de historiografía o a otra. Una cosa es la historia académica y otra la comercial, lo que vende, lo que llega al gran público. En la historia académica, la corriente revisionista, la de, por ejemplo, redescubrimiento del franquismo, blanqueamiento del franquismo o ennegrecimiento de la historia de Segunda República, apenas es seguida, porque son las personas que entienden de Historia. Sin embargo, en la historia comercial pasa lo contrario, la que más difusión tiene es esa corriente revisionista, porque la Historia es una ciencia de la que se atreve a opinar todo el mundo. Puede salir una persona como Pío Moa, que escribe un libro sin tener en cuenta en ningún momento los métodos y técnicas de investigación histórica que se estudian en la carrera. Yo siempre prefiero que los alumnos conozcan las distintas versiones historiográficas y saquen sus propias conclusiones. No hay una verdad establecida totalmente.
P: Como profesor de Historia habrá entrado en contacto con el periodismo histórico en Internet. ¿Qué opinión le merece?
R: Generalmente suelen ser muy tendenciosos. Hay uno que me llama especialmente la atención y yo les critiqué bastante. EL MUNDO en su revista especializada de Historia daba a entender que el yihadismo era una creación de la Unión Soviética por la intervención en algunos países. Es una auténtica barbaridad histórica. A las personas que escriben esos artículos les darían de patadas en una facultad de Historia. A parte de ser falso, omite cualquier factor que tenga que ver con la financiación y relaciones entre EEUU y Arabia Saudí, la impulsión por parte de EEUU del bloque suní, a veces más fundamentalista, como una forma de combatir el comunismo, incluso el armamento y la financiación de grupos yihadistas tanto en Afganistán como, más recientemente, en países como Libia o Siria.
P: ¿Podría poner algún ejemplo especialmente chocante, interesante o curioso de manipulación histórica con el cual se haya encontrado?
R: A mí el caso que más me llama la atención es el de la Guerra Civil y el franquismo. Esta corriente de historiadores liderados por Pío Moa y César Vidal, con una plataforma muy buena, financiada con mucho dinero, incluso con dinero negro en el caso del Partido Popular, viene a desmerecer la obra de la República, a dar a entender que era un caos y un desastre que justifica el golpe de Estado que da Franco y la Guerra Civil, a equiparar la violencia irregular que se comete en los primeros meses de la guerra por parte de milicias en el bando republicano con la violencia sistemática y planificada desde los mismos órganos del Estado por parte del bando franquista… Los mismos que se llenan ahora la boca con “respetar la legalidad” entienden o justifican o minimizan el hecho de que se dé un golpe de Estado contra unas elecciones que se habían producido pocos meses antes.
P: ¿Diría que las redes sociales e Internet le han cambiado la vida?
R: Sí, y es una autocrítica. A la hora de la verdad te centras más en ese activismo cibernético que en el posible activismo que puedas hacer. Si solo te quedas en las redes sociales no acabas teniendo contacto con la realidad, no acabas cristalizando todo eso que ves en ellas. La gente se indigna ahí, pero luego no sale a una manifestación. Aunque sean las redes sociales un sitio donde te puedes quejar, el sitio para quejarse es la calle.
P: ¿Alguna vez se ha planteado dejar las redes sociales?
R: Sí, muchas veces. Por hartazgo, cansancio. En algunos momentos te preguntas: ¿merece la pena que te estén insultando, amenazando, poniendo en riesgo tu puesto de trabajo por esto? Pero al final siempre he dicho: si eres activista y tienes un compromiso con unas ideas, tienes que apechugar. No siempre te van a dar palmas. ¿Qué mejor forma de tocar las narices que quedarme, aunque suene mal?
P: ¿Se plantea en algún momento, si le surgiera la oportunidad, saltar al mundo del periodismo o de la información de una forma más profesional?
R: Me lo han ofrecido. Me ofrecieron trabajar en un medio de comunicación, pero lo rechacé. Pienso que quien se debe ocupar de estas cosas son los periodistas, es intrusismo profesional. También pienso que el objetivo de mi cuenta no es promocionarme a mí personalmente. Quien yo sea es lo de menos, lo que interesa es lo que difundo. Al fin y al cabo, yo soy una pieza más de un engranaje.
Incluso puedo reconocer que he tenido contacto con periodistas de medios importantes a los que luego pongo a caldo, y me preguntan y me dicen cosas, por raro que parezca. Alguna vez he aprovechado que alguien me había hablado para decir “mira esto, infórmate”. Sé que ha habido periodistas que han cogido información mía y la han usado para hacer una noticia sin mencionarme. Pero yo no quería que me mencionaran, quería que se supiera. Por ejemplo, el caso de las pagas que hace Alemania a los que lucharon con los nazis en la División Azul, es algo que se puede consultar en la web de la embajada alemana, y ningún medio había publicado nada. Yo encontré esa información, la publiqué en Twitter y a un periodista se la pasé. Y ese periodista hizo una exclusiva gracias a mí.
P: Muchos de sus seguidores se sorprenden por los sucesos e informaciones graves que suceden y, o bien se manipulan, o bien se esconden. ¿Cómo obtiene usted esas informaciones?
R: Una cosa ventajosa es, cuando hay un conflicto en un país, seguir a gente de ese país. Tanto a gente opuesta como a gente partidaria. Por ejemplo, sobre Yemen prácticamente no había visto nada en los medios, fue a través de un medio de allí que entré en contacto con periodistas yemenís. Ellos me enviaban información pidiéndome que por favor la difundiera porque en ningún medio salía.
A veces da mucha rabia que sin cobrar tengas que acabar haciendo lo que no hacen los medios de comunicación porque no les interesa. Porque El País tiene un jeque qatarí dentro de su accionariado, porque El Mundo y sus accionistas tienen buenas relaciones con Arabia Saudí, porque la televisión pública es de un país que tiene muy buenas relaciones con Arabia Saudí… No les interesa que se sepa que aparte de ser una dictadura terrible y atroz llevan mucho tiempo financiando a grupos yihadistas y están matando a bombazos a población desarmada en Yemen.
P: ¿Qué análisis hace de la diversidad ideológica en los medios de comunicación?
R: Es que no hay diversidad ideológica. Es que todos defienden lo mismo. Tú ves La Sexta y ves Antena 3 y puedes decir “sí, unos son más progresistas, otros más conservadores”. Pero sobre todo cuando analizas la postura económica y en el tema internacional te das cuenta de que son exactamente lo mismo. Venezuela es una dictadura en Televisión Española, en Antena 3, en La Sexta, en Telecinco, en Cuatro, en TV3…
P: ¿Cómo cree que se han comportado los medios y el periodismo en relación al tema de Cataluña?
R: Horrible, horrible. Criminalización del pueblo catalán, satanización de los independentistas, presentarlos como supremacistas, incluso como racistas… Cuando estuve en ningún momento tuve la sensación de ser tratado diferente, incluso ellos dejan claro que no tienen ningún problema con la gente de España, sino con el gobierno español. Los medios de comunicación han sido correa de transmisión para todo el odio que se ha generado, y es peligroso.
P: ¿Y con el tema de Corea del Norte?
R: De la misma forma. Satanizando al régimen de Corea del Norte, que evidentemente no es un lugar idílico y tiene cosas que se le pueden criticar. Pero se omiten la intención o la agresividad de Corea del Sur y EEUU con el país. Si a ti te están atacando, tú vas a intentar defenderte en la medida de lo posible. Hay una diferente vara de medir. Y cosas que no se hablan, como que Corea del Norte tiene una serie de embargos económicos y bloqueos que dificultan determinadas cosas que puede hacer el país.
A mí con Corea del Norte hay una cosa que me sorprende siempre, y son las “resurrecciones”. Y lo digo casi con sorna. Se dice: “han matado al ministro de nosequé” y luego pasan cinco meses y el ministro aparece. Los medios occidentales lo que hacen es coger agencias de noticias de Corea del Sur, que es un país que oficialmente está en guerra con Corea del Norte, y dan como verídicas esas noticias. Incluso se ha llegado a un punto en el que han sido tan cantosas esas “resurrecciones” que los propios medios no dan credibilidad a esas agencias.
P: ¿Y en relación a Venezuela?
R: Es una vergüenza, una auténtica vergüenza. En todos los sitios se escuchaba la voz de la oposición venezolana, curiosamente silenciada y reprimida, pero con cien alcachofas a su disposición. Continuamente se les victimizaba, se ha ocultado sistemáticamente que son responsables de muertos, de disparos a agentes de la autoridad, a personas por su raza o su posición política, que han llegado a quemar a gente viva…
En todo momento se ha hablado de los problemas de Venezuela sin explicar las causas, justificándolo todo como que es culpa del Gobierno. ¿Por qué se ha producido el desabastecimiento? La gente sabe que pasa, pero no te sabe explicar por qué. Ni te puede explicar que en el supermercado del barrio pobre es donde hay desabastecimiento pero que en el barrio rico de Caracas puedes encontrar todo tipo de lujos y variedad de alimentos.
P: ¿Y en relación a un tema en el que está muy metido, la guerra en Siria?
R: Vergonzoso también. En todo momento se hablaba de unos rebeldes sin dar características, se hablaban de manifestaciones multitudinarias que muchas veces no lo eran, no se habló de mercenarios extranjeros que estaban en Siria desde el minuto 1, se hicieron pasar manifestaciones en favor del gobierno sirio y contra los disturbios como manifestaciones en contra del gobierno, se minimizaban y ocultaban sistemáticamente muchas de las barbaridades cometidas por los rebeldes sirios, que no tienen nada que envidiar al ISIS, y de hecho muchos de ellos han acabado en ISIS. Incluso se han dado ataques químicos de dudosa autoría o directamente falsos que se les ha adjudicado directamente al gobierno de Assad. Los Cascos Blancos muchas veces han sido santificados, cuando luego muchos tuiteros sirios han denunciado que son los mismos combatientes de grupos islamistas. Todo eso no se trata, y para poder documentarte sobre eso tienes que ver a tuiteros de Siria, buscar medios alternativos, fuentes alternativas…
P: ¿Cómo analizaría la libertad de expresión y de prensa en España?
R: Cuando se ha metido en la cárcel a personas por tuitear, cuando se pretende juzgar a un periodista de un medio alternativo al que se quiere meter 7 años en la cárcel después de haber sido apaleado en una manifestación por policías, cuando la extrema derecha tiene impunidad para decir y hacer lo que le parezca, pero una persona de izquierdas se puede encontrar con una condena… Esa libertad de expresión es una quimera. El objetivo es cercenar la libertad de expresión.
P: ¿Qué cambios debería hacer el periodismo?
R: Muchos, a mi modo de ver. Pero el principal, que los periodistas no se dejaran pisotear, que hicieran honor a su profesión de periodistas. Pero eso requeriría que todos estuvieran unidos. Pero como eso no va a pasar porque en el periodismo hay muchas ganas de “estrellita”, mucho individualismo, mucho “ande yo caliente, ríase la gente” … Cambiaría si los periodistas se plantaran, por ejemplo, cuando en una rueda de prensa no se admiten preguntas. Si dijeran a su medio “no la vamos a cubrir”, y cuando mandaran a otro dijera “no, yo tampoco la voy a cubrir”. El periodismo se ha convertido en una profesión muy acomodaticia, y por eso tienen la situación que tienen, bastante precaria. La mayoría de periodistas, excepto los que son estrellas, tienen un sueldo para ir tirando.
P: ¿Qué recomendaría a quienes en un futuro serán historiadores e historiadores y se están formando?
R: Les recomendaría que estudien y que contrasten todo. Y sobre todo que investiguen aquello que se salga de los límites de lo establecido, porque solo buscando la verdad se puede intentar acercarse a ella. Sea en Historia, sea en Periodismo.
P: ¿Qué consejos daría a los y las estudiantes de Periodismo?
R: Que traten de ser íntegros. Que traten de ser lo más íntegros posible. Que no se dejen convencer o presionar. Que sean conscientes de que ellos son los que pueden transmitir la verdad u ocultarla. Y que esa responsabilidad no es una cosa individual, es colectiva. Vuestro trabajo es colectivo, y la sociedad también depende ello. Si el trabajo del periodismo se hace mal, la sociedad al final acaba sufriendo las consecuencias.
Armando Manzano Martínez (@armando_delrey en Twitter), estudiante de Periodismo, Universidad Miguel Hernández de Elche. 16/11/2017.
https://medium.com/@armando_delrey/el-objetivo-es-cercenar-la-libertad-de-expresi%C3%B3n-1957b56df4c2







