El mito del desarrollo capitalista nacional en la nueva coyuntura política de América Latina
Corea fue el único país que trascendió las fronteras que separan subdesarrollo de desarrollo
Uno de los pocos, también, que a diferencia de América Latina, jamás aplicó los "buenos consejos" del FMI, el BM y el Consenso de Washington y que, por eso mismo, fue el último en subirse al tren del desarrollo capitalista antes de que se alejara definitivamente de la estación a mediados del siglo XX. Todos los demás llegaron tarde y ahora quedarse a esperar su regreso es un arrebato de nostalgia destinado inexorablemente al fracaso
Hace casi medio siglo, cuando en las ciencias sociales de la época prevalecían sin contrapeso las teorías de la modernización y la de las "etapas del desarrollo económico", popularizadas por Walter W. Rostow en su famoso libro, veía la luz un texto de Karl de Schweinitz en el que planteaba una tesis radical, totalmente a contracorriente del consenso dominante de su tiempo.
Sintéticamente, ella decía que en lo concerniente al establecimiento de una democracia liberal el camino recorrido por Estados Unidos y los países más avanzados de Europa ya no podía ser transitado nuevamente por las naciones subdesarrolladas. Si bien su pronóstico sobre la industrialización era un poco menos pesimista, entre líneas el mensaje era claro: el mundo de la periferia muy difícilmente podría emular la trayectoria industrial de las potencias metropolitanas.
Refiriéndose especialmente al caso de la democracia su diagnóstico era aún más terminante: "el desarrollo de la democracia en el siglo diecinueve fue el resultado de una inusual configuración de circunstancias históricas que no pueden repetirse. La ruta "euro-norteamericana" hacia la democracia está clausurada."
Ponencia presentada en el IX Encuentro Internacional Sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, en La Habana







