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Pensamiento :: 07/08/2009

Entrevista a Rafael Morales: La resistencia antifranquista en la Universidad (I)

David Morales
Entrevista realizada para ilustrar cómo se organizaba la resistencia antifranquista con las publicaciones clandestinas.

FICHA PERSONAL:

Rafael Morales Caballero. 61 años.

Delegado de la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid. Cursos 1965-66 y 1966-67. Preso político desde 1967 hasta 1969.

Entrevista realizada el 6 de enero de 2009.

Llegas a la Universidad en el año 1965. ¿Cómo era el ambiente en la facultad? ¿Ya había un sentimiento real contra la dictadura?

No había gran cosa. Había una transición entre una Universidad acrítica en donde sólo tenía opinión el Sindicato Español Universitario (SEU), que era franquista, los cuales nombraban sus delegados, pero era una institución a la que nadie hacía caso. Manejaban los recursos, pero no tenían ninguna influencia en la Universidad. Hacían la guerra por su cuenta: iban a estudiar, iban a sus clases, pero no tenían mayor importancia. Lo que ocurrió fue que algunos acontecimientos, como la represión de los grises contra grupos de estudiantes que simplemente estaban reunidos al lado de las facultades para hablar o para conversar o por cualquier cosa y la policía en seguida sacudía. Eso ocurrió particularmente en la Facultad de Políticas en la calle San Bernardo. La represión fue tan dura que creó una indignación tal en todo el país que estudiantes de otros sitios, especialmente de Cataluña y de Valencia, se empezaron a movilizar directamente contra el sindicato fascista SEU.

¿Cómo empezaron a gestarse las asociaciones de estudiantes ajenas al SEU?

Había actividades de los partidos políticos de siempre en la clandestinidad Después estaban algunos grupos de estudiantes que querían auto-organizarse. De ahí salió la idea de hacer una organización paralela al SEU. Consistió en nombrar en cada curso diez delegados que formara una cámara sindical, se llamaba así, y que elegía a sus delegados. Se creaba un problema de “doble poder”: por un lado estaba el SEU, que nadie le daba bola y que por cierto dirigía Martín Villa, el actual jefe de Endesa, y por el otro las asambleas de estudiantes. Inicialmente el SEU no le hizo mucho caso a las asambleas, pero como se extendió a todo el país a una velocidad tremenda, y como este mismo mecanismo era democrático ¿qué ocurría? Que cuando en alguna parte había represión por cualquier tontería, por reunirse un grupo de estudiantes para hablar del franquismo por ejemplo, la movilización se generalizaba en toda España.


¿Qué hacía la policía entonces?

Empezó a expulsar a gente de las universidades, a abrir expedientes académicos, y al mismo tiempo los nuevos partidos que se iban creando, empezaron a reanimar la actividad, en parte gracias a esas nuevas organizaciones estudiantiles. Todo esto creo una gran actividad política y una proliferación enorme de publicaciones. Publicaciones pequeñas que se imprimían con la “vietnamita”, que eran muchísimas y nadie sabía de dónde salía aquella máquina. El caso es que la oposición al franquismo en las universidades se multiplicaba cada vez más. No creas que todos los días la gente salía a la calle, sino que eventualmente, cada vez que ocurría algo, cualquier acontecimiento, la respuesta era casi siempre a escala nacional y rapidísima, lo que empezó a preocupar al franquismo, entre otras cosas porque en el año 62 se había formado Comisiones Obreras, en Asturias, al margen del Sindicato Vertical. La huelga del 62 se ganó o al menos se empató, les dio mucha autoridad a Comisiones Obreras, que inicialmente no era de ningún partido.

¿Pero Comisiones Obreras no depende del Partido Comunista?

La gente piensa que Comisiones la fundó el Partido Comunista y eso no es verdad. Había algún militante del PC, pero la fundaron los trabajadores de la cuenca asturiana. Como ganaron, el PC y otras organizaciones de izquierda intentaron que se extendiera. A partir de ahí, cada vez que surgía un conflicto obrero en cualquier lugar, que surgían con frecuencia, aparecían las CCOO que después se asentaban, participaban incluso en elecciones oficialistas para quitarles los cargos a los franquistas. Por ejemplo, la fábrica Perkins en Madrid, que era miembro del comité ejecutivo del PC ¿Qué hacía? Se presentaba a las elecciones, ganaba, echaba a los fascistas y entonces quien negociaba los convenios colectivos ya no eran los fascistas, sino los trabajadores.

En Comisiones Obreras participaban inicialmente gente de casi todas las tendencias: socialistas, comunistas, anarquistas… Después, la evolución posterior ya durante el franquismo de convertirse en un sindicato aparte fue otra cosa. En esta época era un frente unido.

¿Y en la Universidad? ¿Qué organizaciones antifranquistas había?

Existía la FUDE, que era la Federación Universitaria Democrática Española, donde estaba todo el mundo. Decenas de organizaciones de izquierda se aglutinaban allí y hacían cosas comunes: panfletos comunes, convocatorias comunes…

¿Cómo empieza la distribución de panfletos? ¿Se sabía de donde venían?

Los panfletos se repartían de muchas maneras. Vamos a suponer un caso. Había que llamar a una huelga general para que se fuera la policía de la Universidad. Como en eso todo el mundo estaba de acuerdo, cada tendencia hacía su panfleto como decidía, pero se convocaba en el mismo sitio a la misma hora para hacer lo mismo. Los dirigentes de cada uno se reunían aparte y preparaban los textos. Se distribuía de muchas maneras. De mano en mano en sitios seguros por ejemplo…

¿Sitios seguros?

Claro. Dentro de la Universidad en la facultad nosotros sabíamos quienes eran todos los policías infiltrados, yo sabía cuando tenía un poli al lado, y nos reíamos de ellos lo que nos daba la gana. Convocatorias falsas por ejemplo, en las que iban sólo ellos y los grises (risas).

¿En dónde más se repartían?

Íbamos a los autobuses de Madrid, y cuando paraba en un sitio determinado donde no había policía, cuando arrancaba el bus tirabas al aire los panfletos, se hacía mucho en el centro de Madrid. La otra que se hacía mucho era la siguiente: tanto los estudiantes como con publicaciones como Lucha Obrera, lo que se hacía era ir a las 4 y media de la mañana a las zonas obreras de Madrid en coche y repartirlo. Fuera a estudiantes fuera a obreros, daba igual, ahí no distinguíamos, por todas partes, para que la gente estuviera informada de las cosas que se hacían.

Venía la guagua de la Perkins con 80 trabajadores, por ejemplo. Parábamos la guagua nos subíamos dentro, repartíamos la propaganda, salíamos y la guagua se iba. Además, ya lo sabían ellos, la gente se daba cuenta de la movida. Cuando la policía llegaba a las puertas de las fábricas y veían los panfletos decían: “coño, ¿esto de dónde ha salido?”.

Se ganaron varias huelgas entre los trabajadores, la gente de la FUDE y CCOO. El follón del 67 fue justo ese. Fue cuando se cerró la Universidad, que por un lado había una huelga general de la construcción y por otro lado una huelga de solidaridad de los estudiantes con los trabajadores de la construcción. También coincidió con la movilización para echar a la policía de la Universidad. Ahí fue cuando sucedió la ruptura definitiva. A partir de ahí, en el año 68 y 69, las organizaciones como el SEU o el Sindicato Vertical eran ya pantomima y todo el mundo lo sabía, nadie les hacía ni caso, ni los trabajadores ni los estudiantes. Había una situación a principios de los 70 que, como la realidad no admite el vacío, y los sindicatos hacen falta y las asociaciones estudiantiles en aquella época también, ya que había un motivo que era el franquismo, pues eso unía a todo el mundo. Entonces, ese vacío lo llenaban esas organizaciones, que eran clandestinas y que conseguían una base cada vez mayor y con cada vez más implantación.

¿Cómo fue evolucionando la represión durante esa época?

Cada vez era más "cuidadosa", entre comillas claro. Es decir, durante los años 50 y principios de los 60 funcionaba todavía casi como en una guerra. Con el Tribunal de Orden Público ya no era que si te cogían te fusilaban, pero te podían meter preso 12 años. Eso se debió, primero al crecimiento de las universidades y al incremento de los trabajadores en las grandes zonas industriales, que no tenían el peso anterior de la guerra. Los estudiantes en realidad tampoco, uno salía casi sin saber que había sucedido una guerra civil en España. Entonces cosas que la gente consideraba normales eran delito, y eso provocaba que cada vez se uniese más gente y masivamente. Era una juventud nueva, que no tenía miedo tampoco, no conocía la guerra, y lo que tenía era una dictadura y un recorte de libertades enorme. Durante los 60 y los 70 la Universidad se llena de publicaciones, y toda esa gente nueva es quien acaba con la dictadura de una puta vez. Por otro lado, en el franquismo ya hay sectores que no se ven representados: la nueva burguesía, las clases medias que quieren libertades,

Las clases medias… ¿también se organizan?

En realidad, en la clase media aparece mucho miedo, porque la emigración, sobre todo en Europa, manda mucha pasta, hace que la construcción crezca mucho, y el movimiento obrero también crece ahí una barbaridad. Se fortalecen muchísimo las organizaciones obreras, y tampoco podían tratarlas como en la época de la guerra. Además, España quería entrar en el mercado común y no le interesaba que hubiera muchos conflictos internos, pero si aprovechaba el dinero de los emigrantes. Crece la industria del automóvil, la textil… y claro, ¿cuál es la ventaja de una dictadura para estas cosas? Que no tienes que repartir, ellos dicen que te pagan cuatro y se acabó. En una democracia aunque perdiendo, pero no es lo mismo.

Las estructuras del Régimen se resquebrajan porque ya no responden a esa realidad, porque ellos están acostumbrados a un sindicalista que va y le dicen: “este año te aumento tanto” y él responde: “vale”. A los estudiantes “esto es lo que hay que estudiar, a clase” o “no se puede hacer esto”…todo como a niños chicos. Entonces los estudiantes responden.

Aparte de eso, también es verdad que en la Universidad la gente venía nueva, se le iban quitando los prejuicios de la familia patriarcal, super machista, donde los chicos allí las chicas allá…ese tipo de cosas. Esos cambios se iban dando con la información que venía de Europa. Todo esto hace implosión en los años 70, pero no solamente con ese tipo de cosas: el desarrollo social que va creando…

Las protestas entonces van siendo cada vez más masivas…

Pero no te vayas a creer que todos los estudiantes participaban en estas cosas, eso es mentira. Siempre es una minoría. Lo que pasa es que en momentos puntuales, en momentos concretos, sí puede ser que haya una participación masiva, pero en general…y con los trabajadores pasa lo mismo. Los activistas habituales son una minoría absoluta, pero absoluta, cuatro gatos. No se puede pretender que todo el mundo al mismo tiempo haga el asalto al Palacio de Invierno, todo ese rollo hay que olvidarlo. Eso tampoco pasaba ahí. ¿Qué ocurre? Que cualquier acontecimiento que fuera muy importante acojonaba al Régimen. Claro, cuando cayó la dictadura de Portugal en el 74, ni te cuento. Estaban todo el día metidos en el baño, se creían que iba a salir la gente a la calle a comérselos vivos…e iban aflojando. La represión ya no era que te metieran doce años por una reunión o por un panfleto, sino eran unos meses, dos años, de vez en cuando un fusilamiento para que a nadie se le olvide de lo que aquello era, y al mismo tiempo se iban formando organizaciones paralelas de clase media también, como las asociaciones de abogados o de cualquier cosa, para poder dar voz a sus reclamaciones.

Las grandes huelgas de los años 70 que fueron grandes… todo lo que te dije antes es un poco la acumulación previa de lo que pasó en los años 60 y el soporte principal para la movilización fueron siempre las publicaciones, ahí ni el boca a boca ni el móvil.

¿Cómo se preparó la huelga general del 67 en la universidad?

Primero, reuniones de las direcciones de las asambleas y a partir de ahí distribución de las tareas para hacer, reparto de panfletos por donde fuera la convocatoria que te podían ir cuatro o cinco mil personas en plena dictadura, que hay que tener cojones, que no te dejaban nunca ni llegar al sitio. Te venían unos tipos a caballo, llegaban a los estudiantes y decían “¡Disuélvanse!” y empezaban a hostia limpia. Al principio eso se puede hacer y al principio daba resultado porque la gente se asustaba, pero después la gente se quedaba en medio.

Claro, para poder convocar a la gente, distribuir literatura sobre política y saber cómo era el régimen, qué pasaba dentro, qué posibilidades democráticas había en el mundo… todo eso se hacía con publicaciones, ése era el mecanismo. Si no hubiera sido por ese tipo de publicaciones, que eran miles y miles, la gente no se hubiera podido nunca ni agrupar ni realizar acciones que intimidaran al Régimen e incluso le sacaran alguna conquista. De hecho, la famosa Ley de Prensa de Fraga, de la que tanto se ha hablado después, no era más que una aparente concesión a la España europea que se modernizaba, a las clases medias, para decir que aquí ya llegaban los Beatles, que la gente se podía dejar el pelo largo… todo ese tipo de concesiones se producen. Pero mi opinión es esa, que la clave de la agrupación de miles y miles de estudiantes y trabajadores que se incorporaron en los años 60 fueron las publicaciones y los panfletos. Había necesidades: los trabajadores iban perdiendo el miedo y necesitaban más salario; los estudiantes necesitaban poder estudiar y que les dejaran tranquilos, porque les prohibían todo. Entonces, a medida que iban consiguiendo rendijas en la casa del patrón…

¿Qué papel jugó la patronal en esta época?

La patronal también se empezó a organizar en la CEOE, que existe todavía (Confederación Española de Organizaciones Empresariales). La clase media, al igual que los trabajadores, también querían organizarse y prepararse, por un lado con sus propias organizaciones gremiales, pero también a nivel político en los años 60, ya que empezaron a preparar la Transición. Querían ver cómo hacer el cambio en España. Como había una ola de huelgas y movilizaciones y problemas sin resolver, como el de la autodeterminación, las libertades…

¿Tenía la patronal contactos internacionales para frenar estos problemas?

Si claro, franceses y alemanes. ¿A qué tenían miedo ellos? A que se les fuera de las manos. Entonces buscaron una fórmula política que les permitiera, por una parte, hacer concesiones políticas y algunas económicas también a los trabajadores en general, pero mantener lo fundamental del Estado, con alguna institución que hiciera de árbitro en caso de crisis que era la Monarquía, y vender todo eso después en un referéndum como un pacto democrático donde se recuperaban las libertades y se elegía democráticamente a un rey constitucional. Ese fue el plan de la socialdemocracia alemana con Felipe González y los yankees, que también lo fueron preparando.

 

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