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Pensamiento :: 08/08/2009

Entrevista a Rafael Morales: La resistencia antifranquista en la Universidad (y II)

David Morales
"Quienes tumbaron al Régimen fueron todas esas movilizaciones que empezaron en los años 60".

¿Qué reflexión haces de toda esta maraña de intereses?

Mira, la sociedad se movía en una dirección, van cambiando cosas, entonces lo que hace el régimen es a palo limpio, pero va siendo cada vez más inútil. Por ejemplo, al SEU, ¿quién le hacía caso? la gente preparaba sus cosas y punto. El sindicato vertical igual, la sociedad se va desarrollando cada vez más, desde el punto de vista económico, social y político. Los avances tecnológicos también influyen mucho, con la tele y la radio tenía acceso a cosas que antes eran imposibles. A la gente se le iba quitando el miedo, y poco a poco, las instituciones con las simultáneas crisis, porque nadie le hace ni repuñetero caso, al mismo tiempo se van creando instituciones paralelas, es a lo que llamaban antes el “doble poder” mínimo, claro, pero en pequeña escala.

El contexto europeo tampoco dio ninguna facilidad durante el franquismo para que pudiera continuar. Además, los planes de Franco para la continuidad de su Régimen fracasaron, para eso volaron a Carrero Blanco (atentado de E.T.A. contra el posible sucesor del Generalísimo). Entonces a lo que llegan es a un acuerdo para ir disolviendo todas las organizaciones, todas las publicaciones y van apareciendo nuevas.

Por ejemplo, lo que te decía antes. Comisiones Obreras en los 60 acogía a todo el mundo, era un frente unido, pero se terminó convirtiendo en un sindicato. El PSOE decide refundar UGT… tratan de volver a una estructura de Estado clásico burgués normal con todas las instituciones con la corona puesta, entonces, organizaciones como las universidades libres, cámaras sindicales libres… todo eso se va disolviendo porque ya no tienen sentido, ningún país en Europa tiene cámaras sindicales libres en las facultades, no tiene sentido. Eran formaciones que aparecen en una situación excepcional y desaparecen tras esa situación. Ellos ya tenían el plan para construir el Estado para hacer un acuerdo con todos los sectores de la oposición y los altos poderes políticos y económicos.

¿Qué valoración haces de la posterior Transición?

La Transición española se suele coger como modelo, y en realidad tú ves: que millones de trabajadores tumbaron al Régimen, de hecho, que eso de que Franco murió en la cama o no, a mí me la trae al pairo. El caso es que quiénes tumbaron al Régimen fueron todas esas movilizaciones que de manera progresiva e intermitente, cada vez con más fuerza, empezaron en los años 60.

Hay una movilización, se acojona la Patronal e incluso sectores del franquismo y se ponen de acuerdo. Es un proyecto político, la Transición, donde se mantiene la estructura monárquica, con el Rey como árbitro, y permiten el juego político. Los poderes económicos son exactamente los mismos, no cambian. Es una transición, en el fondo antidemocrática.

Volviendo a los panfletos, ¿Las aspiraciones que tenían eran maximalistas o eran más concretas según el problema del momento?

Había de todo. Por ejemplo, en los partidos políticos pequeños como en el que estaba yo, Lucha Obrera, ¿qué decíamos en nuestros panfletos?, “Por el frente unido obrero estudiantil, abajo la dictadura, por un gobierno obrero y campesino”. Pero lo que te quería decir es que tú dabas las consignas inmediatas y también con ello las aspiraciones máximas. Tú las consignas las planteas, si existe una posibilidad de concretarlas. Propaganda es propaganda, por ejemplo, “yo estoy a favor del socialismo”, eso es propaganda. Cuando tú puedes conseguir el socialismo en la práctica es decir, hay una lucha importante y tú dices “por el socialismo”, eso no es propaganda, es agitación.

En este contexto de tensión de finales de los 60, ¿Cuál crees que fue el papel de los medios de comunicación?

En primer lugar, la realidad es una cosa y los medios de comunicación son otra. Hay que tener cuidado con no creer en que, ni que los medios de comunicación son los dioses que pueden cambiar la realidad, porque es mentira, ni que no sirve para nada. Los medios locales en un momento determinado pueden cambiar una actitud, pueden crear un impacto. Por ejemplo, en la última huelga general que hubo fue Televisión Española la que dio la orden de salida, cortando la emisión. Los medios pueden hacer grandes cosas, claro: tú puedes tomar el poder, echar a la burguesía y después decir que tomaste el poder por los medios, pero tú no puedes tomar los medios sin antes tomar el poder.

No es lo mismo convocar una huelga a base de panfletos como en los años 60 a convocarla anunciándola por la tele, como ahora, porque ahí sí que tendrías que dar un golpe y convocar para algo pensando que la gente pudiera responder, entonces sí que te puedes jugar el tipo y dañar al Estado. Pero para eso tienes que tener un motivo que la gente comprenda para lanzarse a la calle. Es un problema de estrategia política: asumir las fuerzas, saber en qué momento se hace, cuándo dar un paso adelante, cuándo dar un paso atrás… nosotros por ejemplo no teníamos dinero para los panfletos.

Entonces, imagínate. En una asamblea estudiantil se planteaba: “¿Cuánto panfletos sacamos? ¿Dos mil?”. Si a alguien le parecía demasiado respondía: “No tío, eso es demasiado, mejor mil que dos mil es gastar pasta para nada. Sí no, pasado mañana no tenemos dinero.” Y así…

¿Cómo se financiaban las organizaciones estudiantiles?

Cada uno con lo que podía, pero sobre todo con los profesores, los esquilmábamos. Les pedíamos dinero.

¿Pero diciéndoles para qué?

Sí, claro, ¡si los que más ganas tenían de quitarse el franquismo de encima eran ellos! No se podía, como ahora, organizar actos públicos para poder financiarnos.

Tuviste que salir de España en el año 69, ¿Cómo pasaste la frontera?

Me sacaron de España dos profesores, uno era el jefe del Partido Socialista, que dio la orden de sacarme. Dos catedráticos me llevaron hasta el País Vasco, ETA me sacó en la frontera de San Juan de Luz y así llegué a Italia con pasaporte falso. Eran profesores de pasta, me llevaron en un Mercedes, y la guardia civil en medio del camino…

La vietnamita, la multicopista… ¿De dónde salían?

En primer lugar, la FUDE, dónde estábamos todos, tenían una impresora en un barrio obrero de Madrid. Cuando se fue a imprimir Lucha obrera, eso no se podía hacer en este piso por el ruido que hacía la máquina. Entonces nos la llevábamos a las afueras de Madrid a un piso que alquilábamos y allí se hacía. Para que se secara, no podías poner un papel encima del otro, por ejemplo.

Tú podías hacer una cosa así en un sitio que no te conociera nadie, y nadie supiera que estabas haciendo eso, entonces, el sitio ese era el que teníamos nosotros, allí salíamos con las publicaciones bajo el brazo, una cita en la churrería no se qué…cada uno sabía lo que tenía que hacer, cuál era su función, con quién tenía que hablar….

Lucha obrera, ¿De quién dependía? ¿Cómo se imprimía?

Lucha obrera era el órgano del POR: Partido Obrero Revolucionario (Trotskista). Había muchos más, estaba el Mundo Obrero, Mundo Obrero Rojo, cuatro o cinco variantes de Poder Obrero, que eran otras publicaciones…

Para imprimirlo lo que hacíamos era, en dos habitaciones sin muebles, poner 40 copias o lo que cupiese de la misma página a secar en el suelo, y la multicopista en la cocina. Sacábamos unas mil y pico copias de Lucha Obrera.

¿Y anarquistas? ¿También tenían publicaciones?

No lo recuerdo, pero algo tenían. Los que conocí no tenían ni nombre, se les conocía como “los ácratas”, y los cogieron presos a todos, claro, no escaparon. Ahí estaba Tony El Botas, por ejemplo. Era un grupo de choque, en las manifestaciones se ponían delante, donde los caballos, a pegarles patadas.

¿Cómo se daban las consignas para organizar las huelgas a nivel estatal?

Si llamabas a una huelga general en Madrid, como la del 67 en solidaridad con la huelga de la Construcción, por ejemplo, se reunían los jefes de los sindicatos. Lo difícil era eso, hacer las reuniones para preparar ese tipo de cosas sin que la policía los cogiera…

¿Si los cogían a ellos se rompía toda la cadena para preparar la movilización?

Claro, pero hombre, nosotros teníamos repuestos. Si caía un grupo teníamos un segundo grupo, preparado para hacer lo que no había podido hacer el primero. Siempre había repuesto, siempre. En eso no nos pillaron desprevenidos nunca. Una vez cayó un grupo entero preparando la huelga del 67, pero salimos. Esas cosas las aprendía uno con el tiempo. Nosotros por ejemplo, la gente del POR, éramos noventa y pico. La parte obrera estaba en Santander, Valencia, Sevilla, y la parte estudiantil casi toda en Madrid. También teníamos gente en Barcelona pero vamos, éramos cuatro pelagatos. A nosotros nos pegan una patada en Madrid, porque apenas teníamos experiencia y teníamos los papeles desperdigados por todos los lados, y menos a los de Barcelona, que no los cogieron, nos reventaron en Madrid, en Santander y en Sevilla al mismo tiempo,

¿Cuál fue la táctica de la policía?

La táctica de la policía fue siempre la misma, ahora con ETA es la misma: hay un grupo. Entonces ellos cogen a un tipo, un pendejo cualquiera que se crea el Che Guevara, y se dan el aviso para tenerlo vigilado una semana, a ver a quién pescan. A mí cuando me cogieron, tenían todo el esquema de la organización en una pared, del primero al último, todos, porque éramos unos críos.

La asamblea que dio como resultado la huelga general del 67, y que de ahí hubo hostias por un tubo, y que cerró la Universidad en enero, la dirigí yo. Yo solo.

¿Cómo que la dirigiste?

Convocaban las facultades de Políticas y Económicas. A un compañero lo habían detenido por la mañana y al otro no sé que le pasaba, así que yo fui el tipo que dirigió la asamblea. Después de la batalla campal me fui a donde estaba la multicopista porque esa noche yo no tenía sitio donde dormir. Una persona pública, que dirige una asamblea de mil tíos…

Es una locura…

¿A quién se le ocurre irse a dormir a donde está la multicopista de la FUDE y donde teníamos guardadas todas nuestras cosas? Ahí nos cogieron a cinco. A cinco…

Bueno…

Es que a nadie se le ocurre eso, pero como no tenía sitio y estaba desesperado ya porque llevaba un mes de casa en casa…

No era un buen sitio…

Y después de ese día menos. ¿Pero qué hace la poli? ¿Qué te crees, que la poli me conoció de ese día?

Lo dudo…

Claro que no. Ellos me seguían, lo sabían todo. De aquí a clase, éste va a clase y se va a estudiar, después de estudiar se reúne a las 11 de la noche en el bar no se qué con tal persona…y me van siguiendo. Así meses. Entonces, cuando pasan cosas muy muy gruesas, es cuando la policía tiene que demostrar su eficacia, y es entonces cuando te sacuden. “Aquí estamos nosotros, cuidando el orden” decían…y tenían tomada la decisión de detenernos desde hace meses. Ese día nos detuvieron a nosotros, a una facción del PC, a los anarquistas, a los maoístas…el mismo día. Nos venían siguiendo a todos, cada uno con su metedura de pata, desde hacía meses, meses. Sabían a qué nos dedicábamos cada uno. El golpe no acabó con el POR, pero sí con su funcionamiento durante un tiempo. De hecho, Lucha Obrera dejó de salir durante unos meses.

Entonces en los 60 todavía el sentimiento antifranquista en la Universidad no era del todo palpable…

Es que es mentira que en los 60 hubiese un ambiente general y palpable contra el franquismo. Dicen que éramos millones…es mentira. Tú convocabas porque, por ejemplo, habían metido presos a unos compañeros, casi siempre era por temas represivos…

¿Las convocatorias?

Sí, eran las más masivas, a las que más gente iba. Con la construcción funcionaba, pero cuando entraron en la Universidad a saco…parecía de película aquello. En el 67, nosotros estábamos en la asamblea de la facultad de Políticas, la caja de fósforos. La manifestación era para que se fueran los grises de la Universidad y nos dejaran en paz, y tras toda la Avenida Complutense, ellos, los grises. Nosotros salíamos en manifestación…

Sabiendo ya dónde estaban ellos…

Es que ese era ya el recorrido, y había que hacerlo. No sólo era “Fuera los grises de la Universidad”, sino también “Libertad presos políticos” y “Solidaridad con los trabajadores de la Construcción”. Es que estábamos hasta las narices de que entraran a las facultades cuando celebrábamos las asambleas. Era insufrible.

Salió toda la manifestación hacia Medicina, y allí se armó… a torta limpia. Ese día Medicina se quedó sin piedras y casi sin ladrillos. Tras esa manifestación, al día siguiente, se cerró la Universidad por primera vez tras la Guerra Civil.

Fue la primera vez que la policía corría delante y no detrás de los estudiantes. De ahí salió una foto que dio la vuelta al mundo con esa imagen. Casi todos los periódicos del mundo la sacaron, creían que iba a caer Franco. Creo que incluso el Times la sacó en primera. La foto es justo delante de la estatua del caballo que está delante de Medicina. Hasta el ABC la sacó. Había una pelea en ese momento entre los monárquicos aperturistas y los monárquicos inmovilistas. Pero en realidad no sólo se lio ahí. Se dieron palos en Argüelles, Moncloa, en todas las facultades…fue masivo.

Después de ese día, hubo una anécdota muy buena. Yo tenía un amigo que eran maoísta, y que cuando le estaban haciendo el interrogatorio, no se le ocurre otra cosa que decir: “Me acojo al principio de los Derechos Humanos” y ¡Placa! (risas). A partir de ahí, la porra del poli aquel se le bautizó como “Derechos Humanos”. Ellos decían: “A ver, ¿quién quiere más Derechos Humanos?” (Más risas).

Ese día, después del interrogatorio nos llevaron al Palacio de Justicia. Los polis estaban hablando entre ellos, armados todos, y el que iba delante le pregunta al otro: “Bueno qué, ¿al Palacio de la Justicia, no?”. Y responde uno de los nuestros “¡Sí, al Palacio de la Justicia su puta madre!” (Más risas)

… ¡Qué loco!

No dijeron nada, se rieron. Es que era el Tribunal de Orden Público, aquel dijo “Palacio de la Justicia” y qué coño, era la Santa Inquisición. No te quemaban vivo pero…

Volviendo a nuestro tema, muchos panfletos y publicaciones del momento acusaron al Partido Comunista de Carrillo de colaboracionista, y de que quería pactar con la oligarquía del Régimen una salida dialogada de la dictadura, sin ningún tipo de cambio en la estructura de la sociedad. ¿Cuál era el ambiente que había entre la gente respecto al PC?

En los 60, el único grupo que permanecía organizado a nivel estatal era el Partido Comunista. El PC tenía su órgano, que era Mundo Obrero, el periódico de la oposición más regular, si no el único. Bien, el Partido Comunista de España tenía una política, pero no de ahora, sino de muchísimos años, así. Es la continuación de la estrategia que tenían después de la Guerra Civil: primero tumbamos la dictadura y después, en la democracia, hacemos llegar el socialismo. Esas eran las tres etapas. ¿Por qué aparecen en los años 60 grupos disidentes en el PC, diciendo que no, que en la lucha por la revolución socialista no hay que esperar etapas? Por una razón: Porque el movimiento comunista internacional se estaba dividiendo. Ya habían tenido conatos con los yugoslavos, habían roto con los países del Este y se habían formado los “no alineados”. Pero además estaban los chinos, el Partido Comunista Chino. Cuando los rusos quitaron a Stalin de en medio como figura, los chinos, que tenían roces económicos, fronterizos y de política exterior con los rusos, aprovecharon la coña esta para decir que la denuncia de los crímenes de Stalin era en realidad una vuelta al capitalismo.

Todas estas luchas en realidad no tenían nada que ver con lo que pasaba en España, pero en mi clase de pronto había aquí uno del PC, otro del PC (m-l), otro del PC “XXL”… lo que fuese.


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