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11/08/2006 :: Pensamiento

Ética y "estétika" del Movimiento Libertario

x Klinamen.org
Asistimos desde hace tiempo a una conceptualización ''estétika'' del anarquismo por parte de determinados sectores. En según qué ambientes, parece que se mida la pureza anarquista por una serie de rasgos que, ni en origen ni en esencia, tienen que ver con el anarquismo.

Son muchos los compañeros que se quejan por haber sido rechazados en ambientes supuestamente ácratas al no ir vestidos políticamente correctos según la moda del lugar. O por no escuchar la música que toca. O por no hacer los malabares que estén de moda esta temporada. En definitiva, por no seguir el ¨estilo de vida anarquista¨

Pero, ¿hay un estilo de vida anarquista? Y si lo hay, ¿tiene que ver con modas estéticas y musicales? Intentemos analizar cómo se ha podido llegar a esta situación, más generalizada en algunos sitios de lo que queremos admitir.

¿Hay una estética anarquista? Si tomamos como referente el vestir, históricamente una persona anarquista se ha diferenciado bien poco de la gente de su entorno. Ahí están los padres del invento; Bakunin, Kropotkin, vestidos como cualquier hombre de la época. Sacco y Vanzetti los tenemos con corbata y chaqueta en los años 20 del siglo pasado. No son pocas las fotos de Durruti, incluso demasiado elegante, con pajarita. Milicianos y milicianas con el mono obrero de rigor teniendo como único signo, no distintivo, identificativo, el pañuelo rojinegro. Ahí están las fotos de la Montseny y tantas otras mujeres libertarias vestidas como cualquier mujer de su entorno, etc.

No ha habido un modo de vestir anarquista que se diferenciase del resto no anarquista de su entorno.

Lo mismo ocurre con la música: una persona anarquista escuchaba lo que todo el mundo a su alrededor. Por supuesto salvando las distancias en tiempos de himnos guerreros, se estuviese o no en guerra y sintiendo un rechazo más instintivo que de sensibilidad musical, por letras o himnos racistas, fascistas o que no comulguen con nuestras ideas. Por lo demás, hablando de música despolitizada que desde siempre ha sido la mayor producción, una persona anarquista ha escuchado la misma música que toda la gente de su entorno.

Respecto a lo de estudiar un par de carreras en exclusiva y practicar otras tantas aficiones en exclusiva, el fenómeno es nuevo. Por razones evidentes, no explicaremos que hasta tiempos muy recientes el estudio ha sido vetado a las clases populares y las aficiones no pasaban de beber y embrutecerse. Aún así, si podemos hablar de magisterio y medicina como las carreras preferidas en una posible estética anarquista histórica. Estudios hoy, que no gozan de gran predicamento entre la grey libertaria.

A destacar los fenómenos iniciales del nudismo-naturismo, la afición por el deporte como modo de vida sano y la lectura.

El afán cultural si forma parte del acerbo estético anarquista

Si atendemos a Colin Ward:

-En primer lugar rechaza la idea de una estética anarquista contrapuesta a una estética burguesa.

- Recuerda que los grandes compradores de arte de artistas anarquistas y revolucionarios han sido burgueses.

En palabras de Camille Pissarro, pintor anarquista:

-"Habrá un arte anarquista? Decididamente no se sabe cuál es. ¡Todas las artes son anarquistas cuando son buenas y bellas!"

Sin tanto voluntarismo como Pissarro, Jhon Turner opina que:

-El principal signo de una arquitectura anarquista ha de ser el control por sus moradores del proceso de construcción y de habitar

De los análisis que se han hecho respecto a lo que estamos hablando, podemos deducir que el único intento por unificar una estética anarquista pasa por lo ideológico. O es anarquista aquello en lo que el pueblo no es parte pasiva y participa en su construcción, o es anarquista el afán cultural y la necesidad de formarse como medio de ser una persona más completa e informada.

Entonces, ¿cómo se ha llegado a esta situación de estética anarquista actual?

Atendiendo a las aportaciones realizadas para escribir este artículo y tomando como base que parece que la influencia estética más acentuada entre los sectores anarquistas más jóvenes es una especie de ¨punkismo titiritero¨ extraemos las siguientes conclusiones:

A partir de los años 70, el hundimiento, la travesía del desierto (en la que aún nos encontramos) deja sin referentes a la gente más joven que siente anhelos libertarios sin concretar. El movimiento punk, aún siendo más una expresión musical y estética de provocación que meramente ideológica, atrae el natural espíritu de rebeldía de la posible cantera anarquista de gente joven. Se empieza a asimilar de manera natural lo punk con el anarquismo. Bajo el paraguas de lo punk-anarkista, al mismo tiempo que gente muy válida que ha nutrido nuestras filas, se resguardan nihilistas, alcohólicos, gorrones, y gente de escasa higiene tanto mental como física. Lo punk-anarquista proporciona una cobertura ideológica a este personal que se ve a sí mismo respaldado para conseguir propósitos meramente egoístas (¨comparte tu droga conmigo que soy del rollo¨).

Esta situación, como no podría ser de otra forma, es aprovechada rápidamente por el sistema, que fomenta la imagen de la anarquía (¿anaríia? (¿pretendías poner "anarkía"?) como porros, litronas y ¨piesnegrismo¨ obviando deliberadamente nuestros valores de solidaridad, apoyo mutuo y cultura. Se da el caso de encontrarte un tipo borracho tocando (torturando) una flauta pidiendo dinero en la calle con una camiseta anarquista. El dibujante Azagra, que por otra parte ha hecho muchos favores a la causa, comete un error fatal y plasma esta corriente en las páginas de la revista ¨El Jueves¨y se crea el PGB (Partido de la gente del bar). El PGB tiene un inusitado éxito entre sectores jóvenes de la población y el lema ¨Anarkía y birra fría¨se convierte casi en la marca de la casa. El anarquista clásico, no siendo en absoluto mojigato, huye del alcohol como medio de embrutecimiento del obrero. El anarkista ¨moderno¨ hace de pillar melopeas la base de su ¿lucha? social.

Cito un pequeño párrafo del libro de Serge "El año I de la revolución rusa", que habla de un suceso concreto pero explicativo. La contrarrevolución descubrió una nueva arma para combatir la revolución: el alcohol.

Promovieron el saqueo de bodegas y distribuyeron alcohol a mansalva en Petrogrado, logrando dejar anuladas una buena cantidad de tropas creando un buen caos, hasta que, cuenta Serge: "Se logró finalmente restablecer el orden gracias a los marinos llegados de Helsingfors, hombres de carácter férreo, que habían jurado morir antes de beber. En el barrio de Vasili-Ostrov, el regimiento de Finlandia, dirigido por los elementos anarcosindicalistas, resolvió fusilar en el acto a los saqueadores y volar las bodegas de vino. Estos libertarios no se paraban en barras. ¡Y ello fue una verdadera suerte!".

Míticos son también los carteles antialcoholismo de los anarquistas ibéricos. La frase pues ¨Anarkía y cerveza fría¨ en varios momentos de la historia te podría costar el salir bastante escaldado si salías vivo.

Capítulo aparte merece el lenguaje con k y las faltas de ortografía que a estas alturas ya no son intencionadas. Cualquier docente de secundaria confirmará que los alumnos no saben escribir.

Sin entrar a debatir si la Real academia de la lengua nos oprime y coarta nuestra libertad (cuando creemos nuestra propia academia con nuestras reglas, debatiremos este punto), consideramos que el hacernos entender y el saber leer debe formar parte de nuestra idiosincrasia. El lenguaje con KAS, que empezó como una forma de imitación de la rebeldía del movimiento independentista de Euskadi, coincidiendo con la explosión de muy buenos grupos de rock radical vasco, se ha convertido en una especie de lacra, en principio del movimiento rebelde-libertario, y ahora extendido al resto de la juventud y no tan juventud que escribe de manera que raya la imbecilidad. Ya lo apuntó Orwell en su ¨1984¨: Reduciendo el lenguaje reduces la capacidad de comprensión.

A estas alturas, ¿alguien cree que no saber escribir es signo de rebeldía? Cientos de años luchando contra el analfabetismo como medio de control de las masas y ahora, ¿vamos a caer voluntariamente en él por rebeldía?

¿Qué tipo de rebelde puede ser un analfabeto funcional incapaz de entender un texto?

Podríamos seguir hablando de las aficiones ¨anarkistas¨, no creemos que valga la pena. Si alguien necesita ser más anarquista lo que tiene que hacer es luchar más por el movimiento y formarse lo más posible. Hacer malabares con más bolas, o tener más perros no muy limpios, entra dentro de las aficiones personales de cada uno, no es un parámetro libertario. Nada tiene que ver el párrafo anterior con el amor a los animales. No se sienta ofendida la persona que rescata, salva perros de la perrera. Nos referimos al simbolismo estético de llevar varios perros pulgosos como una moda. Recuerdo hace años que se puso de moda entre mi pandilla llevar una rata viva dentro de la ropa. Era un hamster. Y allá que íbamos haciendo el idiota con una rata cagándose dentro del jersey. Muy anarquista. Sí.

Respecto a las respuestas a lo que estamos planteando, tenemos varias aportaciones que no se contradicen entre ellas:

Por un lado, nos aportan, la necesidad contracultural-marxista de los 60 de planificarlo todo, de etiquetarlo todo. Sabida es la capacidad de asimilación del sistema y siempre aprovecha en su favor cualquier movimiento. Si el marxismo de los 60-70 quería dar la sensación de seguridad, de tenerlo todo clasificado y controlado como medio de convencer a las masas de la seriedad de sus propuestas, el sistema rápidamente asume, qué listos, estas pautas en favor suyo. A los expertos en control social esto les viene que ni pintado.

Qué bueno es que la gente esté preocupada en hallar ¨su identidad’... y la del vecino. Recordemos la obligatoriedad de llevar barba los varones, so pena de ser marginado, o el no llevar sujetador y quemarlo de las mujeres (cuántos males de espalda habrá provocado este disparate) En esta búsqueda de identidad diferenciadora de los 60-70 está el germen de gran parte de los males actuales. Nos han contado esta anécdota: asamblea en la Barcelona de los años 70, donde realizaban "autocrítica" a una compañera que se hacia mechas en el pelo... considerándolo, "cómo no", un vicio pequeño burgués.

Como ejemplo espectacular y gráfico, disponemos de una revista ¨Cambio 16¨ (saldría en más revistas) de 1976, donde salen anunciados los pantalones ¨Lois Assembly¨(asamblea): En el anuncio, una multitud de jóvenes y hermosos hombres y mujeres multirraciales y envaquerados votaba a mano alzada una propuesta de un barbudo. Enternecedor. La asamblea al servicio de la venta de vaqueros. Se les ha olvidado a la Lois lo del anuncio porque para deslocalizar las fábricas, teniendo beneficios, llevándoselas a Marruecos y dejar en la calle a cientos de obreros, no han hecho ¨assemblies¨.

En el caso anarquista, asimiladas las pautas por el sistema, ya sólo queda que darle la dirección ¨adecuada¨. Uniformar el anarquismo y pasarlo a ¨anarkismo¨ les resulta relativamente fácil. De ellos son los medios y los altavoces y de ellos la opinión. Se da también la circunstancia de la acepción de la palabra anarquía como caos, desorden. ¿Podrían haberlo tenido mejor? Y a partir de aquí, empieza la pescadilla que se muerde la cola: el sistema vende interesadamente el anarquismo como caos y desorden (¿potas?, petas y birras), la gente que ¨compra¨ este mensaje viene creyendo que bajo estos parámetros, ¨es anarquista¨. Algunos leen, se informan y descubren el anarquismo, otros siguen ¨su anarkismo¨ porque es lo que les acomoda y lo que han venido a buscar. El sistema nos proporciona las nuevas aportaciones y nos las trae previamente viciadas por la imagen del anarquismo que previamente les han dado. ¿Diabólico? ¿Acaso creíais que el enemigo es tonto?

En esta situación, corremos varios peligros. Por una parte convertir el anarquismo en moda y las modas se pasan. Por otra parte hacer del anarquismo algo carente de interés para cualquier mayor de 25 años. Y por último y más grave: condenarnos al gueto del que no quieren que salgamos.

A Durruti hoy, no le dejarían entrar en alguna okupa ¨por tener pinta de madero¨ y a la Montseny la echarían de alguna asamblea por ¨parecer una maruja¨. La excusa que se alega para estos casos es que estamos muy paranoicos y que todo aquel que vista normal, ¨puede ser un madero¨. Pero, ¿de verdad creemos qué los maderos van a introducirse en el movimiento con un polo Burberrys y un rolex en la muñeca? ¿A ese grado de estupidez hemos llegado? Más fácil será que sea un policía el que más rastas lleve, que la persona que vista con aspecto normal. Un anarquista, viste como más cómodo se siente. Por instinto y por principio, rechazará marcas elitistas, pero puede vestirse perfectamente con un polo y unos pantalones de pinzas. O con unas mallas rotas y una cresta. O con vaqueros y camisa. O con falda hasta los tobillos y cerrada hasta el cuello. O con minifalda y tirantes. El anarquismo no tiene nada que ver con el gusto en el vestir de cada uno, es la actitud ante la vida y no la uniformidad estética lo que define al anarquismo. Los habrá más coquetos y más desastres. Habrá de todo como no podía ser de otra manera en un movimiento que da mucha importancia a la libertad individual.

Y en esto queremos incidir: habrá de todo. La paranoia y la contraparanoia son un mal camino. ¨Como me rechazan los de las crestas, los rechazo yo a ellos¨ Y así, compañeros y compañeras muy válidos con cresta y sin ella, se rechazan mutuamente. ¿Quién empezó? Respecto a la música, lo mismo. Tenderemos instintivamente a rechazar letras racistas o machistas, por un estímulo pauloviano. Pero en cuanto a letras despolitizadas, a un anarquista le puede gustar la más folclórica del universo y ser más anarquista que nadie. O si no, que pruebe alguien a estar oyendo en exclusiva el ¨Negras tormentas¨ durante días a ver lo que dura sano. Imaginad que le decimos a un compañero, pongamos por caso, de Mongolia: ¡Ah! Pero, ¿Qué no escuchas a los ¨Kostra Kostrosa¨? ¿Ni a los ¨Kaka de rata muerta¨? Entonces, tú no eres anarkista Patético que esto esté pasando.

Concluyendo: Creemos que el sistema ha vampirizado el movimiento en este aspecto estético, creando una imagen que a ellos conviene y que nos lastra y nos mantiene en el gueto. Es hora ya de romper estos tópicos absurdos e interesados. Es hora ya de dejar de ser nosotros mismos nuestro peor enemigo. Seamos nosotros/as mismos/as. Seamos anarquistas.

extraido de www.alasbarricadas.org

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