lahaine.org
Pensamiento :: 21/07/2005

¿Lucha contra la pobreza o reparto neocolonial?

Alizia Stürtze - Historiadora
No sabemos (ni sabremos) si los atentados de Londres fueron decididos tras la elección de la ciudad como futura sede olímpica.

Lo que sí sabemos es el empeño tanto por parte de la OCI como de Tony Blair en negar tal posibilidad, y el interés del primer ministro británico en ocultar la relación entre esos ataques y su responsabilidad directa en los actos de agresión imperialista contra naciones soberanas que, en el marco de la llamada «guerra global contra el terrorismo», «justifican» bombardeos indiscriminados sobre la población civil de Irak o de Afganistán, que han causado ya decenas de miles de muertos inocentes.

También sabemos que Tony Blair es un atlantista incondicional y, después de Bush, el máximo representante actual de la ideología neoliberal y su correspondiente política de privatización y depredación que, desde fines de los 70, han llevado a la pobreza, al hambre, a la exclusión, a la guerra y a la muerte a millones de personas en todo el planeta; todo ello mientras mantienen como tema recurrente el de «la reducción de la pobreza», considerado uno de los temas centrales de la recién finalizada cumbre del G-8.

Y es que el discurso sobre la pobreza y la necesidad de reducir su magnitud o incluso erradicarla está de moda, como estaba de moda en el siglo XIX, ante los devastadores efectos sociales de la industrialización. El problema es que, ahora como entonces, es un muy hipócrita «interés» planteado desde la caridad, desde la «paternalista» idea de que la pobreza tiene que ver con el crecimiento exponencial de la población, o con la corrupción en ciertos países y su incapacidad de gobernarse (y se puede por tanto aliviar con ayudas), cuando lo cierto es que la gravísima pauperización actual tiene relación directa con el propio proceso de acumulación del capitalismo que, en su fase actual, necesita imponer al tercer mundo una serie de planes de ajuste estructurales, y volver a las prácticas depredadoras de lo que Marx llamó «acumulación primitiva», que D. Harvey llama «acumulación por desposesión», y que no es otra cosa que apropiación, robo puro y duro, de todos los recursos naturales (incluída el agua) y humanos (fuerza de trabajo a un coste bajísimo), convertidos en derechos de propiedad exclusivos de los capitalismos centrales.

El saqueo que sigue llevando a cabo Occidente en Africa y todas sus maniobras (asesinatos, desestabilización de gobiernos y guerras incluidos) para mantener un imperialismo encubierto, e impedir el desarrollo de un nacionalismo africano dueño de sus recursos, es un claro ejemplo de las verdaderas intenciones «caritativas» del G7 cuando decide a quién va a dar ayuda (y a quién no), y en qué condiciones. El asunto no va de luchar contra la pobreza, sino de un lavado de cara que sirva para ocultar un nuevo reparto neocolonial, una nueva «batalla por Africa», que EEUU quiere hegemonizar dentro de su nueva estrategia imperialista, que Samir Amin define como «la extensión de la doctrina Monroe a todo el planeta».

Los datos cantan. Por un lado, en el continente africano existe relación directa entre conflicto armado, dependencia de la exportación de minerales y bajo Indice de Desarrollo Humano: a mayor riqueza mineral exportable, probabilidades veinte veces mayores de padecer una guerra y nivel de vida sustancialmente peor. Por otro lado, son precisamente las grandes potencias (Francia, EEUU, Gran Bretaña, Rusia, China) las principales suministradoras de armamento, con el escandaloso añadido de que, en los últimos cuatro años, EEUU, Francia y Gran Bretaña (es decir, quienes estos días nos han vendido su deseo ferviente de sacar a Africa de la pobreza) han ganado bastante más dinero exportando armamento a Africa que el que le han proporcionado en ayuda. Y es que ya lo decía en 2000 el embajador de la ONU en Sierra Leona, refiriéndose a la cruel guerra civil en la que estaba inmerso el país: «El conflicto no tiene nada que ver con problemas ideológicos, tribales o regionales... La causa han sido siempre los diamantes»... esos diamantes que, junto a todas las demás riquezas (maderas preciosas, petróleo, gas, oro, coltan...) tantísimo codician los países ricos... a buen precio, claro.

Se equivocan, por tanto, esas ONGs o esos movimientos alternativos que pretenden «reducir» la pobreza con el parche de las ayudas. La pauperización (y todas las consecuencias que genera) es un gravísimo problema que no se puede acometer sin entender los mecanismos sociales y económicos que la generan, y sin relacionar ésta con la fase actual de «acumulación por desposesión» del capitalismo y con el proyecto de dominación del imperialismo yanki.

Esto lo había entendido muy bien Patrice Lumumba, el gran líder independentista congoleño, torturado y ejecutado en 1961 por orden de Occidente, precisamente por su negativa a someterse a los planes neocoloniales de éste. Su testamento político, escrito poco antes de que el gobierno belga pidiera en un telegrama su «eliminación definitiva», expresa con claridad que sólo desde la lucha contra el neocolonialismo y el imperialismo será posible la independencia real de Africa y demás pueblos sometidos del planeta y, por derivación, su desarrollo social y económico integral: «La Historia un día lo demostrará. No será la historia que enseñen en la ONU, en Washington, París o Bruselas, pero será la historia de los pueblos que se han liberado del colonialismo y sus títeres. Africa escribirá su propia historia, y tanto al norte como al sur del Sáhara, será una historia llena de gloria y de dignidad».

Gara.net

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal