¿Qué actitud tomar ante las luchas de liberación nacional?

LAS LUCHAS DE LIBERACIóN NACIONAL
3.- QUE ACTITUD TOMAR ANTE LAS LUCHAS DE LIBERACIóN NACIONAL
Existe una crítica llamada "de izquierdas" que se basa en el carácter habitualmente frentista de estas luchas.
Esta crítica retoma en parte, pero sistematizándolas o deformándolas, las reticencias de una parte del movimiento obrero en sus orígenes, y de las que ya hemos hablado para criticarlas en la primera parte de este texto. Volvamos a ellas rápidamente, no obstante.
Por supuesto, ejemplos del carácter frentista de una lucha de liberación nacional no faltan (Argelia, Vietnam...) y a buen seguro no faltarán en el futuro. Debemos hacer notar que esto no es patrimonio exclusivo de este tipo de luchas, y que las luchas obreras tradicionales, y otras, no evitaron el escollo del frentismo, de estas alianzas de clase que entrañan automáticamente el predominio de la burguesía nacional (formada o en formación) en el frente, y la subordinación de los intereses de las clases explotadas en su trabajo. Aquí como en cualquier otro lugar, no se esquiva el escollo evitando la lucha. Comprobamos que hay varias orientaciones posibles y que se lucha estratégicamente por una de ellas y tácticamente para debilitar a la otra.
Es muy poco probable que una lucha de liberación nacional lleve, hoy día, a una sociedad sin Estado, ¡del mismo modo que una lucha obrera no lleva más que muy raras veces a la abolición del trabajo asalariado!.
Lo que este tipo de crítica oculta más a menudo es que:
- Las luchas de liberación nacional, aunque se multiplican por el mundo, no presentan sino características extremadamente diversas: entre las luchas de los pueblos africanos o asiáticos dejadas de lado por la absurda división neocolonial, las luchas de las nacionalidades del imperio soviético, las de los pueblos aún colonizados de la manera más clásica, de pueblos que ni siquiera tienen un territorio y están diseminados, las que atacan a Europa en su mismo centro, las de los pueblos cuyos estados están dominados por el imperialismo americano o soviético, y muchas otras, las diferencias son grandes. Hay un único punto en común, no obstante: el derecho de autodeterminarse, el derecho a la dignidad. Las estructuras económicas de estos pueblos son también muy diversas: presencia o no de una clase obrera, tradición o no de una naturaleza de las fuerzas opresoras, etc. Todas estas diferencias hacen que, evidentemente, las oportunidades de que se desarrollen unas características que se ajusten a nuestras referencias libertarias son extremadamente desiguales; en consecuencia, no podemos sacar partido de un apoyo en función del programa oficial de tal o cual grupo de resistencia; por el contrario, debemos analizar las dinámicas internas o externas creadas por tal o cual movimiento y ver si lo que sucede en ellas va más en un sentido que en otro: y, es obvio, las dinámicas kanakas o vascas, por ejemplo, no van en el mismo sentido que las de los ayatollahs en Irán
- Contrariamente a lo que piensan algunos, las dinámicas de luchas de liberación nacional pueden situar a las personas en una relación de apertura con el exterior, de intercambio, de debate, que abren unas perspectivas tan internacionalistas como nacionalistas.
Por consiguiente, ser libertario en una lucha de liberación nacional ¡no es luchar a cualquier precio para que la abolición del Estado o el comunismo libertario formen parte del programa!. Sabemos, entre otras por la experiencia española de 1936, que esto no sería de ningún modo una garantía ¡y que unos antiestatales bien pueden acabar en el Gobierno!
La cuestión más bien es ésta:
Si la soberanía se conquista y el Estado la sanciona, ¿cómo hacer para que éste sea lo más débil posible frente a un pueblo lo más fuerte posible? Se trata por tanto, aquí como en otros casos, de una estrategia dedicada a reforzar y consolidar la relación de fuerzas de los explotados: agudizar la lucha de clases. Tácticamente, en la lucha de liberación nacional, existen unos ejes fundamentales que defender:
- Liquidación, por supuesto y en primer lugar, de la dominación extranjera
- Revolución social, es decir, eliminación de la burguesía nacional y del poder de clase con una reorganización de la vida social y de la producción orientada hacia la satisfacción de las necesidades expresadas por las clases explotadas y no en función de los imperativos del mercado y del beneficio.
Esto significa concretamente multiplicar las estructuras de poder popular que se hagan a cargo de todos los aspectos de la vida, que deberán ser al mismo tiempo órganos de lucha en el presente y en el futuro.
Por consiguiente, se deberán combatir las tácticas de integración en las instituciones y preservar la autonomía de las estructuras de contrapoder que se creen.
El concepto de revolución nacional y social (ya presente en 1920 en el movimiento majnovista de Ucrania) aparece en un cierto número de movimientos. Hay que intentar introducirlo allí donde no exista, estudiando sobre qué puede articularse y construirse poco a poco; mantenerlo de forma vigilante allí donde sea tenido en cuenta, es decir, luchas contra las tendencias que quieran acordar una preeminencia de lo "nacional"
- También hay que combatir las formas de reivindicación o de lucha que tiendan a reforzar el peso de una futura o actual burguesía o de unos notables. Y esto es particularmente importante para todo lo que concierne a las formas de desarrollo económico
Y, en fin, mantener para con la lucha armada, cuando exista, el papel que le conviene, es decir, de prolongación de las luchas sociales políticas y culturales, y controlar que no adquiera un papel de dirección.
- Luchas para que la pertenencia a una lucha tenga tanta importancia como la pertenencia étnica. Dicho de otro modo, que el vínculo voluntario sustituya al vínculo de sangre. Favorecer en el sistema de pertenencia aquello que se adquiere (lengua, lucha...) en detrimento de lo que se recibe (raza, filiación...). Es así como el movimiento vasco ha sabido integrar en su seno a trabajadores "extranjeros" o como en el FLNKS podemos encontrar no kanakos de origen, wallisianos, asiáticos o incluso blancos.
En lo que respecta a la cultura , se ha considerado muchas veces que las luchas regionales o nacionales estaban orientadas hacia el pasado. En realidad no lo están más que en función de un modelo que se pretendió dominante y universal y que, por lo tanto, está considerado como representante del futuro... ¡ lo que, como acabamos de ver, está lejos de ser verdad!. Es evidente que nada es definitivo y que, más en este sentido, queda todo por jugar (...)Para terminar, nos limitaremos a una cita de F.Fanon:
"Pensamos que la lucha organizada y consciente emprendida por un pueblo colonizado para restablecer la soberanía de la nación constituye la manifestación más plenamente cultural que existe... la propia lucha, en su devenir, en su proceso interno, desarrolla las diferentes direcciones de la cultura y esboza las nuevas. La lucha de liberación nacional no restituye a la cultura nacional su valor y antiguos contornos. Esta lucha que apunta a una redistribución fundamental de las relaciones entre los hombres no puede dejar intactas ni las formas ni los contenidos culturales de un pueblo. Tras la lucha, no se dará solamente la desaparición del colonialismo sino también la desaparición del colonizado..."
Próxima entrega: Comenzamos con el texto de grupo Ikaria "Por la independencia total y la anarquía sin límites", en su capitulo 1º "La crisis del movimiento libertario", veremos el primer punto.
[ver entregas anteriores en la secciòn "Pensamiento Autónomo"]
* Nota-Txolo: En la anterior entrega, algunos respondían al texto como si yo fuese el autor del mismo. Yo no soy el autor del mismo, yo lo estoy transcribiendo como documento que considero interesante, con el que concuerdo en algunas cosas y discrepo en otras. Los autores del texto se indican debidamente tal y como viene haciéndose en La Haine.







