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Pensamiento :: 12/08/2005

¿Qué puede hacer un delegado sindical anticapitalista?

Xosé D.
Después de haber leído el interesantísimo artículo de Crespo y La Haine sobre desobediencia sindicalista (entiendo desobediencia al modelo de relación sindical oficialista actual) uno no puede estar más que de acuerdo en la mayoría de sus puntos y en el recorrido histórico realizado con perspectiva no muy lejana.

Efectivamente, el sistema de elecciones y representación de trabajadores mediante delegados reproduce modelos de alejamiento en la toma de decisiones y el favorecimiento de promoción de la basura pragmática, cobarde y sabandijera que puebla prácticamente todos los nichos de cargos del ecosistema de sindicatos mimados por el Capital. Esa basura no son el problema sino sólo el síntoma de la relación sindical existente.

A un nivel general, el artículo muestra una nítida foto de las intenciones de ese modelo y propone soluciones alternativas basadas, como no puede ser de otra forma, en la implicación y control total y absoluto de todos los trabajadores en cualquier situación y lucha que les concierna.

Bien, muchos somos conscientes de la basura, traición y sometimiento del modelo oficial ejercido en la peor de sus caras y con la mayor satisfacción por parte de quienes lo usan contra la clase obrera. Desconfiamos también de cualquier posible renovación interna (¿Criticcoos? ¿a qué?) que no pone en cuestión situaciones tan bochornosas y patéticas como recibir fondos externos a los trabajadores o renunciar a posturas claramente combativas contra el sistema capitalista.

Ahora bien, ¿qué pasa en el nivel local de una empresa? ¿existe margen donde puedan actuar pequeños grupos anticapitalistas usando las estructuras oficiales de comités de empresa o secciones sindicales?

No puede ignorarse que en la respuesta a esta pregunta hay dos puntos de fondo:
-¿Estamos legitimando el sistema al usarlo como medio para conseguir un objetivo?
-¿Por qué no ha de poder cada individuo anticapitalista ensuciarse las manos en el barro como parte de una estrategia general donde aprovechar cualquier resquicio para joder al sistema?

Infiltración en comités o secciones sindicales

En primer lugar es necesario dejar claro que usar el sistema tiene muchos peligros para quién lo hace, el mayor de ellos es su asimilación y domesticación. Quién da ese paso debe ser plenamente consciente de ello y tener perfectamente claro porqué lo hace y no perderse excesivamente en la dinámica rutinaria del mecanismo.

Es un infiltrado, o infiltrados, y como tal deben realizarse sus acciones, de forma clandestina y estratégica. Con el tiempo el grupo puede ir creciendo y con él la capacidad de acción en el comité o sección sindical.

Decía LH/Crespo en su artículo:
"A pesar de todo, hay delegados honrados, y comités que intentan hacer bien las cosas y luchar por los derechos de los trabajadores. Pero el hecho es que hay una separación, una división entre el trabajador que hace su trabajo, y el delegado que está liberado o que dispone de horas sindicales.() Porque el delegado combativo está solo: nada puede contra la patronal y sus recursos, ni contra los sindicatos, ni contra los delegados corruptos. Rápidamente se quema y aprende la lección: o se corrompe, o pierde entusiasmo, o dimite."

La descripción realizada explica la evolución de delegados lanzados con fuerte ideología a trabajar duro por sus compañeros, voluntarios en todos los frentes que poco a poco ven que aquello por lo que se lucha no es por lo que él lucha, ante ello el cinismo, la desilusión o el abandono.

Todo ello podría evitarse si el compañero que entra en un comité o una sección fuera perfectamente consciente, el primer día, que la lucha muchas veces no es contra la empresa sino contra la estructura misma sindical, ideada para reprimir , o encauzar, posiciones combativas.

Introducir elementos anticapitalistas que confabulen, conspiren, desconfíen y dirijan un modelo sindical el mayor apartado posible al existente debería no ser sólo una posibilidad, sino una necesidad.

Acciones prácticas anticapitalistas en un modelo sindical procapitalista

Respecto de lo anterior, lo siguiente son situaciones reales y prácticas vividas y realizadas. Las propuestas tienen que traspasar obligatoriamente el terreno teórico para pisar el suelo, la calle o las empresas y ponerlas a prueba.

En tu empresa puedes comprobar cómo la precariedad avanza y literalmente te machaca a ti y a muchos compañeros, los sindicatos obviamente reproducen el modelo descrito por LH/Crespo y no ofrecen la resistencia esperada ni tienen la relación deseada con los trabajadores. Un modelo final, o muy cercano, al propuesto en el artículo está a años luz, a veces es un salto demasiado grande para realizar a nivel local por lo que, uno, hace lo que puede.

Al final unos cuantos entran a formar parte del comité teniendo una cierta idea de lo que se van a encontrar gracias a la contaminación efectiva de información recibida por papel o, porqué no, de diversas páginas de contrainformación con una forma de interpretar la realidad bastante marxista en tiempos en que Marx es algo así como un paria de la Tierra inconsciente sobre el que un accionista se mea y se caga a placer.

Efectivamente, el panorama es desolador: pasividad, amiguismo, apoltronamiento, gestión de las miserias cotidianas de la relación explotadora empresa-trabajador , etc.

Paradójicamente, esa es la mejor de las noticias para trazar estrategias: como casi todo el mundo pasa de todo, no hay apenas resistencias a propuestas realizadas por los nuevos elementos. Normalmente quien más trabaja es quién lleva la voz cantante gracias a la sublimación pasotista generalizada.

Ello puede permitir al/los anticapitalista/s tomar unas primeras posiciones y objetivos. El primero de ellos debería ser el control de la comunicación sindical hacia los trabajadores con una intención clara: dirigirse a ellos, concienciar, informar y , hablando claro, radicalizar el mensaje y las formas gradualmente de tal forma que se visualice el conflicto existente por muchas de las conductas explotadoras capitalistas que suceden en la propia empresa hasta entonces pasadas por alto o "aceptadas".

Sin duda en esta fase empezarán a despertar aquellos que formen el sector más amarillo o cercano a la empresa poniendo pegas al estilo bronco usado. Es el momento inevitable del conflicto interno en que el uso de argumentos explicados de forma pública fortalezca las posiciones propias y debiliten las jerárquicas contrarias, es el momento más delicado.

Si aceptamos que es cierta la frase "cuando abres los ojos no puedes dejar de ver", muchos de nuestros esfuerzos deben ser dirigidos a abrir esos ojos y hacer llegar mucha de la información que es negada a la población. No importa no conseguir resultados visibles inmediatos ni la toma de la fábrica al estilo Zanon, es seguro que la extensión de esa información no tiene un efecto neutro y sea aquí o en la calle será un grano de arena más para cualquier tipo de acción social futura.

Prácticamente hablamos de iniciativas al estilo del periódico de la CNT o el rojoynegro de CGT donde a información puramente de luchas laborales se unen noticias con visión de clase y lucha. Cualquier tipo de acción comunicativa, asambleas, reuniones en grupos, etc. debe fortalecerse y perseguir un objetivo claro.

A continuación se producirá un inevitable conflicto mayor con cada uno de los pasos en que se aleje la sección o comité de la posición inicial. Muchas veces formaremos parte de ese conflicto y otras no. Los siguientes actos deben seguir la línea de implicación directa de los trabajadores en sus problemas, la generación de acciones sindicales reales y visibles y, en definitiva, estirar la cuerda al máximo hacia el modelo "todos trabajamos, todos decidimos".

En cualquier caso, la radicalización de la situación produce un enfrentamiento interno debido a las contradicciones internas existentes entre una estructura sindical pensada para hacer antisindicalismo y un grupo de personas que se apuntan por motivos ideológicos traicionados.

En un punto más avanzado el grupo "extremista", más numeroso que al principio, o se impone o cambia a posiciones sindicales más combativas. Sólo en momentos de conflicto se producen reactivaciones ideológicas con mayor facilidad, aunque es también cierto que éstas son más volubles y menos permanentes que las producidas con el fuego lento de la reflexión.

En definitiva, mientras no finiquitamos ese modelo podemos, sin ingenuidad y algo de mala leche, usarlo para introducir semillas de sindicalismo anticapitalista, de penetración ideológica en la plantilla y después ya veremos

No serán visibles todas nuestras acciones. El inevitable enfrentamiento producido en el sindicato debido a sus contradicciones debe ser fomentado y alimentado, extenderlo a otras áreas o empresas ofreciendo en la medida que se pueda crear una alternativa a ese modelo para evitar el abandono de desengañados.

Por un lado, y es real, las cúpulas mafiosas se verán sometidas a un hostigamiento real interno mientras que otras opciones que defienden otro tipo de modelo crecerán y serán sometidas al riesgo de moderación existente por ese crecimiento, pero ese es su problema.

En cuanto a los trabajadores, como en un mundo feliz, no seremos nunca libres si no somos conscientes de nuestra explotación, dominación y alienamiento. Debemos aprovechar cualquier acceso a formas de comunicación para hacer llegar mensajes e informaciones duras, sin autocensura, o llega todo o que no llegue nada.

Es decir, Crespo y compañeros de La Haine. Quizás hay cierto margen para meter piedras en las ruedas, no pretendiendo cambiar el sistema (por Dios) sino usarlo con cabeza para nuestros objetivos, infiltrados pues somos ajenos y enemigos de él.

Al fin y al cabo también usamos capital para obtener recursos que usaremos para intentar acabar con el Capital. Al fin y al cabo no pueden evitarlo, Marx creía que "los capitalistas nos venderán las cuerdas con que los ahorcaremos".

¿Por qué no usar esas estructuras e infiltrarnos de forma generalizada y conspirar? No son al fin y al cabo más que otra cuerda, la misma que nos ata puede ser usada para golpear. Cuando llegue el momento nos desharemos de ella pero, mientras tanto...

 

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