lahaine.org

compartir

                          

Dirección corta: https://lahaine.org/dO4C

convertir a:
Convertir a ePub  ePub        Convertir a pdf  pdf

  tamaño texto

  enviar          imprimir


traductor

14/01/2013 :: Pensamiento

La gélida noche.

x Asociación Cultural Candela
El maestro inadaptado, todavía niño, temblaba una víspera de la noche de reyes en la casa de sus abuelos en Almazán, Soria.

El maestro inadaptado, todavía niño, temblaba una víspera de la noche de reyes en la casa de sus abuelos en Almazán, Soria. Envuelto en una manta, un gorro y unos guantes de lana, como su padre y su tío Enrique, que deambulaban de un lado a otro del salón aquel, gélido, después de que ambos cuñados se bebiesen varias copas de coñac. El niño acababa de confirmar todas sus sospechas llenas de evidencias en aquel salón nevera: que si los magos subían por unas escaleras los juguetes, que las extrañas barbas de los señores de los almacenes no solo parecían postizas, sino que no eran barbas, sólo una amalgama de rizos postizos que olían a añil, y que, en definitiva, el paso de los años conlleva el destape de unos mitos que en seguida intentamos volver a poner en su lugar, tal y como el prestidigitador recoge su bolo del suelo para poder seguir cumpliendo con el aleop delante de un público que sigue con la boca abierta las habilidades de su empeño. Hasta que aparece el payaso malo y le suelta un bofetón en medio de la actuación. Justo cuando más triste y desamparado estaba el equilibrista. Algunos silban, otros ríen, pero los niños, solo los niños, hijos de padres sensibles, lloran junto al payaso de la roja nariz y rompen a aplaudir cuando aquel hombre de los bolos en el suelo sacude un golpetazo al impresentable personaje, el violento clown.
No hay perdón posible para tan violento personaje. ¡Que se vaya de la escena y de la pista para parecer que nos sentimos más seguros!
Pero, hete aquí, que al despertar ese seis de enero de aquel invierno, rodeada la casa de nieve, un paquete envuelto en un papel marrón se sostenía en un rincón de aquel salón helado. Su padre y su tío yacían juntos en una cama mueble, espalda contra espalda. ¡Hijo, ven! Aquí Melchor te ha dejado un regalo: Destapó aquel extraño paquete. Era una pequeña caña de pescar, sin duda hecha especialmente para mí. El abuelo Valeriano la construyó en silencio durante las últimas semanas. Para que mi prima Carmen, más pequeña que yo, no se enterara del asunto, guardé en un baúl un jersey de lana que le hizo la abuela Esperanza, la reina tejedora que los reyes necesitaban para seguir creyendo en ellos. Han tenido que pasar más de cuarenta años para vislumbrar, siquiera empezar a entender que en aquella habitación, se estaba escribiendo una bella historia de amor. Lo que nos queda más nuestro. Lo que no nos podrán robar. Que no nos pidan más perdones mientras nos roban y mienten.
Ahora sólo le faltaba al maestro era descubrir en este relato los personajes que nos rodean. Por cierto, el clown solo se fue de la pista cuando el público saltó de las butacas al escenario y a mantazos pusieron al personaje en la nieve al grito de perdonadme, perdonadme...
¡Caramba! Quizás en aquella habitación helada, se estaba reescribiendo la historia.

x Gonzalo Romero*



*Gonzalo Romero es miembro de la Asociación Cultural Candela
(Botón de muestra emitido el 12 de enero de 2013 en El Candelero, RVK, 107.5 FM)
www.nodo50.org/candela

compartir

                          

Dirección corta: https://lahaine.org/dO4C

 

Contactar con La Haine

Envíanos tus convocatorias y actividades!

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License    [ Clave pública PGP ] ::

Principal