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04/04/2013 :: Pensamiento

La patria

x Asociación Cultural Candela
El maestro inadaptado volvió a sobresaltarse, pese a lo mal que le sentaban para su salud los sobresaltos...

El maestro inadaptado volvió a sobresaltarse, pese a lo mal que le sentaban para su salud los sobresaltos. Estudiando un texto que le había enviado un compañero de un colectivo al que le interesa la justicia social para todos y todas, pinchó el maestro una ventana donde aparecía esta noticia. Título del debate: Fuerzas Armadas y ordenamiento constitucional. El tal debate no permitía prever el cariz que acabaría tomando el acto, pero el general de división en la reserva Juan Antonio Chicharro se “metió al público en el bolsillo” cuando proclamó: "La patria es anterior y más importante que la democracia. El patriotismo es un sentimiento y la Constitución no es más que una ley", amenazando a ese pueblo catalán que en breve decidirá un futuro que es el suyo, o así debería de ser si de personas y pueblos hablamos. Pueblos, es decir, comunidades organizadas que deliberan cómo desean vivir, (las últimas cursivas de este relato son texto del autor de este comentario, Gonzalo Romero).
A lo que estábamos. Un centenar de personas abarrotaba el pasado 6 de febrero de 2013 el salón de la Gran Peña, un club frecuentado al parecer por militares retirados, en la Gran Vía madrileña. Suponemos que no es que estén retirados en el tal club como si fuese una residencia de ancianos, sino que se reúnen de vez en cuando en el sitio que refiere la noticia para hacerse sus deliberaciones y airearlas, para que sepamos que están ahí, cuidando de la “patria”. Entre los ponentes figuraban, además del general, el presidente de la Sala de lo Militar del Supremo, Ángel Calderón, el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Pedro González-Trevijano, y el magistrado y director de la Revista Jurídica Militar, José Antonio Fernández Rodera.
Y, ¿qué será eso de la patria que tanto tiempo llevaba el maestro inadaptado escuchándolo desde que su padre se afeitaba con la radio puesta?
No hay más que estar atento a las guerras que hoy contextualizan nuestra supervivencia para indagar en su significado. La moral patria ésta la defienden en última instancia los que están dentro de sus cuarteles. Para protegerla a cañonazos, como siempre. Transición por transacción. Spain is different.
La patria es eso que está al final del agujero negro de los desahucios, del robo impune de nuestros hospitales públicos, de nuestras escuelas y universidades, nuestros ahorros, nuestro presente y nuestro futuro. Su patria es nuestro sufrimiento. Y si nuestras fuerzas logran alguna vez entorpecer sus planes y darles miedo, entonces sacan a pasear a los guardianes metálicos de su patria. Ell@s, el poder, recortan o te llevan a la calle a pernoctar con tu familia. Nunca tendrán suficiente después de nuestro sacrificio. ¡Siempre más! Después de arrasar con nuestros campos, con el aire que respiramos, todavía, con la comida sana y el caudal limpio de nuestros ríos y la arena de nuestras playas seguirán babeando y eructando un: ¡quiero más! Esta es la patria... “Todo por la patria”, es su oración preferida y el sofisticado mantra filosófico que sigue ahí. Ahora inventan drones (esos pájaros asesinos) llenos de bombas, pero sin piloto dentro para matar al personal “enemigo” sin que su sangre se desparrame.
La patria son sus casinos y sus chulerías, sus cacerías, sus leyes y sus amenazas y la posibilidad de que una diputada grite tan tranquila después de la esquilma: ¡que se jodan!, o sea que nos jodamos, y un silencio aterrador permite que salga tan campante a la calle de este parlamento atroz. La patria es este militar que mandaría aniquilar con sus armas al pueblo impidiendo cualquier revuelta de los miserables que ya estamos en la calle diciéndoles que ya basta para que la justicia acampe entre nosotr@s.
Por eso se atreven a hacer lo que hacen. Porque al final de todo este atropello está... “la patria”, l suya. Escondida en sus cuarteles. Dentro de los asientos de un congreso que es nuestra jaula... ¡Que se jodan!, cantan l@s valientes... después de firmar nuestras condenas.
Y, en esta semana, que se nos ha vuelto a recordar que hace unos meses, aquí, en Madrid una pandilla de maleantes fascistas pateó en Madrid a un mendigo. ¡Un mendigo! Es decir, Aquel o aquella que con su cuerpo en la calle, bajo lo cartones y la lluvia y el frío, nos indica lo que nos espera si dejamos de luchar. ¡Mendigos! los que acunan su cuerpo contra un portal para no morir de pulmonía, escribió el maestro inadaptado para rectificar la definición “errónea” del abogado de estos valientes que nos dice con total tranquilidad, defendiendo a los fascistas, que estos “menesterosos (los mendigos) no tienen cabida en la sociedad (habrá querido decir “su patria”), porque son vagos y maleantes y deben ser expulsados de ella.
¡La patria! ¡Transición por transacción es la patria que nos dejaron!
Lo tenemos difícil, sí. ¡Evidentemente! Han cambiado lo que quedaba de humanidad por sus sucios intereses y ya les sale, otra vez, la cruz gamada por sus solapas. Han esperado su momento para volvérnosla a mostrar, aunque nunca la escondieron del todo.
Dice la prensa que había un centenar de personas en la reunión esta de la Gran Vía madrileña. ¡Mentira! Lo que había era un centenar de kilos de miedo de kilos de miedo y el innumerable silencio cobarde de quienes viven también de todo este dolor. Dicen que el general se metió al público en el bolsillo.... ¡A ver qué cara pone ese público tan ganado por este señor cuando se saquen las pistolas de su bolsillo apuntándoles a la sien si no aplauden sus amenazas!
El maestro inadaptado no podía dejar de lado la presencia allí de un rector de una universidad, de momento, pública nominalmente, la Rey Juan Carlos, de Madrid. ¡Bastante tiene el hombre con llevar hoy a sus espaldas el nombrecito de la tal. Pues ahí está la explicación profunda del fracaso escolar en España. El hombre rector, probablemente, ante tal evidencia textual de lo que oía, no sabía hacer el correspondiente comentario de texto. ¡Pobre!, no estaba preparado. De ahí su silencio. Entregó al final del “examen” una página en blanco. Un silencio atroz. Suspenso para la P.A.U, ni en la puerta de entrada para la universidad de mayores pudo entrar. ¡Qué vergüenza, señor rector!

x Gonzalo Romero*



*Gonzalo Romero es miembro de la Asociación Cultural Candela
(Botón de muestra emitido el 23 de marzo de 2013 en El Candelero, RVK, 107.5 FM)
www.nodo50.org/candela

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