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08/05/2020 :: Estado español

La preparación de la guerra en el plano militar (II Parte)

x Izquierda Castellana
Habrá una tercera parte en la que daremos nuestro punto de vista sobre lo que debería de ser una política contra la guerra desde el movimiento popular en Castilla

PRIMERA PARTE

http://izca.net/2020/04/27/preparando-la-guerra-global-como-salida-a-la-actual-crisis-socio-economica-sanitaria/

LA PREPARACIÓN DE LA GUERRA GLOBAL EN EL PLANO MILITAR (II PARTE)

INTRODUCCIÓN

Este es el 2do artículo de un conjunto de tres que estamos publicando como editoriales de IzCa. En la primera se hizo un conjunto de consideraciones sobre la realidad económica que condiciona que los EEUU se orienten hacia una política de preparación de la guerra global contra China y Rusia como salida a la profunda crisis económica y social en la que se encuentran. Esta segunda va orientada a reflexionar, de forma documentada, sobre los pasos que en el plano puramente militar se están dando en esa dirección. También se abordan algunos de los pasos que dan otros países implicados en ese proceso, como forma de defensa ante esa agresión bélica que se dibuja en el horizonte a medio plazo. Por último, habrá una tercera parte en la que daremos nuestro punto de vista sobre lo que debería de ser una política favorable a la paz y contra la guerra desde el movimiento popular en Castilla y creemos que en el resto del Estado español.

LAS GUERRAS SON UNA REALIDAD PRESENTE EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD, PERO DESGRACIADAMENTE TAMBIÉN EN LA ACTUALIDAD.

Después de la II Guerra Mundial y con la conformación de un mundo bipolar, cuyos dos polos eran la URSS y EEUU, las guerras tuvieron un carácter limitado en cuanto a la amplitud de sus escenarios y a sus objetivos. La guerra de Corea (1950-53) es un buen ejemplo de lo que decimos. Estas en buena medida correspondieron a luchas antiimperialistas y de liberación nacional en Asia (China, Corea, Vietnam…), en África (Mozambique, Ángola, Guinea…); y en América (Cuba, Colombia). En todas ellas participaron la URSS (al menos de forma indirecta) y por supuesto muy directamente EEUU. En Asia, también fue un actor importante China, tal como fueron los casos de Corea y Vietnam. En estos conflictos hubo un especial cuidado en no traspasar determinadas líneas rojas que pudieran llevar a una escalada hacia la confrontación global entre las dos grandes potencias, además con uso de armamento nuclear. Ninguno de los dos grandes agentes político-militares deseaban tal cosa; esta filosofía llevó a la destitución del Jefe militar estadounidense, el General MacArthur, durante la Guerra de Corea por su pretensión de emplear armamento nuclear e incluso invadir China.

En enero de 1951 MacArthur intentó utilizar bombas atómicas para contrarrestar la ofensiva de Corea del Norte apoyada por China. El presidente Truman sustituyó a McArthur por el General Ridgway. EEUU lanzó 635.000 toneladas de explosivos sobre Corea y 32.557 toneladas de bombas de napalm. Una cantidad que superó el volumen de bombas caídas sobre el Pacífico durante la II Guerra Mundial. Entre el 12 y el 15% de la población de Corea del Norte murió en la guerra. Hubo 2.500.000 civiles fallecidos y heridos y entre 1.187.000 y 1.545.000 de muertos y heridos entre la población combatiente.

El riesgo de que una guerra acabara siendo nuclear reforzaba esa llamémosle “prudencia estratégica”; tal cosa también ocurrió con la llamada “Crisis de los misiles en Cuba”, en octubre de 1962.

La caída de la URSS (diciembre de 1991) y el establecimiento de un ‘mundo unipolar’ bajo la hegemonía del imperialismo yanqui llevó a este a comportarse como el “matón de la clase”, potenciando intervenciones político/militares totalmente unilaterales y de altísimo riesgo para la paz: la criminal intervención militar en la antigua Yugoslavia en la década de los noventa del pasado siglo; la no menos criminal intervención de los EE.UU y sus aliados occidentales en Irak, primero en 1991 y posteriormente ya en la invasión plena de 2003 con la consiguiente destrucción de toda la infraestructura de ese Estado; en 2013 la intervención en Ucrania para cambiar al Gobierno, legítimamente elegido, que llevó a la guerra civil en ese país y a su disgregación territorial. Este proceso, que comienza el 1º de mayo de 2013 con las movilizaciones organizadas por la CIA y el lumpen ucraniano bajo el lema de “Levántate Ucrania” en Kiev y que llevan al derrocamiento del Presidente Yanukóvich, así como posteriormente a la proclamación de la independencia de las repúblicas, pro-rusas, de Donetsk y Lugansk, son algunos ejemplos de ese empleo de la fuerza de forma miope e irresponsable que obliga a Rusia a plantearse muy seriamente la elaboración de una nueva doctrina militar que sustituya a la elaborada después de la caída de la URSS, una doctrina que le permita garantizar su soberanía como Estado.

El espectacular desarrollo económico y comercial de China, que la ha llevado a convertirse en la fábrica del mundo, la mayor potencia en el sector industrial, con un amplio superávit comercial en general y en particular con los EEUU, y cuyo ascenso económico avanza en paralelo al declive acelerado de EEUU en los últimos años como potencia económica y especialmente como potencia industrial, ha hecho encender todas las alarmas en sectores muy significativos del poder yanqui. Estos saben perfectamente que a través de mecanismos ordinarios no van a poder revertir la situación de ventaja en el campo económico de China sobre los EEUU.

Aparición de la COVID-19 – Un Cisne Negro

La pandemia de la COVID-19 ha servido para poner de manifiesto de forma muy cruda las brutales diferencias que tienen ambos Estados (EEUU y China) para responder a una crisis sanitaria de esa envergadura, pero también para resaltar la crisis económico-social en la que esta se enmarca y su gestión.

Al principio de la epidemia, cuando esta solo afectaba al Gigante Asiático, en Occidente se frotaban las manos pensando que iba a servir para cuestionar al Régimen chino, probablemente hasta hundirlo (el Chernobil chino, decían). Se trataba de un ejercicio de puro voluntarismo que confundía los deseos con la realidad. Fundamentalmente, lo que está ocurriendo es que los brutales déficits en todos los terrenos de la sociedad americana están quedando en evidencia, sin resistir la más elemental comparación. Ahora Trump pretende responsabilizar a China de sus propias incapacidades estructurales en una maniobra de intoxicación y manipulación, seguida por algunos de sus aliados como Australia, Francia, Reino Unido e incluso la propia UE.

En nuestro anterior editorial analizábamos como esa realidad de declive económico yanqui, en comparación con China, no se puede revertir por medios pacíficos. Esta es la base de la preparación de una nueva guerra global. Antes de seguir reflexionando sobre este tema, queremos hacer algunas consideraciones previas. La preparación de una gran guerra como a la que estamos asistiendo es un proceso largo y complejo que no se resuelve en meses, sino en años. Nadie se metería en una guerra de esas características para perderla. Y hoy, las fuerzas militares que potencialmente pueden sustentar ese conflicto, están, digamos, muy equilibradas; y sobre todo no se encuentran aún preparadas para una guerra que tendrá características muy diferentes de la I y la II Guerra Mundial. Tampoco tienen aún preparada mínimamente -especialmente en el bloque imperialista- a su opinión pública para un conflicto de esas características, que se iniciará desde ese campo. Ese es el terreno que están trabajando muy significativamente con la criminalización de China en base a la Pandemia de la COVID-19.

El primer paso que han dado las potencias principales susceptibles de verse involucradas en ella, China, Rusia y EEUU, es la elaboración de “nuevas doctrinas militares” que sean una guía para esta gran guerra en los próximos años. Esta fase se ha visto acelerada especialmente desde la llegada de Trump a la presidencia de los EEUU. Actualmente estos tres países cuentan con “nuevas doctrinas militares” ajustadas a la actualidad, cada una con las características que condicionan la naturaleza de sus Estados respectivos.

El segundo indicador de que estamos en esa fase de preparación es el incremento muy significativo de los presupuestos militares.

El tercer indicador de que estamos en tal proceso es el recrudecimiento o aparición de nuevos conflictos abiertamente bélicos en zonas que tienen especial interés para el escenario del conflicto global.

Las doctrinas militares.

La doctrina militar es la teoría que va a condicionar el tipo de recursos militares que se van a priorizar por un determinado ejército, su organización y, por tanto, el propio desarrollo y preparación de la guerra misma. Ser capaces de elaborar una doctrina militar adecuada es el primer paso para asegurar la victoria o la derrota.

Es de singular importancia en este sentido cómo adaptaron su doctrina militar Francia y Alemania, que por cierto estaba ya preparando la Segunda, en el periodo de entreguerras. Después de la I Guerra Mundial, los alemanes desarrollaron una doctrina militar de guerra de movimientos (Blitzkrieg), la “guerra relámpago”. Los alemanes crearon un nuevo ejército que fuera capaz de sustentar la doctrina militar desarrollada. Esa estrategia fue plenamente exitosa, hasta que confrontó con los ejércitos soviéticos que habían desarrollado una teoría militar moderna y superior, especialmente al incorporar al Pueblo a la guerra defensiva. Los franceses profundizaron la teoría de la Guerra de las Trincheras en la línea de la I Guerra Mundial. Esas dos concepciones teóricas se expresaron de una forma material, por ejemplo, en el diseño de los carros de combate de cada uno de los ejércitos: en Francia el Chard Bataille B-1Bis y en Alemania el PzKpwf III (más conocido como Panzer); el concepto de su uso y el papel en las batallas eran completamente diferentes. El francés se concibió como un instrumento de apoyo a la infantería, por tanto lento, muy blindado pero con limitadas prestaciones de ataque; el alemán, más rápido y con un gran potencial ofensivo, sirvió para articular las divisiones acorazadas que tuvieron un papel protagónico en las batallas, mucho más allá de un elemento auxiliar de las infanterías. Como es bien conocido, la doctrina militar francesa y sus carros de combate cosecharon unos resultados desastrosos, el ejercito alemán fue de éxito en éxito en el frente occidental.

Doctrina militar soviética

Sin duda la mayor evolución (mejor sería denominarla revolución, por su capacidad y sofisticación en la doctrina militar) fue la soviética. La dirección soviética durante el ascenso del nazismo en Alemania era plenamente consciente de que los ejércitos de Hitler antes o después atacarían a la URSS. La Unión Soviética necesitaba tiempo para poder poner en marcha un ejército con la suficiente capacidad para derrotar al ejercito nazi-alemán. Eso le llevó a establecer acuerdos transitorios que le permitieran ganar tiempo para construir y poner a punto a su ejército y a su Pueblo: el pacto de RibbentropMolotov, o Tratado de no Agresión entre Alemania y la URSS, se firma en Moscú el 23 de agosto de 1939, nueve días antes de iniciarse la II Guerra Mundial. Anteriormente a la firma del Tratado de no Agresión germano-soviético, el Gobierno Soviético había intentando firmar un acuerdo de seguridad colectiva con Francia y Reino Unido frente a la Alemania nazi, a la que estos dos Estados occidentales se negaron. No sólo no les parecía mal que los ejércitos nazis invadieran la URSS, sino que estaban encantados ante tal posibilidad.

El 22 de junio de 1941 los ejércitos nazis invaden la Unión Soviética en la conocida “Operación Barbaroja” cuando aún no habían pasado dos años del tratado germano-soviético. Para frenar esa invasión los ejércitos soviéticos pusieron, entre otras cosas, en práctica de forma magistral la táctica precisamente empleada por los alemanes en la I Guerra Mundial en la Línea Hindenburg*(Línea Hindenburg del Régimen del 78 ), aunque con mejor resultado que el obtenido por los germanos algo más de dos décadas antes: asumir derrotas tácticas iniciales para garantizar la victoria estratégica final.

En la Gran Guerra Patria, como le llamaron los soviéticos a la II Guerra Mundial y le siguen llamando los rusos, se demostró la plena potencialidad de la victoria de un ejército salido del Pueblo, bien organizado y articulado con el Pueblo mismo. Hay algunos paralelismos con la guerra popular contra la invasión napoleónica en la Península Ibérica, pero una gran diferencia: el ejército oficial español traicionó al Pueblo, salvo honrosas excepciones.

El acierto en la elaboración de la doctrina militar es clave en el desarrollo del potencial conflicto para el que se ha creado. Por supuesto que una doctrina militar tiene que tener capacidad de adaptación a la aparición de circunstancias no previstas; es decir, ha de tener versatilidad, de igual modo que la teoría revolucionaria ha de ser capaz de adaptarse a las circunstancias no previstas que aparezcan en el escenario de la lucha política, tal como es el ejemplo en estos momentos de la pandemia de la COVID-19.

La versatilidad de una Fuerza Armada, como la de una organización revolucionaria, es una condición imprescindible para obtener buenos resultados. Las nuevas doctrinas militares se centran en concebir como será una III Gran Guerra y cuales serán los recursos más útiles para intervenir eficazmente en ella. Obviamente los puntos de vista ideológicos que lo sustentan son de una gran importancia.

Doctrina militar española.

Aunque su relevancia como potencia en el desarrollo de esa futura guerra global no es esencial, tiene obviamente para nosotr@s una especialísima importancia. Y por eso vamos a reflexionar sobre ella.

La Constitución española de 1978 en su artículo VIII establece que “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Es decir, defender la unidad de España y defender la supervivencia de la monarquía borbónica, el Régimen de la II Restauración. Es obvio que no defienden la soberanía de España.

En síntesis, la doctrina militar española consiste en lo fundamental en el control estratégico de la sociedad, así como en la participación de una forma absolutamente subordinada en las operaciones de la OTAN, especialmente contra Rusia. Lo demás es pura palabrería.

La Guardia Civil, especialmente por su papel interior como policía militar en primera línea del control social, es una expresión clara de lo que decimos. Cuando se crea la Guardia Civil en 1844 hay un debate a nivel europeo acerca de las bases sobre las que construir las diferentes policías. En ese momento había dos doctrinas sobre el particular: la inglesa, que consistía en organizar la policía sobre bases civiles y como un cuerpo esencialmente civil, y la francesa, que tenía como base su organización sobre bases militares y por tanto una organización y disciplina militar. Por supuesto, la monarquía Borbónica optó por la doctrina francesa.

Similar proceso ocurre con la creación de la Legión por Millán Astray en 1920, es un corta y pega de la Legión Extranjera Francesa. es bueno que aquellos que consideran a este cuerpo militar como la pura expresión de la españolidad que sepan que es la pura copia de un cuerpo militar francés.

La doctrina militar española a partir del siglo XVIII, con la llegada y ocupación de la monarquía española por los Borbones -que se consolida con la finalización de la llamada Guerra de Sucesión en 1714-, supone, además de la pérdida de las libertades de diversos pueblos de la península, la pérdida de territorios, como Gibraltar. Esta doctrina estuvo condicionada por la subordinación de los intereses españoles a los Borbones y en general a la monarquía francesa. La mayoría de las iniciativas políticas y militares que se tomaron entonces en el escenario europeo estuvieron supeditadas en lo esencial a la estrategia e intereses de Francia. El otro objetivo del Ejército español fue el mantenimiento de las colonias de Ultramar en América y Asia.

La Guerra de la Independencia contra la invasión francesa (1808-1814) pone de manifiesto la total incapacidad del ejército español de defender la soberanía e integridad del territorio peninsular frente al ejército napoleónico, pero simultáneamente se generan las circunstancias para que se organice de forma muy eficaz la guerra del Pueblo contra los invasores, a la que diferentes autores consideran la primera guerra popular exitosa; esta contienda fue inicialmente en forma de guerrillas y progresivamente lograría alcanzar un alto nivel de organización y de eficacia. Algunos de los principales líderes de ese movimiento son asesinados posteriormente por el absolutismo borbónico, una vez reintegrado este en el poder, tal como son los casos de Riego o El Empecinado. Una vez más se expresa el carácter traidor, criminal y antipatriótico de los Borbones y por extensión del bloque dominante español.

La independencia de los territorios americanos entre 1811 y 1825, excepto Cuba y Puerto Rico, además de Filipinas, las Carolinas y las Marianas en el Pacífico, conducen a una doctrina en el ejército español que, con pequeños matices y paréntesis como las interrupciones de la I y II República, se sintetizan en dos ideas clave: garantizar la supervivencia de la Monarquía borbónica como forma de estado y asegurar la integridad territorial de la “nación española”, tal como consta en la Constitución del 78.

Es muy cierto que la influencia de las corrientes revolucionarias gestadas en la Guerra de la Independencia tuvieron un reflejo muy importante en sectores del ejército que llevaron a diferentes pronunciamientos que condujeron a la reinstauración de la Constitución de Cádiz en el llamado Trienio Liberal (1820-1823) y, posteriormente, a la proclamación de la I República e incluso en alguna medida de la Segunda.

La organización militar española tuvo como modelo al francés, incluso en los años 20 del pasado siglo. Después de finalizada la II Guerra Mundial, el Ejército franquista pasó a tener una absoluta dependencia en todos los ámbitos del ejército de los EEUU: organización, recursos en general, armas… es decir, se va pasando de una dependencia a otra, sin una práctica de la soberanía en el plano militar, tampoco en otros.

Solamente entre los años 1808-1814 y entre 1936-1939 se articuló una doctrina militar propia, en el primer caso con un éxito rotundo y en el segundo con unos condicionantes que imposibilitaban la victoria por la correlación de fuerzas a nivel militar en el plano internacional.

La entrada en la OTAN en 1981 significa adecuarse, sin autonomía alguna y de nuevo, a las directrices de esa alianza militar del imperialismo, hegemonizada por el mundo angloamericano.

En las misiones del Ejército español en el exterior participan 2.800 militares y guardias civiles desplegados en los cuatro continentes: en el Líbano, 620 y en Irak, 575 (en estos dos casos bajo la bandera de la ONU); bajo el paraguas de la OTAN en los Países Bálticos, en Turquía y como asesores en Afganistán; en misiones de la UE, en el continente africano (Malí, República Centroafricana, Somalia, Senegal y Gabón). Además hay presencia en las costas de Libia y en el Océano Índico en tareas de control de piratería y en Colombia bajo el paraguas de la ONU para supervisar los Acuerdos de Paz.

En el caso de los Países Bálticos está desplegada de forma intermitente una escuadrilla de aviación con cinco o seis aparatos y así mismo hay desplegada una batería Patriot en Turquía, en ambos casos en las cercanías de la frontera rusa. En estas operaciones auspiciadas por la OTAN el Ejercito español está en primera línea de acoso a Rusia, con los riesgos que ello implica para nuestra población civil.

Doctrina militar de China

Las Guerras del Opio (la primera en 1839-1842, del Imperio británico contra China y la segunda en 1856-1860, en la que a los británicos se suma Francia y en general los países capitalistas occidentales), fueron guerras brutales de rapiña, no solo con la intención de expoliar las riquezas chinas, sino de destruir sus bases sociales, económicas y culturales, para así impedir su reconstrucción como nación soberana. Su justificación formal fue que los británicos querían obligar a China a que aceptaran el opio como forma de pago del té importado por el Imperio. Ello llevó por tanto a imponer el consumo del opio ente la población. Los chinos, como es natural, se opusieron, y de ahí surgió una escalada militar sustentada especialmente en la flota imperial británica contra China. La II Guerra del Opio solo sirvió para profundizar en la misma cuestión. Las derrotas en estas contiendas dejaron una profudísima huella en el pueblo chino, que llamaría al XIX el “Siglo de la humillación”. Pero estas derrotas también generaron la conciencia de que era necesario un ejército lo suficientemente fuerte para defender la soberanía del país y participar de su reconstrucción.

La lucha por la reconstrucción y la soberanía tienen varios puntos de inflexión: la proclamación de la República china y la derrota de la última dinastía en la llamada Revolución de Xinhai o Revolución de 1911, que se proclama por cierto en la ciudad de Wuchang, actualmente incorporada a la archiconocida ciudad de Wuhan, cuyo primer presidente fue Sun Yat-sen; y posteriormente, en lo que podemos considerar la etapa definitiva, la proclamación de la República Popular China en 1949.

La doctrina militar china es de naturaleza esencialmente defensiva: garantizar la soberanía y la integridad nacional. Ha ido evolucionando y adaptándose a las nuevas circunstancias, y actualmente incluye la potencialidad de garantizar la integridad de las rutas comerciales, especialmente marítimas, que abastecen a China. Eso ha condicionando la potenciación de su flota, incluyendo los portaaviones, de los que tienen dos en funcionamiento y esperan llegar hasta siete en los próximos años; cuatro están en construcción y el séptimo está en fase preliminar de construcción. Se estima que para 2025 tendrán sus siete portaaviones operativos.

Desde 2012 tienen los siguientes objetivos estratégicos: ciberseguridad, bioseguridad y control de la piratería.

En lo referente a la doctrina nuclear sus principios son: Nunca ser los primeros en usar el arma nuclear; nunca usarla contra Estados que no posean armas nucleares; apoyo a su completa eliminación; no a las asociaciones militares.

Xi Jinping pidió al Ejercito Popular de Liberación en el mes de enero de 2019 que estuvieran preparados para el combate, ya que el mundo se enfrenta a una época de grandes y drásticos cambios. El 24 de julio de 2019 China hizo pública una nueva edición del “Libro Blanco de Defensa Nacional”. Afrontan el dilema de “Cambio de Era” o “Era de cambios”.

Doctrina militar de los EEUU:

En primer lugar, hay que señalar que la formación social que son los EEUU es extremadamente compleja desde muchos puntos de vista: cultural, étnica, religiosa, económicamente… No se puede ver a EEUU como un sujeto monolítico y homogéneo porque sería un tremendo error. También el entramado institucional de los EEUU es muy complejo y el conflicto de raíz que llevó a la Guerra Civil de (1861-1865) entre una propuesta confederal de su organización y una visión federal de esta (que finalmente triunfó), sigue aún vigente. Seguramente con la pérdida de influencia de EEUU a nivel mundial y su deterioro económico, este conflicto de raíz se verá incrementado; de hecho todos los indicadores nos hacen pensar eso.

Como un elemento poco conocido a nivel general, pero muy importante en la propia conformación socio-cultural de los EEUU, está la minoría conocida como los “white trash”, los pobres blancos, con una gran importancia en la historia social de los EEUU. Representan a los sectores sociales pobres de raza blanca, jornaleros de las haciendas algodoneras en la época del esclavismo, que además optaron por apoyar a los confederales y siguen en general manteniendo esa bandera. Es parte de la población que vive en caravanas, un sector social amplísimo de ese país. En general apoyan el proyecto de Trump y el flirteo de este con el ideario de los confederados. Sobre su origen hay diversas hipótesis pero en general se les sitúa en la inmigración escocesa e irlandesa llegada a los EEUU en los siglos XVII y XVIII, en contraposición con la anglosajona. Este sector social actualmente es el que se está movilizando de forma muy activa en los diferentes Estados de la Unión para exigir el final de la reclusión (en relación con la COVID-19) allí donde esta sigue teniendo un carácter obligatorio y, fueron miembros de esa minoría los que entraron armados en el Capitolio de Michigan con esa misma pretensión.

Es interesante recuperar aquí el artículo de Engels sobre la guerra civil (1861-1865) en EEUU, “La situación en el teatro de la guerra norteamericana”, incorporado a su libro sobre temas militares:

“…difícilmente puede dudarse, por cierto, que los “white trash” (“porquería blanca”), como los plantadores llaman a los “blancos pobres”, intentarán medir sus fuerzas en una guerra de guerrillas (contra los Unionistas o Federales) y en incursiones. Pero esos intentos transformarán rápidamente a los dueños de plantaciones pudientes en Unionistas. Llamarán en su ayuda inclusive a las tropas de los yanquis”

Los EEUU fueron ajustando su doctrina militar a su peso y a su papel en el escenario internacional. Después de la Guerra Civil se ocuparon en la Guerra contra México y muy especialmente en la guerra contra los pueblos indígenas de Norteamérica: un auténtico genocidio explotado por la cinematografía de Hollywood como la conquista del Oeste. La guerra contra España en 1898 fue un paso hacia adelante en su proyecto de convertirse en la potencia hegemónica del continente.

“América para los americanos” dijo el Presidente Monroe en 1823, en aquel momento esa frase tenia un carácter defensivo contra diversos intentos de recolonización europea de las Américas, pero a partir de 1850 se convierte en la base doctrinal del imperialismo yanqui. Ya posteriormente su participación, a última hora, en la Primera Guerra Mundial les hizo valer su presencia para escalar puestos hasta convertirse en una gran potencia mundial, cuestión que consiguen con la II Guerra Mundial. A partir de ahí, tal como comentábamos en otra parte de este artículo, se entra en un mundo bipolar donde los EEUU conforman una de las dos grandes potencias en el escenario de la Guerra Fría, hasta que la caída de la URSS les convierten durante un periodo en la única potencia hegemónica.

Actualmente la doctrina militar de los EEUU se ha actualizado para el proyecto de guerra contra China y Rusia. Es un proyecto en el que conciben que pueden atender militarmente a dos escenarios y medio. Es decir, a una guerra contra dos grandes potencias (China y Rusia) y una mediana que bien pudiera ser Irán. Esa es su proyección.

Piensan en un conflicto armado de alta tecnología, es decir, con aquellos que también cuentan con portaaviones, aviones no tripulados, aviones hipersónicos, armas guiadas de alta precisión, equipos de reconocimiento de largo alcance… El escenario de la guerra según sus previsiones sería el ciberespacio, la guerra electrónica, la confrontación en el espacio, el uso masivo de aviones no tripulados.

Los EEUU denominan a su sistema C4ISR (Comando, Control, Comunicación, Computación, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento)

El 18 de diciembre de 2017, Trump da un discurso sobre la nueva doctrina de Seguridad Nacional en el que señala a Rusia y a China como sus rivales. En ese discurso acusa a sus antecesores en la Presidencia de las últimas dos décadas de tener una actitud de “complacencia estratégica”

Doctrina militar de Irán

El 1 de febrero de 1979, el Ayatolá Jomeini regresa a Teherán en el contexto de la llamada “Revolución islámica”, con la caída de la monarquía y del Sha de Persia. La Monarquía persa era una estrecha aliada de los intereses imperialistas en la zona, y de hecho el Sha había sido repuesto por EEUU y Reino Unido después de la revolución de 1953.

Ante las dudas de la lealtad al nuevo Gobierno de las Fuerzas Armadas, y para poder contar con unas totalmente leales, el 5 de mayo de 1979 se forman los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica como una parte del ejército, aunque con una gran autonomía y con su propia inteligencia, fuerzas terrestres, aéreas y navales. La Guardia Revolucionaria se ha convertido con el paso de los años, seguramente, en el ejército más poderoso de la zona y el mejor entrenado por su continua participación, en general exitosa, en colaboración con milicias amigas en los conflictos de la región.

Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica fueron declarados por Trump como una fuerza terrorista en abril de 2019, cosa que ocurría por primera vez con un ejército nacional, o al menos con una parte de él.

Las milicias aliadas del CGRI en la zona son los Hutíes en Yemen y Hezbolá en el Líbano. El llamado Hezbolá irakí en Irak y Hamas en Gaza (Palestina) también, pero con bastantes matices. La colaboración con estas organizaciones político-militares de la región les otorgan una gran capacidad de intervención y un gran profundidad estratégica.

Es conveniente recordar que desde la proclamación de la República Islámica de Irán en 1979, esta ha contado siempre en su contra con la beligerancia de las potencias occidentales. Asimismo entre el 22 de septiembre de 1980 y el 20 de agosto de 1988 se desarrolló la guerra entre Irak e Irán a iniciativa de Irak; aunque finalmente acabó sin claros vencedores, al menos desde el punto de vista militar, supuso una gran destrucción destrucción económica y civil para ambos países, pero desde el punto de vista militar permitió a Irán acumular una importante experiencia.

 La doctrina militar de Irán se puede formular como la “guerra asimétrica”. El objetivo de Irán es mantener y asegurar su soberanía y su integridad territorial. No tienen ambiciones expansionistas, pero saben qué lugar geoestratégico ocupan y que por parte de varios de sus vecinos hay una especial inclinación a acabar con su República.

La estrategia militar iraní se basa en cinco cuestiones principales:

Desconfianza histórica y permanente por la confrontación con los EEUU, que por cierto apoyó a Saddam Hussein en la guerra de Irak-Irán.

Autosuficiencia militar: Irán sabe que los EEUU tienen la intención permanente de cambiar el régimen a través de la presión militar, y por tanto la autosuficiencia es una necesidad vital.

Desarrollo de tecnologías militares propias y optimización de los gastos militares. Su propia situación de aislamiento y bloqueo les ha obligado a desarrollar, además de una doctrina militar muy creativa, su propia tecnología, obviamente porque tienen la potencialidad para ello.

La diferencia entre las amenazas percibidas y que objetivamente tienen y los recursos que pueden dedicar a la defensa les ha conducido a ese concepto de guerra asimétrica, que pretende no enfrentar directamente las amenazas o desafíos sino buscar los puntos débiles de sus adversarios y generar una estrategia y tecnología militar que les permita golpear con muchos puños hacia un mismo objetivo. En este sentido es muy significativo el desarrollo de los drones o de las pequeñas naves en la guerra marítima incluyendo los nanosubmarinos. Ambas cosas les permiten atacar “en enjambre”. En el caso de la guerra naval, con numerosísimas pequeñas naves ligeras pero bien armadas, llegando a utilizar hasta un centenar, en contra de objetivos navales tradicionales de gran tonelaje.

La posición geográfica en un lugar de fuerte presencia de los EEUU y otras potencias, condiciona su doctrina militar.

Describimos de una forma sintética, pero también desarrollada, la doctrina militar iraní por dos razones. La primera porque muy probablemente es el “medio escenario” en que EEUU está pensando cuando hablan de la doctrina de intervenir en “dos escenarios y medio”, y en segundo lugar, porque en una situación geoestratégica tan complicada y con una desigualdad de partida tan grande, no solo en relación con los EEUU sino con Israel, han conseguido desarrollar una estrategia militar muy exitosa. En ello influye por supuesto el fuerte sentimiento antiimperialista de la mayoría del Pueblo iraní, su capacidad tecnológica y el compromiso con la soberanía y la construcción de un futuro para su pueblo, también hay una base religiosa, Chiíta, que configura una filosofía de la vida que ideológicamente les refuerza.

Evolución de los presupuestos militares.

A partir del año 2018 el presupuesto militar de EEUU comenzó a subir de forma muy significativa: un 4,6% en 2018, lo equivalente a 39.000 millones de dólares más. Ello representa un 36% del total de gastos militares a nivel mundial. Los EEUU tienen más de 800 bases en el extranjero repartidas en una cuarentena de países. Han creado una sección del ejército dedicada a la ciberguerra. Se han retirado del “Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias” (INS, por sus siglas en inglés) y el New STAR que finaliza en 2021 no parece que vaya a renovarse. Trump exige a Europa una inversión militar a los países miembros de la OTAN de 340.000 millones de euros.

En el Estado español, la Ministra de Defensa ha anunciado en la presente legislatura que tiene la intención de ampliar la plantilla de las Fuerzas Armadas hasta 127.000 integrantes en las tres ramas. En la actualidad son 120.000. Asimismo ha anunciado una inversión de 1.200 millones de euros para la adquisición de 348 vehículos blindados.

a nivel mundial el gasto militar aumentó en un 4% en 2019. Por su parte EEUU y China tuvieron un aumento del 6,6%. El gasto militar en Asia aumentó en un 50% en la última década. en Alemania aumentó un 9,7% en el año 2019

Lugares de tensión en el mundo

El tercer indicador de que estamos en tal proceso es el recrudecimiento o aparición de nuevos conflictos abiertamente bélicos en zonas que tienen especial interés para el escenario del conflicto global. A lo largo del mundo hay espacios de tremenda tensión político-militar, pero aquellos que tienen una mayor potencialidad para incidir en el avance de una guerra global son:

El Ártico, en la medida en que se está dando un proceso de deshielo, se prefigura como una zona de primerísima importancia para el comercio internacional; se calcula que el tiempo de viaje entre Asia y Occidente se podría rebajar hasta los 20 días. Mike Pompeo considera que sería como el Canal de Suez o el Panamá del Siglo XXI. Además se considera que el Ártico tiene las reservas del 13% de petróleo y el 30% de gas natural, además de uranio, oro, diamantes… y una gran riqueza pesquera. Rusia tiene una gran presencia tradicional en la zona y desde la época de la URSS mantiene bases instaladas allí. En las últimas semanas se ha incrementado en la zona la presencia aérea y especialmente naval de las potencias occidentales: un grupo naval de la OTAN cuya fuerza principal son tres destructores de EEUU y una fragata de Reino Unido han entrado en la región.

Otro lugar con una gran potencialidad de generar chispas hacia el desencadenamiento de una gran guerra es el mar meridional de China, considerado por ese país como parte de su jurisdicción marítima, cosa que no admiten otros estados limítrofes como son Taiwán, Filipinas, Japón o Vietnam.

El tercer lugar con una gran potencialidad de desencadenar un conflicto global es el Golfo Pérsico, continuidad del océano Indico y paso obligado hacia el Mediterráneo desde el Indico y viceversa. Por el estrecho de Mandeb, de apenas 115km de ancho, pasan anualmente mas de 30.000 buques cisternas de petróleo. El 25% del total del comercio mundial pasa por allí. Recientemente los chinos han instalado una base militar en Djibuti, territorio de gran importancia estratégica porque es uno de los lugares que permiten controlar el estrecho de Mandeb.

El cuarto espacio de una gran potencialidad para el desarrollo de una guerra mundial es el Mediterráneo occidental, concretamente Siria.

En quinto lugar otro espacio de una gran potencialidad conflictiva es Venezuela y su entorno, tal como estamos comprobando en los últimos días.

En esos lugares,especialmente en los cuatro primeros, hay un incremento de la presencia militar muy significativa de las diversas grandes potencias. Además de esas cinco áreas, hay otros lugares donde existe una gran tensión y potencialidad de conflicto, como es en la zona limítrofe entre Ucrania y Rusia, Sudán…

Izquierda Castellana

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