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Pensamiento, Claudio Katz :: 13/05/2010

Las tres dimensiones de la crisis. VI: Resúmenes

Claudio Katz - La Haine
Ciertas vertientes, en sus convocatorias a humanizar al capital, desconocen que un régimen social asentado en la explotación no puede gestar relaciones de cooperación

LAS TRES DIMENSIONES DE LA CRISIS I. Coyuntura Económica

Este artículo analiza los determinantes financieros de la crisis, indagando cómo el auxilio concedido a los bancos renueva la especulación, obstruye la regulación y recrea el gigantismo de las entidades. Este socorro incentiva, además, el descontrol del riesgo que generan los malabarismos contables, el ocultamiento de los quebrantos y las operaciones con derivados o títulos empaquetados. Otro ciclo de expansión financiera ha concluido con un gran estallido, que esta vez se localiza en las economías desarrolladas y presenta inéditos contornos globales.

Como el rescate de los bancos está deteriorando las finanzas públicas los acreedores ya reclaman ajustes, aunque sin acordar el momento de un recorte general. Esa definición dependerá del resultado de los atropellos sociales, actualmente ensayados en la periferia europea. Solo una fuerte reactivación de la economía mundial evitaría el viraje hacia políticas contractivas.

Hasta ahora se pudo frenar un deslizamiento general hacia la depresión. Pero no existen síntomas de recuperación sostenida en Estados Unidos, mientras la economía japonesa languidece y Europa soporta un serio desplome. Únicamente el bloque de países intermedios encabezados por China se ha mantenido a flote, mientras que el grueso del Tercer Mundo soporta hambre y tragedias sociales.

El aumento de la desocupación es el indicio más contundente de los efectos nefastos de una crisis precipitada por la superproducción, que desató la competencia global por aumentos de productividad sin correlatos salariales. La convulsión actual también obedece a los desbalances comerciales creados por el endeudamiento estadounidense para consumir productos fabricados en Asia.

Estos desequilibrios se extienden al interior del bloque asiático y de la Unión Europea. La expectativa de resolverlos mediante un rebalanceo de las cuentas globales, olvida que la recuperación hegemónica de Estados Unidos y el reingreso de China al capitalismo se han cimentado en esos desequilibrios. Su replanteo conduciría a conflictos que desbordan ampliamente cualquier reajuste de aranceles, tipos de cambio o tasas de interés.

Texto completo: http://www.lahaine.org/index.php?p=45280

LAS TRES DIMENSIONES DE LA CRISIS II. Coyuntura político-social

En este artículo se evalúa el impacto geopolítico de una crisis que afecta en forma desigual a las grandes potencias. Esta incidencia es acorde al lugar que ocupa cada país en el orden mundial, en el plano económico y también militar.

En el cenit del desplome bancario prevaleció la coordinación, pero en la distensión han reaparecido las tensiones. Se ha confirmado que Estados Unidos ejerce el liderazgo imperialista con el visto bueno de sus rivales. El Pentágono reforzó su despliegue con menor soberbia unipolar, pero con invariable desprecio hacia los pueblos invadidos.

Si Japón fue la potencia más afectada por el contexto económico de los 90, Europa se perfila como la principal víctima de la eclosión actual. Este impacto no obedece a la adopción anticipada del euro o desaciertos en el ritmo de la unificación. Las clases dominantes debieron embarcarse en este proyecto por la intensidad de la competencia global, en un marco de precariedad política y heterogeneidad económica.

El continuado atropello de las conquistas populares diluye la imagen benevolente de la Unión Europea, que no tiene legalidad y autoridad suficiente para exigir a sus miembros dureza a cambio de financiación. En el dilema de rescatar a los países deudores o ser arrastrados por su quebranto, los conductores de esa asociación definen su futuro de autonomía o subordinación hacia Estados Unidos.

Pero el Viejo Continente mantiene también una sólida herencia de luchas sociales, que se pondrá en juego frente a las andanadas derechistas y los encubrimientos socialdemócratas. La expectativa de negociar con el arbitraje del estado frente a un sorpresivo estallido ha limitado hasta ahora la reacción popular. Pero ese desconcierto tiende a desaparecer en huelgas y manifestaciones que podrían recrear la oleada de resistencia latinoamericana de la última década.

Texto completo: http://www.lahaine.org/index.php?p=9276

LAS TRES DIMENSIONES DE LA CRISIS III. Etapa y contradicciones

El artículo analiza la dimensión estructural de la crisis, considerando todo el periodo neoliberal. Ilustra en qué aspectos los desequilibrios de las últimas dos décadas difieren de las tensiones de posguerra y explica por qué razón no constituyen prolongaciones de desajustes de los años 70. Las contradicciones actuales son peculiares de la nueva etapa y todavía no han madurado.

El neoliberalismo obstruyó la demanda al deteriorar los ingresos salariales, especialmente en la periferia. Pero pudo contrarrestar esa retracción con el consumismo, el incremento de la riqueza patrimonial, el endeudamiento familiar y la aparición de nuevos segmentos de clase media.

Tampoco el decrecimiento tendencial de la tasa beneficio alcanzó puntos críticos. Hubo aumentos de la proporción de maquinaria en comparación a la mano de obra, resultantes de la inversión en Asia, la productividad de las empresas transnacionales y la destrucción de empleos por tecnologías capital-intensivas. Pero el nivel de rentabilidad se mantuvo elevado, ante el incremento de la tasa de explotación, el abaratamiento inicial de las materias primas y la desvalorización parcial de los capitales obsoletos.

Texto completo: http://www.lahaine.org/index.php?p=9954

LAS TRES DIMENSIONES DE LA CRISIS IV. Escenarios y alternativas

El artículo evalúa si el neoliberalismo podrá o no posponer el estallido de sus contradicciones. Estima que una repetición de lo ocurrido con los torbellinos anteriores conduciría a impactos severos en ciertos países pero no a un crack general. La convulsión sería sucedida por cierta descompresión hasta el próximo desplome.

Esta dilación requeriría otro período de sobrevida del consumo financiarizado en las economías intermedias, para compensar la contracción de ventas en el Primer Mundo. También exigiría el sostenimiento de la tasa de beneficio con mayores atropellos sociales, dada la incierta perspectiva de los precios de las materias primas y de los procesos de depuración empresaria.

Si por el contrario la crisis coyuntural converge con los desequilibrios acumulados durante las últimas dos décadas, la crisis asumiría un alcance mayúsculo. Quedaría afectado todo el esquema de ofensiva contra el trabajo, primacía de las empresas transnacionales y expansión geográfico-sectorial del capital. Este desplome pondría de relieve las contradicciones creadas por la mundialización neoliberal y podría presentar los rasgos deflacionarios de la Gran Depresión o las modalidades inflacionarias de los años 70.

Con sus fábulas del capitalismo eterno los neoliberales ignoran esas alternativas, pero tampoco los keynesianos discuten estos escenarios. A medida que pierden fuerza las propuestas de regulación financiera aumenta la resignación heterodoxa frente al funcionamiento regresivo del sistema.

Ciertas vertientes proponen reducir la desigualdad, pero suponen en forma equivocada que las políticas de ajuste son patrimonio exclusivo del modelo anglosajón. En sus convocatorias a humanizar al capital desconocen que un régimen social asentado en la explotación no puede gestar relaciones de cooperación.

Otros analistas más radicales describen acertadamente los desequilibrios del edificio neoliberal, pero omiten los pilares capitalistas de ese esquema. Es necesario resaltar esos cimientos si se aspira a desenvolver propuestas superadoras de carácter socialista.

Texto completo: http://www.lahaine.org/index.php?p=9920

LAS TRES DIMENSIONES DE LA CRISIS V. Civilización y medio ambiente

El artículo indaga las consecuencias de la degradación ambiental, ilustrando como las potencias eluden afrontar esta amenaza y desaprovechan la recesión para iniciar una disminución del calentamiento global. El socorro que otorgaron a los bancos contrasta con la ausencia de soluciones al desastre ecológico y la carencia de cronogramas para alcanzar algún acuerdo de protección de la naturaleza.

Las economías más poderosas buscan trasladar a la periferia un problema que ya golpea en las puertas de los países desarrollados. Pospondrán medidas hasta que algún descalabro mayor irrumpa en los centros imperiales.

Estas calamidades son ignoradas por los economistas ortodoxos, que excluyen a la naturaleza de sus análisis y desconocen los conflictos que oponen a la valorización del capital con su soporte material.

Los heterodoxos apuestan a remedios tecnológicos, sin notar la contaminación que genera esa experimentación. Promueven un mercado de emisiones que agravaría la polarización mundial y convertiría a la periferia en un basural de las fábricas metropolitanas. Hay muchos proyectos de capitalismo verde, pero su implementación requeriría un poder global, que imponga concertaciones y puniciones a las grandes empresas.

El desastre ambiental puede compararse con distintas atrocidades de un sistema, que nació con la masacre demográfica de la acumulación primitiva, continuó con el esclavismo y maduró con dos guerras mundiales.

La crisis histórico-ambiental se manifiesta en la penuria de requerimientos materiales que ha generado la sobreproducción de mercancías. Quiénes intentan sensibilizar al capital para que proteja a la naturaleza en su propio interés de lucro, equivocan el camino. La depredación ambiental no proviene de la ignorancia, sino de la competencia por beneficios surgidos de la explotación.

El único correctivo efectivo surgirá de los proyectos eco-socialistas de planificación democrática y control popular de los recursos. Ya existe una promisoria conciencia anticapitalista de esta alternativa, que comienza a despuntar en las movilizaciones del ambientalismo.

Texto completo: http://www.lahaine.org/index.php?p=9916

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