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22/08/2006 :: Pensamiento

Las Cortes Islámicas, única fuerza que se opone al imperialismo en Somalía

x Roberto Delgado - La Haine
La guerrilla islámica controla el país y ha debilitado aun más al gobierno "de transición" apoyado por EE.UU. Esta guerrilla ha vencido también a los clanes que se disputaron el poder por más de 15 años y es la única organización que intenta poner en marcha servicios esenciales para la población somalí y recuperar la propiedad de los recursos naturales, lo que enciende alarmas

La prensa internacional se muestra alarmada ante la importancia que ha cobrado nuevamente Somalía, dejando en evidencia el fracaso de la política estadounidense en el cuerno de África. Las Cortes Islámicas, grupo guerrillero nacionalista y con tintes religiosos, ha tomado el control de prácticamente todo el país, luchando contral los barones de la guerra y el gobierno "de transición" apoyado por EE.UU., Etiopía y Kenia.

bbc-mundoMientras tanto, empiezan a surgir voces en EE.UU. que revelan la política de financiar a los «señores de la guerra». «Francamente, esto nos ha explotado en la cara», decía al diario the New York Times John Prendergast, del Grupo de Crisis Internacional. Las fuentes oficiales que consintieron hablar con el diario lo hicieron de forma anónima, porque los pagos que la CIA ha estado haciendo a los «señores de la guerra» son material clasificado, ya que violan el embargo internacional de armas impuesto por la ONU al país africano.

Con la excusa de "combatir el terrorismo", en los últimos cinco años la CIA ha inyectado dinero, armas e información confidencial a estas bandas para que capturasen o asesinasen a los grupos que se oponían a la creciente presencia estadounidense. El aumento de esta influencia es la principal causa que encuentran los expertos para el resurgimiento de los grupos islámicos que desde febrero combaten para recuperar el gobierno.

Esta guerrilla ha vencido a los clanes que se disputaron el poder y los dólares de EE.UU. por más de 15 años, y anunció que se regiría por la sharía, es decir, la ley coránica, que entre otras cosas prohibe cobrar intereses por los préstamos y permite la participación de mujeres en puestos políticos.

Entrada en escena de Etiopía

Las milicias islámicas tomaron la capital Mogadicio y a mediados de julio avanzaban hacia Baidoa, lugar donde el Gobierno provisional tiene su sede, lo que provocó la entrada directa de soldados etíopes. Etiopía, aunque alega como excusa que teme que el islamismo se expanda por su país, acude en ayuda del Gobierno títere por presiones de EE.UU., y con su ayuda financiera.

El 19 de agosto las Cortes Islámicas llegaron hasta muy cerca de Baidoa. Ese mismo día, un grupo de soldados etíopes tomaron el aeropuerto de Baidoa, luego de que las tropas leales al gobierno títere desertaran en favor de los islámicos, en una situación similar a la que ocurría a fines de 1958 en Cuba, cuando las tropas del dictador Batista se pasaban a las filas del Ejército Rebelde.

El Gobierno interino intenta desesperadamente aferrarse al poder. Su presidente, Abdullahi Yusuf, criticó el mes pasado el apoyo de EE.UU. a los «señores de la guerra». La estrategia de entregar maletines con hasta cien mil dólares al mes para combatir a los grupos nacionalistas sólo servía, en su opinión que se demostró cierta, para alentar las luchas internas y debilitar aún más al nuevo Gobierno.

Operaciones encubiertas

Según el New York Times, la CIA llevaba a cabo estas operaciones encubiertas e ilegales desde la embajada de EE.UU. en Nairobi (Kenia), a donde viajó el director de la CIA, Porter Gross, antes de su dimisión. Los funcionarios estadounidenses de la central de la CIA para África viajaban a Somalia de forma clandestina en avionetas privadas que aterrizaban en pistas custodiadas por los «señores de la guerra».

Además de dinero, EE.UU. continúa suministrando armamento a los caudillos para que luchen contra los islamistas, de acuerdo con el diario The Washington Post. A su vez Eritrea, que estuvo en guerra con Etiopía en 1998 y 2000, y aun hoy la tensión entre ambos países es elevada, apoya con armas a las Cortes Islámicas, lo que transforma el conflicto en una lucha de intereses regional.

El Pentágono se prepara para intervenir en cualquier momento en este conflicto, ya que de acuerdo a diversos medios tiene alrededor de mil soldados en el país limítrofe de Djibouti, utiliza aviones de reconocimiento que parten desde el Sultanato de Omán en el Golfo Pérsico y una flota armada que monitorea, cercana a las costas, el desarrollo de los acontecimientos.

Para intentar entender la situación hay que tener en cuenta las ventajas económicas con las que cuenta Somalía. Una de las más importantes es la situación geográfica, ya que por sus costas transita el 13% del comercio mundial, barcos que atraviesan el canal de Suez que van y vienen de Europa, y además pasa gran parte del petróleo de Medio Oriente.

También cuenta con parte de uno de los más grandes acuíferos del continente, 60.000 kilómetros cúbicos, que comparte con Eritrea y Etiopía. No menos tentadoras son sus presumiblemente grandes reservas de petróleo y gas y sus importantes recursos pesqueros, que han sido expoliados por diversas empresas extranjeras desde el inicio de la colonización a fines del siglo XIX y durante la independencia hasta la guerra civil que comenzó en 1991.

Del frío de los setenta al calor popular

Durante los años finales de la guerra fría Somalía tuvo una relación privilegiada con EE.UU., sobre todo como contrapeso a la presencia cubana y soviética en la vecina Etiopía. Con la caída del "socialismo real" el territorio perdió importancia estratégica para Occidente, lo que debilitó al dictador Mohammed Siad Barré, antiguo comunista y ahora proyanqui. Esto fue aprovechado por comunistas e islamistas que propiciaron el golpe de 1991.

Tras la fuga del país de Barré, empezaron a cobrar fuerza los señores feudales. Estos aprovecharon las divisiones internas de los comunistas y la falta de asentamiento popular de los islamistas. Fueron años de gran inestabilidad política.

De todas maneras esta zona seguía teniendo una importancia económica considerable, por lo que ante la posibilidad de que se consolide un gobierno nacionalista, ante el que las compañías occidentales temieron perder sus inversiones, EE.UU. obtuvo una resolución de la ONU para favorecer su intervención en el país.

Clinton envió tropas norteamericanas a la zona en 1993. El fracaso fue famoso, sobre todo por el derribo de dos helicópteros Black Hawk (halcón negro) en movimiento, a 300 metros de altura, mediante bazookas RPG similares a las que utilizan los guerrilleros de Hezbollah. La muerte de 18 marines y las imágenes de los cadáveres siendo arrastrados por las calles de Mogadicio constituyeron una de las derrotas más sonadas para el imperialismo. El pueblo etíope dejó de lado sus diferencias y se unió contra el invasor. EE.UU., que teóricamente había enviado fuerzas militares para combatir a los "clanes enemigos", tuvo que retirar sus soldados ese mismo año.

A partir de esto EE.UU. cambió su política y potenció la ayuda financiera y militar a los señores de la guerra. Los comunistas se debilitaron y prácticamente desaparecieron de la escena. Los islamistas se mantuvieron en sus escuelas coránicas y fueron de a poco implantando sistemas de ayuda social a la población. Al igual que ocurrió en Palestina y Líbano, el pueblo pobre reconoció en las organizaciones islámicas a las únicas fuerzas que intentaban reorganizar el país e implantar una política que favoreciera las aspiraciones populares.

Situación actual

Mogadiscio quedó dividida en cantones de poder, encabezados por los barones de la guerra. En 2004 se formó el primer gobierno medianamente estable en todos estos años, llamado "de transición", el único que fue reconocido por la "comunidad internacional". Lo formó la Alianza para la Restauración de la Paz y contra el Terrorismo, que recibía apoyo de Estados Unidos.

Ahora, ante la previsible derrota del gobierno títere y los jefes de los clanes, EE.UU. promueve el envío de otra fuerza militar con el pretexto de "pacificar" el país. Washington alega en contra de las Cortes Islámicas que Somalía se está constituyendo en un refugio de terroristas de Al Qaeda que aprovechan la inexistencia de un gobierno central para establecer nuevas bases. Esto ha sido negado por el líder de los Tribunales Islámicos Sharif Sheij Ahmed, quien instó a "repudiar la invasión etíope con la misma fortaleza que Hezbollah defendió al Líbano de Israel".

El territorio que controlan los islamistas es el que pertenecía a la ex Somalía Italiana, o sea, la parte sur, menos próspera. La región norte, constituida por la ex Somalía Británica, más desarrollada económicamente, se separaó en 1992 y se dividió en dos estados creados por las multinacionales: Somalilandia y Puntlandia, que no han sido reconocidos internacionalmente. El temor de los "gobiernos" de Somalilandia y Puntlandia es que las Cortes Islámicas también pretendan controlar la región norte de Somalía, aunque de momento se han detenido a las puertas de Baidoa.

Posibilidades de las fuerzas populares

El cerco guerrillero a Baidoa, la sede del gobierno títere, aceleró la entrada en escena de las tropas etíopes, lo que cambia completamente la situación. Etiopía, presionada por EE.UU., pugna por detener el avance del islamismo y ha preferido llevar su guerra con Eritrea fuera de su territorio, al campo somalí.

Las probabilidades de triunfo de las fuerzas populares son buenas en este momento, aunque se tengan que conformar con un país dividido. Pero a medio plazo es muy posible que vuelva la inestabilidad a la zona, ya que hay muchos intereses en juego, las multinacionales deben estar ansiosas de recuperar el tiempo perdido y de continuar explotando los yacimientos petrolíferos de gas, el acuífero y la pesca. De todas maneras no se debe descartar que la guerrilla reciba ayuda de organizaciones islámicas similares de otros países para intentar mantener vivo el proyecto.

Con información de Prensa Latina, Mercedes Gallego y Maximiliano Sbarbi Osuna

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