Los revolucionarios proletarios y la lucha por la III República
La reivindicación de la IIIa. República, clave en la lucha contra el actual régimen, contextualizada en el marco de la lucha contra el capitalismo :: Nuestra propuesta programática más general es la Federación de Repúblicas Socialistas Ibéricas
LOS REVOLUCIONARIOS PROLETARIOS Y LA LUCHA POR LA REPÚBLICA
Cuando se cumplen 25 años de la Constitución monárquica, la consigna de la república está conociendo una popularidad renovada en la vanguardia. La manifestación estatal del pasado 18 de abril fue la más visible manifestación de este hecho. La aparición de banderas republicanas cada vez con más frecuencia en las más diversas movilizaciones, generalmente portadas por jóvenes, era ya un síntoma de este fenómeno.
Y es que se trata no de algo casual, de una especie de moda, sino de un reflejo del desgaste que viene sufriendo el régimen monárquico que surgió a partir de la llamada "transición". Los jóvenes que portan la bandera republicana expresan así su rechazo no sólo al gobierno de turno, sino al conjunto del régimen "democrático" que se estableció a la muerte de Franco.
LA TRANSICIóN, LA MONARQUÃA Y LA REPÚBLICA
"Transición = traición". Asi definían muchos manifestantes al proceso mediante el cual nació el régimen actual. Tienen razón.
Cuando Franco moría, la revolución estaba en marcha en la vecina Portugal. Aquí mismo un impresionante ascenso obrero y popular sacudía la dictadura hasta los cimientos. Hoy sabemos que el consejo de ministros presidido por Arias Navarro discutía huelgas como la de Roca durante horas. Eran conscientes de que las masas podían derribar el tambaleante edificio de la dictadura.
Sin embargo, el aparato franquista, el ejército, etc, no se decidieron a cambiar los "principios fundamentales del Movimiento" sólo porque se lo dijeran los sectores "reformistas" y el rey que había jurado respetarlos. No lo hicieron hasta que no obtuvieron seguridad por parte de las direcciones reformistas del movimiento obrero. El PCE fue legalizado cuando Santiago Carrillo le dijo a Adolfo Suárez que aceptaría la bandera y la monarquía. La constitución fue elaborada cuando CCOO aceptó la contención laboral en los Pactos de la Moncloa. Parlamento y estado de las autonomías son concesiones del aparato de estado franquista a la "oposición" a cambio de que no pusiera en cuestión la pervivencia del ejército del 18 de julio, la policía y los jueces torturadores, el aparato sindical fascista (reconvertido en funcionarios del Ministerio de Trabajo), la preeminencia de los entonces 7 grandes bancos, la negación del derecho a la autodeterminación, etc.
Por lo tanto, el abandono de la reivindicación de república por PCE y PSOE durante la transición, lejos de ser un detalle sin importancia ("mientras haya democracia qué más da que la presida un rey o un presidente electo") es el compromiso y mantenimiento del esquema de poder salido del franquismo. Cuando decimos "lo llaman democracia y no lo es" pensemos que se debe al abandono de la reivindicación de república por parte de los partidos obreros mayoritarios.
¿QUÉ PAPEL TIENE PARA LOS REVOLUCIONARIOS PROLETARIOS LA REIVINDICACIóN DE LA REPÚBLICA?
Es frecuente escuchar de gente que se considera muy de izquierda que luchar hoy por la república no tiene sentido. Francia o los Estados Unidos son repúblicas y sin embargo no por ello son especialemnte progresistas en lo que se refiere a su relación con la clase obrera. Se dice que al hablar de república se establece una falsa polarización entre dos regímenes que en últimas son burgueses.
Los que así hablan no tienen en mente la lucha por la revolución proletaria. Si hubiera grandes movilizaciones obreras, pero sólo por reivindicaciones económicas, o las reivindicaciones políticas sólo llegasen a exigencias al gobierno o incluso a pedir su dimisión, sin tocar el régimen, no podrían acabar transformándose en una revolución obrera. Sólo pueden hacerlo si el poder de los trabajadores se convierte en el objetivo explícito de las masas.
Sin embargo, un gobierno obrero no podría llevarle al Rey sus decretos sobre las expropiaciones del gran capital para que se los firme. Los trabajadores no pueden gobernar más que derrocando previamente a la monarquía. Y esto tiene que convertirse en un objetivo conscientemente asumido por ellos. Hay que popularizar en la clase obrera la oposición a la monarquía, y lograr que recupere su tradicional sentimento republicano.
LA SALIDA DE DOS DICTADURAS
España es un país capitalista, y la revolución que se incuba en él es socialista, proletaria, pero las tareas no resueltas en su momento por la revolución burguesa se convierten en cuestiones clave, alrededor de los cuales gira la lucha de clases durante todo un período. La forma republicana de gobierno, la autodeterminación nacional, la reforma agraria y la separación de la Iglesia Católica y el estado son las principales de estas tareas.
Así, durante el período posterior a la caída del general Primo de Rivera, Trotsky planteó que se volvían centrales todas estas consignas democráticas, todas coronadas por Cortes Constituyentes convocadas por un gobierno provisional revolucionario que surja de la lucha de las Juntas Obreras. Eso no significaba que luchásemos por una república burguesa, todo lo contrario, significa que asignábamos a la república obrera y al gobierno de los trabajadores el encargo del cumplimiento de todas estas tareas burguesas legadas por el pasado y que eran de vital importancia para la mayoría del pueblo. Dejar de lado estas tareas, pasar de ellas por su contenido no proletario y socialista, significaba oponerse sectariamente al desarrollo real de la revolución.
En la medida que el franquismo fue una dictadura franquista que permitió salir adelante y acumular al capitalismo español mediante el aplastamiento y superexplotación del proletariado, pero sin resolver ninguno de sus problemas estructurales, todas estas tareas vuelven a surgir en primer plano durante el declive del régimen. Por eso, los revolucionarios debían dar énfasis en la agitación a la lucha por la república.
¿RECUPERAR LA SEGUNDA REPÚBLICA?
Muchos de los más enérgicos defensores de la consigna de la III República lo hacen en el marco de la reivindicación de la de 1931, considerada como un régimen muy avanzado que trajo justicia social, reforma agraria, derechos para las nacionalidades y para las mujeres, laicismo, etc.
No estamos de acuerdo. En realidad, la IIa. república no fue un logro de la lucha revolucionaria de los trabajadores, sino una reacción defensiva de la burguesía ante la marea creciente de la revolución obrera.
La república no hizo nada serio por resolver los problemas que aquejaban a España, ni dio libertad a las colonias, ni autodeterminación a las nacionalidades oprimidas, ni realizó una verdadera reforma agraria. La legalización de los sindicatos y las huelgas iba acompañada del estado de alarma, la Ley de Vagos y Maleantes (dirigida contra los activistas y mantenida por Franco), la "Ley de fugas" y la represión más despiadada, todo ello no durante el "bienio negro" sino desde el principio.
Finalmente, fue bajo la bandera de la "defensa de la legalidad republicana" como se estranguló la revolución, de hecho preparando así la victoria de un Franco que desde el principio explicó que no se levantaba contra la república en sí, sino porque esta era incapaz de detener la revolución obrera.
POR LA REPÚBLICA, POR EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES
Por lo tanto, cuando nostros levantamos abajo la monarquía, república, estamos atacando a la piedra angular del régimen político con el cual gobierna actualmente la burguesía en España, la clave de bóveda de su estabilidad. Es que la monarquía nacida del franquismo y confirmada por la constitución del 78 no es simplemente una coronación de la cúspide del estado, como en Gran Bretaña. El rey de España no sólo es el jefe del estado, es más que eso, es el jefe del ejército, de un ejército encargado por la constitución de velar por la unidad de España y por eso mismo, la encarnación de la unidad intocable del estado. Por lo tanto, es el signo más visible, y también el garante, del mantenimiento de la opresión nacional, que es una de las piedras angulares del actual régimen político. Porque la negación del derecho a la autodeterminación de las nacionalidades no es un detalle de este régimen, sino una de sus características definitorias.
Pero no oponemos al régimen actual simplemente la república, sino la república socialista. Y no necesariamente "federal". En realidad, nuestra propuesta programática más general es la Federación de Repúblicas Socialistas Ibéricas (o confederación, no nos metemos en esas disquisiciones legalistas). Reconocemos el derecho de vascos, catalanes, galegos, etc, a establecer sus propias repúblicas y decidir sus relaciones con el resto, aunque nuestra propuesta es la federación tanto más estrecha como sea posible.
El establecimiento de una república burguesa a la caída de la monarquía ante grandes movilizaciones, o la independencia aún burguesa de algunas nacionalidades en medio de las convulisiones revolucionarias las veríamos como subproductos progresivos en el camino de la revolución proletaria, pero en absoluto están en nuestro programa, cada uno de ellos podría convertirse en un obstáculo para la revolución al día siguiente de conseguirse. En toda circunstancia plantearíamos que sólo un gobierno de los trabajadores podría realizar consecuentemente todas estas tareas burguesas inconclusas.
Corriente Roja







