Más información sobre el conflicto laboral en el café Elvira

Estas prácticas caciquiles de los empresarios están tan extendidas que han llegado a ser consideradas como "lo normal". Por esta razón resulta sorprendente que alguien se haya enfrentado y alzado su voz contra esta situación tan injusta.
En este caso ha sido una compañera que trabajaba en el Café Elvira, tan frecuentado por much@s de nosotr@s.
Vamos a ponernos en antecedentes: esta trabajadora comenzó su labor en la cocina del Café Elvira a mediados de marzo. Por supuesto lo más parecido a un contrato que vio fue la carta de tapas. Trabajando por cinco miserables euros la hora en un establecimiento que ganaba varios miles de euros cada fin de semana. Frustrante ¿no?
Durante los ocho meses y medio que trabajó allí sufrió varios accidentes de los típicos de una cocina (cortes y quemaduras leves). Los días que no pudo trabajar debido a estos accidentes, que tuvo que curarse ella misma en su casa, tuvo que quedarse sin ver un duro, y con la incertidumbre de no saber si al día siguiente la iban a volver a llamar. Evidentemente, cuando el dineral que entra en un bar de tapas depende del trabajo de gente que necesita el dinero para poder vivir, te vuelven a llamar.
Lo más denigrante de todo esto llegó en el mes de diciembre, cuando la trabajadora fue despedida por el sofisticado y muy moderno método de mandarle un mensaje a su teléfono móvil. La razón esgrimida por la jefa fue que la trabajadora avisó que no podía ir a trabajar al estar enferma. Claro, si se pincha una rueda pues se pone otra, y a rodar.
Ante esta situación esta compañera decidió hacer valer sus derechos y, sobre todo, su dignidad como trabajadora que ha sido explotada y utilizada de manera tan cutre.
Existe actualmente una denuncia interpuesta en los juzgados por despido improcedente y, principalmente, por irregularidades en la contratación. Desde ese momento la empresaria, su familia y parte de los trabajadores del bar, agradecidos por trabajar en tan miserables condiciones, cual perritos falderos, niegan que esta compañera haya trabajado nunca en el Café Elvira.
Al mismo tiempo que se presionaba por los medios legales, un grupo de trabajadores, de acuerdo con la implicada, organizó una campaña de boicot y denuncia pública de las precarias condiciones de trabajo del Café Elvira. Ésta campaña consistió en la formación de un piquete informativo que, por medios de acción directa no violenta (reparto de panfletos informativos y presencia en las inmediaciones del establecimiento) se mantuvo a pesar del frío durante las horas del tapeo (tarde y noche) los tres días del puente del Día de Andalucía.
Durante estas concentraciones, en las cuales se evitó la confrontación con empresaria y familia, estos fueron perdiendo los nervios. Las cuatro veces que llamaron a la policía para tratar de evitar que se siguiera informando de lo que realmente se cocía en el Café Elvira, tuvieron que ver como los señores funcionarios se iban por donde habían venido, ya que no se contravenía ninguna ley. Cuando vieron como dejaban de entrar los euros ese fin de semana los nervios empezaron a dispararse, hasta el punto de que el novio de la dueña del negocio, visiblemente crispado, agredió a uno de los compañeros que apoyaba esta campaña. Poco después decidieron pasar a tácticas mucho más refinadas, volvieron a llamar a esos amiguetes suyos del 091 y acusaron de agresiones señalando con el dedo al azar a varias personas más de la concentración.
Parece mentira lo que sorprende a los empresarios el que se reclamen los derechos más elementales. De todas maneras, el modo de mostrar nuestro rechazo a las macarradas y abusos de la gente que se gana la vida con el trabajo de los demás es el de no ir a darle nuestro dinero. Por eso os pedimos que mantengáis el boicot a este establecimiento y que nos demos cuenta de que no es tan difícil hacer valer los pocos derechos que tenemos. De momento contamos con la solidaridad de muchas personas (casi todos hemos sufrido en nuestras carnes estas mismas condiciones) y el juicio está previsto para dentro de dos semanas.
De momento lo que se ha conseguido es que el resto de trabajadores del Café Elvira tengan ya su contrato y permiso de residencia. Extraña manera de agradecerlo la suya, ya que algunos de ellos se han solidarizado, al loro, con los dueños del negocio, e incluso han salido a la puerta del negocio a ladrar e insultar a la gente que había hecho posible que estuvieran asegurados.
A pesar de esto, consideramos que el que se respete lo más elemental en un puesto de trabajo es un resultado positivo por el que merece la pena seguir luchando.
Corred la voz: no colaboréis con las condiciones miserables de trabajo. No nos dejemos engañar por el buenrollismo del Café Elvira. Reclamemos lo nuestro.
:: Precarios granaínos ::







