Micrófonos, guerracivilismo y el papa santo de Roma

La clave, por el contrario, como casi siempre, está en el hexágono francés, con amenazantes elecciones inminentes, y en Inglaterra, la vieja raposa avarienta a decir de León Felipe. Malos vientos.
Los curitas trabucaires se ponen bravos. Viejos reflejos del requeté navarro. Banderolas y chunda-chunda. Las vestiduras de rasgar.
¡Ciudadanos la patria está en peligro¡¡España, España, España¡. La asociación de amigos de los paredones, sector clásico, quieren una oportunidad para limpiar España de antiespañoles. El españolímetro de bolsillo que manejan los homínido agrarios del partido popular, antes falange española tradicionalista y de las juntas de ofensiva nacional sindicalista, se fabricó en los años treinta al ritmo alegre de la paz. La paz que lleva a Auschwitz.
Quienes son tan misericordiosos con los pedófilos de cristo, convictos y confesos, claman por la justicia de la horca en Irak, el judeocristiano ojo por ojo en Euzkadi, el "Zapatero vete con tu abuelo" en el estado español, que no España, monopolizada la marca registrada por los dueños de la finca.
Cada vez que la espada y la cruz se cruzan corre abundante sangre inocente. Luego pasan los años y los libros de historia, escritos por los matarifes, convierten lo blanco en negro. Los aznáridos todavía mantienen, setenta años después, que Gernika fue volada por mineros asturianos. Manuel Aznar, biógrafo de Franquito, ancestro del acomplejado Jose Mari de Quintanilla, escribió, y nunca reconoció su monumental mentira, una versión de la masacre a gusto de los cruzados nacionalistas. Que existieran testigos del bombardeo de la aviación nazi, periodistas "in situ" que contaron lo que vieron, pruebas irrefutables de que la legión cóndor era responsable, no sirvió para cambiar una versión oficial construida para servir a la propaganda franquista. Igual que en el 11-M.
Las nuevas tecnologías, militares, permiten una inmediatez en la transmisión de información que imposibilita las versiones únicas. La situación hoy, menos mal, se parece muy poco a la de hace tres cuartos de siglo. Las salas de banderas ya no son lo que eran. Dependen más de una orden de Bruselas o de Washington que de los viriles colgajos de un Millán Astray, cerillita del Ferrol o Queipo de Llano.
Sin embargo, igual que la figura amenazante del emperador Churchill inventaba la hipócrita "no intervención", o el pánico del Frente popular francés de León Blum paralizaba Francia ante Hitler, maniatando a la república española, la situación de hoy puede ponernos en manos de un Sarkozy imprevisible, cada vez más Petainista, o los enjuagues Merkel-Blair-Putin. Que pesadilla.
Monterroso lo explicó mucho mejor y más breve: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
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