Migrantes

Artículo extraído del número 5 de la revista La Protesta, órgano de expresión de la Federación Local de Granada (CNT-AIT)
La imagen de una barcaza llegando a la costa más que representar un recurso para ampliar y desarrollar la noticia, esa imagen diaria y machacona se utiliza como noticia ideológica, claramente tendente a buscar rechazo en el informado, a asustarlo, a apresarlo en un imaginario social donde los buenos son los de dentro y los malos los de fuera, especialmente si son negros. La misma clasificación de inmigrantes supone no sólo un problema para el análisis sino una clara definición excluyente que no los representa como trabajadores que vienen a trabajar sino como ilegales, malhechores, delincuentes. El mismo Armando de Miguel, colaborador en la COPE del neofascista Jiménez Losantos, ha declarado en diferentes foros que sin la sangría migratoria de España a Europa en los años 60 y 70 no se hubiese podido mantener la tasa de desarrollo económico español. ¿Tendrán otros derecho al desarrollo económico?
Se llega además no sólo a contar, numéricamente, a cada una de las personas que llega al día por el medio marítimo. Podemos oír noticias de cómo se están aproximando dos cayucos o de cómo seis pateras pequeñas están a punto de llegar. Se da un procedimiento hartamente engañoso. En demasiados manuales de ciencias sociales hay una clara distinción terminológica entre inmigración, el desplazamiento de personas a otro país para asentarse, y la emigración, el proceso por el cual la gente deja su país para asentarse en otro. Pero, paradójicamente, se está hablando de las mismas personas, sólo que desde puntos de vista diferentes. Sería mucho más lógico designar a las mismas personas con un solo término: migrantes. A la vez se evita el discriminatorio y a veces hasta excluyente de inmigrante. Pero veo que hasta la izquierda más radical adopta este término. ¿Desde qué punto de vista verán el proceso migratorio?
El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, Fernando Vallespín, califica las imágenes-noticias sobre los migrantes africanos como el "espectáculo de los cayucos" y declara abiertamente que la inmigración no es un problema. Debemos darnos cuenta que la misma definición de inmigrantes está sirviendo para la exclusión formal de nuestras sociedades que es una sociedad de mezclas y donde se categoriza con diversos derechos la condición de ciudadanía. Son simplemente trabajadores y trabajadoras en busca de unas mejores condiciones de vida. No son delincuentes, como se les suele presentar, son simplemente necesitados que vienen al mundo de la prosperidad, de las oportunidades; o al menos eso les han dicho.
Aunque el número de migrantes que llega a las costas es muy inferior al que entra por los Pirineos en autobús o por los aeropuertos, la grey periodística (no sé bien porqué) se centra de una forma escandalosa en los africanos negros. Será porque es más fotogénico, será porque es más fácil esperar con una cámara en un puerto. No debemos tampoco descartar la razón racista. Entre mil y tres mil no comunitarios pasan por los Pirineos al día, especialmente rumanos y búlgaros, nadie los fotografía, ni los detiene. Se sobrealarma a la población diciéndole que la situación es insostenible en las costas. Pero la realidad no es por el número elevado de africanos que llegan a la costa, más de 50 millones de turistas nos invaden (literalmente) al año y nadie se alarma, todo lo contrario. Si hay problemas en la asistencia a los migrantes es por las ínfimas infraestructuras de las que dispone el Estado, de la poca previsión humanitaria y del poco sentido del derecho que tienen las instituciones.
Avalancha, centros saturados, invasión, situación insoportable llegamos a escuchar y leer a diario. (Continúa la avalancha repite casi a diario el periódico-publicidad 20 minutos) Hasta los sindicatos policiales quieren sacar partido. El gobierno socialista se pone nervioso y proclama el endurecimiento de las condiciones. El partido popular azuza y fomenta el rechazo al migrante. La Secretaría de Estado de Inmigración asegura que este año han llegado unos 23.000 ilegales pero de forma legal unos 200.000. El número de "ilegales" no desequilibra la balanza. Sólo esa cruel y trágica forma de llegar debe alarmarnos. Se calcula que de cada cinco personas que salen de África en barcazas una se queda en el camino.
Pero, ¿qué es lo que hará que miles de personas arriesguen su vida?: La necesidad. La pura necesidad de lo más vital. Parecía hasta hace poco que sólo el occidental de cierta posición tenía necesidades. En África, en América y en Asia también tienen necesidades. Es curioso lo poco original que es el ser humano en este aspecto.
Abraham Maslow representó de forma sintética las necesidades de una persona, de todas las personas de cualquier lugar del planeta. Cuando un migrante, al que han repatriado a su mísero país, es preguntado si volverá a intentarlo, suele contestar que hasta que no lo logre no parará. Maslow plantea que las necesidades clasificadas como inferiores son prioritarias y las sitúa en una especie de pirámide, donde las básicas se sitúan en la base. Veamos todas esas necesidades.
a. Necesidades fisiológicas (comida, aire, reposo, abrigo, etc.)
b. Necesidades de seguridad (protección contra el peligro o privación)
c. Necesidades sociales (amistad, ingreso a grupos, etc.)
d. Necesidades de estimación (reputación, reconocimiento, autorrespeto, amor, etc.).
e. Necesidades de autorrealización (realización de potencial, utilización plena del talento individual, etc.)
Lo interesante de esta clasificación es entender que "el africanito" al que se le ha privado de sus formas tradicionales o habituales de ganarse el pan y el abrigo tiene la necesidad de obtener dichos bienes materiales. Si entiende, o le cuentan, que en Europa es posible, aquí se dirigirá, les separe un mar, una valla o toda la armada con sus cañones y misiles. Parece que esto es lo que no puede entender la clase política. Parece que no entiende que antes que las fronteras están las necesidades humanas, que pasan hasta por encima de los proclamados e incumplidos derechos humanos. La inmensa mayoría de las personas que llegan a nuestro territorio son trabajadores con casi la única intención de trabajar para cubrir las necesidades básicas de ellos y su familia. No cubren puestos reservados a la población autóctona, aunque tengan una alta cualificación. En mi pueblo los trabajos de recolección que hace sólo 5 años eran realizados por población autóctona son realizados, casi en su integridad, por mujeres migrantes. Son sobreexplotad@s, apenas crean conflictos, suelen vivir en semiaislamiento. Interfieren poco en la cultura o forma de vida de los ciudadanos nativos. Veo los parques usados alegremente por los migrantes, especialmente hispanos, sin conflictos con la población que ha abandonado, previamente, los parques por las grandes superficies comerciales.
Veo a hispanos y africanos en las cuadrillas de albañiles, mujeres magrebíes limpiando casas o recogiendo fresas, pequeños comerciantes buscándose la vida. Igual, igual que en el resto del planeta. Gente humilde buscándose la vida. No parecen entender los gestores políticos, ni gran parte de los poderes establecidos, la dimensión de las migraciones humanas. Las migraciones han formado parte importantísima en el desarrollo de la humanidad. A pesar del abandono del nomadismo, los movimientos migratorios se han ido sucediendo por diversas causas y en formas diversas en toda la historia de la humanidad.
Grandes movimientos migratorios se han sucedido debido a causas económicas, a necesidades básicas sin cubrir. Otras han tenido causas políticas, religiosas o una mezcla de causas que han derivado en un movimiento importante de la población. Irlandeses, andaluces, polacos, canarios... se han visto en esta situación extrema, necesidad imperiosa, o te mueves a un lugar mejor o te mueres en la miseria.
Gran parte de las grandes ciudades del mundo están formadas entre el 30 y el 60% de población migrante. Enormes áreas y territorios han prosperado debido a los migrantes. El envejecimiento de la población de gran parte de la Europa desarrollada se está equilibrando con el aporte de población migrante. Si existe una mafía que se enriquece con los migrantes no es menos mafia que un empresariado mafioso que los sobreexplota. Bien haría el PP en mencionar esta mafia empresarial junto a la mafia traficante de migrantes. Presentan a la inmigración como algo negativo como un fenómeno a rechazar. Nadie niega que las migraciones no creen problemas y supongan cierto trastorno, pero nuestras sociedades están más que desarrolladas para recibir esa aportación humana.
Y si las migraciones crean algunos problemas no son comparables con los fomentados por el neoliberalismo globalizado, por las enormes deforestaciones, por las grandes corporaciones neocolonizadoras, por los sátrapas de turno de África o Asia.
Es paradójico que se calcule en cuatro millones de migrantes llegados a España en los últimos 15 años. Entre los años 60 y 70 cuatro millones de españoles "invadieron" la Europa próspera. Ahora bien, según los analistas más prestigiosos y fiables, nos encontramos ante un proceso migratorio con una pautas producidas por el fenómeno de la globalización, donde los vínculos económicos, políticos y culturales se ven ampliados. Se calcula que en 1990 los migrantes eran unos 80 millones, 20 de ellos considerados oficialmente como refugiados. En la actualidad se estima que los migrantes son unos 150 millones. Pero hay poca actitud pedagógica en los medios. Al informado se le niega gran parte de lo que ocurre, se explica poco, se opina con la noticia, se alarma. Se predispone al rechazo del inmigrante: el que viene adentro. Se le mantiene en constante estado de alarma: los africanos en las costas, las mafias del Éste asaltando chalés, las bandas juveniles hispanas tomando las ciudades. Nunca tanta y tan mala información estuvo en manos de tan pocos y tan sinvergüenzas. Los medios de información deberían tomar otro nombre; medios de alarma.
Mientras, se anuncian convenciones, jornadas, encuentros de religiosos compasivos o de izquierdistas acomplejados sobre el tema de la "inmigración". Todas empiezan mal. Empiezan señalando al que viene de fuera con el dedo, excluyendo su voz de estas reuniones; cuando se debería empezar a eliminar la palabra fuera y dentro cuando se hable de personas en un planeta mundializado; cuando se debe universalizar el término ciudadano con derechos y que éstos sean ampliados a algo más que derecho a ser explotado y discriminado.







