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26/06/2007 :: Pensamiento

Movimientos sociales, poder constituyente y democracia

x Agustín Morán - La Haine
El movimiento contra la Europa del capital, la globalización y la guerra (MAG). Desde la "nube de mosquitos" hasta la "unidad de la izquierda" en torno al PSOE. Entrega nº4 y última.

Cada colectivo social, cada movimiento o cada lucha contiene, integradas dentro de sí, las múltiples determinaciones sociales que le constituyen (clase, género, edad, especie, etnia, raza, ideología, etc). Pero la forma fragmentaria y singular en la que se expresa su voluntad de autodeterminación, le impide comprender la dimensión política de su esfuerzo. Esta conciencia incompleta neutraliza su propio poder constituyente. Dicha conciencia solo puede completarse en un proceso de (re)conocimiento, diálogo y apoyo mutuo con otros colectivos en confrontación con el mismo poder constituido, en este caso, la globalización capitalista y la guerra.

La conciencia de universalidad, desde la propia singularidad, es resultado de un recorrido práctico sin el cual OTRO MUNDO ES IMPOSIBLE. Esta conciencia es un factor ineludible para la crítica[1] del poder constituido. Dicho poder está representado por el mercado, el estado e instituciones que, siendo garantes de la desigualdad y el dominio de unos sobre otros, aparecen como depositarias del progreso y el bien común. Pero el poder constituido también se apoya en un "Imaginario Social" que, como un conjunto de valores, principios y mitos que dan sentido a nuestros conocimientos y a nuestros deseos, impiden que pueda ser pensado, e incluso deseado, algo contrario al orden mercantil dominante. Movimiento popular constituyente e imaginario social instituyente son los componentes indisolubles del poder constituyente de los MMSS frente al poder constituido del mercado, el estado y la ideología dominante.

El antídoto contra el individualismo y la competitividad que impotentizan a las organizaciones de izquierda y los colectivos sociales, requiere la experiencia colectiva de cooperación desde dentro un movimiento popular anticapitalista. Por el contrario, los paradigmas de la izquierda capitalista y alterglobalizadora, reproducidos en los colectivos sociales, impiden el desarrollo del poder constituyente popular.

El apoyo mutuo en un ecosistema de colectivos singulares, rompe con la razón instrumental que rige el comportamiento de toda la sociedad, incluidos los de abajo. Hoy, cada colectivo ve a los otros sólo como una ortopedia de su propia debilidad y como un objeto cuya importancia depende de la utilidad que pueda aportarle. Después de la "Transición" en la que por un lado, los escasos socialistas y la mayoría de los comunistas fueron colonizados por el Estado y el Mercado y por otro, las corrientes libertarias fueron reprimidas o marginalizadas, hoy estamos en una nueva transición, ésta vez de los MMSS, hacia la cooptación y la subvención. La retórica libertaria o autogestionaria está sirviendo, en demasiados casos, como maquillaje para un cálculo utilitario y un fácil esquirolaje en cuanto el estado subvencionador o el entramado socialdemócrata señala con su poderoso dedo a un colectivo social. La vocación constituyente es criticada como sectaria. El vacío de voluntad constituyente en los militantes de los movimientos sociales, es ocupado por el discurso del poder constituido. Al igual que no hay libertad fuera de la lucha por la liberación, la autonomía política es imposible al margen de una política expresamente enfrentada a la izquierda capitalista. Solo desde una identidad política propia de un movimiento social se puede obligar a la socialdemocracia a moverse para no quedar en evidencia. Véase el periodo VI'01 a III'03.

Desde la primavera del 2003 y tras la crisis del Movimiento contra la Globalización, la Europa del Capital y la Guerra (MAG), el vacío político y organizativo del M.A.G. ha sido ocupado por un "movimiento altermundialización" global, consistente en un turismo asambleario donde la burocracia progre de los países ricos conoce gente de algunos movimientos sociales del mundo empobrecido. A escala interna, la Coordinadora de ONGs llena el vacío del MAG con propuestas de mercadotecnia que le sirven para encuadrar y pervertir el potencial transformador y revolucionario de miles de jóvenes generosos, precarizados y explotados, "tú puedes formar parte de la primera generación que acabe con la pobreza".

Privados de conciencia universal, muchos colectivos se instalan en un individualismo microcomunitario que, al desentenderse del apoyo mutuo desde abajo, tiende a confraternizar con el enemigo, lo que les hace beneficiarios de múltiples apoyos y empleos. Cuando hubo movimiento antiglobalización, los MMSS de la compasión y la solidaridad global estaban detrás de la iniciativa de dicho movimiento. Hoy son las estructuras disecadas del movimiento "alterglobalización" las que buscan la unidad de acción con estas ONGs que además de su meritoria labor, también son una maquinaria de despolitización de miles de jóvenes.

La articulación política del poder constituyente exige algo más que la suma neocorporativa de la actividad de colectivos y organizaciones que expresan, agregada, la suma de intereses individuales o de identidades oprimidas. El poder constituyente sólo puede proceder de una segunda integración en la lucha social de colectivos organizados. Los colectivos de personas que, al movilizarse, expresan de forma local, sectorial o transversal daños, reivindicaciones o aspiraciones, necesitan, a su vez, una mirada sobre la totalidad. Esta mirada es la condición para la equivalencia entre colectivos en lucha contra un enemigo común y para la conciencia cabal de sí mismos como un vector del poder popular. La experiencia dialogante y cooperativa entre diferentes subjetividades movilizadas, (trabajadores, mujeres, consumidores, inmigrantes, ciudadanos, etc) muestra, como un arco iris, las diferentes identidades de la autodeterminación social. En ese proceso de salud pública, pero también privada, se reconstruyen e integran, en la práctica y en la subjetividad, las dimensiones identitarias que han sido escindidas y reprimidas por el poder constituido. La cooperación en la autodeterminación contra el mercado, el estado y el individualismo, supone un crecimiento geométrico de la potencia constituyente. En estas condiciones el poder individual ya no depende de la cooptación desde el poder constituido sino que, recuperado el protagonismo desde abajo y limitada la delegación, vuelve a su lugar originario, el pueblo[10] , en sus múltiples procesos de autodeterminación.

Un movimiento de este tipo exige una composición plural. No puede realizarse al margen y menos aún, en contra de organizaciones fuertemente condicionadas por el Estado y el Mercado (partidos de izquierda, sindicatos, ONGs, cooperativas, etc). Pero tampoco será posible al margen de la lucha social y sin autonomía política respecto a dichas organizaciones.

La gente necesita los cambios urgentemente. Pero todos desconfían de quien se los propone. Esta desconfianza tiene dos dimensiones, la primera es racional: la corrupción de la mayoría de la clase política y sindical y la incorporación del mundo de las ONGs de izquierda a esta condición. La segunda es irracional y se basa en el miedo a la libertad, la fetichización del poder, la cultura de la queja y la ignorancia de que el único cambio posible hacia mejor es el que surge del compromiso colectivo contra los daños del régimen capitalista global. Este desconocimiento teórico, también es práctico. Su superación depende de los procesos de movilización de masas como episodios fundacionales de la democracia. Dichos procesos constituyen momentos de plasticidad social y una escuela para la libertad. La forma como se desarrollan, concluyen y teorizan es esencial para la acumulación de experiencia y la conformación de la subjetividad de millones de personas.

El movimiento antiglobalización (M.A.G.) ha mostrado la posibilidad de ser una fuerza política constituyente y una herramienta para la regeneración de la izquierda[11] . Partiendo del carácter degenerado de los regimenes parlamentarios actuales y de sus aparatos políticos, sindicales, académicos y mediáticos, la izquierda mayoritaria y los dirigentes de los MMSS enrolados por ella en "la unidad de la izquierda", son contrarios a crear una subjetividad alternativa de masas. Una movilización sostenida capaz de interrumpir la lógica capitalista global disuelve su propio papel como agentes de una leal oposición "altercapitalista".

Cuatro años después, el resultado de la entrega del MAG al PSOE es transparente: Desaparece el movimiento antiglobalización sustituido por una sucesión de eventos "alterglobalización" administrados por la izquierda globalizadora. Por eso, los silencios y los discursos falaces, son la respuesta de quienes han protagonizado y favorecido dicha entrega. Cuando, obligados por las escasas voces que intentan reflexionar sobre el proceso de pasión y muerte del MAG, se ven obligados a expresarse, balbucean análisis planos en los que describen la realidad desde fuera, como si sus acciones y omisiones no tuvieran nada que ver con el desarrollo de los acontecimientos o lo que es peor, organizan campañas de injurias y calumnias contra quienes se atreven a explicar "como lo hicieron"[12] .

NOTAS

[1] En su doble sentido de fuerza de la crítica y crítica de la fuerza.
[2] "Pueblo", es el conjunto de sectores sociales que, en un momento dado, se expresan políticamente, no solo en procesos electorales sino, sobre todo, mediante la participación en procesos de trabajo, consumo, cuidados y cultura antagonistas con el mercado global y, sobre todo en movimientos de autodeterminación con vocación constituyente por la defensa de derechos y libertades vulnerados por el capitalismo y sus instituciones.
[3] "El Movimiento Antiglobalización en su laberinto. Entre la nube de mosquitos y la izquierda parlamentaria". VVAA. Ed. Catarata y CAES 2003. 260 páginas. 12 €
[4] "Los melones se colocan ellos solos en el camino" R.F.D. http://www.nodo50.org/caes/movimientos_sociales/ficheros/los_melones.pdf

Entregas anteriores

I Los antecedentes

II Auge, realizaciones y crisis del Movimiento AntiGlobalización

III Las consignas "unitarias". Ventajas e inconvenientes

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