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30/04/2005 :: Pensamiento

P. Wolfowitz, presidente del Banco Mundial: ¿qué cambiará?

x Eric Toussaint
Más allá de la persona que presida temporariamente la institución, ¿para que sirve el Banco Mundial?

Contrariamente a la idea habitualmente aceptada, la misión del Banco Mundial no consiste en reducir la pobreza en los Países en Desarrollo (PED). La misión que le confirieron los vencedores de la II Guerra Mundial, principalmente los Estados Unidos y Gran Bretaña, fue la de ayudar en la reconstrucción de Europa y, subsidiariamente, a favorecer el crecimiento de los países del Sur de los cuales una buena parte eran todavía colonias. A esta última misión se la denominó « desarrollo », misión que se fue ampliando con el tiempo.

En el curso de los veinte primeros años de su existencia, más del 90% de los proyectos financiados por el Banco Mundial consistió en la mejora de la infraestructura de comunicaciones y generación de electricidad. El dinero prestado por el Banco a los PED tuvo como destino la compra a los países industrializados de bienes y tecnología que necesitaban para llevar a buen fin sus proyectos para mejorar su capacidad de exportación del Sur hacia el Norte. Durante ese período, los proyectos relativos a: educación, salud, acceso a agua potable y tratamiento de aguas servidas, representaron menos del 5% de los préstamos.

Debe agregarse, que desde el comienzo, el Banco Mundial fue un instrumento de la política exterior de los Estados Unidos y sus aliados. Los países que se opusieron a sus intereses estratégicos han visto sistemáticamente rechazados sus pedidos de préstamos, tanto al Banco Mundial como al FMI, la institución gemela. Así sucedió con la Guatemala de J. Arbenz en 1954, el Egipto de G. A. Nasser en 1955-56, la Indonesia de A. Sukarno en 1962-65, el Brasil del presidente Kubitchek y de su sucesor J. Goulart en 1960-65, el Chile de S. Allende en 1970-73, la Nicaragua de los sandinistas en 1979-90... Contrariamente, los países considerados como aliados, han recibido préstamos masivamente: Colombia, Pakistán, la Nicaragua de los Somoza hasta 1979 y la de V. Chamorro a partir de 1990, el Congo de Mobutu, el África del Sud del apartheid, la Indonésie de M. Suharto de 1965 a 1998, el Brasil de la dictadura militair, el Chile de A. Pinochet, las Filipinas de F. Marcos, la Corea del Sud de Park Chung Hee y de Chun Doo Hwan.

Por otra parte el Banco ha otorgado préstamos a países que quería sustraer o mantener alejados de la influencia soviética: la Yugoslavia de J. B. Tito, la India, la Rumania de N.. Ceausescu (especialmente en el período 1973 a 1982)...

La excusa de la lucha contra la pobreza deviene el tema central a partir de la presidencia de R. McNamara (1968-1981), buscando afrontar la radicalización de las luchas en el Tercer Mundo. McNamara declara a los gobiernos del Sur aliados de los Estados Unidos que deben implantar políticas sociales si desean evitar ser derrocados por los pueblos.

¿Cuál es el balance del Banco Mundial?

Desde el punto de vista de los países más industrializados y de las trasnacionales, el balance es positivo. En colaboración con el FMI, el Banco amplió su área geográfica de acción y ayudó a la generalización de las políticas neoliberales: a la apertura de las economías de los países endeudados a las inversiones, a las exportaciones de bienes y servicios de las trasnacionales, a las privatizaciones masivas. La pareja FMI/BM administró la crisis de la deuda (que contribuyó a provocar) implantando un mecanismo de transferencia permanente de las riquezas de los pueblos del Sur hacia los acreedores del Norte y aumentando la subordinación de los países endeudados respecto del Norte.

Si se adopta otro punto de vista, el balance es definitivo: lejos de reducir o erradicar la pobreza, las políticas recomendadas la reproducen: Como lo expresó un movimiento social de Bangladesh, cuando el Banco habla de « estrategia de reducción de la pobreza », debe interpretarse como « estrategia de reproducción de la pobreza »..

Algunos datos de la biografía de Paul Wolfowitz

Wolfowitz es un intelectual académico: enseñó en la Universidad de Yale (1970-73) ; fue decano de la Universidad John Hopkins en 1981 y es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago. Es uno de los principales ideólogos de los neoconservadores. Tiene también una sólida experiencia en política internacional : dirigió el sector Asia del Departamento de Estado con Reagan de 1982 a 1986, fue embajador de los Estados Unidos en Indonesia de 1986 a 1989, dirigió la estrategia del secretario de Estado de Defensa, Dick Cheney, en la administración Bush padre (primera guerra del Golfo) para devenir, después de los dos mandatos de Clinton, subsecretario de Estado de Defensa, compartiendo con Donald Rumsfeld la dirección de las guerras contra Afganistan e Irak.

Contrariamente a sus afirmaciones, Wolfowitz ha apoyado las dictaduras militares de Marcos en Filipinas, de Chun Doo Hwan en Corea del Sud y la de Suharto en Indonesia.

A comienzos de los años 1980, Wolfowitz trató de salvar a Marcos convenciéndolo para que realice ciertas reformas democráticas. En esa época, en Filipinas, la combinación de una poderosa guerrilla revolucionaria y una fuerte oposición burguesa antidictatorial (dirigida por Aquino) posibilitaba una nueva derrota de los Estados Unidos del tipo de la de Nicaragua en 1979, cuando los revolucionarios sandinistas habían enfrentado a la oposición burguesa dirigida por Chamorro. No fue Wolfowitz quien hizo que partir a Marcos, fue la movilización popular que lo derrocó en 1986, ocasión en la que los Estados Unidos pusieron a disposición del dictador un helicóptero para que se refugiase en Hawai (50º Estado de los Estados Unidos ) [1].

En lo que concierne a Corea del Sud, Wolfowitz pretende haber sido él el que convenció al dictador Chun Doo Hwan (responsable de la masacre de por lo menos 200 personas durante la rebelión de 1980) de retirarse al final de su mandato en 1986. En realidad fueron los millones de estudiantes, de obreros y de ciudadanos que mediante su movilización han obligado al dictador a dejar el poder. Ninguno de ellos olvidará que Wolfowitz y Reagan han apoyado la dictadura en nombre de la lucha contra el comunismo.

En Indonesia donde las movilizaciones antidictatoriales eran menos poderosas (y con causa, Suharto, para tomar el poder en 1965, organizó la masacre de 500.000 civiles, los Estados Unidos han sostenido al dictador hasta comienzos de 1998. Wolfowitz quién, recordémoslo, fue embajador en Jakarta de 1986 a 1989, declaraba al Congreso aún en mayo de 1997 que : « cualquier opinión matizada sobre la situación en Indonesia hoy en día, incluyendo la cuestión tan importante de los derechos humanos, tiene que tomar en cuenta el progreso significativo que ya hizo Indonesia al respecto. Hace falta reconocer que gran parte de este progreso es el resultado del fuerte liderazgo del Presidente Suharto » [2]..

El pasado reciente de Wolfowitz es bien conocido: es uno de los teóricos de la estrategia de guerra preventiva aplicada en Afganistán y en Irak a partir de octubre de 2001. Si el ejército de los Estados Unidos no se estuviese empantanando en Irak, posiblemente otros países hubieran sido ya víctimas de esa estrategia. Además, la manera con la que Rumsfeld y Wolfowitz utilizan la ocupación y la "reconstrucción" de Irak en beneficio de las trasnacionales estadounidenses, da una indicación de lo que podrá hacer Wolfowitz a la cabeza del Banco Mundial en materia de ayuda "condicionada". De acuerdo con el Departamento de Defensa, la guerra debería costar 30 mil millones de dólares ; pero ya han sido gastados 200 mil Si uno de los criterios para ser nominado presidente del Banco fuese ser un buen planificador de gastos, no podríamos decir que Wolfowitz fuese el mejor calificado para dirigirlo. Sin embargo, no todos son perdedores en ese nivel: ciertas trasnacionales norteamericanas reciben contratos.

¿Por qué G. W. Bush eligió a Paul Wolfowitz para presidir el Banco Mundial?

G. W. Bush mostró con ello a la comunidad internacional y a sus partidarios, que tiene la voluntad y la capacidad de acrecentar el liderazgo de los Estados Unidos sobre las instituciones multilaterales. Es cierto, para el Banco como para la ONU (donde la tarea será más difícil). Bush hubiera podido lograr un tercer mandato para Wolfensohn, a la cabeza del Banco Mundial ya que como este último declaró a la prensa: « Tuve la impresión que la administración EEUU está completamente conforme con lo que ocurrió aquí en los años recientes » [3]. No lo hizo sólo porque Wolfensohn fue designado por una administración democrática en 1995, sino, sobre todo, porque Bush quiere colocar « the right man at the right place » ("el hombre justo en el lugar justo") .. Bush quiere un estratega de la política exterior de los Estados Unidos, un producto puro del aparato del Estado, en excelente relación con la intelligentsia neoconservadora y el mundo de los negocios [4].

De una cierta manera, la designación Wolfowitz se asemeja a la de McNamara en 1968. McNamara, secretario de Estado de Defensa, había sido retirado de la guerra de Vietnam al comienzo del marasmo. Wolfowitz es retirado de su puesto en pleno fracaso de la guerra de Irak. Wolfowitz como McNamara tiene experiencia en la dirección de una gran administración: el Pentágono. Wolfowitz como McNamara ha sido consejero de la política exterior del presidente de los Estados Unidos. Probablemente, Wolfowitz, a instancias de McNamara y sin discontinuidad con Wolfensohn, va a mantener la excusa de la lucha contra la pobreza. Sería una equivocación pensar que va a privarse de ello. Incluso es capaz de promover algunas anulaciones de deudas multilaterales de los mejores alumnos del Banco y de EEUU, especialmente de países del África Subsahariana.. Ello será además de interés para los Estados Unidos y de sus trasnacionales, ya que el rol del África Subsahariana está aumentando como fuente de aprovisionamiento de petróleo de los Estados Unidos. Otros intereses norteamericanos están en juego en la región: materias primas estratégicas de la República Centroafricana (RDC), la voluntad de aumentar la presencia militar. Sin olvidar que anulando las deudas de los países pobres, se les aumenta un poco su poder de compra para adquirir productos preferentemente norteamericanos. Como McNamara, Wolfowitz manejará la zanahoria y el garrote.

La designación de Wolfowitz debe relacionarse con la voluntad de la administración Bush de nombrar a John Bolton como embajador de los Estados Unidos ante la ONU. John Bolton, bien conocido por sus ataques a la institución, fue presidente del American Enterprise Institute (1997-2001), intentó hacer despedir a Mohamed ElBaradei que dirigía la institución de las Naciones Unidas encargada del seguimiento del programa de desarme de Irak justo antes de la guerra de 2003. Fue Bolton el que consiguió que los Estados Unidos no ratifiquen la Corte Penal Internacional y que se retirasen de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el racismo que tuvo lugar en Durban en agosto de 2001. John Bolton declaró a la Comisión del Congreso de los Estados Unidos: « Ahora, más que nunca, a la ONU le hace falta el liderazgo de EEUU [5]».

¿Si Bush hubiese designado a Wolfensohn para un tercer mandato, las cosas hubiesen cambiado significativamente?

Wolfensohn, tanto como Wolfowitz, ha apoyado a Suharto hasta el límite. Como lo reconoce él mismo, ha llevado adelante una política fundamentalmente conforme a los intereses de los Estados Unidos. Sabía que en caso de victoria de John Kerry, tenía alguna chance de pelear por un tercer mandato; caso contrario no tendría ninguna chance. En efecto, él no ha dudado justo después de la invasión a Irak en comprometer el Banco en ese país. Bajo su presidencia, el Banco realizó préstamos a Irán. Ello no representa divergencias fundamentales.

Queda como incógnita si con Wolfowitz se continuará la política de diálogo con las ONG y la sociedad civil practicada por Wolfensohn. Su abandono no cambiará gran cosa en la medida en que "in fine" el Banco no toma en cuenta las opiniones que recoge. Wolfowitz. que abrió la vinculación con el cantante Bono mediante una llamada telefónica, ciertamente delegará sobre personal del Banco esta función de relaciones públicas.

¿Entonces, nada cambiará?

Va a ser peor. Wolfowitz va a proceder de manera tal que las acciones del Banco sean aún más favorables a los intereses de los Estados Unidos. Va a aumentar la presión del Banco sobre los países endeudados para que privaticen los sectores estratégicos que aún no han privatizado. Pienso por ejemplo en las empresas petroleras públicas: Pemex (México), Petrobras (Brasil), PDVSA (Venezuela)...

¿El neo-conservadurismo a la Wolfowitz, constituye un viraje en las políticas de desarrollo?

Realmente no. En su declaración del 31 de marzo, el día de su elección, Wolfowitz afirmó que la "visión conservadora" constituye un consenso en materia de desarrollo. Se trata de combinar asistencia al desarrollo, apertura comercial y un buen clima para inversiones. Visión que resume bastante bien la política preconizada hoy, tanto por el Banco Mundial, como por el FMI, la OMC y la abrumadora mayoría de los gobiernos.

Por Eric Toussaint, presidente del CADTM, doctor en Ciencias Politicas de la Universidad Paris VIII, autor de La Bolsa o la Vida, Edit CLACSO, Buenos Aires, 2004.

NOTAS:

[1] Ver Walden Bello, US Sponsored Low Intensity Confict in the Philippines, San Francisco, Institute for Food and Development Policy, 1987

[2] Tim Shorrock, Paul Wolfowitz, Reagan"s Man in Indonesia, Is Back at the Pentagon, in Foreign Policy in Focus, febrero de 2001, p. 3

[3] Conferencia de prensa de James Wolfensohn, 12 abril 2005, Washington

[4] Es de notar que los diez ciudadanos estadounidenses que se sucedieron en la presidencia del Banco Mundial han sido, o bien banqueros como Wolfensohn, o productos del aparato del Estado. Ninguno tenía experiencia anterior en materia de desarrollo.

[5] Financial Times, 12 de abril de 2005.

29 de abril del 2005
Version ampliada del texto publicado en La Jornada (Mexico DF) del 25 de Abril 2005.
En linea: http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=1336

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