Poder adulto, prensa de ocupación e independencia juvenil

PRESENTACION
En las páginas que siguen se afirma que, primero, en todo lo relacionado con la juventud no existe ninguna libertad de expresión que refleje sus condiciones reales; segundo, que aunque tampoco existe esa libertad para las mujeres, naciones y clases oprimidas, aun siendo así, en el caso de la juventud esta ha de enfrentarse a un sistema manipulador que defiende el sistema de los adultos, que no de los jóvenes; tercero, que este sistema adulto es una realidad estructural objetivamente necesitada de producir jóvenes alienados y sumisos, tempranamente envejecidos; cuarto, que la juventud, por ello mismo, ha de crear sus propios sistemas de expresión, aprovechando críticamente los que existen, desde luego, pero manteniendo su imprescindible independencia de recursos e iniciativas, y último, quinto, que ese esfuerzo creativo es consustancial e interno a la propia praxis vital de la juventud en su lucha emancipadora, es decir, no debe tratarse de un capítulo o apartado más, como la típica "oficina de prensa" de cualquier partido burgués, empresa capitalista, obispado o cuartel militar, sino que debe ser, como explicaremos, parte esencial de una totalidad cotidiana en la que la política comunicativa es al mismo tiempo política concienciadora y militante, y viceversa.
Es obvio que muchas, por no decir todas, las afirmaciones realizadas son directa o indirectamente rechazadas por las izquierdas cómodas y melifluas existentes, que de un modo u otro aceptan, justifican y refuerzan la dictadura comunicacional capitalista. Tal rechazo es inevitable porque el tema que tratamos es uno de los puntos cruciales de separación entre el bloque opresor y el oprimido, como iremos viendo. Tal rechazo se expresa además en su práctica de no cuestiona radicalmente el sistema que oprime a la juventud y que emplea a los medios de difusión como eficaces instrumentos. Luchamos, por tanto, no sólo contra fuerzas consciente sino también contra intereses y fantasmas inconscientes, monstruos que viven en la profunda irracionalidad de la estructura psíquica de las masas alienadas.







