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28/05/2011 :: Estado español

Recordar para no olvidar

x Socorro Rojo Internacional
Se cumplen los aniversarios de las muertes de José Manuel Sevillano, Carmen López y Raúl Calero, militantes antifascistas

José Manuel Sevillano: Muerto tras 177 días en huelga de hambre el 25 de mayo de 1990

Sevi, nació en Marchena (Sevilla) el 21 de octubre de 1959. Es el mayor de tres hermanos de una humilde familia campesina. En su pueblo natal cursó sus primeros estudios en el colegio Juan XXIII y posteriormente en el Instituto de Marchena, donde su mente despierta amigaba bien con los libros y los estudios.

Allí también conoció a otros jóvenes que posteriormente se incorporarían a la lucha y a la dignidad. Siempre se mostró orgulloso de definirse como obrero del campo.

En las ocupaciones que los jornaleros hicieron de las fincas de los señoritos y cabrones, con continuos cortes de carretera y enfrentamientos durísimos con la Guardia Civil, Sevi se va forjando como luchador y campesino. Entra a formar parte del Sindicato de Obreros del Campo y da vida e impulso al Colectivo Cultural de Marchena.

También ingresa en el Comité Anti-OTAN de aquella localidad. Animado por sus padres, va a Sevilla a estudiar la carrera de Derecho y es en la capital donde contacta con el PCE(r). Deja la carrera en el segundo curso y regresa a Marchena a trabajar como su padre, de jornalero.

Junto a su compañera, Rosario Narváez, su cuñado Antonio y la compañera de éste María Jesús Romero, pasan a la clandestinidad en 1985 e ingresan en los GRAPO. La hija de ambos, Aida, nace en la clandestinidad.

Es detenido en Granada en una acción el 8 de diciembre de 1986 y juzgado en la Audiencia Nacional en 1988, condenado a unos escandalosos 26 años por militancia armada, tenencia de una pistola y expropiación a un banco. Pasó por la tortura y por las cárceles de Granada, Soria y Meco.

José Manuel Sevillano ingresó en la cárcel justo en el momento en que comenzaba la dispersión de los presos políticos del PCE (r), GRAPO y ETA, decretada por el gobierno de Felipe González en un intento de obligar a estas organizaciones revolucionarias a abandonar la lucha.

Era un claro chantaje, planeado por los "cerebros" de la Guardia Civil: cambiar la vida de los presos por la renuncia a seguir combatiendo al régimen monárquico. Uno de los responsables de este plan, el comandante Masa, había sido el instigador de la campana de torturas en el País Vasco desde 1980 y uno de los implicados en la dirección del asesinato del dirigente abertzale vasco, Santiago Brouard, presidente de Herri Batasuna. Sevillano y sus compañeros combatieron desde el primer momento la política de dispersión, tratando de acumular fuerzas para la batalla final. No querían caer en la provocación del gobierno, pero tampoco podían dejarle hacer con ellos lo que quisieran. La hora de la verdad llegó a principios de noviembre de 1989, cuando el director general de Mazmorras, Antoni Asunción, comunicó a los presos que no pensaba cumplir su promesa de unificarles en una sola cárcel. Asunción había hecho esta concesión a los presos de los GRAPO de la cárcel de Almería que habían llevado una huelga de hambre desde el 25 de Agosto hasta finales de septiembre, poco antes de las elecciones generales de ese año. La provocación era ya imposible de soportar y los presos políticos decidieron responder a ella con lo único que podían: la huelga de hambre a muerte.

El 30 de noviembre de 1989 inicia junto a sus 60 camaradas presos la huelga de hambre contra la dispersión. El 15 de mayo de 1990, tras la tortuosa alimentación forzosa, ingresa gravísimo del Hospital Penitenciario al Gregorio Marañón.

Tras dos infartos, el sionista y GALoso Enrique Múgica, Ministro de Justicia en aquel entonces, aún dice que la huelga de hambre es ficticia y que se mantendrá la dispersión, por buena y necesaria.

El día 25, muere tras 175 días en huelga de hambre. Sus últimos cinco días los pasó en coma mientras los ministros de Interior, Corcuera, y de Injusticia, Múgica, trataban de obligar a los médicos de conservarle la vida como un vegetal. Como posterior y brutal tortura, a su compañera y a su pequeña hija Aida (Libertad) les prohíben verle por última vez: éste es el tan cacareado humanismo del Estado.

Tras conocerse su asesinato leGAL, miles de personas salen a las calles en Vigo, Coruña, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Cádiz, Sevilla, Vitoria, Bilbo, Margen Izquierda, Donosti, Arrasate, Hernani, Orereta e Iruña en su homenaje. Hay durísimos enfrentamientos con la policía. En Pamplona un solidario, Eduardo Albéniz, es gravemente herido de bala por policías de paisano y en Vitoria son atacadas numerosas sucursales oficiales y bancarias, al igual que en Hernani y Orereta. En su homenaje y entierro en su localidad natal fue despedido por cientos de solidarios.

Las RAF alemana dió el nombre de José Manuel Sevillano a uno de sus comandos más activos. Durante varios años, se ha venido realizando un homenaje en coincidencia con el aniversario de su fallecimiento en Marchena, su pueblo, que entre pancartas y pintadas olivos silbaban:

Obreros y campesinos
ha sonado la hora ya
avancemos decididos
nuestra fuerza es la unidad.

Raúl Calero Arcones

Conocido entre sus camaradas con el nombre de López, Raúl nació en Madrid en el seno de una familia obrera y antifascista que había combatido en la guerra civil y, en la posguerra, todo el horror de la sanguinaria represión de la hienas falangistas. Ahí se formó su personalidad antifascista. Poniéndose a trabajar muy joven como botones para ayudar a su familia, aún sacó tiempo y ganas para estudiar electrónica.

Trabajó desde muy joven como obrero en la fábrica aeronáutica CASA de Getafe (Madrid) y se integró en las juventudes revisionistas, siendo detenido y pasó varios meses encarcelado en una ocasión. Rompió con los revisionistas en 1971 para integrarse en la OMLE.

Creó un fuerte círculo de obreros de CASA vinculado a la OMLE y más tarde fue distribuidor de propaganda y miembro del aparato clandestino de impresión del PCE(r), pasando finalmente a formar parte de la Comisión de Organización del Comité Central del mismo.

Fue detenido otras dos veces y encarcelado otras tantas. De la firmeza de Raúl, de su entrega sin reservas a la causa, habla su respuesta a la detención del Comité Central en Benidorm: Camaradas, estamos en guerra, hay que vencer o morir.

En diciembre de 1978 quiso incorporarse a la lucha armada y fue tiroteado el 25 de mayo 1979 en Sevilla en una emboscada en la que resultó herido y detenido otro militante. Imediatamente todas las fuerzas represivas fueron puestas en estado de alerta y literalmente patas arriba varios pisos francos así como el tren Sevilla-Barcelona.

Con 25 años de edad, los mataron a él y a su compañera Carmen López Sánchez en Rincón de Ademuz (Teruel) en un control de la Guardia Civil el 26 de mayo de 1979 a las 2 de la tarde.

En 1987, su madre, su hermana y un amigo fueron detenidos y encarcelados en Cuenca tras visitar su tumba.

Su hermano Joaquín ha estado 20 años preso.

Y si caigo
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo
como un bravo
sacudí.

José Espronceda, Canción del pirata

Carmen López Ana

Conocida entre sus camaradas con el nombre de Ana, Carmen nació en en el barrio de Quintana Madrid) en el seno de una extensa familia de trabajadores.

A golpe de tenacidad, estudió hasta el preuniversitario. Siempre con un cigarro en la boca, sentía fascinación por la lectura, una curiosidad insaciable por las cosas sencillas de la vida; todo le interesaba, por todo se preocupaba. Tras estudiar, trabajó en las oficinas de Avon y, finalmente, como obrera en los talleres textiles de Intelsa.

Se integró en la OMLE en 1970 donde, junto con su compañero Raúl Calero Arcones, su trabajo político dejó una huella duradera entre los obreros de Getafe y Villaverde. En plena etapa franquista ambos fueron detenidos y encarcelados en tres ocasiones cuando repartían octavillas y en asambleas de los obreros metalúrgicos. Tuvieron que pasar a la clandestinidad.

Formó parte de la red clandestina de distribución de propaganda, una de las tareas más peligrosas porque había que desplazarse por todas partes con grandes y pesadas bolsas que la policía podía detectar con cierta facilidad en las estaciones de autobuses, trenes, metro y a la puerta de la fábricas.

Luego se incorporó al aparato central de impresión de propaganda y al comité de redacción de las publicaciones. En la Escuela de Cuadros del PCE(r) impartió clases a los camaradas menos experimentados.

En 1977 fue elegida por el aparato de propaganda para participar en el II Congreso del PCE(r).

Ese mismo año, tras la detención del Comité Central fue elegida para formar parte de la Comisión de Propaganda del nuevo Comité Central. En el órgano central Bandera Roja aparecieron varios artículos suyos firmados bajo los nombres de Lidia Chacón y Aida Lafuente.

Carmen destacó siempre por la defensa de la mujer trabajadora y con su imborrable ejemplo demostró que la mujer podía dar ejemplo integrándose plenamente en la lucha revolucionaria y asumiento las más arriesgadas tareas clandestinas. Por eso, comprendiendo que la lucha armada era un elemento clave de la resistencia antifascista, en diciembre de 1978 se integró en los GRAPO.

Su foto y la de su compañero fueron incluidas en un cartel distribuido por el Ministerio del Interior llamando a la delación de los terroristas más peligrosos, a pesar de que al estar embarazada de varios meses ya no intervenía en operativos armados. Llego a tener que dormir en portales, debajo de coches, manteniendo a raya el hambre, para eludir el cerco policial.

Con 24 años fue asesinada en Rincón de Ademuz (Teruel) en un control tráfico de la Guardia Civil el 26 de mayo de 1979 a las dos de la tarde. Pocas horas antes su compañero había tenido un enfrentamiento armado con la policía en Sevilla y nada más descender del vehículo en el que viajaba fue acribillado a tiros por la Guardia Civil. Para defenderle Carmen descendió entonces del coche y apenas le dio tiempo a tratar de coger su arma porque le dispararon en la cabeza y el arma cayó a sus pies. Arrojando sangre por la boca, pidió otro arma; fueron sus últimas palabras. Los guardias civiles la arrojaron a la cuneta y allí la dejaron desangrarse sin molestarse siquiera en llamar a una ambulancia.

Es la primera mujer que ha caído en España combatiendo al fascismo coronado con las armas en la mano. Sus camaradas le pusieron su nombre a la Comuna de la cárcel de Yeserías de presas políticas.

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