San José Obrero. Cuestión de Clase

El entorno de San José Obrero esta poblado por un conjunto de barrios obreros que empiezan a surgir entorno al eje industrial de Carretera Carmona a finales del s. XIX y de Calle Arroyo ya entrado el siglo XX.
Esta conformado por tres barriadas de autoconstrucción de principios del siglo XX (El Fontanal, Árbol Gordo y La Corza) y barriadas de tipo polígono que empiezan a proliferar a partir de los años cincuenta (primero San José Obrero y luego el Zodiaco, San Carlos, San Pagues, Tartessos, etc.).
De partida esta zona se comprende como una sucesión de promociones, publicas y privadas, estructuradas a lo largo de los ejes de Carretera Carmona y Arroyo, sin una previsión mínima de equipamientos, dotaciones o espacios libres en común, de tal forma que calculamos que actualmente existen 80 cm2 de espacio verde por habitante. Ante la falta de espacios planificados, los solares que dejaba libres la proximidad del ferrocarril eran utilizados por los vecinos como lugares de esparcimiento, localizándose en los terrenos adyacentes a las vías, varios campos de fútbol y un cine de verano hasta principios de los años noventa. Si con anterioridad a estas fechas era esta una zona periférica dentro de la ciudad de Sevilla, con la reestructuración urbana de 1992 ha venido a convertirse en una zona progresivamente céntrica.
En 1992 se construye junto a San José Obrero la Estación de Santa Justa, soterrándose parte de las vías del tren. En este momento la urbanización de su entorno se convierte en prioridad para la administración local y el capital inmobiliario. Estos nuevos desarrollos urbanísticos empiezan a ocupar los antiguos solares de RENFE, en una zona destinada a ser anexionada al próximo distrito financiero y comercial de Nervión, que sufre también un desarrollo importante en estos años.
De esta forma, los habitantes del entorno de San José Obrero son expulsados de estos solares, que usaban como equipamientos comunes, por la construcción de sucesivas promociones de viviendas de lujo. Se trata de promociones en bloque de manzana cerrada que contienen equipamientos propios, zonas ajardinadas, piscinas y canchas deportivas para uso exclusivo de residentes, así como plazas de aparcamiento subterráneo.
De esta forma se crea una notable dualidad en la zona. Por un lado, un numeroso grupo de barriadas obreras sin a penas equipamientos colectivos (los que no han sido construidos y los que les han sido arrebatados), con un fuerte comercio local y ciertas relaciones asociativas. Habitados por una clase obrera de ingresos medios-bajos, notablemente envejecida pero que a su vez va dejando paso a nuevos grupos de población, inmigrantes extracomunitarios que se van estableciendo en la zona y jóvenes trabajadores y estudiantes del entorno sevillano que son atraídos por la proliferación de viviendas en régimen de alquiler.
Al otro lado, un conjunto de bloques residenciales, de clase media-alta, con equipamientos y aparcamientos propios que no realizan vida en la zona, o que la realizan en espacios privados, vallados y vigilados por cámaras de video.
El PGOU de Sevilla, aprobado provisionalmente en el 2005, sigue el mismo camino que la planificación anterior, consagrando los solares de la zona a viviendas de lujo hasta la saturación, con torre de 21 plantas incluida, e ignorando las necesidades de los barrios populares y a las AAVV que durante años han reclamado un Centro de Día para mayores.
Actualmente se esta formando una plataforma que pretende reivindicar para estos barrios los equipamientos que le son una y otra vez negados, como un Centro de Día, espacios verdes o biblioteca. Los suelos están ahí, solares de RENFE que todavía no han sido urbanizados, solo falta voluntad. Si el urbanismo se establece en base a los intereses económicos de los propietarios, el asociacionismo barrial debe ejercer de contrapeso a los mismos.







