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30/03/2020 :: Estado español

Sin novedad en el frente

x Maité Campillo
Me uno a los que son capaz de desnudar públicamente la mezquindad y a las que se revelan contra la injusticia enfrentándose “a la verdad” de la trampa.

Elijo a los que se aferran a la verdad contra la desinformación inducida de los medios y su gobierno desvirtuando contenidos sobre el origen de los hechos que no pasan porque tienen que pasar pero matan porque tienen que matar.

De `La inmunidad del rebaño . . .

A “sin novedad en el frente”, dijo el general en televisión seguido de “en estos momentos todos somos soldados de España”, afortunadamente como mujer ¿soldada? me salvo de tamaño uniforme y peso en saludo. En otro punto del planeta un milico suelta a forma de pregón “en esta guerra vamos a vencer” (¡cual Queipo de Llano oigan! ¿se habrá reencarnado o merodea entre nosotros su alma inquieta y presta a nueva masacre?). Y de nuevo me salvo ¿por cuánto tiempo?, pregunto al ver mi sombra en silencio y el viento que recoge mi voz se amotina en la cueva que hay sobre una de las laderas del monte entorno al barrio. Al parecer por las palabras del general sin novedad en el frente estamos en guerra ¿se habrá olvidado de la pandemia o es uno de los simulacros de guerra permanente en sobresaltos? En otros puntos del mundo la “guerra” la están resolviendo con imploraciones, rezos al divino, y plegarias. De lado del “primer mundo” sobre los peldaños de una iglesia brazos en cruz a rodilla hincada en grito felino hambriento insistente una mujer extenúa sus cuerdas bocales maldiciendo el cierre del santuario ¡abran la puerta, abran la puerta, abran la puerta! El presidente de Brasil, Bolsonaro, en plena epidemia se reúne junto a su consorte con un grupo de pastoras y pastores consagrados a la leyenda del evangelio haciendo teatrillo imploran la desesperada insistencia a tranquilizar el rebaño “que esto es un simple constipadito de ná que se resuelve rezando”. Para la “España” del general, y también para la actual Bolivia, el momento que vivimos nos afecta a todos sin diferencias como somos ante los ojos de Dios: “¡Invito a todos los bolivianos a unirnos en una sola voz de oración. Unidos y de la mano de Dios, todo es posible. Que Dios nos bendiga!” (Dijo la portavoz del golpe fascista “presidenta Añez” en un vídeo que publicó en redes sociales). Y, Donald Trump, presidente nazi de EEUU, dijo sin pelos en la lengua… “es para mí un gran honor declarar el domingo 15 de marzo como Día Nacional de Oración. Somos un país que, a lo largo de nuestra historia, hemos acudido a Dios en busca de protección y fortaleza en tiempos como éstos”. Y, yo pregunto, ¿cuántos tiempos como estos ha vivido la máscara portavoz de las masacres en el mundo?.

Sobre el espejito mágico imperial -como estamos en guerra- las calles se encuentran como en estado de sitio expandida la tropa entre medios de transportes, hospitales y comunicación militarizada. Aplausos, y sirenas invocando, más aplausos… a qué, por qué? Todo patentiza el cuento d` Caperucita y el lobo sembrando sumisión, obediencia mediática, miedo y pánico, ni dios saluda, ni con el gesto siquiera, sea corta o larga la distancia agachan la cabeza y siguen con su carrito en compra de urgencias previo DNI y tique en mano ¿qué están haciendo con nosotros, cuánto hemos cambiado en apenitas unos días, cuanto… tanto? Sin embargo pareciera que la mentada “guerra” a quién tenga perro -al margen de ellos por si mismos por supuesto- y no cualquier otro tipo de animalico, premia, al menos a sus dueños de este lado donde vivo ¿serán instrucciones para el simulacro en pantalla? Tienen el privilegio ante el resto custodiado o suerte y pasean, suben al monte y lomas cercanas a veces charlando de dos en dos, fenómeno misterioso no se contaminan… los hay que llevan tres, cuatro, cinco animalicos juntos ¿será un antídoto? Por eso es que pueden salir a cualquier hora en tiempo ilimitado del día y los sin antídoto trancados en jaulitas o cajitas la gran mayoría. Al verlos estas dos semanas desde mi ventana siento no se si envidia, impotencia o pena al haber optado por Askatu, mi gato; salí a la calle con él, no podía más, pero rápido me increpó un control (los hay de diferentes uniformes a pié y vehículo patrullando, coche, moto, con bocina y hasta blindados de ejército). Uno severo me envió a casa, le dije, tengo que pasear a Askatu… duro de gesto nos desnuda con la mirada, a casa vamos no vuelvo a repetírselo, en la calle seguían paseándose los dueños y dueñas de perritos con total tranquilidad ¿Dónde puedo comprar el antídoto para poder transitar más allá de la tiendita de alimentación a pié de casa, formaré parte de los maldecidos por la “guerra”? Y ahí nos hallamos los dos, “sorprendidos”, Askatu y yo mirándonos impotentes y desconsolados, aún sigue el pobre con las orejas temblando de ira diciéndome al oído `solo falta que salga la legión paseando la cabra entonando el himno del viva la muerte me dijo´.

Lógicamente hoy no brilla el sol ni para él ni para mí solo la amenaza ¿Pandemia? Los colectivos bélicos toman protagonismo sobre el asfalto y el portavoz o coordinador de sanidad da la cara en pantalla tomada por cuerpos militarizados cuadrándose como un cuerpo más. Y, una recuerda a sus abuelos, padres, los abusos de poder que ejercieron sobre ellos, y piensa` qué cambio fue ese que no cambió nada, que eso pasó años atrás en voz de Tejero, pero que hoy ese trato no debería no puede ser posible, pero lo es ¡Que se callen coño! ¡A casa, a casa, todos al suelo! La piel se eriza y brota al ver como se van tomando los frentes “sin novedad en el frente” ¿Cuánto durará la “guerra” cuantas muertes impondrá, qué hace el Ejército y G.C. custodiando nuestra vida? Calles como si de un golpe de estado se tratara con todo tipo de armas y unidad nacional “todos somos soldados de España” en toque de queda… Y el Ejército entrando con tanquetas en pueblos y ciudades. Ante aberrante situación los “partidos de izquierdas y sindicatos obreros” entre otros colectivos del mismo palo han vuelto a quedar mudos aferrados a la ética democrática. Solo la derecha de diferentes caras está unida, enfrentada en el juego de la mentirijilla funcionando según intereses y jurados en honor al caudillo. Empresarios, banca, monarquía, iglesia… venciendo en la ley de la trampa que es seguir forrándose, no solo no donan ni siquiera lo robado, ni un euro a la sanidad pública ni conventos, iglesia, catedral, ni hospitales privados de la especulación interna y externa o del opus al servicio público, además de mantener miles de trabajadores trabajando juntitos sin ninguna medida de seguridad e higiene ¿les habrán aplicado el antídoto?, y nosotros en zapatillas. Ajustan la reconversión económica de “guerra”, sacan tajada sin escrúpulo como ratas en época de peste entre muertos y vivos, tras la pandemia los bancos concederán miles de préstamos a las PYMES, y autónomos que hayan quedado noqueados, multitud de viviendas van a desahuciar… ratas. Los sindicatos, en mafia sicaria sin escrúpulo alguno de clase, mercenarios del sistema, ni un llamamiento a la huelga general contra la especulación desenfrenada ‘atada y bien atada’. El pueblo por la “guerra” aplaudiendo en ventanas y balcones de forma cansina estimulados por bocinas en coche patrulla que gira y gira rondando la manzana.

La vida no vale nada Si ignoro que el asesino Cogió por otro camino Y prepara otra celada.

La peste de Camus… “la mañana del 16 de abril de 1947, el doctor Bernard Rieux encuentra una rata muerta en el rellano de la escalera. Más allá de lo inquietante de la escena, una amenaza se despierta en su interior. Una sospecha aún sin forma concreta. Atento a cómo la anécdota se sucede en otros puntos del barrio, cuando fallece el encargado del edificio donde tiene su consulta pone nombre a su recelo. Para entonces, decenas de cadáveres de ratas alfombran la ciudad. Las autoridades se resisten a aceptar lo real. Lo real tiene una palabra que lo conjura, pero admitirla es proclamar el problema y encarar sus consecuencias. Lo que no se nombra no existe. La trampa funciona. Los franceses mantuvieron la versión canónica de haber resistido con bravura y decisión a los nazis en vez de suscribir la vergonzante realidad de haber permitido la colaboración de Petáin junto a la aquiescencia de tantos franceses que miraron hacia otro lado. Preguntado por los miembros de la comisión sanitaria, «¿está seguro de que se trata de peste?», la respuesta del doctor Rieux es tan incisiva como filosófica: «No es una cuestión de vocabulario, es una cuestión de tiempo».

La peste ha infectado la ciudad de Orán, confinada a sus fronteras y límites, aislada del resto del mundo, en cuarentena de abastos, afectos, comunicaciones externas. La peste se ha apoderado de sus calles y arterias, del ánimo de sus habitantes y de su presente. Comienza la tragedia. La epidemia sitúa en estado de máxima fragilidad a los personajes. Sin un dios al que elevar las plegarias, sin un dios que procure consuelo, sin moral universal que proteja de los excesos y los abusos. Así, fuerzas contrapuestas se mantienen en tensión. Mientas las autoridades aprovechan el riesgo y el peligro de contraer la peste para limitar los movimientos de sus ciudadanos, socavando sus derechos y libertades con la excusa de protegerlos, los personajes van dándose cuenta de que la peste es un asunto de todos, y de que tendrán que actuar juntos porque no hay salvación personal posible. La lucha ha de ser común, o no será” (Del libro ‘Incomunicado’ de Ángel Campillo “Edu”).

Tras meternos con calzador el timo económico que dejó a miles de personas sin empleo apropiándose de sus casas con desahucios a “igualarnos en mismo enemigo común”. Tan común como su cambio climático descomponiendo el planeta. No hay enemigo común al que combatir que nos iguale en derechos que nos una en lucha y combate. Frente a la farsa otra pregunta se abre paso ante mi y esta si me preocupa ¿dónde aquel movimiento obrero propio capaz de no dejar títere con cabeza sobre qué corriente hoy anidan sus intenciones e intereses cuando como clase seguimos diezmados de todo privilegio incluido el más básico en cuanto a derecho a trabajo (mientras toda Europa se instala a especular en ella a vivir la buena vida, “la guerra sin novedad en el frente”) dónde ha ido a parar aquella lucha voluntaria impregnada de imaginación y tesón desafiante en` ni un paso atrás, dónde aquella ilusión y energía fuera lunes, domingo o fin de año, acaso aguantando hoy lo que por ley y decretos imponen con el beneplácito de las armas?

Huracanes euroliberales y demócratas a galope en pandemia sobrealimentando gastos militares y fuerzas del orden. Un nuevo frente se une al de los medios a forma de ejército civil acaso los hospitales son un frente de guerra? Se trata de reconstruir el tejido de la fibra del movimiento obrero perdido sin pasar por quirófano ni por los medios ni camino hacia el bautizo trazado para al rebaño. La inmunidad del rebaño no es la mía es la del capitalismo. Urge recuperar la dignidad en lucha y saber que un desocupado como un obrero activo tiene que luchar sin esperar que otros luchen por él. Un coro no lo hace un solista sino el conjunto de voces. Hastío la memoria que emana desde el capitalismo entreteniendo para mejor engañar los pueblos. Recuperar la memoria no es mendigar al capitalismo, ni patrón de empresa ni servil de soldado a la plana mayor que aniquila a nuestros hermanos de clase en el mundo. Estoy por el internacionalismo proletario y no por la solidaridad cristiana de estado colmando ánimos exprimiendo aplausos potenciando héroes de “guerra” y no puestos de trabajo ni la más mínima formación profesional.

Lejos muy lejos del parlamento de la democracia capitalista se encuentra la verdadera solidaridad y reivindicación que nos identifica… cuán lejos nos encontramos de la lucha de otras épocas no tan lejanas! Luchar es no permitir que un sindicato ni partido nos despersonalice (ya diga que es por el bien de la mayoría o por el mal del opresor) ni económica ni políticamente y menos a nivel de clase contra clase hasta desbancar el capitalismo que no solo diezma sino consume en impotencia. Nuestra resistencia frente a la “guerra” no es abrazarle ni ponerse firme ante él, ni ante gastos militares ni en pandemia en virus feudal sobre la corona, y lejos, muy lejos, del aparato estatal burgués que sustenta el imperio capitalista sobre el planeta, punta del iceberg de un Estado corrupto ¿de izquierda? ¡Vergüenza! Que uno que se dice “socialista” solo piense en capitalismo económico, represión y descomposición del movimiento obrero como bandera histórica de lucha. Dijo el poeta “Todo necio confunde valor y precio”. Insiste el poeta de la generación del 98 <La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés. En “España” de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa. En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire, jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela>.

DÍAS DE LUCHA. Trescientos sesenta y cinco días de lucha uno tras otro en respuesta a la Corona del virus y sus desastres en salud ciudadana y economía de “guerra”. La mejor forma es atajarlo de raíz para exterminar el virus. Sin libertad no existe la vida sino una interpretación de ella pésima.

Y es que estos días de aislamiento da tiempo a pensar, meditando sobre el claro de luna en deseo de volar, brota el yo vanguardista frente a la presión como opresión estudiada política y mediática a la que nos someten. No siempre se hace lo que uno quiere e incluso aunque pueda, no siempre se es consciente del desprecio en maltrato que nos somete el despotismo y sus élites. Técnicos sabios bufones, parlamentarios unidos a la monarquía y capitalismo que llaman democracia, utilizan en nombre de sus intereses capas desprotegidas de la sociedad cagando al pueblo en conjunto, cegando ojos, y taponando oídos. Por el contrario lo que sí se puede y debe hacer un pueblo con dignidad, al menos una buena parte de él, es estar seguro de si los momentos cruciales que galopan sobre nosotros aguantando los bueyes de la tiranía, ayudan o entorpecen el avance hipotético sobre el mañana con el que hemos y seguimos o deberíamos seguir soñando <<¡Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral y ese periodo es la dictadura del proletariado, templad el ánimo para la batalla! [El “Socialista” recogía en primera plana el discurso de Largo Caballero en Murcia]. Discurso antagónico al que hizo hace unos días ante la situación crítica, aunque menos crítica que la investida militar de 1936, el “socialista” Pedro Sánchez como presidente de gobierno frente a la pandemia.

No hablo de un calmante ni un jabón para las manos contra el coronavirus, ni de generar héroes donde no existen, sino de un dispositivo de alarma activa que nos desnude. Descubramos en qué situación nos tratan y tienen donde toda imaginación es poca para resistir la investida. Hay una carencia escalofriante de comunicación profunda en nuestras vidas. Nos dejamos llevar, delegamos responsabilidades, les doramos la píldora… no hablo de un pasatiempo en desfile entre amig@s, hablo de luchar, otro mundo no destructivo es posible. Solo está en nosotros agarrar las riendas delegadas en manos equivocadas, destino que nos involucra, identifica e implica. No necesitamos intermediarios voceros del capitalismo para que indefensos se ceben sobre nosotros. Porque no hay vida desde abajo sin lucha y porque no todos somos “iguales ante Dios”. Solo la farsa les robustece en pelotón mediático en miles de miles ahondando el desequilibrio, el que les permite “seguridad” política y solidez económica. Porque fueron, somos, porque somos, serán… porque nuestros intereses de clase no se negocian, se conquistan, enseñanza legada por los que lucharon en diferentes épocas de nuestra historia.

Me uno a los que son capaz de desnudar públicamente la mezquindad y a las que se revelan contra la injusticia enfrentándose “a la verdad” de la trampa. Amo a mis amigos porque el autentico amigo es el mejor de los camaradas, sin complicidad, es difícil caminar juntos. Quien asume la miseria humana a la que el capitalismo nos involucra sin luchar contra la lacra que nos incrusta da un paso negativo al campo de las alianzas… para la vida lucho para la muerte nada, sobre la vida camino, contra la muerte combato. Golpea la farsa y el mazo de los que tienen la sartén por el mango sin distinción de rango… lucha contra los voceros que informan desinformando el origen de las cosas mientras piden sumisión destruyendo la alegría y nuestra vida la que además hemos de agradecerles <<Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar `Antonio Machado´ >>

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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